Amarillo y Chicha

martes, 24 de febrero de 2009

Pocas veces suelo hablar sobre periodismo en “Manifiesto Bizantino” no es que no sienta pasión por mi carrera, todo lo contrario, esta me genera mucha emoción, sobre todo en el tipo de temas que realizo.

No está demás decir que mi estilo es resueltamente atemporado a lo noticioso, pero creo tocar algunos temas de interés.

Mi renuencia a hablar de temas periodísticos se debe a la coordinación de mis puntos de vista como tales. En tal sentido, dejo eso a los debates académicos los cuales nutren esta profesión maravillosa de aquello que se llama teorización, tan necesaria en le periodismo peruano donde abunda tanto empirismo malsano que lleva a cualquier “hijo de vecino” a dedicarse al oficio de informar, interpretar y analizar.

Una delgada línea roja

En esta ocasión quiero tocar un tema que es muy debatible dentro de la profesión periodística, no solo en el ámbito académico, también en la opinión pública: Me refiero al derecho de la privacidad de la personas públicas, ya sea del espectáculo, las artes, la política, etc.

Es verdad que la vida pública está limitada por ciertos patrones en los cuales los ojos de los periodistas no deberían inmiscuirse.

¿Por qué no inmiscuirse en la vida íntima de un personaje público? La razón yace en el respeto de la privacidad de toda persona por muy conocida que esta sea. De tal modo, la vida de los artistas, políticos y demás interesa siempre y cuando esta genere una noticia de interés dentro de su desempeño público.

En el Perú el referente obligado de lo que el periodismo de cloaca hace con la intimidad de los famosos es el archiconocido programa de Magaly Medina, “Magaly TV”.

Esta señora lleva más de diez años en la televisión peruana dedicada a una sola cosa: entrometerse en la vida íntima de la gente de la farándula. De este modo se institucionalizó el famoso “ampay” que se refería a capturar infraganti a una de estas personas en una situación comprometedora (ya sea ebrio, teniendo una relación impropia, entre otras) para luego ser divulgado.

Este modo de hacer periodismo en el Perú marcó todo un estilo en el sensacionalismo capitalino. Si bien es cierto que empezó en los años 80 con “Ojo” nada se comparó a lo que la señora Medina y sus esbirros, los llamados “diarios chichas” hicieron en los 90, década del Fujimorismo.

Chisme = ¿Noticia?

Así, la prensa “seria” vio una competencia mayor y barata (0.50 céntimos cada diario) donde los titulares ya no eran sobre el quehacer político nacional o internacional, ahora las portadas se veían recubiertas con mujeres de grandes proporciones en sugestivas poses, escasas de ropa; la última borrachera o escándalo de un afamado futbolista o la “bronquita” entre dos personajes de “Chollywood”.

Pero cabe la pregunta ¿Esto es en verdad noticia? Para saberlo definamos, primero, qué es noticia.

Noticia es todo hecho periodístico de actualidad que tiene cierta relevancia social. Entre sus características debe poseer objetividad, veracidad, claridad, novedad, prominencia, interés humano, etc.

Dicho esto y mencionada algunas de sus particularidades, los ampays al estilo diario chicha y Magaly TV es probable que lo único que posean es novedad pues, la objetividad en ellos así como la veracidad son muy dudosas. Ya está comprobado que muchos ampays han sido arreglados o cuyo realismo es dudoso. En lo relativo a la prominencia genera un interés por ser estos personajes conocidos. Sin embargo, no es noticia aquello que hagan en su vida íntima (no tiene importancia si estos se emborrachan, tienen amantes, son homosexuales, etc.) En tanto que el interés humano de dicha noticia se ve nublado por el deseo morboso de indagar en los lados oscuros y negativos de la vida personal.

El negocio de la chismería se hizo popular en el Perú, apareciendo en pantalla chica versiones que solo intentaron imitar el estilo impuesto por la Medina. Está de sobra decir que todos estos fracasaron.

Caso, EL TROME

Eso en lo que consta a la televisión. Caso contrario a la prensa chicha que, una vez caído el régimen de Fujimori (gestor de este tipo de publicaciones como órganos distractores y de represión política) siguieron en pie y, si bien muchas de estas cerraron muchas otras aparecieron, incluso, el Grupo El Comercio, afamados de ser todos unos señorones comprendieron la importancia de este nuevo tipo de prensa. Es así como aparece “El Trome”, el cual mucho más mesurado que sus pares chichas sigue esa formula de explotar el lado farandulero de la noticia, haciendo uso a la vieja pero efectiva receta de poner mujeres de grandes proporciones en sus hojas. Aunque aquí las noticias de interés nacional tienen un espacio importante, su lenguaje es mucho más sencillo y corto. Para no aburrir.

Es un poco irónico que sea esta publicación amarilla aquella que más dinero recauda para el grupo El Comercio, y sea la que hace posible que otros diarios como El Comercio y Perú.21 se mantengan todavía.


¿Qué Hacer?

Aún los dueños que dirigen estos medios no se han dado cuenta lo que podrían hacer si dejaran de lado las fórmulas embrutecedoras de la mayoría de sus publicaciones.

Muchos abogan por un cambio en el manejo de la información de estos medios. Y es verdad que deberían hacerlo, pues lo único que hace es generar desinterés por los problemas que el Perú sufre.

De otro lado, la farándula se ha visto expuesta por cientos de colones que solo buscan un protagonismo antes los medios sin medir sus acciones provocando así que el arte y todo lo relativo a ello, la creación de algo para el deleite de un público, quede relegado ante los escándalos personales y demás mofleterías que tanto perjudican el desarrollo del arte nacional, como tal.

Así mismo, es posible hacer periodismo popular, y este es un postulado que sostengo, haciendo de un lenguaje sencillo y conciso. Quizás el que remotamente se acerque a esto es “El Trome”, pero cae al final de cuentas en lo mismo. Y es que la delgada línea divisoria entre un diario popular y uno chicha no está bien definida, por el contrario, se suele pensar de ambas como sinónimos. Criterio errado, dicho sea de paso.

