Parteros de Siglos (Primera Parte)

viernes, 19 de diciembre de 2008

Este post habla de los asesinos, de su naturaleza, de como la brutalidad aparentemente reservada para las altas esferas, con los cambios sonciales, económicos y culturales condicionaron nuevas formas de asesinatos donde personas sin aparente abolengo fuesen los perpetradores de crimenes hasta entonces inimaginables y de como en dos personajes tan populares se puede encontrar la sintesis de quienes les antecedieron y que.... quizás otros les sucederán.

Este es solo el primer capítulo.........


CAPITULO I: Las Tinieblas de la mente (Jack)

La naturaleza humana se ha caracterizado por ser compleja, abstracta y única en cada persona. Debido a esta la humanidad ha parido desde sus adentros hacia el exterior obras jamás pensadas que nos han llevado a la gloria, el esplendor y el desarrollo de nuestra civilización.

Pero como toda actividad humana existe su contraparte negativa: ingenio utilizado en el lado más recóndito del alma, como manifestación de otro tipo de expresión.

Ante esto hemos visto la guerra, el genocidio, racismo, ideología pervertida y hasta el arte ha sido utilizado con una visión oscura, destructiva.

En este punto, los asesinos han jugado un papel importante en esta deformidad de la razón humana. Comprenderlos es quizás entender una parte fuera del debate de nuestras sociedades.

Por añadidura, o quizás por razón implícita, la sociedades más desarrolladas son aquellas que engendran a los peores asesinos, no solo seriales, ni patológicos, también de masas. Ante esto, a mi entender, no es inusual que asesinos como Jack el Destripador o Hannibal Lector se abran paso en naciones de amplio poder mundial.

Pero no nos remitamos a solo estos dos personajes sobre los que gira este post. Mencionemos otros grandes asesinos cuyas razones para sus actos no pueden aún ser comprendidas por una sociedad supuestamente “racional”

Asesinos reales

No es de extrañar que a lo largo de la historia grandes pueblos, imperios y naciones se hayan forjado a través de la matanza y la tortura. Si hablamos de la edad antigua no podemos dejar de nombrar a Roma, el gran imperio de la antigüedad que es recordado por sus obras opulentas, su esplendor en las artes, el derecho, etc. Pero fue a su vez una sociedad violenta que parió en el ceno del poder a hombres inclementes, sádicos y demás.

Puede nombrarse a Julio César que si bien fue un gran político y conquistador fue también un gran asesino en masa solo basta recordar la brutalidad con la que trató a las poblaciones vencidas de la Galia (actual Francia).

Dentro del mismo imperio romano podemos destacar la figura de muchos más. En este caso la del emperador Tiberio y Calígula. El primero considero uno de los mejores gobernantes de la historia de la Roma imperial fue un depravado sexual, pedófilo cuya satisfacción sexual se consumaba cuando asesinaba a los menores que abusaba en su refugio en la isla de Capri. Mientras el segundo, quien fuera una de las víctimas de su tío Tiberio, se regocijaba causando dolor a los demás, sentía placer cuando veía morir a alguna persona que este eligiera para que muriera.

En la edad media cabe narrar la historia de la princesa húngara Elizabeth Bathory quien vivió en el siglo XXVII quien pasó a la historia por matar a más de 650 doncellas con el propósito de bañarse en su sangre bajo la creencia de que a raíz de este ritual mantendría lozana evitando el envejecimiento.

Otro de ellos es el conde Vlad Dracul quien viviera alrededor del siglo XV en la región de Transilvania, actual Rumania, quien fuera antaño un defensor de la fe cristiana en las fronteras orientales de Europa cuando la amenaza de los turcos prometía implantar al infiel Islam en suelos europeos. Su brutalidad a la hora de ganar la batalla fue popular, sus empalamientos (que era atravesar a una persona con un grueso mazo introduciéndolo por el ano para sacarlo por la parte posterior del cuello) le ganaron el sobrenombre de Vlad Tepess, es decir el empalador. Se cuenta también que mientras realizaban los empalamientos el príncipe transilvano gustaba de comer mientras los gritos de los desafortunados hombres remecían las colinas de su reino; e incluso, que muchas veces remojaba el pan que degustaba en la sangre de algún empalado.

Este hombre, su crueldad, su sadismo fue temido incluso por los invencibles turcos quienes al ver un bosque de seres humanos empalados decidieron tomar marcha atrás en su campaña expansionista hacia Europa.

