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La forma abstracta de una mente trastocada

martes, 17 de abril de 2012


¿Acaso el mundo espera a por mi?

Qué sensación de desamparo esta que me alberga. Hay noches que habitan la negritud de la oscuridad y se expanden por todo mí ser, son de esos oscuros encuentros con la nada que reside en el interior, esa que siempre buscamos negar pero sabemos de manera inherente que está allí.

Estoy parado, estoy sentado sobre un ordenador ¿acaso el mundo espera por mi? ¿Hay un cielo abierto en medio de las nubes que aguarda en una lista mi llegada para firmar alguna letra que ratifique que no debo estar más por acá? ¿O es que acaso deberé esperar a que la tierra se abra debajo de la suela de mis zapatos y dejarme caer en los más hondo del sin sabor de la vida, a un centro sin sentido que me diga que aquí o allá todo será lo mismo, que existe un vacio crepitante que me mata el alma y frustra mi sexo?


Calles grises, personas grises

No puedo caminar por estas calles grises cuando todos a mi alrededor me parecen de una especie distinta a la mía; me siento tan humano que no puedo soportar mi propio espíritu de saber a la gran mayoría como cualquier ser menos un humano; no lo se, no se, no entiendo. Es entonces cuando pienso que la vida, existir es una falacia, una mentira, solo una chispa de algo que no estoy destinado a comprender por más que busque en libros o medite acerca de ello. Entonces la opción me sabe como “dejarlo irse y ya” pero no estoy seguro de ello, no suelo dejar las cosas que no entiendo, que me martirizan los sentidos, la vida me martiriza, quizás por eso no la deje escaparse de mi vista.


Joel y los días


Inútil es tratar de congeniar con la banalidad de los días transcurrir, estoy obsesionado con ello, con los días, las horas, los meses, los años porque, al final de cuentas, si me pongo simplista, la vida son solo días, meses, años, ideas y actos, nada más, visto desde esa perspectiva no es mucho lo que se gana, tampoco es poco lo que se pierde. No se.

La no importancia de ser Joel

Mi espíritu sea purificado, eso quisiera, eso anhelaría. Cómo duele tantas veces ser yo mismo, cómo perturba tener la característica emocional que me representa, no podría agradecer por ello como tampoco lo haría por el sol hijo de puta que cae sobre mi espalda, que me recuerda con cada abrir y cerrar de ojos lo tortuosa que puede volverse una sensación, un acto, un episodio, una emoción que brota, que se respira en el aire, que se expande y que ahora se para imponente para darte esa cachetada de vida de esas que ellos te dijeron antes te tocaría.

Yo recuerdo que antes sonreía menos pero me sentía mejor, ahora que sonrío más pero siento que me falta tanto, que deseo tanto, que anhelo mucho y tengo poco, pero ¿qué es todo ello? Ya no lo se. Es que siento que mis formas se han modificado, muchas veces pienso que ha sido para peor, otras varias que no, que han sido para avanzar y ser mejor que yo, y muchísimas otras no se si ha sido algunas de las dos.


Una vieja y mal-sana compañera

Depresión constante me alberga desde años que no puedo identificar, no busco el refugio sobre alguien que me lo pueda dar, la idea es deshacerme de mi mismo en mis formas obtusas. No puedo congraciar con nadie mientras no congracie conmigo, poco a poco como diría Noel, todo se puede, pero cómo duele lograrlo, como te cuesta llegar a ello, cuán desgarrador puede ser al alma mía conseguirlo, a cuántos y cuántas debería dejar atrás para ser yo quien en verdad todo mi ser conspira por ser. Esa es otra interrogante que aún no puedo conocer, pero y solo quizás si entender.