No cabe duda que entre tantas razones, la existencia de este periodismo “chicha” ha contribuido a la mala imagen, al descrédito que dicha profesión (como si no fuera ya sintomático que en el Perú actual todo carezca de confiabilidad y respeto) siendo percibida esta como acomodada, mentirosa, chismosa, entre otros adjetivos más.

Un compromiso ideal

Este cambio de rumbo editorial de estos diarios y programas, obviamente, les traería sobre todo pérdidas financieras. Y es que eso es lo que prima. Los medios dejaron de ser aquellos entes en los cuales la sociedad podía confiar para recibir buena información. Si bien es cierto que toda empresa tiene un fin lucrativo, y los medios de comunicación, son eso ante todo, se ha llegado a un punto de simplemente hacer de lado el sentido informativo, la responsabilidad social de estas empresas para enfocarse prioritariamente en un contenido que produzca réditos económicos. Eso, sin duda alguna a equívoco ha contribuido a lo que sucedió a partir de los años noventa con buena parte estaciones, diarios y emisoras de carácter periodístico o con espacios de esta índole.

Por eso, los periodistas, incluyéndome tienen una gran responsabilidad en un país como el nuestro, donde prácticamente toda institución estatal, privada o social se encuentra contra el desmedro de una sociedad desganada apática, idiotizada por los mass media.

Muchos de los líderes de opinión del gremio periodístico hablan de la política, pero es necesario cambiar radicalmente los contenidos que los medios de comunicación vienen difundiendo actualmente. Quizás ellos no puedan hacerlo ya, pero para eso toda una nueva generación joven, con visión de futuro y emprendedora puede revitalizar la calidad informativa de los distintos medios nacionales para así promover un cambio no solo en las estructuras del poder, también en las bases de la sociedad peruana misma.

La Teta Aclamada

domingo, 15 de febrero de 2009

La película peruana “La Teta Asustada” ganó el Oso de Oro a la mejor película en festival de cine de Berlín, conocido internacionalmente como “La Berlinale”, la cual obtuvo el premio de la crítica internacional del certamen.

El film es una obra de la cineasta peruana, Claudia Llosa, sobrina del peruano más universal, Mario Vargas Llosa. Llosa, ya tiene en su haber una producción anterior que llamó mucho la atención en la crítica internacional y que, sin embargo, fue duramente criticada por la prensa especializada nacional: Made in Usa, a la que se tildó de racista, fantasiosa, entre otros calificativos.

La Teta Asustada, es la segunda obra de esta joven cineasta que cuenta con tan solo 32 años y en ella relata la historia Fausta (interpretada por Magaly Solier), una niña que vive en las serranías del Perú. Ella sufre de un extraño mal; tienen un miedo inimaginable que la hace muy callada, inexpresiva y hasta fría.

Según la tradición, esta enfermedad la transmiten las madres a través de la leche materna quienes han sufrido de una violación y cuyo trauma es heredado a los hijos. En el caso de la película, la mamá de Fausta sufrió de violación en la época en que la subversión de Sendero Luminoso asolaba de muerte y depravación la sierra peruana donde, sumado a ello, la bestialidad de la policía y el ejército arremetía teniendo a la población rural en el fuego cruzado.

Así es La Teta Asustada, aquella que relata alejada de los típicos estereotipos al mundo andino, su cosmovisión, su manera de ser, esa eterna melancolía que parece estremecer el alma del poblador del ande se grafica en las escenas, en la trama, en el guión de esta película. Y eso fue lo que le valió para llevarse el Oso de Oro de la Berlinale, por encima de otras producciones, extranjeras, y los comerciales filmes estadounidenses quienes tienen detrás suyo la fuerte publicidad que los grandes estudios manejan. Aquí eso no valió, primó sobre todo la estructura y la visión de un buen film.

Es verdad, que el Perú es un país de modas, con una moral baja, llena de derrotas, una sociedad ávida de logros y, en este contexto, esta película insufla los ánimos y primeras planas.

Eso es ya sabido en nuestro país. A esta cuestión de moda, de momento, de hecho noticioso, hay que anteponer, pasada la euforia ¿Cómo apoyar al cine peruano? Ya no es novedad que la calidad del cine peruano de a pocos está mejorando, no solo en argumento, sino también en el tema estético, fílmico, etc. Pero es otra verdad, que hacer una buena película de calidad como lo es esta o “El Acuarelista” necesitan de apoyo económico que cuesta mucho trabajo conseguir para jóvenes cineastas (y no tan jóvenes también) con futuro pues el apoyo del Estado representado en instituciones como el CONACINE se hace efímero o insuficiente.

En este sentido el apoyo de la empresa privada es vital para apoyar el prometedor futuro del cine peruano, que permita que nuestro séptimo arte alcance niveles de calidad, primeramente, como los líderes cinematográficos a nivel Sudamericano como son Argentina y Brasil.

Sin embargo, esto depende del grado de conciencia que las instituciones respectivas del Estado y la empresa privada tomen respecto al tema pues, un país necesita del arte para desarrollarse, no todo es libre comercio, TLC`s, tratados internacionales. Un país mide su desarrollo no solo a nivel económico, sino también a nivel intelectual, a nivel cultural, no nos conformemos con este chispazo de fama que hoy nos toca, porque, SI, eso es, UN CHISPAZO. Solo con la promoción y fomento de nuestras artes estaremos compitiendo en todos los lugares y al mismo tiempo enriquecer nuestra identidad y nuestro orgullo de ser peruanos.

Recordando la importancia de leer a Mario

miércoles, 11 de febrero de 2009

Los primeros pasos antes de llegar a ti


Mi vida como lector empezó oficialmente al terminar la educación secundaria. Recuerdo que antes de finalizar el año 2002 me encontré curiosamente parado en frente del puesto de periódicos de la esquina de mi casa. No es algo que hiciera con frecuencia dados mis 17 años en aquél entonces.

Recuerdo que vi un libro que el diario “El Comercio” publicaba cada semana sobre autores peruanos. El título me pareció llamativo, “Yawar Fiesta” el escritor, José María Arguedas. De alguna manera y otra ese nombre me atrapó haciendo que corriera a mi casa a tratar de sacar esos 10 soles a m
i mamá y poder comprármelo.

