Pensando en deporte

sábado, 25 de junio de 2011


Asnos jugando a la pelota

Para muchos en mi país, pensar en deporte es pensar, automáticamente, en “football”, es como si el único deporte (perdón por la redundancia) que existiera fuera ese donde 11 monitos corren detrás de un balón, como si aquél llamado “deporte rey” fuera digno de ese orgullo nacional que otras disciplinas (CIERTO, EXISTEN OTROS DEPORTE EN EL PERÚ) si logran y merecen.

Creo que debe haber respeto total por quienes sean hinchas y seguidores del futbol pero, seamos, honestos, el balompié peruano (junto con el Congreso de la República, la Presidencia de la República, Tongo, la izquierda y Adammo – jajajaja -) es una de las vergüenzas del Perú, y eso, es decir, cualquiera con un poco de materia gris, podría verlo. Sin embargo ¿por qué este deporte, con el nivel tan mediocre, de poca competitividad, y con pocas esperanzas a corto y mediano plazo de remontar a mejores eras recibe tanta cobertura y apoyo de medios de comunicación, Estado y entidades públicas y privadas cuando existen deportistas de diversas ramas que han hecho de esta tierra potencias trayendo laureles, medallas y/o participaciones más que destacadas?

Quisiera pensar que esto del futbol es como la idiosincrasia del peruano del siglo XXI, una mentalidad conformista con lo mediocre, esperanzas de las probabilidades y suerte del azar más que de la férrea convicción y la tenaz preparación que se refleja en tantas otras disciplinas con mucho menos reconocimiento, infinito menos respaldo mediático y sin tan suculentos sueldos como el de nuestro mal afamados futbolistas lorchos. Supongo que en el caso del Perú se podría aplicar ese dicho de “cada pueblo tiene el gobernante que merece” sino también “el Perú tiene el futbol que merece”. Simple como eso.

Entre cosas mucho más interesantes

Pero, vamos, no es mi intención hablar de futbol, primero porque muchos podrán decir que no tengo autoridad para hacerlo, que es probable, y segundo, porque me aburre hablar de ello; mi verdadero objetivo es hablar acerca de aquello que la gran mayoría no toma o no tiene el privilegio de ver más allá de la pasión boba, de los grandes auspicios y sponsors, de la publicidad cara sin feedback en la realidad.

El deporte nacional nunca ha sido mediocre, eso es algo histórico, pero nunca como hoy existe una sensación real de que nuestro país es un semillero de atletas con potencial, de tallar internacional, verdaderos héroes que pueden ser ese impulso emocional que toda nación necesita para vitalizar su espíritu, su inconsciente colectivo. Y esto no lo digo por deportes que han tenido alguna mención destacada en los medios como el vóley que, gracias al esfuerzo y renovación de rostros, hoy aspira a ser un equipo de peso y consideración; así mismo el surf que cada día demuestra ser una disciplina que los peruanos dominamos cada vez más; esto se refiere también a deportes como el karate, como el taekwondo, la vela, la lucha amateur o el tenis de mesa, por nombrar algunos.

Una pequeña verdad del deporte nacional

Hay un despertar en el deporte que no solo hace viable de a pocos el hecho de ser deportista en un país tan sectario para todo como el Perú, sino también el deporte como industria, cosa que recién se encuentra en pañales pero que tiene mucho futuro. Está quedando claro que invertir en deporte, que apoyar el deporte, que masificar el deporte, que poner el billete en el deporte no es solo algo hermoso de hacer, sino también algo rentable. Que la figura del deportista está cambiando, cuando este se está convirtiendo no solo en un deportista sino en una voz de la nación, cosa que antes no se tenía muy consciente por el imaginario popular (mas si por el propio atleta)

En estos últimos años el deporte peruano ha sufrido una transformación no solo de la manera como se hace el deporte, sino también de cómo se gestiona el deporte, de cómo se apoya al deporte, de cómo se incentiva al deporte, de cómo se difunde el deporte, de cómo se piensa en deporte, de cómo se hace inversión positiva con el deporte. Es algo que no se puede negar, porque para reconocer esto se debe tener un criterio alejado de las inclinaciones políticas, porque el deporte es más que eso, el deporte trasciende todo ámbito y toda barrera social. Está demostrado que este une a las personas (así como la comida) diametralmente diferentes. Y eso es lo que necesitamos.

En ese sentido, a mi parecer, no se puede negar la labor eficiente, aunque aún insuficiente que ha venido realizando el Instituto Peruano del Deporte en estos últimos tiempos quien ha sido uno de los artífices de la nueva manera de ver, pensar y hacer deporte. Así mismo, la empresa privada ha dejado de lado su habitual auspicio al deporte mediocre para darles cabida a otros que si consiguen logros. Ya lo vemos en el vóley, en el surf, y por allí también en el tenis de mesa. Del mismo modo, la difusión ha mejorado considerablemente, aunque es algo que aún queda pequeño pues el futbol sigue copando el 80 por ciento de noticias relacionadas al deporte, pero hubo avances, ahora hay espacio para muchas otras disciplinas, aunque sea en espacios reducidos, pero allí está y eso es una muestra que la mentalidad ha cambiado y la tendencia, en este sentido, parece ir en aumento y esperemos sea así.

Lo que resta por hacer

Sin embargo, aún sigue siendo difícil ser deportista en este país, aún parece tan iluso serlo como aquél que decide estudiar filosofía, historia o literatura, sobre todo si se proviene de un entorno no tan privilegiado en recursos económicos, como es el caso de gran parte de los atletas nacionales que provienen de estratos sociales poco beneficiados económicamente. Sigue siendo una utopía que un deportista quiera vivir del deporte, haciendo deporte y, una vez culminado su ciclo, se retire con una pensión como cualquier trabajador que ya se jubila, como si sucede en los países donde el deportista es considerado como una parte importante de la sociedad. Las medallas y logros no se consiguen del respeto y los buenos deseos: no puede ser posible que hayan federaciones que tengas los implementos mínimo necesarios para que se pueda entrenar, o que otras federaciones no cumplan con sistemas de salubridad indispensables y que, para colmo de males, otras no cuenten con local propio e incluso muchas ni siquiera posean uno alquilado. Puesto esto implica no solo el nivel técnico, es decir, el entrenamiento, la preparación física y las competencias, también tiene que ver con el entorno, qué motivación podemos pedirle a un muchacho que recién empieza si en su federación, en su entorno deportivo no hay lo básico para hacerse como deportista, el aspecto psicológico que es fundamental en el rendimiento y decisión de un deportista de seguir o no en lo que le gusta, el tema salud que es importante y vital si queremos un rendimiento óptimo y parejo.