Una pluma descontenta

Hacía mucho que no escribía algo, hacía mucho que no me dejaba llevar por las inquietudes de mi espíritu. Si, suelo lastimarme a mi mismo a nivel emocional, tengo la idea masoquista que de ese modo podré entenderme mejor, que solo así podré aspirar ser alguien mejor que yo mismo sin buscar a otros como modelos, porque no hay nada peor que querer ser alguien que no seas tu mismo (preferiría suicidarme a que esto sucediera), sin embargo, eso es algo complicado, inclusive para mi, un ser humano cuya naturaleza es ambivalente, buscar el conocimiento la autosuperación a raíz de ello tiene un costo emocional, de la autodestrucción (dada la sociedad en la que habito) te pasa factura cuando menos lo esperas o cuando más vulnerable estás, como yo en estos tiempos, en estos momentos donde todo parece no afectarme, cuando mi indiferencia atorrante es la muestra que estoy susceptible a nada y a todo, cuando mi depresión es una manifestación de esto y aquello. No me duele dejar a nadie atrás, es parte de la vida, como si me duele hacerles sentir mal por ello, porque en el fondo no es que quiera, pero es que debo hacerlo, así que me voy porque siento que ya se acabó, que ya acabaron conmigo o que ya acabé con ellos.

Noches inútiles

Hay noches en que me he dormido deseándole la muerte a mucha gente, no puedo decir lo contrario, pero luego me pongo a pensar que eso es tan egoísta y maricón, entonces, recapacito y prefiero deseármela a mi mismo en vez que a otro. Morir no es tan malo supongo, no me da miedo morir, mas si como habría de morir, el dolor previo al final me tiene en vilo, me trauma, me quiebra la voz. Soy cobarde, lo se, pero a pesar de ello, de esa cobardía y amariconamiento no he dejado de ir y supongo que será lo mismo cuando esa mano negra se acerque a mi para advertirme que solo me queda unos minutos antes de desvanecer mi espíritu de esta tierra matinal y llena de sin sabores y olores a amor y ternura. Pero supongo que en el fondo, aunque mi naturaleza sea triste, nostálgica, solitaria, ambivalente, alterada y dulce, no deseo sino cumplir mi ciclo y luego ser nada.

Esta es una noche que no quiero recordar, es cuando un ordenador se vuelve mi confesor, un Word mi penitencia, un post de absolución, que diera yo por tener un confesor en carne y hueso, pero siento que lo que alguien pudiera decirme es tan insuficiente que yo mismo lo habría dicho mejor, las buenas intenciones en ese plano para mi no importan si no tienen la fuerza para hacerme pensar lo contrario.

Hay noches que no puedo entender lo que escribo, solo lo escribo.

La moral dialéctica del burgués rebelde

domingo, 15 de abril de 2012


Es cierto que el mundo moderno es una constante contradicción en el peor sentido posible, no por las contradicciones de clase o lo que sea, sino por las contradicciones que llevan a acciones erradas que nacen de ideas, posturas que no condicen con lo que dicen representar.

La modernidad, la pos modernidad que vivimos hoy se basa en la contradicción de la contradicción cuando su modelo imperante, el capitalismo neo liberal, entre otras cosas, se ha encargado de mantenerse vivo usando para ello otras ideas, supuestamente, diferentes a esta como las ideas de izquierda, el socialismo, el comunismo que, en la práctica demostraron ser una extensión de la primera. Es un hecho que ahora los postulados de la izquierda se han vuelto una moda, un trend, una parte de la industria cultural del neoliberalismo para adherirlo a su escala de valores/seudo valores.


Una dialéctica que se transforma de acuerdo a la conveniencia de cada uno

En ese ambiente/entorno se mueve la mayor parte de la juventud de hoy que, con mucha inocencia, se lanza a postular cosas en slogans cargadas con ideas reducidas al máximo, que no dan cabida a una mayor introspección al respecto, donde todo es digno de un post, de un estado en facebook, de una foto “chida” en la red social, de un grupo de muchachos fervorosos por querer cambiar el mundo desde sus asientos frente a un ordenador que mami o papi le compraron.

La dialéctica oportunista de estas personas sobresale por tener un discurso, una perorata que maneja y se desenvuelve en la doble moral. Cuando la moda social demanda cierta actitud de boca para afuera pero en los hechos, en el día a día se muestra como una aberrante contradicción que atenta contra todo aquello que dicen creer. Una dialéctica que varia no por condiciones objetivas sino en base a la conveniencia y comodidad de cada sujeto.