Y así lo hice.

Antes de aquello yo era un lector colegial, por obligación. A la memoria me vienen El Príncipe y el
Mendigo, Paco Yunque y Corazón, que es la que más me gustó en la infancia.

Cuando mi vida universitaria en los estudios de periodismo hubo empezado (2004) ya poseía una colección de más de 20 libros, muchos de ellos los devoré, me marcaron como es el caso de “1984” de George Orwell.

Un dulce descubrimiento

Sin embargo, para cuando el 2006 se acercaba a su mitad y yo me encontraba en el sexto ciclo de mi carrera llevé una asignatura llamada Periodismo y Literatura. Dado mi gusto por la lectura asumí que me divertiría de lo lindo en dicho curso. Y, efectivamente, así fue.

Fue entonces, cuando el profesor de la asignatura nos mandó a leer a un
autor ampliamente reconocido en el Perú (su país de origen) y el resto del mundo, Mario Vargas Llosa, con “El Pez en el Agua”. Debo decir que siempre tuve reticencias de leerlo por mis sesgos ideológicos de ese entonces que, obviamente, obstaculizaron mi posterior deleite intelectual.

Cuando hube comprado dicho libro, mis pensamiento acerca del mismo de confundían, cuestionaba si la compra hecha valdría la pena. P
ara mi, Vargas Llosa era un “burgués liberal apestoso” y el simple hecho de comprar una novela suya implicaba en mi obtusa mentalidad dogmática una ALTA TRAICION.


Temeroso abrí la tapa, comencé a leer con ese recelo de que alguna de sus ideas capitalistas fueran a envenenar mi santa concepción izquierdosa de la realidad. Y, así como los vientos del invierno limeño traen consigo un aire fresco y vivificador, El Pez en el Agua no hizo sino conmover mi sentido estético y estructural de lo que era la literatura. Entonces cambié.

ACLARACION: no dejé de ser en ese entonces izquierdoso, eso vendría, posteriormente en el 2008.

Cambié mi manera de ver las cosas, aprendí a distanciar las ideologías de lo artístico en todo ámbito pues, en el
pasado, mi noción del arte tenía que servir a un fin social determinado por una cierta ideología de la realidad. Está claro que esa “ideología” comprendía exclusivamente un ideario político, quedándose enmarcado en un dogmatismo que, con el tiempo, comprendí era demasiado subversivo (es decir dañino) para una persona de mis características.

Ese es el legado que Mario Vargas Llosa dejó en mi persona. Pero allí acaba todo.

Vargasllosiano


Tras terminar la jugosa lectura de El Pez en el Agua en cual relataba los hechos de cómo “Varguitas” decidió involucrarse en la política peruana en 1987 a raíz de la gran “estupidez” como fue la estatizació
n de la Banca por parte del entonces presidente del Perú, Alan García Pérez, sobre su candidatura a la presidencia en 1990 y su posterior derrota contra el infame Alberto Fujimori, no me resignaba a dejar a este increíble escritor en este libro. Fue allí cuando descubrí parte del universo Vargasllosiano.

Y no tuve mejor secuela que leyendo la obra cumbre de este, “Conversación en la Catedral” ambientada en la época cuando el Perú era gobernado por la mano de hierro de Manuel Apolinario Odría.

No lo negaré, es lo mejor que he leído hasta ahora. Recordar ese período no me hace sino reflexionar lo que implica el sabor de degustar un buen libro (cosa que pocos tienen el privilegio, porque, seamos francos, las personas de mi generación se sienten aburridos de los libros o solo lo hacen para dar la imagen de no ser huecos o intelectualotes, a ellos les digo en palabras de las leyendas de Immortal, YOU ARE REALLY BENEATH US!!!!!) Una época idílica, de descubrimiento de miles de cosas nuevas ¡Tiempos aquellos!

Posteriormente, vendrían a mis manos obras maestras como “Lituma en los Andes” y “La Fiesta del Chivo” con la que Vargas Llosa dejó otro gran legado no solo para la literatura universal sino también mundial.

Así mismo, como periodista, admiro el trabajo de Vargas Llosa, como columnista, particularmente, porque desarrolla espléndidamente sus ideas, aunque no necesariamente las comparta (el neoliberalismo a ultranza no es lo mío, a pesar que yo haya dejado ya de ser un izquierdoso) ¿por qué me gusta Vargas Llosa como columnista? Primero por el enfoque y la organización que crea y segundo, en el plano periodístico siempre sentí que lo mío era la interpretación, el análisis; sintiéndome harto cómodo con el artículo, la columna, la editorial.

¿Escritor a los estrados?

Mencioné escuetamente que sus ideas políticas nunca fueron de mi agrado al cuando lo descubrí, eso era blasfemia, ahora, sin embargo, no las comparto, pero veo que muchas dadas las condiciones del mundo actual son necesarias añadiendo a las mismas un enfoque social que no haga de ellas las típicas del neoliberalismo que solo piensa en el mercado dejando del lado el interés humano que es el principio básico de todo sistema político económico que se respete.

Para lo que condenen a
Vargas Llosa el político les doy cierto grado de afirmación a sus proclamas pero remontémonos un poco en la historia. Todo empezó a mediados de los años 70 cuando la crisis en Estados Unidos comenzó a mellar al Estado de Bienestar de la teoría Keynesiana vigente desde los años de la Gran Depresión en la década de los treinta del siglo pasado. Sucedió que la inflación, antes impensable comenzó a campear, primero (como siempre) en los países desarrollados e industriales, para luego continuar en los países tercer mundistas o en “vías de desarrollo”. Este proceso se sintió con timidez en el Perú en los útimos años del gobierno militar (1968-1980) que se asentuó cuando el civilismo volvió al poder con Fernando Belaúnde como presidente (19802-1985).

Contrariamente a lo que mucho
s creen, la inflación ya era alta en el segundo gobierno del arquitecto Belaúnde, alrededor del 200 por ciento, lo que ya había golpeado los bolsillos de las familias peruanas quienes ya se las ingeniaban para hacer maravillas con el dinero, en especial con lo relacionado al alimento del día a día.

