But in a funny way

miércoles, 12 de enero de 2011


Es una sensación rara, extraña, pero conocida la que desde hace un par de días me embarga hasta el punto de embriagar mis sentidos con esa sustancia de nulo sabor, llena de subliminal sensación, que estimula tu cerebro y te hace pensar que la belleza proviene de ese músculo llamado “corazón”.

De estos veranos ya han pasado tres desde la última vez que experimenté una sensación tan apabullante, tan inmensa, superior en grandeza y nobleza a mi ser entero. Desde aquella vez en que sentí flotar mi esencia en los bizarros pero siempre fantásticos enlaces y conexiones que los sentimientos producen en el ser humano.

Para ser honesto, la sensación no me la produce una mujer que hace poco haya conocido, sino una que siempre parezco volver a conocer una y otra vez, a quien siempre encuentro cada vez más adorable, más hábil, más lúcida, tan despistada al momento de actuar, caminar, pensar, pero tan bien coordinada a la hora de fundamentar.


Todos quienes me conocen, o creen conocerme, me ven como un tipo un tanto inexpresivo, poco sensible, quizás menos cariñoso que todo lo anterior, y sin duda un hígado andante como el que en verdad siento que soy, y no lo voy a negar, soy renegón, y creo que esto, al final, entre otras cosas, me va a terminar por matar (no solo mis huesos, ah, jajajaja) y estoy seguro que esta persona del mismo modo que el resto. No creo que eso esté mal, al final de cuentas, si algo hago es siempre mostrar lo que quiero mostrar, es así, mostrar lo que deseo, hacer pensar a los demás lo que quiero que piensen; además, porque siempre he sido (y aunque unos creen que no) y, seguramente seré, un tipo tímido, bochornoso, que teme a las respuestas de los demás cuando siento mi alma abrirse ante cual o tal persona, como en este caso. Así que me queda la escritura, algo que creo no hago tan mal.


Recuerdo que por mucho tiempo, es decir, desde un poco más de dos años, pensé haber suprimido el sentimiento hacia esta lindura. Por meses, por años, por gustos banales que vinieron y se fueron como la fugacidad de la moda, pensé que había logrado olvidar aquello hasta remitirlo a un simple gusto físico. Sin embargo, en uno de esos días indecisos de diciembre del año que hace poco se acaba de ir, pensando sobre ella, acerca de ella, en ella, tras varios días de confusión, como esa espesa niebla que todo lo oculta hasta el punto de invitarte a caminar en una penumbra eterna, me di cuenta, cual revelación oculta, que en verdad todo este tiempo, si, TODO ESTE TIEMPO, nunca la dejé de querer, no dejé de tenerla tan metida en la espesura de mi alma como las paredes que forman mi ser.

Fue así que ese período tan extraño, vulnerable, angustioso en el plano sentimental se terminó; el hecho de saber que desde enero del 2008 no he querido en el fondo a nadie salvo a ella fue algo que, incluso a mí mismo, me sorprendió. Y no hago desde entonces sino disfrutarlo.

Haciendo honor a la verdad, desde hace tiempo yo he extirpado de mi cabeza, de mis nociones, de mis ideas, pensamientos, de mi cerebro, el hecho que alguna vez ella y yo llegásemos a tener una relación más allá que el trato amical. Es como aquellas sensaciones que das por ciertas a pesar que en tu interior se anide tan solo una chispa de ilusión para que sucediera, absolutamente, todo lo contrario. Tantas veces me pregunto por qué he llegado a tal conclusión y no se qué responderme: a lo mejor sea que resultara al final alguien realmente “bored” para ella, quizás las expectativas de cada uno, quizás el hecho que en cosas sensibles seamos militantemente diferentes, quizás que yo sea (así de simple) un pobre y triste “huevón”.


No me queda mucho por decir, no me queda mucho por expresar en estas líneas que tan solo sirven como un motor hacia una especie de confesión “ahogada”, pero si deseo sentir aquello que en estos momentos estoy sintiendo, no importa si de ello nada voy a lograr (que es lo seguro) pues esa no es la finalidad, sino la de dejarme llevar por aquello que hoy se alza como una experiencia que llena mi espíritu de jubileo, de una “alegría” que hacía tanto no experimentaba.

No importa con quien fuera, por quien fuera, pero esto se siente genial y, como escuché en la cita a algún escritor cuyo nombre ahora no recuerdo, lo más importante del amor no es que nos amen, sino cuando nosotros amamos, estoy de acuerdo con ello, y por eso mismo quiero que esto fluya, que pase cuando deba pasar, que se prolongue si se debe prolongar, que se expanda si así el espíritu lo designa, que tan solo venga de la manera que mejor sea, y disfrutarlo todo cuanto implique, esa es la consigna que voy a implementar.

Para finalizar, pues, yo sigo soñando. Eso lo acabo de comprobar.

Una historia sobre segregación (Nudo y Epílogo)

domingo, 2 de enero de 2011


Sobre el “sujeto”


Sobre el relato antes mencionado, una vez que estuve caminando hacia mi casa bajo los faroles teñidos de un amarillo extraño me puse a pensar en aquél sujeto, no tanto en su persona, como en lo que me sabe representa, sobre la metáfora de su ser a la realidad de tantos, y sobre aquellos que sin pensarlo y bajo un sesgo ultra irracional hablan acerca de la igualdad entre todos los seres humanos, entre todas las etnias y culturas.

Ese tipo nunca será mejor o superior a mí, de antemano su condición de ladrón, de andrajoso, de ser un patético predicador individualista lo hace ya inferior a mucha gente, sin embargo la cultura que el ha rechazado por la que ha acogido, es decir, el conjunto de valores sub normales que glorifican el hedonismo, el facilismo, la decadencia moral y el sin sentido de las acciones lo hace un ente desechable, falso, una marioneta de un sistema que tan solo quiere, necesita sujetos así para poder subsistir y seguir envenenando a las personas. Este esperpento cayó bajo el influjo del latrocinio y la droga, otros lo hacen bajo la farsa de la religión, otros bajo el hedonismo del dinero, el sexo, el éxito sin escrúpulos, o la misantropía.

Sin temor a una exageración, este “nigger” bien podría representar la idiosincrasia judeo-cristiana del peruano común. Hagamos de lado el hecho que sea un parásito social de esta sociedad (ladrón, fumón y andrajoso) y enfoquémonos en su discurso, su perorata acerca de dios, su condición sub normal y con ello vendrá todo lo demás.

Pensando en mí pueblo de manera distinta

El Perú, una nación andina-amazónica, se funde en la tradición de sus pueblos paganos, la verdadera identidad de este territorio está en su tierra, en el honor, orgullo y fuerza que hicieron despliegue los antiguos reinos a imperios que habitaron aquí y que, en muchos aspectos eran superiores en modos, técnicas, usos y estructuras a las civilizaciones europeas que la invadieron y dominaron (de eso no hay duda alguna).