Moralina

Ok, nunca he rechazado que tuve un pasado vinculado con los pensamientos de la izquierda, para mi es parte de un proceso de aprendizaje, de la juventud, de las ganas de hacer algo (ganas que no han sucumbido, pero se han canalizado hacia otras formas) pero eso cambió ya hace unos buenos años. ¿Cuando empezó todo ello? Precisamente, al darme cuenta de las actitudes contradictorias de las personas que se ufanaban de poseer dicha ideología. Creo ser un tipo que piensa que lo que uno dice se debe contrastar con lo que hace en la vida diaria y esto no sucedía con las personas a las que se hace relación ¿por qué? criticar al capitalismo, denunciar lo abominable del neoliberalismo es entendible, pero no se puede andar diciendo esto y aquello mientras se vive los días como un niñato burgués que existe aún del amor y caridad de tus papis, a expensas de ellos; no se puede criticar este sistema teniendo todos los vicios de los pijos burgueses como andar de farra cada vez que el instinto lo mande, andar ebrio hasta morir, drogarse sin medida ni respeto alguno; no puedes hablar de un nuevo orden cuando vives consumiendo sin ninguna noción y total desparpajo todos los productos comerciables y culturales de esa gran estantería que el sistema actual.

For example

Muchos ven en ciertas expresiones culturales como sociales rasgos de lo que podríamos llamar “manifestaciones contestarías”, por ejemplo, el rock, que sí, tuvo origen marginal por las raíces negras y obreras pero, esto no es una condición para que sea contrario al sistema; hasta donde se, esos negros querían la misma igualdad que los blancos y después de eso hacer el mismo dinero que estos pudieran hacer. Allí no hay nada de contestatario. Sumado a ello, si tenemos en cuenta estos inicios y la vinculamos con la fama y el éxito que esta parte de la cultura capitalista trajo a los exponentes de este género musical, esto desmiente cualquier raíz o pretensión reivindicadora, mucho menos contestaría.

La excusa de lo que no sucederá

He leído y escuchado a una variedad de personas citar viejos postulados del siglo XIX y del siglo XX de reconocidos pensadores o miembros de la cultura de dichos tiempos pero no entienden que estos son otros periodos, que la “cultura”, que la sociedad de hoy no se parecen en sus condiciones en nada a la de dichos años, todo lo anterior es caduco pensando que aún puede aplicarse en cuanto al presente respecta. El neoliberalismo, si, es una plaga, atenta contra la individualidad de las personas, atenta contra la identidad de los pueblos, desvirtúa el concepto de pertenencia para enfermarlo, pero de allí a creer que cogiendo, abrazando las “nuevas ideas” viejas vamos a conseguir un cambio a esta gran estructura, lo siento, pero es una ilusión ¿por qué? porque esas corrientes que hoy están boga, en boca de todos han sido absorbidas por la maquinaria cultural del neoliberalismo, han sido más inteligentes que los comunistas ortodoxos que todo cuanto no fuera semejante a ellos lo destruían; estos no, lo han adherido sin que nadie se de cuenta, sin que nadie se entere que ellos lo hicieron, y se lo metieron al inconsciente de las personas, en este caso de los jóvenes idealistas que, pensando cambiar el mundo, terminan formando parte de ese gran teatro que se ha vuelto el mundo para el capitalismo pos moderno el que, precisamente, al quedarse sin rivales, necesita mantener su estabilidad y hegemonía creando la supuestos antagonismos, sembrando el odio hacia si mismo, pero de una manera tan sutil que, si se ponen a pensar, no promulga un cambio (todas estas nuevas ideologías del pasado) sino que solo buscan reformar, modificar, cambiar un poquito ciertos puntos del mismo, para darle un rostro “más humano”, si no, ¿por qué creen que los nuevos rojos, que los progres, que los caviares, que centristas, que los anarco no se que cosa están a favor de un mundo plural, globalizado, sin fronteras, sin países que dividan, tan igual a lo que plantea la famosa “Aldea Global” base de la Globalización pos moderna neo liberal? Pues, seguramente, sin darse, porque son parte de un todo, pero cumpliendo diferentes roles que llevan, finalmente, al mismo objetivo, que no es otro que un mundo abstraído, sin identidad, sin capacidad para escoger por si mismo, donde lo único que le queda a los seres humanos, su identidad con la familia, con su grupo, con su comunidad, con su cultura viva y ancestral, con su nación, es desmembrado, desollado y ridiculizado. Si fueran contrarias entre si, ya sea el neoliberalismo y los muchachos acólitos a la nueva ideologías del pasado (izquierdistas, progres, caviares, derecho humanistas, anarcos no se qué, centristas, etc) por que hacen causa común por mellar todo esto ¿no les parece un tanto ilógico?