Sin embargo no sería sino hasta que sucesor de Belaúnde Terry, Alan García Pérez del antiquísimo partido aprista llevado por un elevado sentido populista optó por medidas que fueron aplaudidas por la población pero que tuvieron su desilusión con la hiperinflación que dejaría en la banca rota al Perú. En ese contexto se decide estatizar la Banca para detener los efectos de la crisis, pero esto no haría más que as
entarla.

Eso lo sabían los neo liberales peruanos liderados en nuestro país por Mario Vargas Llosa y el renombrado economista Hernando De Soto, quienes consideraron que el Estado de Bienestar en el Perú se jugaba su última carta antes de perecer como en el resto del mundo, asumiendo que era “su momento” para traer las ideas liberales al Perú de un Estado moderno y promotor.

De tal manera se llevó a cabo el famoso mitin en la Plaza San Martín en el cual denunció la estatización. Es en esta primera manifest
ación del novísimo movimiento neoliberal peruano que nace el Movimiento Libertad en coalición con dos partidos de viaja guardia como Acción Popular y el Partido Popular Cristiano.

El FREDEMO (Frente Democrático) nace de esta alianza con miras a las presidenciales de 1990 tuvo como resultado el fracaso de este ante el desconocido candidato de estirpe japonesa, Alberto Fujimori.

Mucho se dice sobre este fracaso, pero se pueden delinear algunos puntos a considerar:

Primero, la alianza con AP y el PPC vistos como partidos tradicionales, lo que dio la sens
ación que el FREDEMO implicaría el continuismo de esa vieja receta política que no había logrado resolver los problemas de la ciudadanía, al contrario, los asentuó.

Segundo, la sobre exposición debido a tres largos años de
campaña lo que hizo dar una sensación de ser una candidatura elitista, como se dice en el argot limeños, un partido de “pitucos para pitucos” (así se dice a la clase acomodada en el Perú)

Y tercero, el hecho que el entonces partido de gobierno, el APRA, anteponiendo odios personales contra Vargas Llosa desde el mitin realizado en la Plaza San Martín en 1987 deciden apoyar la candidatura d
el desconocido Alberto Fujimori con su partido “Cambio 90” que hasta hace seis de los comicios generales ni figuraba entres los primeros lugares de opción de voto.

Esta derrota tuvo un componente positivo pues, de haber sido elegido presidente Vargas Llosa, su actividad literaria que tanto nos apasiona se hubiera visto relegada por las tareas que en un Estado como el peruano demanda.

Por otro lado, la historia demostró que al final el neo liberalismo triunfó sin su figura más importante política e ideológicamente pues, al tener la victoria en las manos Fujimori este, hizo una alianza con los empresarios para que estos pudiesen implantar su modelo y llevar a cabo las regulaciones laborales y estructurales para desbaratas el Estado de Bienestar peruano con el
advenimiento del neoliberalismo.

A pesar de ello, el joven neoliberalismo tuvo un mal comienzo en nuestro país ya q
ue a la vez que Fujimori pactaba con los empresarios, hacía lo mismo con los militares con quienes compartiría el poder político lo que llevaría a que las ideas neo liberales traídas por Vargas Llosa tuviesen un trasfondo autoritario que dejó a lo largo de diez años de Fujimorismo un mal precedente para lo que actualmente se trata de hacer, siendo un tanto difícil salir de esa receta que el “chinito” impuso en su sistema autoritario neoliberal.

Por eso, demos gracias que un intelectual no sea corrompido por la maleza que es el acto de política, e imploremos que su actividad como literato y político de columnas siga siendo fructífera para
deleitarnos al ver cada título nuevo de su producción.


Una partida perdida de antemano

domingo, 25 de enero de 2009

Lo que pasó

Los agentes policiales se dirigían prestos al Centro Histórico Bosque de Pómac, en Lambayeque. Su objetivo, el desalojo de un numeroso grupo de invasores que había decidido levantar sus esteras en dicho espacio arqueológico.

El superior a cargo de la operación era el jefe de la Segunda Dirección Territorial de la Policía de Chiclayo, general José Ubaldo quien de manera, quizás inconciente, desde el inicio de la movilización empezó a salirse de su control lo que supondría un operativo de desalojo más.

Un pequeño grupo de agentes, sin tener en cuenta el plan acatado se adelantan, como vanguardia, para llegar a La Palería II, centro poblado que concentraba en su seno la mayor cantidad de invasores.

Lo que los efectivos policiales desconocían es que, lo invasores, a sabiendas que los primeros irían para hacer concretar su desalojo, se armaron como pudieron para hacer fuerte su resistencia. Para ello, bloquearon el acceso al puente Montalbán rellenándolo con árboles de algarrobo, así como cavar zanjas para impedir el acceso de la policía.

Cuando las fuerzas policiales hubieron llegado al lugar indicado fueron recibidos con bombas molotov, artefactos pirotécnicos, garrotes con clavos, entre otros. La turba violenta arremetió contra el personal policial que se encontraba sin armas reglamentarias para hacer el propio uso, siendo su única opción para la defensa sus escudos y las bombas lacrimógenas que poco hicieron para controlar a la masa invasora.

Pomac, es un sitio arqueológico que lleva invadido desde hace siete años, irrespetando lo que es un patrimonio nacional de la historia, del legado de nuestro país. En ese sentido, el procedimiento al desalojo tenía doble sentido: Primero; que toda acción de invasión de terreno es ilegal y, segundo; porque los restos arqueológicos no pueden ser profanados o destruidos por acción humana alguna.

La pelea duraría aproximadamente dos horas. Fue entonces, cuando la policía estaba por tomar control de los centros poblados cuando son atacados por balas de francotiradores provechosamente posicionados para causar el mayor daño posible a las fuerzas del orden.

Ante las ráfagas de fusiles AKM y de francotiradores, los escudos, varas de goma y gases lacrimógenos poco o nada pueden hacer para controlar la situación. Esta, en consecuencia, se había salido de las manos.