El Perú, se consolida como tal con llegada del europeo, aquél quien trajo su civilización, ritos y religión, la judeo cristiana y con ella todas sus taras. Lo que la civilización española hizo fue pervertir el natural orden de cosas con su fe decadente, su dogma de muerte (el único aspecto negativo del período conocido como la “Colonia”)

El judeo-cristianismo, como en el resto de naciones donde se asentó se encargó de calificar como “adoración satánica” la cultura pagana de nuestro pueblo, destruyo nuestros templos de culto y adoración para levantar sus muros de piedras, sus recintos donde pregonar la muerte, descartó nuestro legado como legítimo para dar paso a la única historia posible de admitir, la del judío crucificado y sus doce eunucos.

Y como en otras naciones, el culto de muerte se expandió a todos los ámbitos de la sociedad, de la vida diaria, íntima y colectiva, quemando los viejos vínculos que nuestros gloriosos antepasados tenían con nosotros, castrando nuestra raíz cultural materna, adoptando el mórbido flagelo de un padre resucitado.

Misantropía: el legado del hebreo

No piensen que esta cultura (otros le dicen anti cultura, de acuerdo con ello) promueve la paz, la verdad, el amor y solidaridad pues son meras fachadas para encubrir el hedonismo, la mentira, la misantropía, la flojera y la comodidad parásita.

Yo me pregunto si el sujeto que se encontraba en el colectivo conmigo hace sus plegarias al dios judío para ¿sentirse protegido y resguardado en la tierra? ¿Si acaso no pide por otros salud, bienestar para que luego él sea recompensado por su “desprendimiento” una vez que llegue al “reino de los cielos”? La respuesta es si.

La religión, el sistema judeo-cristiano se funda en bases individualistas. Uno hace acciones buenas porque te dicen que solo así podrás vivir a la “diestra del padre” una vez la muerte con sus largas alas haya alcanzado tu existencia. Del mismo modo, las obras malas son bien recibidas, aceptadas y hasta justificadas porque luego basta que uno se hinque, junte las manos, ponga el rostro compungido, mire al cielo con temor para pedir a su dios el “perdón de sus pecados”, tener la absolución divina, la del padre, o el de la conciencia para saberse salvo y seguir andando como si nada, para garantizar un espacio en el cielo. Un fin indiscutiblemente mezquino e individual.

El pueblo sin espíritu

El peruano es una caminante sin orgullo, un guerrero sin espíritu, un pagano sin identidad. ¿Por qué? el primer factor, sin duda, es la llegada de la cultura judeo-cristiana, el segundo, pero no menos importantes ha sido la llegada de otras culturas inferiores como la africana, o la colie china, la japonesa que, en el caso de la negra, no han hecho si no pervertir los valores que se fundían entre las culturas andinas y europeas; en tanto que las dos últimas han sido parasitarias al no aportar nada en ningún sentido posible.


Es allí donde nace la “cultura peruana”: desvirtuada, sin cohesión, sin identidad, la nación más alienada de América Latina, una vez la tierra pre colombina más importante, una vez la colonia más trascendental del reino de los castellanos, y hoy solo un punto más en la cultura importada de fuera, aquella que intenta eliminar cualquier iniciativa por encontrar la verdadera identidad de nuestro pueblo. Fuimos el punto clave para librarnos de la dominación española, en tal podemos ser el escenario primario para romper las cadenas del sistema judeo-cristiano.

La perversión de quienes dicen “somos iguales”

El sistema imperante, cuyo motor ideológico es la globalización, se ha encargado de decirnos que no hay diferencia alguna entre las culturas, que todas las personas somos iguales. Nada más falso que esto. De ser así, ¿aquél sujeto en el colectivo, un verdadero parásito, tiene los mismos derechos que yo? ¿Los terroristas comunistas que por 20 años desangraron a mi pueblo tienen los mismos derechos o son iguales a mí? Yo digo que no. Eso no me convierte en un conservador capitalista, eso me convierte en un hombre de honor que entiende los niveles, categorías en los que se desenvuelve la vida humana de acuerdo a las decisiones de cada uno.

Ahora todos, tanto blancos, mestizos, como indios están dominados por esta plaga que los ha desvirtuado, que los incita a vestirse como gente de un gueto negro, a desligarse de los asuntos de interés, a voltear la mirada dando importancia a temas flatulentos y de perversión como, por ejemplo, las drogas, la desidia, la música sin darle un sentido, un valor agregado, una acepción de identidad; cuando todo se vuelve un mero pasatiempo para mitigar el vacío que el sistema produce en las personas a nivel general.

Hasta las formas de conseguir sexo se han degradado a tal punto que hoy veo, con la mayor repulsión y desagrado, como una mujer es abordada con la más alta carencia de sentido común, digno de personas identificadas con sub-culturas decadentes que hoy han emergido de otras culturas sub normales y parasitarias. Esta falta de respeto es (también) fomentada por las mismas mujeres quienes, igualmente contaminadas por estos valores decadentes permiten su degradación, su transformación a meros objetos de placer, reducidas a una simple “pussy”. Dejamos que un judío bajo la forma moral y valorativa de un “nigger” abuse de nuestras mujeres y se perpetúe en el tiempo su sangre, su linaje pervertido mediante el sexo. Las mujeres decadentes buscan ligar con el nigger más guay, porque ser nigger ahora está de moda, es lo "IN". El “nigger” es para América Latina lo que el judío fue y, en muchos caso es, para Europa; no es un grupo de personas de cierto color o ascendencia, necesariamente, son personas con cierta escala de valores y costumbres degradadas.

Por ejemplo, que el sujeto de mi historia sea a la vez un ladrón, un adicto, un degradado y un cristiano no es ninguna coincidencia pues, teniendo en cuenta que en el fondo esta religión solo fomenta el individualismo, la misantropía, la desidia moral, el hedonismo no resulta sorprendente, pero si alarmante cuando vemos que el capitalismo y el socialismo, los órganos políticos del judeo-cristianismo se han encargado: el primero de llenar de la búsqueda de la individualidad pervertida, del goce a través del dinero y el sexo sin sentido; mientras el segundo ha llenado el cerebro a las personas de una filantropía tan escasa de conciencia, del inhumo sentido de igualdad, del materialismo entronizado y camuflado bajo las banderas del pluralismo.

La aurora de otoño

Vivimos en naciones decadentes, mediocres, occidente es una civilización decadente, el Perú es un país mediocre, y esto lo digo con la mayor de las penas, de saber que mi pueblo, el suelo donde nací, una vez habitado por hombres orgullosos que comprendían del honor, la familia, la comunidad, la sangre, la fuerza, el amor y el orgullo; hoy todo eso se ha venido abajo. Pero, y a pesar que una postura franca y abierta como la mía a muchos les sepa aborrecible y la os ignorantes risible, me reconforta saber que en este camino me he topado con gente de la misma ligazón ideológica, individuos que entienden al Perú en una escala superior a la establecida por la mentira capitalista-comunista y eso es lo positivo de este relato, de esta memoria, que de a pocos, estamos levantando la cabeza, conociendo lo que nos rodea cuando aprendemos a observar; que la aurora de otoño puede y es posible para nuestro pueblo, que el verano esponjoso pronto terminará y con ello esta gloriosa nación en pasado, historia, cultura, descendencia y ascendencia retomará las riendas de su destino. Seguramente yo y mis compañeros no lo veamos llegar, pero estaremos contentos si es que al llegar el suspiro frío de la muerte las cosas se sienten más que prometedoras.