De esta manera ¿Cómo se pueden esperar buenos resultados? ¿Cómo podemos alentar a las nuevas generaciones a que se animen a hacer deporte, a vivir el deporte, no solo a un mero pasatiempo de ratos libres? Es una tarea que aún está pendiente, una responsabilidad conjunta que viene de la mano del Estado, la empresa privada y la sociedad civil en su conjunto.

Un deportista es un país entero

Muchos gobiernos, muchos políticos han visto al deporte con desprecio, con desdén, lo han ninguneado, o solo se han acercado a él para granjearse réditos políticos y en los actos han sobresalido por no hacer nada o, simplemente, estropear más las cosas de lo que ya estaban. Pero tengo la impresión que eso ha cambiado, y hoy podemos ver algunos frutos de ellos, esperemos y tengo fe que el nuevo gobierno electo tenga mucho más empuje y decisión de apostar por el deporte, que entienda que los programas sociales están bien, que darle un rostro humano a la economía está más que excelente, que la inclusión es aplaudido por todos y que, al mismo tiempo, tenga una mentalidad de avanzada que vea en el deporte el alma del país, en cada deportista a los 30 millones de peruanos deseosos de sentirse orgullosos de su patria, que solo con el apoyo y con los equipamientos, personas y decisión política nuestros muchachos pueden ser mucho más de lo que son ahora con el poco apoyo (pero importante, vale decirlo) que merecen de los actores antes mencionados, porque es muy cierto que no hay un ser humano más nacionalista que un deportista cuando se encuentra en el podio y siente el orgullo de haber triunfado no solo para beneficio propio, sino porque es él quien, en ese instante es todo el país, todos los hombres y mujeres que conforman esta nación, que en ese instante, cuando reciben la medalla, cuando le otorgan los laureles, cuando alza un trofeo con el rostro lleno de felicidad y lágrimas en los ojos es TODO EL PERÚ.

Matar un militar (MANIFESTO)

domingo, 5 de junio de 2011


Como breve recuento

Matar un militar, matar un miembro de la policía se ha vuelto un crimen sin condena, sin atención, un atentado que no denota conmoción. De la noche a la mañana las personas encargadas, malo que bueno, de defender el Estado y a todos nosotros son la manifestación hecha verbo de la muerte, la violación de los derechos básicos de las personas. De repente, estas personas cargan las culpas de conflictos y pensamientos que ellos no idearon.

Hoy es el día de la segunda vuelta electoral en el Perú y un día antes, sábado 4 de junio de 2011, 12 militares del ejército fueron emboscados por remanentes del Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso quienes, en alianza con el narcotráfico siguen haciendo oposición al Estado en el Valle del Río Apurimac y Ene, conocido como el VRAE. Se sabe que 3 de estos cayeron muertos, 8 heridos de gravedad y 1 capitán se encuentra desaparecido.

Cuando la memoria y la dignidad se vuelve torna del color de la sangre

La objetividad y la coherencia le ha sido arrebatada a la nación, usurpada por unos seres que hoy se empeñan por decirle a todos que sus fuerzas armadas son las mayores responsables de las muertes de un conflicto que ellos no provocaron, que tampoco querían, así como tampoco nosotros. El derecho de saber la verdad de los hechos ha sido secuestrada por la opinión de la así llamada “izquierda moderna” y su falso ideario encubierto bajo la proclama de la “defensa de los derechos humanos”.

En el Perú, la mayoría con dignidad de borrego se rasga las vestiduras, se frustra cuando un subversivo es asesinado, es barrido de la faz de la tierra, si, cuando aquellos que le declararon la guerra al país en 1980 con la intención a flor de piel de desangrar es muerto por un militar, por un policía. Marchas, protestas, proclamas, plantones no se hacen esperar, el respeto a la vida para estas personas que no han respetado la de otras pues nunca fue su intención hacerlo; pero, ¿por qué cuando un efectivo de las fuerzas del Estado cae en una emboscada cobarde nadie dice nada, nadie protesta, nadie reclama, nadie pide severidad para los parásitos que les arrebataron su vida y enlutaron sus familia?

¿Acaso los miembros de las fuerzas del orden no tienen derechos humanos por llevar un uniforme encima? ¿Acaso para ellos no existe ni memoria ni dignidad? ¿Acaso ellos, con errores y aciertos no lucharon por defender a nuestro país de la escoria izquierdista? ¿Por qué no hacer marchas por la memoria y la dignidad de estos valerosos hombres que dieron su vida para que nosotros podamos vivir en paz, para que esta peste no se extienda por todo el país?

No es una concesión

Este no es un post, es más que todo un escrito a modo de “manifiesto”. No es posible que hoy por hoy en el Perú se haya vuelto una “moda” boba defender los derechos humanos de aquellos que iniciaron un conflicto innecesario, que desangraron al país a conciencia y sin remordimiento, eso lo sabemos y, sin embargo, ellos tienen más derechos que los hombres y mujeres con uniforme, y en consecuencia, aquellos que les apoyamos carecemos de derechos humanos en contra de las vidas de comprobados y no arrepentidos izquierdistas terroristas.

No es posible que la memoria y la dignidad sean selectivas por la moda ideológica del momento, el conflicto fue tan grande y tan importante como para reducir la verdad a una sola parte (y exagerada, encima) y cuando las partes que hoy minimizadas fueron las mayores responsables de la muerte, dolor y atraso del país en los años 80´s y 90´s. Eso no se puede negar, no se puede minimizar. Es una deslealtad con la nación, sin importar la ideología que te emane del corazón, la verdad es una sola, la realidad pueden ser muchas.