De esta manera es como el suboficial de tercera PNP, Fernando Hidalgo Ibarra cayó herido de muerte por una bala salida de un fusil AKM. Cuando su compañero, el suboficial de segunda, Carlos Alberto Peralta Padilla, ve a este caer al suelo corre en su ayuda cuando, de pronto, un proyectil penetra su sien quitándole la vida automáticamente.

Para cuando el operativo inicial hubo terminado en un total fracaso, por lo menos, seis policías se encontraban internados en la Sanidad de la Policía de Chiclayo, así como la detención de alrededor de unos 32 presuntos sospechosos de estos actos delictivos.

Fue un Error

NI bien la noticia de la trágica muerte de los dos policías en Pomac se hizo con las primeras planas de los medios de comunicación del país causó la indignación y la pena por el trágico suceso.

De inmediato, las autoridades responsables, como el general José Ubaldo expresó sus más sentidos pésames a los familiares de las víctimas, y admitió (como pocos no lo hacen en el Perú) que el operativo, simplemente, “se le fue de las manos”, dijo antes los periodistas que pondría su cargo a disposición por el fallido operativo.

Al día siguiente del operativo, el ministro del Interior, Remigio Hernani viajó a Lambayeque en compañía del ministro del Ambiente, Antonio Brack.

En esta visita, Hernani visitó a los policías que hacían guardia en Pómac para prevenir un nuevo flujo de invasiones. Ante los reclamos de los efectivos allí apostados, el ministro manifestó que el gobierno no se ha olvidado de ellos, al contrario, “el rancho, el agua y la logística están asegurados”.

Por otro lado, el presidente de la República, Alan García Pérez, ante los medios de comunicación reunidos en Palacio de Gobierno con motivo de la muerte de los dos policías declaró que es inadmisible que se haya atacado de esa manera a las fuerzas del orden que no portaban armas de fuego. Ante esto, García indicó que de ahora en adelante, en los operativos policiales las fuerzas del orden irán debidamente equipadas para responder al fuego con fuego.

¿Qué rueden cabezas?
¿Y dónde quedan los DDHH de los policías?

La política peruana se basa, en la actualidad, en la politiquería. Ya no es novedad que a la menor falla de algún funcionario se pide que “ponga su cargo a disposición”. Y este caso no es la excepción.

Exasperados congresistas, principalmente de bancadas opositoras salieron a pedir la renuncia del ministro Hernani, atribuyéndole que su gestión tiene la muerte de alrededor de una veintena de policías.

En declaraciones a Ideeleradio, el secretario ejecutivo de la Coordinadora de Derechos Humanos, Ronald Gamarra, expresó enfáticamente que el titular de la cartera del Interior debe renunciar a su cargo.

Sin embargo, a modo de reflexión personal ¿Cuándo las agrupaciones de derechos humanos han salido a las calles, declarado ante la prensa, hecho manifestaciones cuando un agente de la seguridad nacional cae abatido cumpliendo su deber? ¿Por qué solo estas asociaciones salen en defensa de supuestos terroristas, de líderes de agrupaciones políticas extremistas, de reconocidos farquistas? ¿Es que acaso estos sujetos son los únicos “pobrecitos” con derechos humanos? ¿No son acaso los policías y militares seres humanos también? ¿No tienen, acaso, ellos derechos humanos dignos de defender en las calles?

Si pedimos la cabeza del ministro Hernani, sería entonces pedirla de todos los ministros del Interior anterior y posteriores a este. Porque el problema no se de administración, es de política, es de armamento, es de dinero. Es sabido que la policía peruana muestra en la actualidad taras tan enormes como la corrupción de sus efectivos, por el mismo hecho que sus ínfimos salarios los conducen a ello (sin justificarlo, claro) la falta de equipos móviles y armamento moderno y adecuado para cierto tipo de operaciones hace posible incidentes como el de Pómac.

Por tal, el problema de las Fuerzas Policiales trasciende a la gestión de Remigio Hernani. Y, sinceramente, es exagerado y populista pedir por cualquier cosa la renuncia de un funcionario.

Así mismo, el presidente de la comisión de Defensa del Congreso, Edgar Nuñez, al ser consultado por Canal N dijo: “El ministro del Interior debió estar allí”. En lo personal me parece ridícula este comentario dado que nadie preveía en lo que se desencadenaría el intento de desalojo pues, se suponía que era un operativo como cualquier otro. En ese sentido, la presencia del ministro era absurda. Lo que si debió hacer, fue trasladarse a Chiclayo el mismo día del incidente y no esperar a la mañana siguiente. Simplemente para demostrar que el gobierno actúa de inmediato en situaciones como la acontecida en Pómac.

De seguro que esta vez no recibiremos mails combativos pidiendo la cabeza de esos asesinos de policías, ni tampoco, marchas para exigir a los terroristas en el VRAE ni a los invasores a que respeten los DDHH de los policías, ni el más mínimo respaldo a los familiares de los caídos en Pómac. El Perú, en verdad, es un país de grandes contradicciones.

Cuando lo Chicha se vuelve Chik

viernes, 23 de enero de 2009

En los últimos años, las discotecas más exclusivas de Lima se ven invadidas por un fenómeno musical y cultural que desde los años 70 era visto como referente de gente de los estratos sociales bajos y de mal vivir. Me refiero a la cumbia que a punta de pegajosos ritmos ha logrado romper esas marcadas barreras sociales de nuestra sociedad.

Sin embargo (y esta es una observación personal) esto no se debe, necesariamente, a que la sociedad, en este caso la limeña, tan acomplejada, con tantos tabúes y estigmas se esté abriendo repentinamente.

Puede considerarse, claro, un paso, o mejor dicho un paso a m
edias.

Ante todo, porque esta expansión de la música popular a sectores “pitucos” de centra en lo referido a la moda. A eso que está en boga, a lo ultimito, el one wonder hit del momento, y muchas aristas más.

Algunos pioneros

Si bien, para los primeros años del 2000 la cumbia norteña comenzó a sonar con fuerza, hasta entonces no experimentada, en Lima. Bandas como Aguamarina, Armonía 10 empiezan a quebrar el reinado aparentemente infranqueable de la salsa en las radios de música comercial, con un ritmo pegajoso, sencillo, con melodías muchas de las cuales podrían encajar a la perfección en una balada más.