Una historia sobre segregación (El preámbulo)


I

Sucedió un día antes del año nuevo, me encontraba regresando de un encuentro amical con una persona a quien estimo mucho, me dispuse en el paradero, esperaba a que, como ya es típico en Lima, pasase un colectivo el cual no estuviese tupido de una masa ansiosa por llenar dicho transporte.

Llegó el momento en que pude subirme a un colectivo de tamaño grande, espacioso, de esos que me dejan tan cerca de mi casa sin preocuparme por el espacio o asiento que pueda o no haber. Esta vez (asumo que por el loquerío de fiestas de fin de año) tan solo habían disponibles dos asientos al fondo del colectivo (no suelo sentarme al fondo por razones de seguridad) me dispuse a ir hacía allá.


II

A lo largo del corredor del colectivo una voz estruendosa, chirriante, asquerosa se hacía notar. Parecía decir algo al conductor, un boca a boca que el cobrador trató de calmar mandando al fondo al hombre. Era un sujeto de estatura baja, de físico insignificante, no era gordo, tenía esa delgadez escasa de salud, aquella que no es de enfermedad, sino de aquellas que miras y te producen un tanto de repulsión. Sus ropas andaban acompañadas con el color de la mugre (ya sabes a cuales me refiero) amplias, sueltas, como de aquellos que tienen preferencia por coger lo que no es de ellos y en la moda de los guetos afroamericanos y centroamericanos.

El sujeto estaba en aparente intoxicación, no pude reconocer si era bajo el influjo del alcohol o acaso algún psicotrópico volador, el hecho es que estaba en “otra nota”. Sentado atrás donde fuera recluido hablada de “dios”, que era un hijo de dios, que a los ojos de dios todos son iguales, que solo dios sabe la verdad, que todos le ignoran porque es “negro” (para mi más tiene de zambo y mulato, que de negro) salvo la verdad de “dios”, y en una ocasión, recuerdo, preguntó a la gente si preferían que robara a que hablara de “dios”. Por supuesto, nadie le hizo son ni mucho menos le respondió.

III

Muy pronto, el asco y la repulsión me invadió los sentidos, me crispaba los nervios escuchar a ese parásito balbuceando cosas que ni él creía y mucho menos practicaba (supongo que es un reflejo de lo que es ser cristiano hoy, mucha palabra y poca acción en la vida real, todos se rasgan las vestiduras pero ninguno de ellos vive de acuerdo a su dogma). Pero no era tanto su perorata insuflada de autocompasión cristiana lo que me encabronaba, sino el hecho que este sujeto, este “NIGGER” apestoso se moviera, hablara e incluso se dirigiera a alguna mujer que le miró espantado con toda la sorna del mundo.


IV

Al poco rato, cuando un par de personas se levantaron próximas a bajar, la mujer que estaba a mi lado y yo, nos fuimos, asqueados hacia delante, ambos, nuevamente, en el mismo asiento. Miento, ella lo hizo temerosa, yo lo hice lleno de arcadas, con deseos de tener en mi mano, en mi puño, una pistola, un cuchillo para acabar con la “inexistencia” de ese batracio (la justicia debería tomarse en ciertos casos bajo la propia mano, y esta debería ser abalada por un Estado verdaderamente consciente de esto, aunque la mentalidad del peruano común y simple, subdesarrollada, solo degeneraría en desorden y anarquía).

V

No tardó mucho cuando alguna otra persona en los asientos personales de adelante descendiera del colectivo, ante lo que este sujeto aprovechó para dirigirse raudo hacia el primer asiento, el que por lo general también se reserva a las personas con discapacidad, a las madres con bebés, niños pequeños, mujeres embarazadas y personas ancianas. El individuo sin sentirse avergonzado posó su raquítico culo en el sitio comenzando a hablar, nuevamente, sobre dios, que ante sus ojos todos somos iguales, una escena de por sí patética, y hasta se acomodaba dando consejos relacionados con la fatalidad a cualquier que, a propósito o casualmente, le mirase. Un sujeto desechable, déjenme decirles.


VI

Pronto llegó la hora en que yo debía bajarme, llevaba mis audífonos puestos, en parte porque no soporto la música que ponen en dichos lugares, en parte porque no soporto las aglomeraciones de gente, en parte porque detesto el sonido del griterío de las personas en espacios tan pequeños, en parte porque quiero hacer de mis viajes momentos subliminales que la música y la lectura me provocan, y pasé al costado del individuo, pareció mirarme por un microsegundo para luego continuar incansable con su cháchara cual monólogo barato, yo descendí y el “hombre” (o imitación de uno) se mantenía allí, abriendo la boca sin saber para qué sirve esta.

Ansiedad del vacío incondicional (no decanto la navidad)

sábado, 25 de diciembre de 2010


La navidad es una de esas fechas extremas donde todo parece subliminal, donde la gente parece estar llena del espíritu hiperbólico de fraternidad, amor, solidaridad. Cuando los medios te bombardean con mensajes lindos acompañados de un producto en el cual hay que gastar, aquél que garantizará la felicidad tuya y de los demás.

Una de las fechas de mayor hipocresía por el mercantilismo descarado del que todos hacen uso, usando como pretexto valores manoseados, venidos a menos para justificar el materialismo que a esta fiesta ha consumido.

Hoy es un día especial porque la gente está decidida a ser miserablemente “buena”, a sonreírle costumbrísticamente al que viene de lado, al frente o por detrás, no importa hoy si es alguien a quien detestas, no interesa si es alguien a quien no llevas mucho, no importa si es el nigger al que siempre miras con escozor. No. Porque hoy es “navidad”.

El que menos pensaría que estas fechas me fastidian y que si por mi fuera las “aboliría”. Pues no, no me molestan, crecí con ellas, hacerlo implicaría borrar o negar parte de mi niñez, parte de mi adolescencia y muchos buenos momentos en ella. Lo que no soporto, lo que he llegado a detestar del supuesto nacimiento de Cristo es la mentira, la impostación de las personas a jugar a la bondad, de simular ser todos buenos en memoria y respeto a su Dios, cuando mañana por la mañana, cuando abran los ojos, cuando los champagnes se hayan cerrado, cuando los cohetes cesen sus estruendos, todos volverán a ser lo que son en realidad, las bestias sin conciencia, moral o piedad.