No todo es como la mayoría dice

Nadie, tampoco, puede negar los excesos que cometieron las fuerzas del Estado, pero es necesario contextualizarlas, no justificarlas. Sendero le planteó una guerra no convencional al Estado peruano para el que este a principios de 1980 no estaba preparado; cuando se confundían con abigeos o simples guerrilleros a la usanza guevarista. No, Sendero creo unas condiciones diferentes típicas de la guerra prolongada maoísta que distaba mucho del combate tradicional. Error tras error, las fuerzas armadas fueron aprendiendo de un enemigo nuevo, oculto y sigiloso, en un conflicto donde los terroristas no poseían uniformes de guerrilla, ni campamentos, cuando andaban en los pueblos y ciudades luciendo como personas comunes y corrientes, haciendo la vida diaria sin ningún problema, cuando nadie decía nada, el escenario era complicado para un ejército que no sabía nada de su adversario. Eso hoy se niega, esto hoy no se cree, esto hoy se ha olvidado. Hoy solo es valido el argumento tonto que la Fuerza Armada mató porque le antojaba matar deliberadamente, porque no querían idear un plan para combatir un fenómeno subversivo como el Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso.

Gane quien gane, Ollanta Humala o Keiko Fujimori, una cosa es segura, esta moda, o política comandada desde otras latitudes seguirá en aumento, se masificará hasta corromper a todos los sectores de la población. Es labor de los no izquierdistas, de los no progresistas, de los no caviares, de los no fujimoristas y de los no derechistas conservadores hacer la pelea en el plano ideológico y de la acción a este tipo de pensamientos parasitarios y anquilosados. Es tarea de todos ellos combatir con fiereza y honestidad a la izquierda y sus convicciones antinaturales, es nuestro deber hacerles recordar a ellos y al resto del país la otra parte de la verdad que ahora ellos intentan minimizar a su mínima expresión. Es una expresión de peruanidad no dejar pasar el pensamiento extranjero que no nos ayuda a progresar camuflado en nacionalismo sin doctrina ni ideología (y para colmos, lacayo de otros), es un símbolo de amor a la patria decirlo “alto” a la mutación que ha hecho la izquierda bajo las banderas felonas de la defensa de los derechos humanos. De nosotros y no de nadie más depende sacar a luz las reales intenciones de esta nueva intentona neo socialista de enquistarse en nuestros países. Podrá ganar hoy, podrán tener el país por más de un mandato, pero al final la verdad triunfará y el verdadero espíritu nacional, por añadidura emergerá para hacerse grande aplastando a todos aquellos que bajo patrañas hicieron creer al pueblo que representaban sus intereses. Ellos verán como el futuro amanece para nosotros y el ocaso de sus ideas se cierne sobre ellos. Nunca más permitamos que se manipule la verdad, de ningún bando, NUNCA MAS.

La Estrategia del Camaleón

jueves, 26 de mayo de 2011


Hace un par de semanas vi en un programa peruano transmitido en televisión por cable el programa de la periodista Cecilia Valenzuela en su programa “Mira quién habla” el cual hace periodismo de investigación con el estilo que ya la caracteriza desde hace varios años.

Cuerpos y anticuerpos aparte, no se puede negar que la “Chichi” siempre ha destacado por hacer sendos y extensos reportajes, verdaderamente reveladores (basta como referente la recordada “Ventana Indiscreta” que se transmitía en señal abierta hasta hace un par de años.

Nunca tuve la oportunidad de ver este programa, salvo porque tuvo un corto aliento por tiempos electorales. No fue sino hasta un día de semana, regresando del trabajo en que, haciendo zapping vi que había un comercial en el que se presentaba un gran reportaje sobre los nexos de Fidel Castro, Hugo Chávez y Ollanta Humala. Dado que el tema me llama la atención esperé al día indicado en televisión.

No puedo negar que el documento resulta bastante revelador si uno se detiene y reflexiona un poco más allá de simpatías y odios existentes que han aflorado en estos últimos meses en nuestro país.

Según el reportaje, no todo respondería a una estrategia armada por el buen muchacho de Huguito Chávez, sino de una política superior a la del caudillo tropical proveniente desde la isla de Cuba y que, no es sino ahora, después de más de 3 décadas cuando esta política de expansión “revolucionario” ha logrado entrar con éxito y calarse de manera engañosa en las sociedades latinoamericanas.

Se revela a Cuba como la verdadera promotora y financista de las guerrillas comunistas que surgieron a partir de los años 60´s (incluido el MRTA en 1985) y que vio en la Venezuela de Hugo Chávez la punta de lanza para entrar bajo un discurso sin ideología pero igual de nocivo y engañoso.

Tras esto, se presenta los vínculos de las FARC con Venezuela, el apoyo de Chávez a ciertos mandatarios latinoamericanos como el de Rafael Correa en Ecuador y los enlaces de estos con el actual candidato por Gana Perú, Ollanta Humala, donde los intereses cubano – venezolanos tienes especial dedicación (junto con Colombia) para afianzar su poder en la región.

Así mismo, se presenta como el discurso ha cambiado radicalmente aprendiendo de los errores del pasado y cómo el discurso se ha segmentado para tener diversas voces para diversos sectores potencialmente explotables por estas ideas anti naturales y de cómo esto tiene asidero con muchos de los conflictos sociales que ha venido sufriendo el Perú en los últimos años.

Esto es lo que se le viene al Perú si el “buen soldado” Ollanta Humala llega a ganar las elecciones este próximo 5 de junio. Por eso, sin apologías tontas, desde aquí se expresa lo siguiente: Es necesario sopesar que perdemos y qué ganamos con una persona que resulta ser una ficha más en un tablero planeado desde La Habana y comandado desde Caracas.

A continuación, dejo las tres partes, completas, de este reportaje. Espero lo disfruten y reflexionen un poco, no encontrarán especulaciones, sino pruebas, fechas, hechos y demás como para no desacreditar dicho documento.







“Gauche Caviar” (introducción al doble discurso y algunos amigos más)

domingo, 22 de mayo de 2011


Desde hace unos buenos años, en el Perú se ha puesto muy de uso común entre quienes no somos de izquierda usar la palabra caviar para denominar a cierto tipo de izquierdista por lo general un sujeto que se jacta de tener conciencia social, de ser tolerantes, de ver la realidad como en realidad es, alguien que odia a muerte el neoliberalismo, pero todo esto de boca para afuera porque en los hechos el personaje llamado como “caviar” vive totalmente al margen de lo que dice creer.