Este personaje fue tomado como modelo por el escritor Bran Stocker para realizar su obra cumbre, “Drácula” cuyos aspectos de su vida se asemejan bastantes con el personaje histórico. Aunque con el paso de los tiempos la figura de Vlad Dracul príncipe de Transilvania ha quedado en el olvido siendo su figura asociada a un personaje de la ficción convirtiéndose en un ícono de la cultura pop occidental.

La aparición misteriosa de un destripador “Desde el Infierno”

Whitechapel era un distrito pobre de la Inglaterra victoriana del siglo XIX, desde los años 1500 esta zona se fue convirtiendo en un área dominada por la pobreza y la delincuencia encontrándose en dicha época en las afueras de las murallas de Londres pero fue con la revolución industrial (1780 – 1850) cuando las cosas comenzaron las condiciones de vidas se hicieron verdaderamente duras y dicho barrio.

No tardó mucho tiempo para que a raíz de la llegada de la máquina a vapor, el carbón y el trabajo en la fábrica provocaran diversas olas migratorias del campo hacia las grandes urbes de Europa y Estados Unidos, y el Reino Unido no fue la excepción. Ante este crecimiento demográfico descontrolado (algo que las teorías económicas del liberalismo clásico no pudieron prever) los tugurios, pestes, la pésima salud de esta nueva población obrera-pobre se incrementaron a niveles nunca antes concebidos y Whitechapel fue uno de los que más sufrieron esta calamidad.

El imperio británico en su época de mayor apogeo a partir de la segunda mitad del siglo XIX era la nación más avanzada e industrializada del mundo por entonces, sus grandes fábricas y su amplio comercio hicieron de este país el destino preferido por migrantes de todas partes. Whitechapel, en este caso se vio de pronto aglomerado de judíos, rusos y sobre todos irlandeses. Como consecuencia la pobreza se incremento más, las calles servían a la vez de basurero, la mano de obra barata era explotada. Todo conducía a una situación caótica donde la prostitución de “baja categoría” era la mejor opción para ganar dinero entre muchas de las mujeres del mencionado distrito.

“Querido Jefe………Desde el Infierno”

Es en este contexto donde aparece misteriosamente un asesino cuyos crímenes pasarían a la historia por su brutalidad en tanto que su identidad sigue siendo uno de los misterios aún sin resolver: Hablamos de Jack “El Destripador”.

Es un poco difícil moldear de acuerdo a los parámetros de la época pues nada se sabe de su identidad, pero si se puede decir que es un ejemplo de cómo los países más desarrollados con su esplendor conducen también a las mentes más enfermas y depravadas de dichas sociedad. En ese sentido Jack puede resumir la brutalidad de su tiempo y la de siglos precedentes donde la violencia y la muerte andaban, si se quiere de la mano, algo implícito a esas sociedades. Sin embargo, la magnitud de Jaci sería antecesora para la depravación que se pariría bajo su sombra e influencia (subjetiva, claro) Con el despertar de la nueva centuria del 1900.

La historia es conocida por casi todos: el distrito de Whitechapel se ve aterrorizado desde el 31 de agosto de 1988 cuando es encontrado el cadáver de una prostituta llamada Mary Ann Nichols a quien le cortó el cuelo de izquierda a derecha, lo que da la idea que era un hombre diestro. Le hizo un corte en el abdomen. El cuerpo de la mujer fue encontrado as= por la policía causando pánico general en la zona.

Los patrones antes descritos serían una constante en sus asesinatos a cuatro prostitutas más pero siempre con ligeras variantes. En ocasiones les quitaba ciertos órganos como el riñón, el útero y el corazón.

Ante los sucesivos asesinatos el descontento antes las inútiles autoridades incrementaron. No había un perfil para aquél salvaje, ni indicios, casi no existían testigos. En pocas palabras, la policía no sabía por donde empezar sus pesquisas.

El último asesinato lo hizo contra Mary Jane Kelly el 9 de noviembre de 1988, otra meretriz de Whitechapel el cual resultó ser al más abominable de lo que el llamada “trabajo” pues le cortó los senos, la nariz y las orejas arrancadas. El cuerpo de la mujer fue descubierto por la policía en una habitación que alquilaba. Su pecho estaba literalmente destruido y su rostro totalmente desfigurado siendo por muchos días difícil de identificar.