Nulidad como dogma

Y esto último no plantea una conspiración, sino la natural actitud del sistema para mantenerse vivo y sin caducidad. No nos extrañe por qué los líderes de las agrupaciones, organizaciones de la llamada izquierda provienen de las clases acomodadas, de la casta burguesa de este sistema, o de los esbirros aburguesados que juegan a la ser revolucionarios, defender al pueblo cuando lo único que hacen, como los partidos burgueses, es valerse del pueblo alzando las banderas de la reivindicación para llegar al poder y seguir dando vida a un sistema que necesita diversos rostros, diferentes nombres, otras formas que, finalmente, conducen a lo mismo, hacia si mismo.

Ideario sobre un partido (político)

domingo, 22 de enero de 2012

¿Vale la pena militar en alguna agrupación política? No se el resto de países pero, definitivamente, en el Perú “no way”, y esta razón no se sustenta en el descrédito de dichas organizaciones ni tampoco en argumentos más sosos como esbozar un rechazo a la política y su inmundicia. Nada más lejano de la realidad.

El problema con los partidos políticos en este país no es el descrédito, esta es solo una causa de algo mucho mayor como, por ejemplo, la carencia de una doctrina, de una creencia que conglomere a cierto tipo de personas; al no existir este competente, estos “partidos” devienen en meras agrupaciones de “amigos”, donde el clientelismo y los favoritismo devienen en agrupaciones felonas, sin rumbo, sin norte, sin consistencia y, en tal, sin un ideario que las permite crecer y mucho menos ser una propuesta verdadera surgida de un entendimiento coherente de la realidad local.

Algunos factores para el derrumbe de los viejos partidos

Esta crisis, dentro de factores externos identificables podría tener diversas causas; entre ellas, la eventual caída de los bloques antagónicos que caracterizaron la “Guerra Fría” donde el capitalismo terminó por imponerse a su rival, el comunismo, lo cual tuvo un verdadero influjo en la caída de muchos partidos alrededor del mundo, nueva era que se resumió bajo la frase el “fin de las ideologías”.

A nivel local, la época del terrorismo encabezada por el Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso demostró lo frágil del sistema partidario en el Perú que llevó a sus primeros esbozos de decadencia y los cuáles se agravaron con dos cismas político – económicos durante la segunda mitad de los años 80´s como la intentona de estatización de la Banca y la hiperinflación que no hizo sino producir un sentimiento de defraudo ante los partidos políticos y lo que ello representaba.

Este descontento, en buena medida, quedaría demostrado con la elección del primer “outsider” (alguien sin background político alguno) en llegar a la presidencia del Perú, Alberto Fujimori Fujimori, en cuyo régimen sería de vital importancia el resquebrajamiento de la vieja partidocracia bajo un sin número de elementos y tretas que terminaron por socavar los cimientos ideológicos de dichas organizaciones que devinieron en nuevas agrupaciones que surgieron de manera coyuntural (generalmente, para procesos electorales) carentes de una base programática y doctrinaria que, para subsistir tuvieron que canjear y alquilar cargos partidarios para así `poder sobrevivir, engrosando sus filas que veían en la política una extensión de sus particulares intereses.