Un tufillo del Mar Caspio (a modo de pequeña gran introducción)

Bien es sabido que los políticos que hacen la llamada izquierda caviar provienen de las clases privilegiadas de la sociedad peruana, son aquellos que en los años 80 jugaban a ser revolucionarios mientras regresaban en sus carros de ၃ltimo modelo a sus casas y/o departamentos de unos de los distritos exclusivos de Lima. Esos de aquella época son los mismos que hoy, repartidos en agrupaciones mediocres y otra con falsos revolucionarismos anquilosados salen hoy a mostrar una cara soft, pero aún tratando de hacer creer a los incautos que siguen siendo rebeldes, cosa que nunca ha sido cierta, aunque si es cierta que siguen viviendo bien y que no les interesa aquello.

Son los mismos políticos pitucos rebeldoides que hoy hablan, que se sienten muy fuertes, enquistados en organizaciones mediocres que aspiran a mucho, en organizaciones no gubernamentales que financian sus amigos del extranjero o algún país súper capitalista. Son aquellos que dicen representar a la izquierda del nuevo siglo, cuando son unos traidores de la peor calaña de su propia ideología, de aquella que decían profesar, de la que se valieron para hacer turismo y libritos de medio pelo por los países socialistas cuando este aún se encontraba por el mundo, más cuando las cosas comenzaron a revertirse renegaron de ello, nombrando dictaduras a países que les dieron buenos viajes, buenos alojamientos en hoteles de cinco estrellas, la mejor comida, hermosos paseos para luego darles ese espaldarazo digno de lo oportunistas que siempre han sido estos caviares.

Esos son aquellos que lideran la izquierda caviar en Latinoamérica, es la moda política de este nuevo siglo, pero ¿qué han hecho estos por sus países? Tan solo hablar, hablar y hablar, victimizar a cualquiera que sirva a su causa de desprestigio, y satanizar a todo cuanto represente el Estado. Eso sucede en el Perú y salta a la vista.

En este país la clase política caviar está representada por sujetos todos de familias pudientes como Javier Diez Canseco, Henry Pease, Nicolas Lynch, Ricardo Lets, sujetos tan radicales en sus épocas, con discursos furiosos, violentos, que luego traicionaron a un verdadero izquierdista como Alfonso Barrantes. Esa fue la primera traición de los caviares en el Perú y también, fue la primera vez que dejaban ver su verdadera naturaleza oportunista y facilista.

Y como dijo Eduardo Bueno León:

“En el Perú, nuestra izquierda caviar, la conforman aquellos miraflorinos y ex estudiantes y profesores de la Universidad Católica que participaron en IU y que en su mayoría, poseídos por una inagotable arrogancia intelectual, traicionaron a don Alfonso Barrantes Lingán, ya sea disputándole el liderazgo (caso de Henry Pease) o criticándole a mansalva, destruyendo su legitimidad (caso del PUM), o practicando el oportunismo, tratando de "terciar" entre corrientes (caso de los cristianos de izquierda como Rolando Ames).”

Sobre los pijos caviares

Pero, para existir una clase política de izquierda caviar que se cimenta cada vez más, es obvio que existen esbirros a quienes se les puede atribuir el apelativo de “caviar” o “caviares”, sujetos que tiene ciertas características en común con los cuales se les puede definir de una u otra manera.

Seamos sinceros, ser caviar en el Perú es una moda, de lo contrario la actual alcaldesa de Lima, Susana VIllará, “La Tía Bacán” nunca hubiera llegado al sillón municipal, ser caviar es la modita de decir que durante los 20 años de terrorismo el Estado fue lo peor, que los militares son la peor escoria de dicho conflicto, cuando se olvidan que quien inició la guerra fueron los comunistas de Sendero Luminoso y el MRTA, y que fueron ellos quienes, superiormente, eliminaron a muchas miles de más personas.

Hablando de estúpidos y arrogantes

El esbirro caviar no pasa de los 30 años, y si lo pasa, es más que demostrable que hace lujo de una estupidez bastante admirable (por el simple hecho de seguir pensando, a su edad, de manera tan estúpida) es un chico universitario, influido, más que todo por los libritos que sus profes les recomiendan, llenos de teoría sociológica (la cual no es mala, pero es como el estereotipo de aquella niña que llega a la juventud tras haber leído toda su vida novelitas pijas de amor), mucha conversa revestida de una falsa intelectualidad que pocos llegan a tener, por no decir que ninguno de ellos.

El caviar es arrogante, cree tener la razón en todo, cree ser un sujeto intachable, probo, muy consciente junto a los que piensan como él, el caviar dice ser tolerante, pero cuando opinas diametralmente diferente a este, reacciona con imprudencia, con intolerancia (y eso que ellos pregonan ser demócratas y tolerantes a capa y espada), incluso al punto de llegar a insultos y diatribas que distan mucho de aquello que dicen creer y “practicar”. El caviar ve la realidad como es, el resto son “colonizados” por el sistema, son “fachos” intolerantes, son neoliberales “¡ay no, el cuco!”

Lo que se puede decir acerca del que mucho habla sin decir nada

El caviar es un sujeto que se jacta saber más que tu, es un intelectual grumoso, que mucho habla, mucho comenta, pero poca solución expresa. El caviar dice ser alguien con conciencia, alguien que siempre tiene la pose de decirte una verdad oculta, una revelación, un conocimiento que el resto desconoce, más sin embargo, el caviar es, por lo general, un sujeto que desconoce la historia del mundo, la historia de los procesos sociales, salvo los que sus profesores de universidad le han contado o sus amigos seudo rebeldes.



Lo que es escaso en muchos

El caviar es un ser extraño. El caviar dice tener conciencia social, dice salir a marchas a protestar contra los violadores de derechos humanos, contra las injusticias del neoliberalismo; pero luego andan consumiendo alcohol, drogas y diversiones burguesas típicas del sistema que tanto dicen odiar. Sumado a ello, el caviar se muestra indiferente a otros problemas del país como, digamos, la desnutrición, las sequias, problemas como el maltrato a otras personas, el abuso a menores, tienen una capacidad por indignarse tan hipócrita que viven en una cruzada sin ton no son por la “dignidad” pero, sin embargo, se olvidan o hacen de lado problemas aún más graves en una sociedad.

