El Delirio de los Amantes

martes, 6 de mayo de 2008

El siguiente escrito no trata de un comentario racional, sino por el contrario, tal vez hablaré con el hígado, lo que de alguna manera restará imparcialidad a lo siguiente:

Hace poco vi en el programa de Beto Ortiz y Aldo Miyashiro, “Enemigos Íntimos” en el que se presentó un reportaje sobre una pareja de enamorados, por la pinta parecían no llegar a los 20.

Hasta allí todo simulaba estar bien. Pero resulta que este par decidió la altruista decisión de quitarse la vida. “Bien”, pensé. A lo mejor sus familias los presionan mucho, “quizás, es posible” sin embargo eso no justifica la acción. En el nombre de un amor difícil de concretar, no, tampoco. La razón es que los padres de la chica acaban de separarse y por eso los “enamorados” decidieron poner fin a sus vidas ingiriendo una poción mortal de veneno suficiente para acabar con sus vidas en cuestión de segundos.

Beto Ortiz, sarcásticamente (y con razón) los llamó los Romeo y Julieta del Cono Norte, ese apelativo no les podría caer mejor. Sin embargo, hay muchas diferencias entre los amantes de la obra de Shakespeare y estos insulsos representantes peruanos.

Primero que todo porque no se concibe, o mejor dicho, no concibo, que alguien decida quitarse la vida por el problema de otro (en el caso de chico), es decir, creo que en la historia de los suicidios, nadie ha optado por terminar con su vida si el problema no lo atañe a uno directamente. No creo a nadie tan tonto ¿o acaso si?

Segundo, que al ver a la pareja y oír declamar su amor más que un feeling sentimental lo que se nota es aferro, tal vez cada uno sea un escape para el otro, pero ese no es un tema en el que entraré porque no es de mi interés debatir sobre aquello, pero es un aspecto que debe tomarse en cuenta.

Sin embargo, mientras relataban la historia de su fracasado suicidio no noté en ningún momento alguna reflexión al respecto. Es verdad que al final, tras haber ingerido la pócima letal, se dieron cuenta que era mejor desistir de la idea, pero no ahondaron en contar por qué cambiaron de parecer, lo que me hace creer que poco racionalizaron las consecuencia de sus actos, como si hubiese sido un impulso que llevaron a cabo sin meditarlo.

¿El delirio o el amor?

El doctor Maestre en el reportaje dijo algo que a mí me parece muy cierto en el caso de esta particular relación. Que ambos más que sentir amor sufren de “delirio” que se cuando una idea “se sale” de la norma establecida por el grupo social al que pertenece.

Teóricamente, el delirio debe cumplir ciertos requisitos como tener una idea fuertemente sostenida pero con fundamentos lógicos inadecuados. Así mismo, esta idea debe ser incorregible con la experiencia o demostración de su imposibilidad. Esta misma debe ser inadecuada para el contexto cultural del sujeto que la sostiene.

El delirio no se diagnostica por la convicción de la idea sino por la manera extravagante con la que se llega a esa convicción. En este caso, que la separación de los padres de la mujer llevó a la pareja de pensar o determinar que lo mejor era terminar con sus vidas. Y si analizamos los puntos arriba mencionados, para este argumento se manejó una lógica inadecuada pues el abismo familiar de la chica arrastró al hombre también; no muestran capacidad de reflexión después del suicidio fallido; además, el suicidio en la sociedad cristiano occidental no está aceptado por ser considerada como una profanación, pues el único que puede quitar la vida a un ser humano es Dios, el único que decide cuanto uno vivirá y cuando su vida terminará.

Tanto en la psicología como en la psiquiatría, el delirio es una especie de antesala para la psicosis, un síntoma propio de esta enfermedad. En ese sentido y de acuerdo a sus clasificaciones, el delirio determinado por el doctor Fernando Maestre podría encasillarse dentro de lo que se conoce como “delirio defensivo” es decir “el mecanismo de defensa que se activa lo hace por depreciación, manifestando la persona con su conducta la necesidad de alejarse de los otros, buscando protección y ocultarse”.