Pero esta explosión de la cumbia, que sentaría las bases para el estilo de la cumbia actual, no fue de golpe en sectores acomodados de la capital. Empezó en su público objetivo primario: lo que muchos sociólogos denominan los sectores C, D e incluso E.

Pronto, los managers y represente
s vieron el potencial comercial que esta poseía, solo faltaba hacer unos retoques a la imagen de sus estrellas. Es así como nace la fiebre de la “Technocumbia” una fusión con bases en la cumbia tradicional mezclada con ciertos sonidos modernos que le daban el componente necesario para hacerlo accesible a otro público: los jóvenes. De este modo aparecen grupos como Escándalo, la Joven Sensación, un especie Backstreet Boys o N`Sync lorchos cuyo objetivo eran, sobre todo, las jovencitas, ávidas de ídolos propios a quienes admirar.

Mas aún, la novísima industria cumbiambera, conciente de la cada vez creciente demanda saca grupos conformados exclusivamente por mujeres. De este modo, destacan grupos como Agua Bella y Alma Bella.

Un embrujo difícil de romper

Ya para los siguientes años de la primera mitad del 2000 la oferta se había diversificado de tal manera que las radios que, tradicionalmente preferían la salsa daban cada vez más espacio a la cumbia que ya competía en audiencia y ventas con otra moda, esta venida desde Centroamérica, el Reggaeton.

Entrada la segunda mitad de la década las bandas más sonadas eran Grupo 5, Caribeños, Grupo América, Hermanos Yaipén, entre otros.


En este período, la incursión de lo que yo llamo la “Nueva Cumbia” se había colado en los sectores populares de Lima, escaló muy coquetamente los espacios de la llamada “clase media” limeña cuya acogida fue más jubilosa. De pronto, la clase media, que demostró a lo largo de su historia tender más hacia ritmos tropicales foráneos, daba cabida a un ritmo considerado como “marginal”, hasta entonces exclusivo para “cholos y provincianos”.


Los grupos antes mencionados comienzan a tener una incursión menor en sectores acomodados en ciertas discotecas, pero sin mucho repunte en audiencia.

Un despunte “Cool”

No fue hasta finales del 2007, cuando en el programa de Jaime Bayñy, El Francotirador, comienza dar espacio atocinado cantante Tongo, más conocido por único hit, “La Pituca” estrenándolo en lengua inglesa haciendo una demostración de que dicho lenguaje no era su fuerte. Es más, hizo el ridículo, Bayly también lo hizo ver de ese modo. Pero ese era lo que se quería lograr. Pronto las visitas de Tongo al programa del renombrado escritor y periodista se hicieron cada domingo más frecuentes.

Hay que tener en cuenta que el programa del autor de “No se lo digas a nadie” tiene mucha acogida en los llamados sectores A y B, haciendo incidencia en el primero.

Esto, sin duda alguna
, fue lo que produjo que los “pitucos” se interesaran en esa musiquita llamada cumbia. En tal sentido, el primer beneficiado con todo, fue nada más que Tongo, quien derepente empezó a ser llamado para tocar en las discos más “chik” de la capital, entre ellas las del boulevard de Asia.

Todo esto, trajo consigo, el consiguiente interés de este sector p
or otros grupos de mucho más caché que Tongo, como los ya mencionados Grupo 5 y Caribeños.

¿Rescatando o Colgándose de Juaneco?

Pero allí no termina la historia. El último impulso que tuvo esta fiebre por la cumbia la dio el grupo de rock Baretto, quienes lanzaron un disco llamado “Cumbia” el cual más que crear una música basada en este ritmo, decidieron recopilar a unos de los padres de este género, Juaneco y su Combo, provenientes de la selva.

El grupo capitalino, obviamente no aportó nada a este género. Solo recogió las canciones de las leyendas y volverlos a reeditar con un sonido más actual, pero en esencia. ERA LA MISMA CHOLA.

De pronto, Baretto se posicionó del mercado de la cumbia disco más “In” de Lima. De la noche a la mañana, los casi desconocidos (para buena parte de Lima media y alta) Juaneco y su Combo afloraban en boca de todos. Súbitamente, todos coreaban Mujer Hilandera o Ya se ha Muerto mi Abuelo. Lo que antes era visto con menosprecio (música para cholos) ahora era lo más “cool” y si no lo bailabas pues, sencillamente, estabas en nada, esa es la onda ¿manyas?



Un destino mortal


Pero, esto no responde más que a un síntoma de monería modistas que, como toda moda, está destinada a pasar, al menos en las discos pitucas de los barrios más “de la wich” de Lima.

No me parece mal escuchar cumbia, creo que, siendo una música creada en el Perú debe tener un amplio espacio de difusión que, ciertamente, se lo merece. Lo que si me parece repugnante y hasta estúpido, es que de la noche a la mañana una música víctima de los apelativos más discriminatorios y racistas se encuentre como si nada en estas fiestas burguesas. Obviamente, este fenómeno carece de co
mprensión cultural por parte de este sector, lo cual demuestra que el componente social de su origen no es asimilado, sino por el contrario, es desechado quedando únicamente una melodía pegajosa y un coro peligrosamente pegajoso.



No es que el Perú se esté abriendo culturalmente, es que dejamos claro que en nuestro afán de consumo, de estar a la moda con lo ultimito, prima por sobre el entendimiento de este suceso.

Al final, por lamentable que suene, este fenómeno de la cumbia como moda se encuentra destinado a perecer como el reggaeton, como la salsa juvenil de los noventa, como la technocumbia. Pronto, Baretto dejará de asistir a las fiestas más “In” buscando un nuevo ritmo con el cual pegar. La industria de la música es así: lasciva, maldita, un puta que todo lo sano insiste en profanar con su viejo rollo de la fama mundial destruyendo lo único verdaderamente auténtico que nos queda en un mundo sin novedad: La verdadera música que, conforme pasan los días suena a extinta ya.