El caviar es un ser tan poco interesado en aprender algo más de aquello que no sea parte de su entorno que la mayoría, ignorantemente, aduce que el término caviar fue acuñado por los esbirros del fujimorismo cuando lo que deberían aprender es que este término proviene de la década de de los 80´s del siglo pasado, para diferenciar a esa izquierda que llegaba con Francois Miterrandt al poder con un discurso que distaba mucho de su nivel adquisitivo y de las clases sociales de donde provenían, de allí surge el “gauche caviar” o “gauche champagne”. Y ¿por qué el caviar? Por ser este un alimento de altísimo valor, inaccesible para las clases populares y que estos políticos decantaban en sus visitas en la Unión Soviética, donde era de consumo cotidiano este manjar. (a que la mayoría no se sabían esa) lo que derivó en “izquierda champagne” o “izquierda caviar”

¿Quién dijo “revisionismo”?

El caviar es un traidor de la izquierda, el caviar no es un izquierdista, no tiene una convicción real, tan solo un espíritu seudo rebelde que lo llevó a tomar como jugando ciertas posturas que no condicen con un verdadero compromiso con su país, con su sociedad, con su entorno. Creo que nadie puede negarles las buenas intenciones, pero su testarudez, su falta de sentido autocrítico, su necesidad de sentirse mejores que los demás, su intolerancia con quienes no opinan como ellos su doble discurso, así como su doble moral tanto en la teoría (lo que se llenan la boca hablando) como en la práctica (sus actos en sus vidas diarias), sus vicios y diversiones en la sociedad y sistema que dicen odiar, no hacen sino descalificarles de cualquier actitud crítica, aunque ellos propugnen por todo lo contrario.

Al final de cuentas

Al final de cuentas, no es la intención de quien escribe generar odios, pues creo que es justo expresar lo que uno piensa, ellos lo hacen para quienes no comparten sus “ideas”, un feedback en ese sentido es más que correcto. Aunque estoy consciente que a quienes lean y sean, en tal sentido, “sensibles” les parecerá un artículo digno de un ignorante, de un intolerante (yo al menos admito que soy intolerante con ciertas cosas, no juego a ser moralista), de un fascista, pero de suceder eso, solo confirmará lo que en líneas arriba grafico. Con todo, es menester construir una nueva clase política que esté más allá de los estereotipos de este de sectores políticos, ni de derecha ni de izquierda que están, francamente, anquilosados en viejas rencillas del pasado, en viejos estigmas; la izquierda, el socialismo, los progres, son lacras, es la verdad, pero la derecha conservadora, poco desarrollista y muy avejentada es, por decirlo menos, parásita. Y eso, lo vemos ahora, ya no lo necesitamos.

La Necesidad, la matriz, la farlopa, la desidia, la depresión, unas cuantas vaginas

sábado, 14 de mayo de 2011


Ser hombre nunca ha sido una cuestión de fácil maniobra. Tener dos bolas colgando entre las piernas es muchas veces lo mejor que te puede pasar y en otras puede ser, no un estorbo, pero si una complicación total. Yo no se por qué los hombres tenemos tres cerebros: el cerebro propiamente dicho, el corazón y el falo. No lo entiendo, por qué el mundo parece haber sido hecho para hacerle cuadritos la existencia a los hombres, las mujeres, de lejos parecen llevarla mucho más fácil que nosotros, aunque, “¡quien sabe!”

Y o y mi no otro yo

Cuando escribo sobre mi en verdad no lo hago solo de mi, porque se que mi experiencia puede ser algo que sobrepase mi propia percepción de la vida y se asemeja o iguale la de otros. No lo se. No entiendo cuando algunos preguntan por qué uno escribe lo que escribe cuando se vuelve, en cierto punto, muy “personal”, es como si, de pronto el ánimo morboso de las personas pensara que desnudas algo de ti cuando, no necesariamente es así, no al menos en mi caso. Todos los que me conocen saben que no cuento mis cosas porque no me sale de los huevos hacerlo, mi carácter es reservado, contradictorio y con la clara tendencia a no darle el gusto nada. Lo mismo sucede aquí, en el caso de quien escribe, volverse personal responde al ánimo no de desfogar un problema, sino de canalizar una percepción que entiendo puede no ser solo mía. Detesto las preguntas tipo “interrogatorio”.

El influjo vacío de unos

Las personas de hoy somos un tanto, por no decir que bastante, vacías. Es muy raro ver a alguien que sea “real”, sobre todo la gente joven, o aquella que quiere pensar que aún lo es. Todos andan como monitos jugando a ser diferentes, pero ¿diferentes a qué? Es cierto que todos somos únicos así como parecidos, al mismo tiempo, pero hay esa necesidad, ese instinto matriz degenerado de jugar a ser diferente que me enferma, me saca de quicio.

Seminal

A veces siento que mi pene es lo único que me queda en la vida, el único que está ligado a mi en cuerpo y alma, a veces, hasta mi madre me parece ajena, y todo lo que quiero, simplemente me satura, porque existe esa necesidad en alguien como yo de que todo lo que quiero, amo, lo quiero cerca un tiempo y luego lo quiero lejos porque me saturo de todo, para luego volverlo a tener cerca y así, sucesivamente hasta que la muerte se acerque quedita y decida que la hora ha llegado, que todo ha concluido, que es tiempo de partir para no volver a tener esta forma, esta vida, esta felicidad, esta decepción.

Solo puedo decir que no tengo nada qué decir, en realidad……

La filosofía es la madre de todas las ciencias, pero filosofar se ha vuelto el oficio de los imbéciles (que son dos cosas, a mi modo de ver, diametralmente distintas) Todos son filósofos de bolsillo, todos creen ser más conscientes, más moralistas y éticos que el resto, todos compiten por ser probos, pero todos están corroídos (hasta yo en mis años universitarios estuve contaminado con esa plaga mental llamado “socialismo”) todos buscan fines individuales simulando ser seres de una intachabilidad y de una conciencia que ni ellos mismos pueden entender. Yo soy un mundano, no soy cristiano, tampoco me interesa ser un pagano, yo solo le rindo culto a los procesos de la historia humana, el verdadero dios de los hombres, solo me rindo ante la
capacidad de los seres vivos a moldear su propio destino, a forjar su propio camino hacia la superación, o hacia la destrucción, porque, incluso, puede ser un camino ambivalente el que conduzca al ser a crear un ente superior a si mismo, nadie en su sano juicio puede aspirar a ser mejor que otro porque todos somos distintos en esa materia y en tal, es una utopía, así como una falta de cariño propio y un sin sentido egoísta.