A partir del asesinato de Mary Kelly “Jack” dejó de matar. Pero ¿cómo nació el nombre de Jack El Destripador?

Resulta que después del asesinato de su segunda víctima, Annie Chapman, una misteriosa carta llegó a las redacciones de la Agencia Central de Noticias de Londres donde dice lo siguiente:

“Querido Jefe, desde hace días oigo que la policía me ha capturado, pero no me echaran mano todavía. Odio a las prostitutas y no voy a dejar de destriparlas hasta que haya terminado con ellas. El último fue un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo a gritar. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito...Jack el Destripador”






















Aunque ultimas teorías plantean que esta carta no fue más que una falsificación por parte del periodista Thomas Bulling trabajador de la mismísima Agencia Central de Noticias.


Pero allí no termina todo. Hubo una segunda carta tras 17 días de haber asesinado en un día a dos mujeres más: Elizabeth Stride y Catherine Eddows muertas ambas el 30 de setiembre de 1988. La misiva llegaría el 16 de octubre al domicilio del entonces presidente del Comité de Vigilancia de Whitechapel, George Lusk. Esta vez la carta traería consigo una extraña dirección de remitente.

“Desde el infierno. Señor Lusk. Señor le adjunto la mitad de un riñón que tomé de una mujer y que he conservado para usted, la otra parte la freí y me la comí, estaba muy sabrosa. Puedo enviarle el cuchillo ensangrentado con que se extrajo, si se espera usted un poco. Atrápeme si puede, señor Lusk”

Varios Jack’s, un solo asesino

Tras estos sucesos que nunca tuvieron una conclusión muchas han sido las teorías acerca de Jack. Una de ellas es la de la conspiración real, ordenada supuestamente por la reina Victoria y llevada a cabo por el médico real y miembro de la comunidad masónica en Londres, William Withey Gull o incluso a miembros de la familia real cuyo perpetrador sería Alberto, Duque de Clarence.

Respecto a la teoría de los masones esta se desprende que junto al cuerpo de Catherine Eddows estaba escrito en la pared “Los juwes son los hombres que no serán culpados por nada” Al principio se creyó que hacía referencia a los judíos pero después se descubrió que la palabra Juwes era un referencia Jubela, Jubelo y Jubelum quienes dieran muerte a Hiram Abif, gran maestro de la masonería.

Incluso, otras teorías sustentan que pudo haber sido James Maybrik un algodonero residente de Liverpool en cuyo diario, hallado a comienzo de los años 90 del siglo XX, donde supuestamente admite haber cometido los horrendos crímenes en Whitechapel. Así mismo, un reloj dorado de bolsillo fue entrado el cual, curiosamente, contiene las iniciales de las cinco víctimas.

También se ha venido especulando que Jack fuese el poeta Lewis Carrol quien en su poema “Jabberwocky” admitiría ser el destripador por medio de un complejo sistema de anagramas.

Siguiendo con los artistas, la autora Paticia Cornwell realizó una investigación en la que determinó que el pintor alemán radicado en Inglaterra Walter Richard Sickert era Jack el Destripador puesto que hay muchas similitudes entre este pintor y el asesino que no parecen ser mera coincidencia.

Capilla Blanca Sangrienta

Al parece, nunca sabremos si Jack fue un aristócrata, un masón, un carnicero, un comerciante o incluso una robusta mujer.

Los que no se puede negar es que el destripador influyó de manera tácita en la nueva oleada de asesinos seriales que aparecerían a lo largo del siglo XX. Este fue su legado, nada positivo, pero legado al fin y al cabo cuando el asesinato por una sola persona fue llevado a un nivel de grotesco refinamiento, sofisticación, brutalidad, encono sin aparente razón alguna para ello.

¿Consecuencia de la sociedad industrial? Tal vez parezca apresurado decir esto, pero es probable que si: lo seguro es que Jack el Destripador se convirtió en más que leyenda negra sino también un ícono de la cultura pop actual. El aura de misterio que se cierne sobre su identidad, las diversas teorías sobre quién pude ser y por qué hizo lo que hizo han degenerado en la curiosidad por las personas haciendo de este un personaje ameno cuyo mito parece no perecer conforme las décadas pasan y por lo visto, Jack no está dispuesto a marcharse del ideario popular.

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