Habitando la autopista de la desinformación

domingo, 18 de enero de 2009

Internet como un medio de consumo se muestra como el espacio más democrático para poder comunicarse y expresarse. Sin embargo, en países como el Perú, el acceso a Internet significa un elemento de distinción social que, lamentablemente, es utilizado como simple distracción por una juventud, aparentemente, sin rumbo.


El Internet, en los últimos años se ha convertido en el boom revolucionario de las comunicaciones, ha cambiado nuestra manera de comunicarnos, expresarnos, informarnos y muchos etc`s.

En países desarrollados, una computadora con sistema de Internet es tan común como poseer una cama, un televisor. Sin embargo, en los llamados “países en vías de desarrollo” aún sigue siendo un factor social, cultural, económico y político, el hecho de tener y
a una computadora, y mucho más aún contar con servicio de Internet en el hogar.

Hay un blog que me gusta leer mucho, se llama “Nadie Lee lo que Escribo” y precisamente, en su último post habla sobre el hecho de ser un Blogger, de cómo esto está condicionado por factores culturales, sociales, económicos y hasta políticos.


Debo confesar que en líneas generales comparto las ideas de dicho post, comparto en que explicar el poco interés por la reproducción de textos de la juventud peruana actual, a la que muchos pertenecemos, es cierta y por demás decadente y patética.

Solapadamente Excluyente

Pero quisiera agregar algo al comentario de dicho post, a modo de idea propia: Es verdad que la gran mayoría de cibernautas en el Perú son jóvenes que únicamente recurren a la red para conversar por el msn, chatear, revisar y colgar fotos en el hi5, Facebook, etc, o los juegos en red. Pocos son lo que recurren al Internet para buscar información (que no sea para algún trabajo escolar o universitario) o para bloggear.

Es cierto también que la educación en el Perú está configurada de tal modo que los estudiantes de la nación, aquellos que, supuestamente son el “Futuro de Perú” salgan con conocimientos básicos aprendidos de manera monótona e intrascendental, donde los alumnos, desde niños, no se ven motivados a aprender, a desarrollar el intelecto. Lo digo desde una perspectiva personal pues, yo estudié toda mi educación en colegios particulares, tuve la suerte de hacerlo y, sin embargo, a pesar de ello veo que muchos de mis compañeros y amigos muestran poco interés en producir algo, en abrir un libro al que de seguro no llegarán ni a la solapa. En otras palabras, son parte de la actual cultura audiovisual que no permite la abstracción del cerebro, al contrario, induce a la rápida captación de información (pues esta cambia a cada minuto por la misma velocidad de los medios de información contemporáneos) lo cual hace del receptor un testigo sin voz, sin tiempo para entender este flujo de información.

Si esto, puedo percatar de personas con estudios privados, sin ser estereotipado ¿qué se puede esperar, entonces, de un niños promedio, mal nutrido, que vive en la pobreza con una educación estatal, por demás deficiente y básica?


El hecho que el mundo actual se mueva constantemente a un ritmo informativo como nunca antes se vio, conlleva a consecuencias expuestas en el mencionado blog. Todo es parte de un sistema económico que ha condicionado su política hacia el descuidado de aspectos fundamentales de sus sociedades nacionales, como es el caso del Perú.

No se puede decir que la educación es mejor ahora. Antes, y lo creo sinceramente, era mucho mejor; la diferencia es que esta educación era abiertamente excluyente para las clases poseedoras. Ahora, es solapadamente excluyente.


Un Pretexto ¿el “Caballo Fuerte”?

Los últimos dos gobiernos dicen que el Perú se encuentra por uno de sus momentos más importantes, en términos económicos, las cifras macro económicas son mejores en compa
ración con el resto de países de la región. Y eso es verdad. Nadie lo puede negar. “Es un hecho concreto”, como diría Harold Forsyth.

Lo que también es un hecho es lo siguiente. Si tenemos, aparentemente, un Estado que se robustece cada día más ¿Por qué, entonces, el gobierno no invierte más en la educación o en el sistema de salud pública? El mismo Harold Forsyth dice que para abarcar los temas sociales se necesita “Tener el caballo fuerte” haciendo referencia al Estado. Pero el “caballo” se encuentra relativamente fuerte y con presupuesto de sobra para invertir los sectores antes mencionados mientras se abocan a la promoción de otros sectores, de grandes inyecciones de dinero en rubros que ahora son el orgullo de la economía nacional formal.

No se instruye porque, quizás (y doy el beneficio de la duda, para no sonar t
endencioso) al gobierno, no al Estado, hagamos la diferencia, no le interesa en lo más mínimo la instrucción de calidad de sus habitantes habiendo presupuesto y personal docente “independiente” que podría tomar la batuta de una estructurada y coherente reforma educativa (obviamente) originada desde los órganos gubernamentales y estatales.


Conocer las debilidades

Sin embargo, para que esta reforma sea en verdad positiva,
es necesario que estos reformistas entiendan la calidad cognoscitiva, social, cultural y económica del alumnado, cuales son sus falencias y a partir de ellas armar un plan educativo nacional. Y no es conocimiento que nuestros estudiantes, incluso universitarios, carecen de comprensión de lectura, lo que conlleva a una difícil abstracción de conceptos, ideas, discernimientos.

Solo así podremos esperar que la juventud pueda aspirar a una producción intelectual (no en su sentido clásico, sino en lo referido a la creación, a la interpretación en cualquier actividad del desempeño humano) que al fin de cuentas, el Internet no deje de servir para chatear, jugar, sino también para conocer mucho más, escribir, intercambiar ideas.


¿De quién es la culpa?

Al final de cuentas, y esto es una idea que con el tiempo y mi poca experiencia de vida he llegado a entender; no todo es culpa del sistema, o el gobierno que nos subyuga y nosotros somos pobres incautos inocentes. Ese pensamiento tiene mucho asidero fáctico, pero también se ve nublado por muchos sesgos que no permiten ver más allá.