La necesidad humana de la nada

Si pudiera, tendría sexo con todo el mundo, porque, asumo que cada uno sería una experiencia distinta, y quizás una experiencia distinta a cada rato (no necesariamente sexual, eso es algo referencial), cada momento, cada día es lo que este espíritu que anida dentro de las cavernas de mis pensamientos necesita para sentirse vivo, porque conozco tanta gente, y algunos y algunas me pueden hacer sentir bien, pero tan solo unos instantes, no hay nada que no me ilusione, que me enamore, pero así como esto surge sin avisar, también se debilita, palidece y muere sin avisar, sin siquiera detenerse a advertirlo. Es la verdad.


I don´t care

A mi no me gusta decirle a la gente qué hacer con su vida, así que no me gusta que me digan qué hacer con la mía. Sin fanfarronear, algunos somos tan superiores mentalmente hablando, que todos los consejos que nos puedan dar, por bien intencionados que estos sean, nos parezcan escasos, sin sentido, nacidos de un empirismo que no sale de la experiencia individualista de quien te lo está diciendo. No es que uno se crea mejor o superior, es, simplemente, que uno es más apto para ciertas cosas que otros. No hay nada de malo.

Cuando uno cae, se puede volver a levantar, pero la mayoría espera que uno le extienda la mano para levantarse “bien”. Eso no tiene ningún sentido, ¿Dónde queda la auto superación? Es mera debilidad o también mera ociosidad de espíritu. No lo se, ya. Solo se que tengo una necesidad, un deseo que se expande por todo el cuerpo, desde lo más oculto y profano de mi anatomía ahogando el sentimiento que pueda nutrirse e inundando de perversión el lado izquierdo y derecho de mi cerebro.

El sentido inverso de todo lo que es

Me jode la gente que se quiere dar de intelectual, me jode la gente que acerca de todo quiere opinar sin saber a cabalidad de qué demonios se está hablando, así como me fastidian aquellos que no saben qué decir. Antes, o quizás no, el intelectual era un tipo curtido, un tipo que tenía algo qué decir. Hoy todos creen que tiene algo que decir, cuando la mayoría solo repiten como borregos lo que escuchan, o dedican sus vidas aburguesadas, sin ningún fin a perder el tiempo creyendo cosas que el sistema “encaletadamente” pone para que muchos bichitos crean que descubren la verdad y les ayude a jugar a quienes revelan la verdad, pero, en realidad solo son los hazme reír de toda esa cadena de la GRAN INDUSTRIA CULTURAL que todos odian ahora, pero qué rico que se la gozan, créanme que la extrañarán si es que algún día su tetudez la logra derribar.

Como el madrigal de un alma cansada

Cuando la vida se vuelve inútil, inservible, sin sentido, cuando es una existencia carente de “vida” no hay nada más sensato, más honorable que hacer dos cosas: la primera es luchar contra esa fuerza destructiva de tu interior que ha llevado al ser a su anulación como entidad para así salir airoso de su estanco mundano y espiritual o, simplemente irse al apartado más lejano de los recuerdos, de los conocidos, de la emociones y dejarse morir de una vez y no más, porque andar deambulando por el mundo sin sentir la sangre fluir por el organismo, el éxtasis hacerse posesión de uno es el motor de toda materia viva, sin ella, pues solo queda un saco lleno de cosas que sirven cuando el espíritu está vitalizado y vivificado, porque en esos días ni la sola idea de follar, ni el acto de fornicar, ni la exaltación abusiva al eyacular logran causar un gozo momentáneo, es tan solo la manifestación de un impulso involuntario por sentirse no muerto, cuando dicho acto solo produce una honda depresión, una inconclusa decepción.

Genitalia es la clave para el dolor

Creo que como muchos hombres soy un ser sexual en el sentido genital de la palabra, no se puede negar que tener sexo, tirar, follar, fornicar es, sumamente delicioso, es una de las cosas que los hombres disfrutamos de la vida (las mujeres también, pero hoy escribo a modo de género y no en un sentido general) Pero si me parece asqueroso cuando muchos hombres andan por la vida como penes erectos a punto de explotar, yo no se si eso me repulsa más que un nigger (pero por allí van) mas si es una actitud más que grotesca (como dicen las del sexo opuesto) creo que es una falta de respeto hacia si mismo y, sobre todo, una latente carencia de dignidad masculina. El flirteo me resulta (y esto si a modo personal) una imposición de la sociedad que me resulta aglutinantemente saturante, enferma y obscena desde un punto de vista ético. Es una carga que hace mucho decidí no contemplar dentro de mis planes, porque, el flirteo, en su naturaleza misma tiene como intención primaria la del coito, ahora una secundaria es la compartir momentos sentimentales con la otra persona, pero esto siempre resulta algo que se presenta después. En ese sentido, el sexo es un acto que condiciona la vida, no solo social, también intima y mental de los hombres. Pero a mi me pesa cargar con ello, no resisto verme expuesto a una carga social como esa, por eso la rechazo y no me interesa flirtear, ni coquetear y, aunque quiera, por último tampoco me interesa “follar”. Es la actitud, de “si sale, bien, sino, pues también”.

Las hijas de la aurora y su eterna inconclusión

La mujeres son un dilema para mi, un dilema para todos nosotros, eso lo se, eso lo sabemos, eso nos importa, pero ¿debería ser así? Yo creo que si, al final, es parte del sabor y goce de la vida, pero…… ay! Siempre existen eso “peros”. Hace tanto, me siento tan desinteresado de cada quien, de cual, de cada una, esa desmotivación de verlas a todas, de alguna u otra manera, tan sosas, bobas, superfluas, poco comunicativas, desprovistas de un sentido de la realidad que me llega a aburrir. Sería fácil para una persona como yo ver en ellas simples orificios genitales, pero la naturaleza no me ha dado esa capacidad de simplificación extrema, por tal, no niego que al buscar sexo también busco algo más, algún indicio que pueda llenarme más del gozo corporal, pero es tan absurdo aquello, tan ufana la esperanza y la pronta decepción que todo se trastorna en una asexualidad y desidia respecto a siquiera pensar en una mujer que me deleite la mente, porque, todas se ven tan simples, tan vacías, tan huecas, tan a la deriva, tan pendientes de demostrar cuan diferentes son de las demás que resultan por hacerme verlas como seres inferiores a mi, como personas a las que no debería si quiera mostrarles el respeto que siento por todo ser humano (y eso también pasa con los de mi propio género, pero hoy escribo “hombre” y de aquello que me influye como tal) como entidades a quienes por esas cosas de la vida tampoco puedo rebajar a lo que la mayoría de hombres hace cuando se sienten decepcionados de ellas o inconformes con las que han conocido o copulado. Pero no puedo.