Algunos me dicen que por qué critico la actitud bondadosa de estas personas; no lo se, yo critico todo, a todos, a mi mismo. No repulso la bondad, repulso la mentira, repulso la hipocresía que representa dicha actitud.


Sumado a ello, el “espíritu navideño” es algo que me carcome el alma pues, mientras en el mundo civilizado, globalizado todo se desenvuelve con un aire de esperanza, bondad y fina alegría, el resto del globo se sigue muriendo de hambre: millones de familias pasaran una noche como tantas, sin llevarse un pan, o algún que otro pan a medio pasar por la boca, No es un sentido humanitario por lo que trato de abogar, al contrario, lo que muchos denominan en estas fecha “humano” me parece de lo más bizarro, ajeno, hueco. La humanidad que en estos días se proclama es otra a la que yo tenía en mente.

No creo en Dios, y lo saben quienes me conocen, quienes me leen, y creo que esta fecha es pura sorna capitalista globalizada, de la cual hasta los zurdos, progres y caviares forman parte, se adhieren a ella (como siempre) como algo IN. Yo creo en el sentido de reunión de compartir un buen momento. Detesto los nacimientos, tan caros, tan pomposos, tan llenos de ornamenta que te dan qué pensar sobre la naturaleza de las creencias del hombre, sobre si dios, si es que es dios y si existe arriba o donde sea, le place ver tal acto de no devoción a través de una simulación de ella.

Esta fecha, desde que mi conciencia se ha vuelto más amplia, mi espíritu más crítico y mi conocimiento más abstracto, no hace sino producirme una enorme desazón, una profunda desesperanza respecto a la esencia del espíritu humano, un vacío que se cuela como depresión en mí, que me incita al sueño, al aburrimiento, que genera una ansiedad por algo que no logro descifrar, no lo se. Lo entiendo y a la vez no. Algo no encaja en todo esto, algo que no está “OK”, algo que parece absorber a todos, y a los que no, nos ataca de manera brutal punzando las emociones, las sensaciones.

La navidad no es algo que pueda decantar hace ya y más allá. Eso ahora, no se mañana que será.

Desamparados: sin fuerza social que nos pueda salvar

viernes, 24 de diciembre de 2010


La política choloquial

La política peruana, en los últimos años, ha devenido en un vicio de clientelismo, partidos caudillos y coyunturales, basados no en programas sino en rostros, caras que poco o nada tienen que ver con un plan serio. Para muchos una esperanza en este horizonte sombrío representaba la figura de Susana Villarán y la “good people” de Fuerza Social. Esto (como lo escribí en posts anteriores), claro está, no resultó así.

Desde que “Manifiesto Bizantino” abordó el tema de FS se dejó claro nuestro punto de vista: que este “partido” no era sino una organización coyuntural, basada en el carisma y arrastre de una sola persona y que ciertas condiciones especiales (la salida de Kouri, el escándalo del señor Cataño con Lourdes Flores) hicieron posible que los muchachones de color verde llegaran al sillón municipal.

Entrando en materia

Nadie con dos dedos de frente puede negar que esta gentita se encuentra donde está no por el programa de Fuerza Social, no porque su logo se haya puesto de moda en las redes sociales acompañando las fotos de todos los guays, puppies, caviares y modistas nice, sino por Susana, la gente votó por ella, no por la organización que ella representa.

Ahora, con los ánimos insuflados de triunfalismo decidieron ir a las presidenciales en conjunto con algunos movimientos regionales y con ¿Tierra y Libertad? Vale, entiendo eso, ¿MNI? Mis ojos me engañan ¿Qué hace un partido que se ufana de querer refrescar la política, sus usos y práctica aliándose con la fachada moderada del Partido Comunista del Perú – Patria Roja, quienes representan un pensamiento anquilosado, inconsecuente, desfasado y anti natural?


Las críticas han sido duras y las luchas, disputas internas no se hicieron esperar. La izquierda peruana no puede – y quizás nuca lo haga – consolidar su unidad por el enorme sectarismo que la infesta. Ante esto, y viendo que esta “alianza” mas que beneficio traerá perjuicio, decidieron anularla y hoy, el movimiento social, las “fuerzas progresistas” se encuentran en desamparo, separadas, fragmentadas, divididas, al punto de la confrontación intestina, como siempre lo han estado.

Lo que hiede dentro de FS

Hoy por hoy, lo que se huele en Fuerza Social es un ánimo angurriento de poder, de ganar a como de lugar, y esto ya lo han dicho muchos zurdos y zurdoides como el miembro de Movimiento Nueva Izquierda (MNI, el rostro bonito de Patria Roja) Rolando Breña Pantoja: “Fuerza Social quiere llegar al poder con quien sea”, nada más cierto; lo hicieron en un principio tentando al popular Nano Guerra García, un antiguo ¿fujimorista? Si, de socialista, de progresista nada debe tener; para último tentar con el diplomático Manuel Rodriguez Cuadros, un tipo bastante soft para la política peruana, demasiado ambivalente para un público que desea escuchar cosas directas y no medias tintas como es el estilo de todo buen diplomático.



Así mismo, la candidata a la primera vicepresidencia por el partido Nacionalista, Marisol Espinoza dijo que “Fuerza Social es la izquierda que la derecha quiere”. Difiero de lo dicho, pero si puedo decir que FS no es sino una izquierda comodina en su versión más “light”.

Lo que la gente dentro de FS no logra entender es que el descrédito y el sancochado ideológico que han llevado a cabo ahora les está pasando factura, mucho más allá de lo esperado. Es verdad. Sin embargo ¿qué se puede esperar de un movimiento que se forma en un abrir y cerrar de ojos en una ambiente tan convenido y volátil como lo es una campaña electoral?

Al borde de…

En ese sentido, la agrupación que se hizo con la victoria en las últimas elecciones municipales, se encuentra hoy en un estado crítico, cuando la efervescencia mediática que despertó se terminó, cuando las disputas y contradicciones internas no han reflejado sino la falta de organización, la improvisación y la pobreza de espíritu de una organización que se presentó como la nueva cara de la política nacional, con las manos limpias, con todas las ganas de generar un cambio. Es probable, pero, tenían algo en contra: la falta de miras a futuro y una cola de personajes y agrupaciones asociados con el atraso, el chamullo y la falta de entendimiento de la realidad.

Por eso, estas elecciones serán más que decisivas para Fuerza Social. Obviamente, no conseguirán la presidencia por sus propios medios. CATEGORICO. Pero se juegan la vida, se juegan el hecho de entrar al ruedo político nacional o volver al círculo cerrado de fanáticos progres, de burgueses con conciencia social, refugiados en las aulas de enseñanza de universidades burguesas, formando a los pensadores sociales snobs del mañana (puro floro, poca acción, poca abstracción, bastante divagación) lo que, en términos políticos es, más o menos, lo mismo que la inexistencia.