El resto ya es historia conocido: transfuguismo, clientelismo, otorongo no come a otorongo, etc, etc , etc.

Pero ¿qué necesita un partido, agrupación, movimiento político que como tal pueda cohesionar, agrupar personas, no solo de manera coyuntural, sino que tenga la capacidad de mover a un número de seguidores fuera de estos procesos? Un partido de masas, quizás, pero para ello, un partido que irradie algo más que una mera consecución de frustraciones hábilmente canalizadas en circunstancias específicas.

EL PARTIDO

La doctrina

Toda organización que aspire a ser un “partido político” debe, primero que todo, alinearse a una doctrina determinada, fija, bien estructurada, lo bastante capaz para reconocer sus habilidades y debilidades, que sepa en qué ocasiones ser radical y en cuáles otras resultar moderada, porque la virtud del pensamiento humano radica no en colocarse en los extremos de acción sino teniendo una plena conciencia de cuando actuar y cuando marchar (esto no tiene nada que ver con el centro político que se encuentra a la deriva en cuanto a ideologías).

Una doctrina que sea inviolable para sus miembros pero que esté acorde a los cambios sociales, políticos y económicos del mundo y nación donde ha forjado su aparición. Estas no son contradicciones, en lo absoluto, puesto que uno puede ser un fascista, un comunista, un neoliberal si tiene la conciencia plena que la aplicación de la doctrina al pie de la letra al cambio de la sociedad han demostrado ser acciones infructíferas pues todo cambio viene y depende de muchos factores. Si bien, la doctrina, la ideología son el norte que guía y motiva las ideas y acciones, la misma doctrina como esencia demanda que en determinados momentos, la realidad demanda adaptar, re orientar conceptos o aplicar medidas provenientes de otros campos doctrinarios en vías a realizar el gran objetivo de transformación que sostiene la ideología del “partido”.

La hermandad

Necesario es tener en cuenta que este tipo de partidos necesitan funcionar externa e internamente como una hermandad que se vea demostrada y fortalecida desde los cuadros principales del mismo, es decir, que las cabeza visibles del movimiento deben ser en la teoría y la práctica como uno solo, es allí donde se cimenta la fuerza del partido, en cuadros fuertes, que sean los rectores de la ideología del mismo a los correligionarios.

A lo anterior, el sentimiento de hermandad, es el primer paso para construir la mística del militante, el elemento vital para que este se mantenga dentro de las filas del partido y sea no solo un miembro más sino una propaganda andante de la ideología del partido.

Y, pues ¿cómo se genera esta mística de tal manera que no pueda ser contrarrestada, combatida ni destruida por factores internos y externos al militante del partido?

El sentido de pertenencia

Como se mencionó, demostrando que dicha organización funciona como una hermandad ya se tiene un primer paso.

El acoger a los nuevos miembros como iguales (aunque no necesariamente lo sean) es un segundo paso. Lo siguiente es hacerlo sentir parte de algo y para ello, las reuniones, la comunicación permanente, el trato de a iguales, los distintivos y esas cosas pequeñas de hecho pero grandes de significado interno en cada miembro (términos que definan una distinción del resto y que a la vez los hagan sentirse formar parte de algo propio) marcarán la diferencia, porque antes de tener una mente predispuesta al adoctrinamiento es necesario hacer que sus sentimiento, que su corazón se unan en alegría y comunión con el partido, es entonces que dicha mente, ya favorable al partido estará condicionada, inevitablemente, a escuchar y aceptar el pensamiento del partido hasta hacerlo parte de su vida, de sus pensamiento, de sus acciones, inclusive, parte de su vida diaria.

La mística

Todo partido que se haya respetado en el mundo es y debe estar consciente que su existencia se debe solo a su militancia sustentada en su ideario. Así mismo, todo partido político de doctrina sabe que debe tener un espíritu casi religioso, donde el paradigma ofrecido por la doctrina, irradiada a través de los líderes, debe tener la misma carga “cuasi” mesiánica que las ideas religiosas; y es aquí donde la racionalidad que debería caracterizar a la práctica de la política entra a tallar en lo subjetivo, en lo sensorial, en lo emotivo, porque un partido sin doctrina es un partido sin cabeza, porque un partido sin mística es un partido sin corazón.