Cansado

Por tal, estoy cansado, cansado de todo, de tener que enamorar a alguien, de tener que venir a trabajar, de tener que verle la cara a mi familia, de tener que pensar en una sola persona, que uno pueda actuar con la libertad genital que la naturaleza muchas veces demanda (risas). Estoy cansado de estar rodeados de gente tan patán, tan vacía que se obstina por mostrar a diestra y siniestra que son “UNICOS”, “DIFERENTES” cuando solo demuestran lo secos y muertos que están, estoy cansado de escuchar todo y que me importe, estoy cansado que todo suene igual, que hasta el amor suene a más de lo mismo, estoy cansado. Me voy a pajear.


Deliberaciones Felonezcas

jueves, 21 de abril de 2011


A primera vista

La primera vuelta electoral en Perú ya terminó y el resultado parecía cantado pero, aún así, a muchos les duele tanto (o nos duele tanto). Keiko Fujimori y Ollanta Humala, aquellos candidatos que generaron y siguen generando los más grandes rechazos no solo por la clase política sino por una buena parte de la sociedad peruana en general.

El resultado no es como muchos le atribuyen a la gente “ignorante” sino es un claro indicador que hay una falla en la sociedad peruana, una ruptura que aún no podemos superar porque no sabemos que está allí o nos hacemos los suecos con ella, y no estamos preparados para aceptarlo, porque ello implicaría renunciar a nuestra cómoda utopía urbana que hemos construido en este bastión de modernidad y enajenación llamada Lima, sumida en los chispazos de una globalización que no sabemos canalizar y de un crecimiento y desarrollo que no entendemos cómo redistribuir.

Partiendo de allí es posible entender por qué propuestas consideradas como “antisistema” o “autoritarias” han logrado cuajar, han logrado estar hoy más cerca que nunca de hacerse con el control del Estado. La culpa no es de aquél que se siente olvidado por el Estado que prometió darle las herramientas para generar su propio desarrollo, tampoco es culpa de aquellos quienes muy alejados del mundo “civilizado” (con todo el sarcasmo, por si acaso) no cuentan, ni siquiera, con los servicios básicos, ni mucho menos los ciudadanos que son víctimas de la inseguridad generalizada que sufre la sociedad en estos días. No. No es raro, pues, que estas opciones estén tan próximas a ser gobierno, situaciones como estas siempre radicalizan y polarizan las aspiraciones y deseos de las sociedades, de las comunidades, de las personas. Las personas, en esos entornos se ven en la necesidad de querer soluciones rápidas, con mano dura, con firmeza, gente que proyecte fuerza, control y demás cosas que, muchas veces, escapan de los sacrosantos ideales de la “democracia”. No es culpa de ellos, es culpa de los gobiernos que endulzaron con maravillosos cuentos las esperanzas de millones de personas, que llegaron como grandes demócratas garantizando darle un rumbo más humano al desarrollo del país, pero que, una vez sentados como jeques en su trono republicano dieron la espalda a ese pueblo que los eligió en su desmedro absoluto, en su abandono, en la intolerancia ante cualquier reclamo surgido de la impotencia del olvido.



Algo práctico

Pero, llorar sobre la leche derramada es un oficio que los tontos e ilusos desarrollan a lo largo de su vida sin buscar el sentido práctico de las situaciones difíciles y adversas como las que hoy, nuevamente, el elector peruano se ve en la necesidad de enfrentar; y recurrir, una vez más, a aquel dicho trillado de “entre el mal menor y el mal peor”. Y la situación demanda una actitud más práctica que ética y moral pues, de lo contrario nos la pasaremos deliberando sin sentido sobre la democracia, los derechos humanos y demás taras hasta las próximas elecciones, bueno, si es que hay elecciones para dicho año (risas)

Es momento de dejar de lado las consideraciones éticas y morales porque ambos candidatos, de acuerdo a dichos puntos son criticables y descartables para conducir los destinos de un país como el Perú. Muchos pensaron en aferrarse al voto en blanco, a anular su voto, a viciarlo, mas esa es una actitud poco responsable, simplona y digna de la gente mediocre. Tan solo decir que quienes por esta opción no tienen la autoridad “moral” para reclamar algo en tales cuestiones pues ellos dejar que otros decidieran por ellos cual niño dependiente de las decisiones de la madre.


EL buen soldado mira el alba

Ollanta Humala es para muchos la mejor opción, el único capaz de salvar a la patria de la corrupción, de ordenar la casa, de imponer disciplina, pero sin cambiar el modelo económico, sin promover estatizaciones, ni reprimir las libertades básicas como la de expresión. Claro, eso es ahora cuando que parece ser todo menos rojo, menos revolucionario, conciliador, demócrata; y todo gracias a ese par de brasileños importados del gobierno de Lula y que, muchos dicen, pagados con el dinero de Huguito Chavez, quienes han demostrado ser la dupla idónea para pulir a un ser inferior como es Humala. Que no se engañe la gente con tal sujeto pues de conciliador no tiene nada. No se puede creer en alguien que presenta un plan de gobierno totalmente alineado a los postulados chavistas, para luego, antes los medios, en las concentraciones decir, totalmente lo contrario, mostrarse moderado, rozando con liberal y hasta católico conservador. No se puede creer en alguien decir admirar el gobierno de Velasco que significó un retroceso de más de 30 años, o de un modelo argentino que le ha quitado las pensiones a millones de argentinos que hoy se han quedado sin un dinero para sus últimos días, alguien que promovió un levantamiento el cual dirigió mientras fungía de agregado militar en Corea, mientras que sobre su hermano cayó toda la responsabilidad sobre el hecho, el cual ahora niega haber comandado, sacando el cuerpo y dejando a su propia sangre solo a su suerte. Tampoco se puede creer en él cuando su hermano mayor sale a declarar que su proyecto tiene el objetivo de perpetuarse en el poder, de modificar la constitución para amoldarla a sus ambiciones, que no piensan en las libertades ya reconocidas en el mundo. No se puede creer en alguien cuyo padre declara abiertamente que a sus hijos les inculcó dos maneras de llegar al poder: la revolución y el golpe de Estado, y cuyo mismo padre cuenta que bajo esas ideas sus hijos han crecido y se han nutrido.