El 2011 será un año decisivo en la política peruana, así como para muchas agrupaciones que se juegan la permanencia o su asentamiento dentro del stablishment del poder. No duden cuando les digo que Fuerza Social es uno de ellos y que, al final de cuentas, resultará siendo una agrupación más que busca permanecer ligada y sumergida en los hilos que se decanta con el control de las masas y la toma de decisiones. Y, como van las cosas, su destino no es otro que regresar al ostracismo del que por un tiempo breve salieron.

A esos que hablan de “cambio”

No crean en las mentiras que la autodenominaba “nueva izquierda” y sus esbirros jurásicos hoy nos quieren vender, el viejo cuento de la “izquierda moderada”, la “izquierda democrática”, el “nuevo estilo de hacer política” porque tal cosa no es real, no se puede es
perar tal hecho de una organización caudillista, sin un plan concreto sin un alumbramiento más allá de fines meramente electorales.

Hoy hago memoria y recuerdo a aquellos que se ufanaban de un cambio, a aquellos que nos veían como marcianos por estar dentro de lo IN de hace unos meses atrás, hoy me acuerdo de aquellos que tildaban suelto de huesos a uno de derechista, fascista a quien osara criticar a la candidata del “cambio”. Hoy no puedo sino decir airoso que los pocos que estuvimos a la otra orilla de la moda política, (y que tampoco se arrimó al anquilosado ideario conservador) por más marginados que nuestra postura se encontró, el tiempo, los hechos nos dan la potestad y la confianza necesaria para decir con vehemencia “TENEMOS LA RAZON”.

Bizarro vacío de noche decembrina

domingo, 12 de diciembre de 2010


Noche que te quedas muda, la penumbra se abre paso ahora que los televisores impiden la presencia del silencio, las luces en la calle que hacen inertes conexiones con las personas, los carros que transitan sin novedad, las personas que caminan sin humanidad.

Hoy es una noche vacía, no, no lo es, diría que esta la luna puesta y que hoy me abandonó a sus ansias, quizás para irse a vislumbrar espíritu ajeno a este que es el mío. Estoy sentado, escribiendo, mientras una eterna canción de Roberta Flack recorre mis oídos, penetra mi cerebro, se expande por mi cuerpo haciéndolo congojar. Esta noche se cae, así como cae la animosidad de mi esencia en una profunda y constante melancolía.

“Asesíname suavemente” repite el coro de manera armoniosa, inconsciente, ensoñadora, deslumbrante, poco quejumbrosa, si, con esa carencia de desazón que ahora me abarca sin querer evitarme. La luz de mi ordenador, el resplandor del Word me nubla la visión, mis ojos los hace fastidiar, no se por qué sucede esto, se supone que ya debería estar acostumbrado a tal sensación.

Hoy es de esas noches que, antes de posar mi culo aquí, daba vueltas en mi cama, aburrido, innecesario, tratando de conciliar un sueño forzoso, seco, perezoso, el cual viene de momentos, engañoso, prometiéndome olvidar la frigidez de mi censura, la tenue vitalidad de mis ojos, para que a los pocos momentos, como una calentada sin comienzo ni culminación te sintieras tan despierto como a pleno mediodía; es entonces cuando te das cuenta que el subconsciente, en estas ocasiones, no es sino que el más perro de los compañeros.

No puedo decir que odie mis decaimientos, mis depresiones ni mucho menos las demencias destructivas que siempre emula mi pensar; es tan solo que esta sensación es distinta a todo ello. Es un vacío de ansiedad, sus paredes se encuentran embadurnadas con la insatisfacción de algo, de alguien (sobre todo esto último) el hecho de saber que eres impotente, que no puedes decirle a nadie qué sientes, que no puedes expresar algo a tal punto que todo se quede varado en medio de tu garganta sin poder emerger hacia fuera, sin poder regresar. Cuando todos te miran, te leen, te comentan, mas no te observan, cuando eres un punto más, cuando necesitas con mayor tesón ser observador a ver si alguien, por cosas del azar, por cosas que solo la vida puede explicar, se detiene a preguntarte “¿te sucede algo?” y nada más.

Acaba de empezar la madrugada de un domingo de diciembre de 2010, todo el mundo espera con ansias la Noche Buena, esa que dicen muchos en el que nació el redentor de los cristianos, así como el fin de este conjurado año, como siempre, todos piensan, pensamos, deseamos que el próximo sea mucho mejor, cuando no tenemos la certeza de ello, mas el espíritu humano es así de endeble, necesita sostenerse de algo que le de la fuerza para continuar, a pesar que muy en lo profundo de su corazón sepa que podría ser igual o peor, quizás ya no mejor que en años anteriores. Pero lo hacemos, y eso nos hace humanos. Y, sin embargo, ¿qué sucede cuando hasta esa esperanza innata se pierde?

Pues sucede esto, no la desesperanza, sino la incensación, la falta de emoción, la ansiedad de encontrar algo, un motor en el día a día que se hace tan difícil, tan pesado como si se tratase de Atlas mismo llevando al mundo entero sobre su espalda, nada lo alivia, todo lo pronuncia, la sonrisa no lo disipa, el simple respiro indiferente de los demás lo agranda sin más.

Lo contrario a la Anhedonia, no es el experimentar placer sino la búsqueda de dicha experiencia, aquella tan esquiva por todos los medios, cuando las caricias de una mujer ya no bastan, cuando el cuerpo te pide más, cuando la mente se vuelve exquisita en sus demandas, cuando los sentimientos se tornan al extremo complejos, a la exacerbación decorosos para el trato, para la demostración.

Se adentra la noche más en la espesura negra de la madrugada en tanto que mi ojos, un poco deseosos de dormir, otro poco inquietos por seguir hasta el final con esto, miran el televisor sin entender que dicen los comerciales de noticias; seguramente algo relacionado a la muerte, pues solo eso saben transmitir, unos comerciales alegres donde la vida se muestra tan simple, tan artificial, así como el resto de mortales en la vida real, y yo, un marciano entre los terrestres presiento que su modo de vida es mi espanto y por tanto el motivo de mi exclusión.

Hoy, antes que la noche se enrumbara también fui un mierda, hice llorar a mi madre por algo tan pequeño, insignificante como las hormigas mismas. No entiendo como pasó, pero se dio, no comprendo por qué actué así, a ella, que es quien más en esta vida ha demostrado amarme como nadie, ella que es más que mi madre, mi “mejor amigo”, casi siempre pienso que soy quien mayor dolor le produce, y lo peor de todo es que siempre la termino cagando cuando la intención no era esa.

La madrugada decembrina ya no me envuelve, la sensación se evapora lenta pero persiste en su terquedad de querer quedarse, seguir llenando mis emociones de vacíos bizarros, mas cuánto podría hacer ella si ya he soltado, no se si correctamente o no, lo que tenía atracado en mi ser. No me despido ya, porque las despedidas nunca han sido lo mío, así que estaré aquí todavía por mucho tiempo, no es hora de alzar la mano, hacer una venia y decirles a todos “Von Voyage” o de lo contrario un rotundo “Fuck off”. Pues no, eso no. Tan solo alzo dos de mis dedos, los junto y los muevo hacia delante queriéndoles decir “aún tienen de este outlaw para rato”.