En este caso, los amantes delirantes buscaron refugio en el otro para escapar de sus problemas de casa, la separación de sus padres. En base a esto, y es una opinión personal, esa relación no construye sino funciona como un soporte para los problemas del otro, no busca necesariamente la solución del mismo, sino que crea un falso vínculo que llaman “amor” por medio del aferro y la sublimación del ser “amado”.

De ser así, la relación no conlleva a un ambiente sano pero si mórbido porque han hallado satisfacción al contemplar situaciones desagradables o dramáticas como es el caso del suicidio como único modo para acabar con sus sufrimientos. Esto sucede cuando una persona no goza de buena salud o juicio, en este contexto, la separación de los padres de la chica son una buena razón para ello.

Responsabilidad del Mass Media

Desde otro punto de vista, la noticia de un suicidio por razones vinculadas al amor siempre va a obtener titulares por parte de la prensa peruana que siempre está ansiosa por sangre y si a eso se mezcla el amor de dos jóvenes inconsecuentes, mucho mejor.

Eso si hubieran concretado su acto, pero no lo hicieron, y de todos modos es noticia, por el mismo hecho que no murieron e incluso más al saber que la fuerte dosis que ingirieron no los mató en instantes, ellos dicen que es el amor, pero eso no lo creo.

Es verdad que estos temas, en los diarios y noticieros capitalinos abundan siendo tratados como mera carne de cañón para entretener al vulgo ávido de morbo, sangre y violencia, pero pocas veces se orienta o se aconseja sobre estos actos. Claro, la solución no es tocarlos a la manera cristiana, sino empezar por una perspectiva laica y consecuente con la sociedad juvenil actual. En este sentido los medios de comunicación como grandes interventores en nuestra comunidad tienen una responsabilidad que deben afrontar pues, no solo deben remitirse a presentar y describir ¿por qué lo hizo? ¿Quién lo hizo? ¿Cómo lo hizo? Se hace necesaria una interpretación por parte de los medios para temas como estos, si tenemos en cuenta que las cifras de suicidios en Lima son muy grandes y es probable que vaya en aumento.

Ahora, si estas noticias deberían tomarse en cuenta en el contexto actual del periodismo nacional, creo que no, porque no son abordadas con la importancia que merecen (a pesar de no ser un tema de coyuntura nacional) En este punto entran en debate muchos puntos vitales para el periodismo, la libertad de información y difusión ¿Hasta qué punto es necesario mostrar al público estas noticias si de alguna manera no existe la orientación debida? ¿Qué es más importante, la primicia, la noticia o la salud de un público que no necesita ser bombardeado de incesante información sino de análisis e interpretación?

Falaz Reflexión

Beto Ortiz, al igual que yo, se mostró fastidiado por la actitud tonta de estas dos personas, porque resulta una acción idílica y carente de lógica, que no conlleva a nada, sino al escape cobarde de una realidad que puede ser modificada y mejorada.

La vida no es un jardín de rosas y que bueno que sea así, porque de lo contrario sería tediosa, monótona y aburrida, en ese caso, si valdría la pena no existir, porque todo estaría predicho y no habría nada por qué luchar.

Los seres humanos muchas veces tenemos períodos oscuros en los que la vida nos pone a prueba para conocer nuestra resistencia moral y de voluntad. El escape a través de la muerte no es la solución a un problema frustrante como si el dolor del mundo te cayera en las espaldas y el amor es tan bello que no se puede manchar su esencia con un cuento tan antiguo, burdo y desfasado como el suicidio por el ser amado. Eso no es amor. Solo estupidez en pleno siglo XXI donde la globalización junto a su consecuente era de la información, se supone, nos quitaría ciertas ideas ya obsoletas, carentes de sentido en nuestra sociedad contemporánea de hoy.

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