¿En nombre de Satanás?

sábado, 20 de noviembre de 2010


¿Castigar el mal con mal?

Un par de días atrás se emitió la noticia de un asesinato en un hotel del distrito limeño de San Juan de Miraflores; los noticieros y programas dominicales argumentaron que el crimen respondió a un “macabro ritual satánico” hecho por una secta afecta a la “música gótica”.

De esta manera se presentaba una historia para espantar al público, para aumentar el porcentaje del rating. Presentadores y presentadoras aparecían espantados, consternados; ante el panorama descrito daba la impresión que hordas endemoniadas de jóvenes estaban a punto de abalanzarse sobre los mortales cristianos de la ciudad.

Pero ¿Qué de cierto hay en todo esto? ¿Respondía este crimen, efectivamente, a un asesinato de características satanistas?

Sin indicios de la presencia de Satanás

Una “prueba” para argumentar esto era que en el pecho de la víctima había un mensaje escrito con el cuchillo con el que fuera asesinado, el mismo que decía:

“Aquél que no castiga la maldad ordena que se haga”

En los reportajes emitidos se dejó claro que dicha frase fue extraída del libro de ficción “El Código Da Vinci” lo cual (para el que conoce un poco de todo) descartaría de plano el trasfondo satánico de homicidio pues, dicha obra tiene más que ver con el misticismo cristiano y la conspiración mundana dentro de su seno que con una intervención de Lucifer en persona.

Sumado a ello, el mensaje en si descartaría la posibilidad en un ritual luciferiano ¿por qué? por la siguiente razón:

Teniendo en cuenta que los “mass media” manejan, utilizan y promueven todos los clichés en las sociedades en las que imperan, sería más que lógico que la idea de Satanás, Lucifer o como quiera que se le conozca representa la oscuridad, la muerte, la destrucción, el pecado, la maldad. En tal sentido, que un mensaje como “Aquél que no castiga la maldad ordena que se haga” sea entendido como indicio válido para relacionarlo con el satanismo es un error.

Contrasentido mediático

De tal manera que, si el mensaje es una expresión demoníaca en verdad ¿Por qué condena la maldad si se supone que Satanás y sus seguidores tienen como un valor “positivo” a la maldad misma?

Un contrasentido del cual los “mass media” no son conscientes, pues se dicen y se contradicen al afirmar la naturaleza satánica de crimen, negarla después tan solo para volverla a afirmar. Y todo en menos de 15 minutos.

El trasfondo es sencillo cuando se entiende que toda esta confusión informativa responde más a un ánimo de lucrar con la tragedia de una persona, del pesar de su familia y la estigmatización de un grupo de personas bajo premisas totalmente erradas que al espíritu serio de informar. Pero, así es la prensa en este país llamado “Perú”, todo lo tiende a simplificar, a pauperizar, a estigmatizar, a ridiculizar, a atrofiar, a desvirtuar, a putear hasta el punto de saturar y perder el sentido de lo que es real, de lo que no.

Esto demostraría que tal homiciio respondió a disputas de faldas y no a aspectos, digámoslo así, religioso, esotérico y/u ocultista, como se trata de vender a la población entera.

Haciendo la aclaración, abriendo las distancias

Por otro lado, y los entendidos en esto me darán la razón, el satanismo concebido como filosofía de liberación y auto superación individual está muy alejado de los rituales de sangre, de los sacrificios humanos o de animales, y mucho más, es distante de la figura de Lucifer como una entidad existente, de cuernos, colas, con olor a azufre y piel de tinte rojiza, pues es más cercana a la metáfora de todo aquello que conecte al ser humano con sus instintos, de su relación con la naturaleza, así como el conocimiento de su propia maldad para así conocerse mejor así mismo, un camino hacia el conocimiento (no a la sabiduría) de uno mismo como individuo, de su entorno natural – material, así como el de otros seres.

No Apologético (una vez más)

Muchos podrían pensar que esta es una apología al “satanismo”. Todo lo contrario, es una alegación ante las malas prácticas informativas, al ánimo de latrocinio en el que han caído los medios d comunicación, así como las ganas de generar falsos miedos y paranoias en una sociedad de por sí proclive al temor, al pánico generalizado (me vienen a la memoria el engaño en relación a la supuesta vampira Sara Helen, o los violadores cuyos crímenes también respondían a una especie de ritual de invocación del diablo, ambos en los años 90`s)

Deslinde contra la escoria y demás

Sumado a ello, y aunque son un grupo de mi total desagrado, la sub cultura gótica es la que se verá perjudicada ante el tratamiento irresponsable de este hecho lamentable, de tal manera, no sería de sorprender que las personas adheridas a esta comunidad sean visto como “adoradores del diablo”, sujetos que realizan “pactos con el maligno”, que llevan a cabo “rituales macabros” y demás adjetivos de tan fácil mención como redacción en un ambiente periodístico como el peruano tan carente de sentido común, escaso de ética, así como desposeído de noción de las cosas que van a informar. Y de más está decir que esto arrastrará a otras sub culturas en verdad subterráneas, underground y de verdadera ideología como la del metal extremo.

Cerrando el libro negro

Por último, toda persona es libre de escoger la ideología, credo o filosofía que mejor se adapte a su manera de ver, interpretar y relacionarse con el mundo, siempre y cuando no afecte la vida de los demás. De tal manera, como es totalmente aceptado (e incluso está de moda) ser izquierdista, socialista (a pesar del tremendo daño que esta idea ha causado a lo largo del pasado siglo XX), así mismo, debería ser igualmente aceptado que una persona decida, por ejemplo, practicar el satanismo filosófico como dogma de vida.



El tratamiento de este horroroso crimen es una clara muestra de lo atrasada, conservadora y arbitraria que es nuestra sociedad, donde, cual Edad Media, se tiende a satanizar todo aquello para lo que no se encuentra una explicación (a pesar que esta existe), donde no se acepta algo que este al margen de lo socialmente establecido, de cómo una comunidad, repleta de estigmas, complejos sociales, se deja llevar por la información tendenciosa, descaradamente inexacta, trivial y destructiva hecha por personas poco profesionales, chabacanas, donde la informalidad y el poco compromiso para con su oficio son una constante.

Esos son aquellos que mañana saldrán con ínfulas de “líderes de opinión”.

P.D. Eliminen a todos los vampiros gays góticos, emos, chiky punks y apestosos “dark”.

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