Invocando su nombre (acerca del nacionalismo)

miércoles, 8 de diciembre de 2010


Sobre la marcha

Para muchas personas, la idea del nacionalismo, del orgullo patrio, del rescate de la cultura e identidad nacional resultan ideas arcaicas, decadentes en contraste con el proceso de la globalización que hoy por hoy pretende hacernos creer en una “Aldea Global” sin fronteras, consolidados bajo unos valores uniformes, importados de las estanterías de compras norteamericanas.

La abominación llamada “pluralismo” y sus consecuencias

No se puede negar que el mundo actual sufre el embate del “pluralismo” que trata de hacernos iguales a todos, de hacernos semejantes, aquél que nos dice que este tiempo no se puede concebir sin la unidad de todas las naciones, dejados atrás sus rasgos sociales, culturales y productivos originarios.

La cultura promovida desde y por la globalización (la judeización cultural; ejemplo claro, la seudo cultura “nigger”) es el peor enemigo de la identidad de los pueblos del presente. Vemos como los países desarrollados de occidente han perdido todo sentido de identidad, de pertenencia, llevados por un falso sentimiento global (no ser español o francés, sino “europeo”) que se muestra como un rasgo característico de su desarrollo económico y de la decadencia de sus sociedades. Incluso Oriente se ha visto contaminado con el germen “pluralista”. Ya no sorprende ver al Japón convertido en una urbe occidental, donde sus jóvenes se sienten más occidentales (valores, costumbres, modos y usos) que nipones propiamente dicho. Los países árabes siguen la misma senda aunque de manera más pausada y a veces con ciertas discrepancias.

La identidad nacional de estos países ha sido destruida, carcomida, donde cualquier reposo de lo que se llama tan sosamente “nacionalismo” es sinónimo de retrógrado, de incapacidad mental. Pero ¿en verdad el “nacionalismo” es una cosa del pasado, arcaica, impracticable en la sociedad globalizada?


La identidad nacional en América Latina

La cultura imperante, el mainstream intelectual dirán que ya no es necesario. Sin embargo, yo digo todo lo contrario, si es necesario, es una condición imprescindible, sobre todo en países cuyas identidades aún buscan cuajarse en sus sociedades. Ejemplo claro para de son la mayoría de países de Latinoamérica.

La historia de esta parte del mundo se ha caracterizado por los constantes, casi interminables conflictos sociales que dividen y siguen dividiendo a dichas naciones. Quizás, uno de los factores que explican esto es la gran confluencia de grupos sociales diversos entre si, por costumbres, modos de producción, historia, entre otros, donde los intereses de las ciudades ansiosas por occidentalizarse chocan frontalmente con las comunidades y pueblos nativos que luchan por mantener su identidad y tradición intacta, sin filtración de la “decadencia occidental”.

Las sociedades latinoamericanas no son decadentes como la europea, estado unidense o japonesa, son caóticas por su diversidad, unas veces aberrante, en otras, desesperante. Nadie puede negar que en sociedades donde hay menos grupos sociales hay menos conflictos de dicha índole. Basta con mirar países como Chile, Argentina o Uruguay, social y culturalmente cohesionadas en una visión e identidad común, identificable para la gran mayoría de sus habitantes.

Caso contrario sucede en países como México, Centro América, Ecuador, Bolivia y Perú, donde el componente social hace una mixtura de intereses tan variados que, en muchas ocasiones, parecieran existir un sin número de naciones dentro de un territorio “soberano” generando convulsiones, revueltas, inestabilidad y demás.


Buscando el hilo unificador

Sin embargo, cuán injusto resulta decir que esto es así. Diera la impresión de describir un ataque contra esa sociedad urbana deseosa por formar parte del club del desarrollo globalizado. Todo lo contrario. Es precisamente ese componente social la semilla que necesitan países como el mío, Perú, para formar una identidad, una cultura nacional.

El Perú, por ejemplo, se funde en tres tipos de personas: El indio, el blanco y el mestizo (así la mayoría de países latinoamericanos) quienes son la base ideológica, social, mental, productiva y política del país. Cada cual con diversas cosmovisiones. A pesar de ello, hay un pasado común, una tradición que se encuentra en los genes de los nacionales.

La formación del nacionalismo se centraría en la idea de una nación unificada, orgullosa de su pasado, con un sentido de pertenencia, con la voluntad y la fortaleza que la globalización se ha encargado de aniquilar, de desprestigiar. Solo la unión en base a objetivos particulares, identificables para los nacionales, puede llevar a una sociedad al verdadero progreso, hacia la fuerza, hacia la supremacía, aquella que permite salir airosa de las crisis que los sistemas político-económicos siempre presentan. Esto permitiría cambiar la idiosincrasia de las personas, donde sociedades pasivas, ociosas, desidiosas, corruptas, reemplazarían dichas taras por la eficiencia y el compromiso que un pueblo demanda de sus habitantes.

El carácter del nacionalismo

Este proyecto de nación no es de características inclusivas, todo lo contrario, es “exclusivo”, entendido como algo hecho para tales o cuales grupos, no así de apartar a aquellas que no encajen en los moldes delineados. En tal sentido, aquellos que no estén dentro del perfil arriba descrito tendrán la obligación de amoldarse a la nueva idea de nación si desean ser parte de un todo y no una deteriorada minoría.

De este modo, el nacionalismo no es un retroceso, es un intento de autopreservación, de consolidación, de superación; sus enemigos mortales son el capitalismo neoliberal y el comunismo, así como las tendencias de izquierda burguesa.


Ambos sistemas no son solo abogados y gendarmes del pluralismo asfixiante, sino también, ideologías anti humanas que buscan la igualdad entre los seres humanos negando así la naturaleza del hombre siempre proclive a segmentarse, a crear jerarquías, a generar divisiones

Deslindando con el engaño

Muy en boga se ha puesto hablar de “nacionalismos de izquierda”; nada más incongruente, nada más anómalo; los casos más resaltantes los podemos ver en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Perú, donde se habla banalmente del nacionalismo como un componente meramente redistributivo, meramente coyuntural, nada a futuro, nada a perdurar. Y eso es porque las ideas de izquierda, por concepción, son de por si internacionalistas, en desmedro del interés nacional.

El nacionalismo recoge y se mezcla con la tradición europea que se riega por América Latina; la cultura, tradición indígena que nutre la tierra; y el empuje del mestizo como muestra de la unión de las dos primeras, no se decanta en hablar de una raza superior, ni de un pueblo escogido, se sustenta en el orgullo de un pasado común, un presente de cambios y un futuro superior.