Pero claro, hoy la moda es ver a la centro izquierda, la vieja izquierda y a los caviares unirse a él queriendo darle un perfil socialdemócrata, algo así como un Lula lorcho, pero la inocencia, estupidez y comodidad de los caviares, comunistas rancios y toledistas es más grande que su razón (y, claro, qué conciencia se le puede pedir a personas que tienen como catecismo una ideología que solo ha traído muerte y pobreza en nombre de una inhumana “igualdad”) y ni que decir de aquellos niñatos que juegan a tener “conciencia social”, muy conscientes, muy lúcidos según ellos, mucho idealismo pero poco practicismo en una hora tan crítica, son igual (no más) de detestables que el sujeto y esbirros por el que están dispuestos a votar pues, en este momento, su moralina de medio ferro, resulta siendo egoísmo puro en desdén del futuro de los demás. La democracia no es una panacea, ni mucho menos un ideal, sino una herramienta más para hacer bien las cosas y ya.

Eso, respecto a “humala” (no me da la gana de poner su apellido en mayúscula)

La “chinita” hijita de su papá

Keiko Fujimori, hija del ex presidente a quien una mayoría desmemoriada para unas cosas y para otras no, califica de dictador y tirano, como una de las dictaduras más atroces de la región (bueno, si hubiera sido de las más atroces por qué tendría, entonces, tanta acogida en los sectores más golpeados, o será porque dejó sin empleo a los viejos políticos y partidos, así como a los barones de los medios de comunicación), siempre hubieron y habrán anticuerpos por parte de quien escribe hacia lo que representa (no a su persona). No negaré que la defensa irrestricta de su padre a veces resulta empalagosa y chirriante, pero el hecho que muchos de los “corruptos” del régimen se encuentren nuevamente en la palestra da mucho que desear. Y eso nadie lo puede negar.

A muchos se le ha dado la moda (iniciada en Facebook) de decir “De Ollanta tenemos dudas, pero de Keiko tenemos pruebas” y yo me pregunto ¿es esto un chiste? Es decir, está bien, digan de su padre lo que quieran, con pruebas o sin ellas, que es un violador de derechos humanos, un genocida, un corrupto y dictador, pero ¿pruebas de keiko? O sea ¿keiko es responsable política de Barrios Altos y la Cantuta? O sea ¿Keiko dio la orden de dar el autogolpe el 5 de abril? O sea ¿keiko desarrollo la estrategia contra subversiva (y de la que Ollanta Humala fue comandante con delitos por violar los derechos humanos en la comunidad de Madre Mía y quien sabe cuántas más)? O sea ¿keiko recibió dinero con Montesinos o se alió con él para robarle al Estado? Es decir ¿qué pruebas son esas? La mujer era niña y adolescente en ese entonces. ¡Por favor!

El Perú del 2011 es otro escenario, la gente se llena de dudas sobre cerrar el Congreso, sobre un nuevo “autogolpe”, por allí dicen que la juventud es “cojuda” por criticar a Gana Perú (agrupación del buen soldado peruano de Chávez) y apoyar a Keiko, pero, creo que más “cojudos” son estos porque no ven la realidad del Perú en comparación a los años 90´s, les guste a muchos o no, el autogolpe fue una medida extrema, necesaria en una situación extrema, es verdad que sirvió para legalizar muchos hechos nefastos del régimen, pero también propició cosas muy positivas y eso, tampoco se puede negar.

Keiko, malo que bueno, garantiza continuar con el modelo, malo que bueno da la seguridad que el sistema que hoy goza el Perú y que buenos réditos nos ha traído va a seguir en curso, Keiko, tiene la oportunidad no solo de mantener lo bueno del sistema, sino, de redistribuirlo de una manera más óptima, porque el sistema tiene fallas (quien piense que hay un sistema perfecto pues, cae en la incredulidad de no vivir la realidad) pero estas se pueden subsanar, superar y mejorar dentro del mismo sistema.

Apelando por una pizca de practicidad

Mussolini expresó, acerca de la comprensión del fascismo, algo como “nosotros somos tan revolucionarios como reaccionarios, tan aristócratas como proletarios” y lo decía en el sentido que no debe existir dogmatismo que condicione la realidad sino que uno debe amoldarse a las realidades en su momento determinado. En ese sentido, estoy convencido que lo que ahora necesita el Perú no es la aventura de un militar populista rodeado de una horda de viejos comunistas y pensadores caviares que intentan sumergir al país en un experimento social que no necesitamos. Muchos dicen que esto es un miedo al cambio, pues no, no es un miedo al cambio, porque el cambio ya se dio en los 90´s, tampoco podemos dejarnos llevar por el idealismo de unos mocosos que siguen pensando en la revolución o en una errada noción de conciencia y justicia social y que, a cualquier personajete que aparezca con un discurso “rebelde” se inquietan dejándose llevar más por su ímpetu que por su razón y coherencia.

Dicho lo anterior, no es la intención de este post (directamente) persuadir a algunos a votar o no votar por cualquiera de ambos (aunque está un poco claro mi tendencia) sino que dejen de un lado la moralina que hoy para haber cubierto al electorado peruano y pensar con practicidad donde caben un par de preguntas vitales. Poniéndonos en los extremos ¿Con quién pierde más el Perú como sociedad, como economía, como nación? ¿Con Humala? ¿Con Keiko? Dejar de lado los estereotipos que hay hacia ambos y ver las cosas con cabeza fría, sin romanticismo, sin idealismos, sin miedos. Solo así podremos encontrar una respuesta que nos de la calma, confianza y seguridad que este 5 de junio se definirá.



P.D. dejo este comentario extraído de un diario limeño

"Ya tengo 50 años e hijos que mantener como para jugármela en aventuras electorales sólo porque aparece un militar charlatán sin mayor currículum y rodeado de rojos prometiendo de todo y haciéndose el buenito, como el pícaro con la enamorada sonsa, para que lo elija. Lo siento, pero soy adulto, no soy un chiquillo idealista, un filósofo de ética o un millonario que vive en España como Vargas Llosa, y por eso voy a votar con la cabeza para defender lo que tengo y el futuro de mi familia".


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