Y eso es, pues. El partido debe ser un ente racional y a la vez emocional, donde el pragmatismo debe funcionar en torno al cauce de los hechos políticos en determinadas situaciones.

El adoctrinamiento

Solo entonces viene la enseñanza consciente de la doctrina del partido (esto no quiere decir que en los momentos previos antes descritos no se hable o discuta sobre ella y su relación con la realidad, simplemente, se van dando pequeños esbozos, pinceladas para que la mente del individuo esté totalmente dispuesta a aceptar la doctrina posteriormente) con los puntos programáticos expuestos con más profundidad, mezclando la lógica, los subjetivo y su aplicación a la realidad. De esta manera, la militancia rebaza el plano subjetivo de la fe para dar paso a una “conciencia” místico - racional de la realidad nacional que comparte un conocimiento doctrinario, político, social y económico de lo que le rodea sumado a una mística según la cuál esa es una verdad, la verdad que puede generar el cambio y la transformación.

La enseñanza de la historia

Al respecto, la historia del siglo XX nos da los mejores ejemplos de lo expuesto arriba al nombrar a agrupaciones como diversos partidos comunistas, el fascismo italiano, el nazismo alemán, la Unión Revolucionaria en el Perú, así como el APRA quienes impregnaron a sus seguidores de un dinamismo que lindó con el fanatismo, que llenó de una voluntad vehemente en creer en sus postulados como “la verdad” que movería el cambio y que, de una u otra manera (sin juzgar para bien o para mal) lo hizo en determinados momentos de la historia de los países donde surgieron. Y, a pesar que, ideológicamente son los movimientos mencionados arriba poco afines, si los caracteriza, el sentido de pertenencia, esos detalles, gestos que los diferenciaban; por ejemplo, los comunistas con su martillo y la hoz, el puño derecho cerrado en alto, términos como “camaradas”; el fascismo italiano con sus camisas negras; los nazis alemanes con el saludo del brazo derecho extendido, el grito Sieg heil, la banda roja con la esvástica sobre el antebrazo; así como la UR peruana y sus ritos liderazgo mesiánico; o el APRA con su distintivo de “compañero”, el pañuelo blanco, etc.

E, inclusive, podemos citar al Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso quien llevó a paroxismos mesiánicos y genocidas los postulados arriba señalados. Salvando las distancias y el asco hacia esa organización terrorista, si es importante destacar el componente místico, religioso, de sujeción, de despersonalización, de fe ciega y vehemente, de entrega total hacia lo que ellos creían “justo” (este término, obviamente, está entre comillas para dar énfasis y marcar sarcasmo respecto a dicha palabra) Esto no lo destaco yo, solamente; todos los estudiosos del tema del terrorismo en el Perú y de SL (llamados “senderólogos•) destacan que este fue uno de los factores primordiales para que la organización terrorista pudiera lograr poner en jaque al Perú por 20 años. Incluso, un ex presidente de la nación, el aprista Alan García Pérez, remarcó dicha convicción implícita a todo militante senderista.

Por eso, un partido necesita generar en sus miembros el sentimiento que pertenecen a algo más grande que ellos mismos, que sea más grande que sus vidas mismas, que su devoción se equipare a la que sienten por Dios, por su madre, por su familia, que esté a ese nivel de sublimación donde el individuo es capaz de hacer y dar todo por aquello que considera superior a sí mismo.

El liderazgo y la lealtad

Todo partido, siendo este de masas o no, necesita de una dirección y por tal de un liderazgo que debe generar un número determinado de figuras principales que sean aquellos quienes representan y van delante de la escala partidaria por ser ellos, precisamente, responsables de la doctrina y el accionar político del partido. Toda organización cuenta con ello.