Nacionalismo = Movimiento

Queda claro que para que esto se lleve a cabo el nacionalismo deberá estar enmarcado no solo en un movimiento social, sino también político, el cual deberá ser dirigido por aquellos que en verdad entiendan lo planteado, con la voluntad de llevarlo a cabo sin pensar como recurrentemente ocurre en beneficiarse así mismos o a un reducido grupo-sector social. Esto va más allá, porque representa la formación de un país hoy sin rumbo, donde los demás Estados nos aplauden por la buena economía y sin embargo nos siguen mirando con desprecio, con desdén por ser una cultura atrasada, una sociedad maleable, sin sentimiento, sin tradición (a pesar que existe y es sumamente rica), sin un valor nacional.

…..Breve anotación….

Este es, probablemente, el primer post publicado en “Manifiesto Bizantino” relacionado a las ideas personales del redactor respecto al “nacionalismo”, lo cual presume habrá otros más deslindando sobre diversos tópicos tales como el de las minorías, la religión, sexo, la democracia, el comunismo, la izquierda, la dictadura, entre otras.

Los problemas de los demás

domingo, 21 de noviembre de 2010



No entiendo (me río)

Sucedió hace unos pocos días. Llegaba a mi trabajo, era el primero en llegar, el reloj marcaba un poco más de las 9 de la mañana. Abro mi correo corporativo, así como el personal y mi red social. Todo parece tener el ritmo regular a realizar dicha operación, es decir, responder algunos comentarios y nada más.

Pero la mañana 2.0 cambió cuando una amiga se decidió a hablarme por el chat de dicha red social. Parecía algo novedoso dado que dicha persona, siempre un tanto alunada, cuando la luna no la trauma me habla de cuando en cuando, unas veces más que otras. El hecho es que la niña esta, sabiendo que tengo como “amigo en común” a una amiga con la que ya no se lleva nada bien me decía que la eliminara, a mi me sorprendió dicho, no, me retracto, me “ordenó” que la eliminara. Atiné a escribir dos signos de interrogación mientras ella solo escupía sus razones baratas, según las cuales yo también debía comprarme su pleito.

Uhmm….

No lo niego, dicha actitud me saturó a un punto que por poco se me ocurre teclear “Oye, mamita, a mí no me involucres en tus problemas”, un poco déspota, lo se, por esa razón decliné de escribirlo. Sin embargo, y para salir del paso, dado que estaba en el trabajo y no estaba de ánimos para discutir por pleitos que nada se relacionan conmigo le dije “Ya, esta bien, lo haré, pero más tarde porque ando ocupado y tengo que salir” y eso hice.

Salí a una reunión con un cliente, recuerdo, en el ínterin de ir y venir me puse a pensar “¿Por qué coño me pidió eso?” “¿Por qué debería hacerlo?” “¿Acaso me afecta a mí?” y por último “¿Quién puta se cree esta persona, qué derecho cree tener sobre mi para no pedir, sino ordenar, que haga tal cosa, solo porque a ella se le ocurre?”.

Puedo responder a las cuatro preguntas, pero lo haré de manera inversa:

Efectivamente, creo que ni esta chica ni nadie, tiene la capacidad para ordenarme a tal punto para decidir por mí pues, cada quien decide sobre su persona, salvo aquellos que carecen de personalidad, o los que por amor dejan de lado su personalidad para pensar a través de los ojos y labios de sus “amados (as)”.

No me afecta para nada porque no me interesa.

No tengo ninguna razón para eliminar a dicha persona pues, primero que todo, no la conozco, segundo, conmigo no tiene pleitos, tercero, no me daba la gana de hacerlo. Y punto.

Me parece que hay mucha gente que se siente tan importante que anda buscando la manera de hacer que los demás giren en torno a ellos; así como aquellos que piensan que sus problemas son los más graves, los más infaustos, los más desastrosos de toda la historia humana. Obnubilados por su “yoismo” y egoísmo olvidan o no les da la gana de saber que el mundo no va a su ritmo, que hay límites, que la vida no es la tragedia griega de las cuales ellos siempre buscan participar.

El pensamiento común de las personas, seguramente, me tildaría como un “mal amigo”, pero ¿ser buen amigo significa apañar las estupideces de tus así llamados “amigos” aún cuando no estés de acuerdo con ello, o te parezca tal actitud una total estupidez? Para mi no.


El sin sentido de ser de tantas personas

No puedo entender la necesidad incoherente que muchos humanos tienen para inmiscuir a otras personas en sus banalidades, en sus sin sentidos, ese llamado a divulgar sus cosas, a interferir en la tranquilidad de uno sin preguntar, sin importarles si uno pueda o no tener líos mucho más complicados, el estado de ánimo de uno, la necesidad de inmiscuirse en pleito ajeno; así como la potestad que sienten muchos que tenemos de ayudarles cuando a ellos se les ocurre, cuando muchas veces, en ocasiones anteriores, ni siquiera se dignaron a prestarte la atención ante un pensamiento, una molestia, un decaimiento, una dedicatoria y demás. Un escaso sentido de impertinencia que muchos parecen no haber desarrollado, no se si por cultura, carácter, personalidad o por crianza.

¿Cómo acabó todo esto?

Y al final de todo esto, se preguntarán ¿Eliminé o no a la chica? Pues no, no lo hice, no tenía pensado hacerlo, sin dudas, no me importaba ganarme un pleito con la persona que me pidió, pues primero está mi independencia, y segundo, porque mi carácter siempre en contradicción cuando siente algo por imposición no evita darles la contra aunque eso me pueda traer mucha desazón.

Algo pasó al día siguiente. Llego temprano, nuevamente, a mi trabajo, prendo mi ordenador, abro mi correo corporativo, nada nuevo, mi correo personal, algunos mensajes dignos de borrar, así como mi red social; se me ocurre buscar a esta chica y, ¡Oh, sorpresa! Veo que ella me eliminó (risas) no pude evitar burlarme de toda la situación que me pareció y me siguen pareciendo tirada de los pelos, sin sentido, estúpida, digno de personas ignorantes, caprichosas, insuficientes, banales; y yo en medio de todo como si algo conmigo tuviese que ver.


Asumo que la persona que me ordenó eliminar a su otrora amiga, ahora se sentirá completa, feliz, y así fue cuando le dije lo que sucedió, pero, y como noté un triunfalismo que me llenaba de ira le recalqué “Yo no pensaba eliminarla, y no lo iba a hacer”, a lo que ella replicó “¿Por qué?”, “¿por qué?” repetí, y seguí, “Dame un razón, salvo tus razones personales para tener que hacerlo”, sin nada que contestar y con la actitud típica de la gente caprichosa, de los que asumen que el mundo gira en torno a ellos dijo “bueno, como quieras…..” la sonrisa se le nubló del rostro, cagué su triunfalismo, le hice sentir el sin sabor de saber que no todos están detrás de su gran cola (risas burlonas) como para cumplir todo ni bien esta abra la boca, y por último, me sentí tan bien de mandar al carajo a la gente y seguir digno, como debe ser.