Es cierto, al sistema, al gobierno, en este caso del Perú, no le interesa la instrucción de sus pobladores. Se nos vende la idea que estamos mejorando, creciendo, más eso no lo vemos en la vida diaria. Con una juventud alienada, desprovista de valores, sin visión de futuro, sin te
mas de conversación, la marginación de amplios sectores deprimidos de la población nacional excluidos de la producción y de la riqueza que tan afanosamente se presente no se puede esperar más que la desidia de los jóvenes ante su sociedad, su visión de futuro, antes de empezar a vivirla.

Teniendo en cuenta esto, también es responsabilidad de las personas dejar su condición intelectualmente atrasada, claro, me dirán, pero ellos no están concientes de ello. Y es probable que sea cierto. Pero en muchos casos. No. Les gusta como viven, creen que la manera como son es la correcta. Y no tiene nada de malo. A lo largo de la historia las sociedades más cultas han tenido, al mismo tiempo sus disidentes entregado a valores totalmente opuestos.


Lo que queda por hacer, más que echar la culpa al gobierno, al sistema, que en verdad la tienen, es buscar mecanismo para generar el debate social, la inclusión de la juventud en estos, porque escuchar siempre hablar a los viejos por nosotros no trae la representatividad que muchos a la deriva buscan. Es allí desde donde hay que partir para formar una sociedad con futuro.

Protesta sin gesta

sábado, 10 de enero de 2009

La invasión a Franja de Gaza por parte del ejército israelí es uno de los actos que viene provocando innegables atropellos contra los derechos humano de los habitantes palestinos de esa zona, manifestaciones en diversos lugares del mundo se han hecho sentir en contra de este denigrable acto de la ya habitual agresiva política del Estado judío con sus vecinos árabes.

Estos, los palestinos, sus grupos armados, no se quedan atrás en el nivel de brutalidad que muestran sus pares israelís, los diferencia la sofisticación de armamento y su licuado discurso religioso fundamentalista que dejó atrás el aspecto político de este conflicto.

Las personas que me conoces saben mis sesgos en relación a los judíos, no los niego, ni los negaré, aunque es verdad que no se puede meter a todos en un mismo saco.

Este post es más que todo una crítica a los modos de protesta a modo de anécdota. Estoy conciente de que muchos izquierdosos, viejos rezagos de la vieja guardia parasitaria de la izquierda, anarquistones burguesones, pastrulos con una supuesta, pero nimia, conciencia social o de esos borrachosos seudo intelectuales me criticarán por este post que quizás toque sus sensibilidades filantrópicas.

Hace unos días me llegó un mail, me dispuse a abrirlo y, ¡OH! Sorpresa, se realizaría un plantón frente a la embajada de Israel el sábado 10 de enero a las 4 de la tarde. Eso me pareció una buena idea, por no decir genial, siempre hay que mostrarse contra todo tipo de abuso, en especial si este conlleva al asesinato de cientos de inocentes.

Hasta allí, todo iba a la perfección. Sigo bajando el cursor. Sin mucho interés paso al gran listado de mails al que han sido enviados y al fin veo el mensaje. Cito textualmente:

“PLANTON POR PALESTINA” así con todas las letras en altas y de un rojo muy encendido, algo así como un “rojo sangre”. Todavía era un mensaje digerible.

Sigo bajando, observo la fecha a realizarse, la hora, el lugar, etc. Sigo bajando, un segundo mensaje:

“JORNADA INTERNACIONAL DE SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO PALESTINO”, ¡OK! Es algo de relevancia, es bueno que estas manifestaciones por le defensa del derecho a la vida sean concertadas con distintas orbes del mundo.

Pero luego………………

“¡NO A LA MASACRE DEL SIONISMO ISRAELI EN GAZA1”

Es difícil explicar esto. Si esa palabra proviniera de un fascista no me parecería desatinado, es la manera de expresarse de los antisemitas. Está dentro de su vocabulario. Pero no. Estos no eran fascistas, amigos de la superioridad de las razas, ni enemigos del barbón de Abraham.

Pero antes, de inmediato noté otro mensaje:

¡VIVA LA RESISTENCIA PALESTINA!

Me pregunto yo ¿se refieren a la resistencia que provocará el grupete terrorista y fundamentalista, responsable de la muerte de miles de inocentes en territorio israelí “Hamas”? o acaso a que el pueblo salga con palos, piedras y ollas a repeles el avance del ejército judío. Hasta donde yo se, la capacidad de las fuerzas armadas palestinas es ínfima, mal preparada en comparación a las judías. Tanto así, que el mismo presidente de Palestina solo ha podido condenar la invasión a su propio territorio, advirtiendo (sin causar mucho miedo, seamos francos) que eso afectará sus relaciones diplomáticas. ¡Bah! COMO SI ESO LES IMPORTASE A LOS JUDIOS.

Bueno, luego de ello, unas breves líneas delineando el brutal accionar del ejército israelí en Franja de Gaza, para líneas más abajo nombrar a las organizaciones que están promoviendo este plantón. No me sorprendió el listado; los mismos de siempre: CGTP, JCP, MNI, etc. Etc.

Ahora bien, el punto es este:

En el Perú, todos saben que las organizaciones arriba mencionadas son de izquierda, particularmente ortodoxas cuya matriz ideológica proviene de la década de los 70, inspirada por sentimientos de fraternidad, lejos de complejos sociales, culturales o RACIALES.

Está claro que al decir Sionismo, se entiende (para los que saben, obviamente. Seguro que muchos de los chibolos disque “izquierdistas” o de conciencia social ni saben que es eso) que se habla de un término político judío. Pero al usarlo como consigna resulta estar infectada de un sesgo racial que otra cosa ¿No se supone que esa gente no cree en la brutalidad, superioridad o inferioridad de una raza o pueblo en particular?

Lo único que digo es que si vamos a generar movilizaciones no usemos símbolos o palabras abstractas (de concepto vago) que generen odios, pensamientos integracionistas, o que se yo, en especial de aquellas organizaciones que se proclaman a sí mismas defender la vida, la democracia, la libertad de los pueblos. Esa predica déjenla a los radicales de ultra derecha, cuyo odio racial es ya más que suficiente. Así pensemos en la manera de expresarnos antes de decir cualquier cosa por más buena intención que tengamos.


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