P.D. He tenido un episodio igual en estas últimas horas, pero, solo puedo decir, que nadie me va imponer maneras y modos de como relacionarme con tales personas, si quieren complicarse la vida de la forma que quieran, háganlo, yo no soy juez ni crítico de nadie ni nada, pero no tolero que me quieran arrastrar con sus "reglas" de trato, con sus problemas, los quiero pero la amistad no es imposición de tal o cual cosa, el respeto y todo el amor existe, pero tampoco hay que extra limitarse. Se que suena duro, pero si por esa decisión voy a perder "amigos", pues que así sea, que más da.

¿En nombre de Satanás?

sábado, 20 de noviembre de 2010


¿Castigar el mal con mal?

Un par de días atrás se emitió la noticia de un asesinato en un hotel del distrito limeño de San Juan de Miraflores; los noticieros y programas dominicales argumentaron que el crimen respondió a un “macabro ritual satánico” hecho por una secta afecta a la “música gótica”.

De esta manera se presentaba una historia para espantar al público, para aumentar el porcentaje del rating. Presentadores y presentadoras aparecían espantados, consternados; ante el panorama descrito daba la impresión que hordas endemoniadas de jóvenes estaban a punto de abalanzarse sobre los mortales cristianos de la ciudad.

Pero ¿Qué de cierto hay en todo esto? ¿Respondía este crimen, efectivamente, a un asesinato de características satanistas?

Sin indicios de la presencia de Satanás

Una “prueba” para argumentar esto era que en el pecho de la víctima había un mensaje escrito con el cuchillo con el que fuera asesinado, el mismo que decía:

“Aquél que no castiga la maldad ordena que se haga”

En los reportajes emitidos se dejó claro que dicha frase fue extraída del libro de ficción “El Código Da Vinci” lo cual (para el que conoce un poco de todo) descartaría de plano el trasfondo satánico de homicidio pues, dicha obra tiene más que ver con el misticismo cristiano y la conspiración mundana dentro de su seno que con una intervención de Lucifer en persona.

Sumado a ello, el mensaje en si descartaría la posibilidad en un ritual luciferiano ¿por qué? por la siguiente razón:

Teniendo en cuenta que los “mass media” manejan, utilizan y promueven todos los clichés en las sociedades en las que imperan, sería más que lógico que la idea de Satanás, Lucifer o como quiera que se le conozca representa la oscuridad, la muerte, la destrucción, el pecado, la maldad. En tal sentido, que un mensaje como “Aquél que no castiga la maldad ordena que se haga” sea entendido como indicio válido para relacionarlo con el satanismo es un error.

Contrasentido mediático

De tal manera que, si el mensaje es una expresión demoníaca en verdad ¿Por qué condena la maldad si se supone que Satanás y sus seguidores tienen como un valor “positivo” a la maldad misma?

Un contrasentido del cual los “mass media” no son conscientes, pues se dicen y se contradicen al afirmar la naturaleza satánica de crimen, negarla después tan solo para volverla a afirmar. Y todo en menos de 15 minutos.

El trasfondo es sencillo cuando se entiende que toda esta confusión informativa responde más a un ánimo de lucrar con la tragedia de una persona, del pesar de su familia y la estigmatización de un grupo de personas bajo premisas totalmente erradas que al espíritu serio de informar. Pero, así es la prensa en este país llamado “Perú”, todo lo tiende a simplificar, a pauperizar, a estigmatizar, a ridiculizar, a atrofiar, a desvirtuar, a putear hasta el punto de saturar y perder el sentido de lo que es real, de lo que no.

Esto demostraría que tal homiciio respondió a disputas de faldas y no a aspectos, digámoslo así, religioso, esotérico y/u ocultista, como se trata de vender a la población entera.

Haciendo la aclaración, abriendo las distancias

Por otro lado, y los entendidos en esto me darán la razón, el satanismo concebido como filosofía de liberación y auto superación individual está muy alejado de los rituales de sangre, de los sacrificios humanos o de animales, y mucho más, es distante de la figura de Lucifer como una entidad existente, de cuernos, colas, con olor a azufre y piel de tinte rojiza, pues es más cercana a la metáfora de todo aquello que conecte al ser humano con sus instintos, de su relación con la naturaleza, así como el conocimiento de su propia maldad para así conocerse mejor así mismo, un camino hacia el conocimiento (no a la sabiduría) de uno mismo como individuo, de su entorno natural – material, así como el de otros seres.

No Apologético (una vez más)

Muchos podrían pensar que esta es una apología al “satanismo”. Todo lo contrario, es una alegación ante las malas prácticas informativas, al ánimo de latrocinio en el que han caído los medios d comunicación, así como las ganas de generar falsos miedos y paranoias en una sociedad de por sí proclive al temor, al pánico generalizado (me vienen a la memoria el engaño en relación a la supuesta vampira Sara Helen, o los violadores cuyos crímenes también respondían a una especie de ritual de invocación del diablo, ambos en los años 90`s)

Deslinde contra la escoria y demás

Sumado a ello, y aunque son un grupo de mi total desagrado, la sub cultura gótica es la que se verá perjudicada ante el tratamiento irresponsable de este hecho lamentable, de tal manera, no sería de sorprender que las personas adheridas a esta comunidad sean visto como “adoradores del diablo”, sujetos que realizan “pactos con el maligno”, que llevan a cabo “rituales macabros” y demás adjetivos de tan fácil mención como redacción en un ambiente periodístico como el peruano tan carente de sentido común, escaso de ética, así como desposeído de noción de las cosas que van a informar. Y de más está decir que esto arrastrará a otras sub culturas en verdad subterráneas, underground y de verdadera ideología como la del metal extremo.

Cerrando el libro negro

Por último, toda persona es libre de escoger la ideología, credo o filosofía que mejor se adapte a su manera de ver, interpretar y relacionarse con el mundo, siempre y cuando no afecte la vida de los demás. De tal manera, como es totalmente aceptado (e incluso está de moda) ser izquierdista, socialista (a pesar del tremendo daño que esta idea ha causado a lo largo del pasado siglo XX), así mismo, debería ser igualmente aceptado que una persona decida, por ejemplo, practicar el satanismo filosófico como dogma de vida.



El tratamiento de este horroroso crimen es una clara muestra de lo atrasada, conservadora y arbitraria que es nuestra sociedad, donde, cual Edad Media, se tiende a satanizar todo aquello para lo que no se encuentra una explicación (a pesar que esta existe), donde no se acepta algo que este al margen de lo socialmente establecido, de cómo una comunidad, repleta de estigmas, complejos sociales, se deja llevar por la información tendenciosa, descaradamente inexacta, trivial y destructiva hecha por personas poco profesionales, chabacanas, donde la informalidad y el poco compromiso para con su oficio son una constante.

Esos son aquellos que mañana saldrán con ínfulas de “líderes de opinión”.

P.D. Eliminen a todos los vampiros gays góticos, emos, chiky punks y apestosos “dark”.


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