Sin embargo, el liderazgo debe estar sustentando si bien en una dirección debe estar resumido en un líder cuya visión, carisma, capacidad de convocatoria sea aquél motivo que genere en la militancia y consolide la mística del correligionario, que sea aquél que sea capaz de arengar e insuflar el espíritu partidario en los miembros del mismo, que sea aquél o aquellos que, justamente, expandan el denominado sentimiento de hermandad y pertenencia a niveles de misticismo mezclando lo racional (la doctrina) con lo emocional (los sentimientos), lo cuál garantizará, en buena medida, la unión y armonía del movimiento.

Por eso, un liderazgo fuerte, vehemente y cohesionado se verá reflejado en la disciplina del partido, en la fe ciega hacia su doctrina que harán posible la lealtad hacia la organización, su estructura, su idea, su acción, sus líderes. Porque es la lealtad, una vez consumados los pasos anteriores, el componente principal tras ello pues, no termina en el adoctrinamiento y el misticismo la tarea del partido, sino recién empieza una tarea delicada sutil pero directa, al mismo tiempo, que es el hecho de mantener unida a la militancia, que los eventuales problemas que pudieran surgir en su seno sean destruidos por medio de postulados tanto lógicos como irracionales, que es, al destruir la disidencia de unos, al dejarla por los suelos donde el resto de partidarios sentirá que su convicción, que su fe es la indicada y cual fiel con un santo, esta, simplemente, se intensificará. Y es allí, donde el rosto del líder o líderes debe servir como ejemplo y como guía.

Ejemplos del fortalecimiento del liderazgo y la lealtad nos dan las críticas y autocríticas que hicieron, por resaltar algunos los comunistas rusos al siempre poner como modelo la vida de Lenin, las diferentes posturas que Haya De La Torre hacía tomar a su militancia para al final siempre dejar en claro la verdad de la doctrina del aprismo, la vehemencia del nazismo y el fascismo italiano en remarcar sin temor a dudas que ellos eran la verdad única para luego socavar, mezclando argumentos racionales e irracionales, la ideas y acciones de pensamientos antagónicos a ellos. La consecuencia fue solo una: el fortalecimiento dentro del movimiento.

La pregunta ¿qué hacer?

Y esta tarea es la más difícil ¿cómo infundir un espíritu religioso, devoto hacia un partido político en el mundo pos moderno del siglo XXI con la Globalización a cuestas, el consumismo degradante y la era de la información que es un bien y un mal, al mismo tiempo? ¿Cómo comprometer, involucrar a las personas, en este caso, la juventud, sin que su militancia corresponda a la moda, a la mera y simple inquietud? Es una cuestión difícil de dilucidar, sin embargo, es cierto que las preferencias, las aspiraciones humanas más elementales pueden servir como punta de lanza.

La doctrina en relación con las aspiraciones universales

Los partidos de masas, saliendo del plano místico, siempre han aspirado a cosas muy simples y que, al mismo tiempo, son las más complicadas de realizar sea cual sea la ideología. Estas podrían resumirse en “justicia, equidad y bienestar social”.

Es allí donde los partidos de hoy en el Perú han fracasado, porque toda doctrina que se respete aspira a un cambio verdadero y todo cambio proviene y depende de las necesidades y subjetividades universales a todo individuo. El problema con la partidocracia peruana es eso, que se han llenado de partidos sin un ideal, sin una aspiración común a todos (nuevamente, entramos al plano subjetivo) esto se puede manifestar en diversas vertientes, izquierda, derecha, etc, pero responde a ensoñaciones singulares al subconsciente humano y es, precisamente allí, donde los nuevos partidos que surjan bajo banderas doctrinarias serias deben apuntalar.

El reto de hoy en adelante

Para muchos, es de suponer que esto sonará siniestro, hasta fanático, cosa que no lo es, creo haber escrito nada que los partidos serios no hayan desarrollado. Pero la realidad del Perú es otra, donde en el mundo “desarrollado” los partidos dejaron de ser de masas para volverse de cuadros, en este país eso ha demostrado ser aún no practicable y, por el contrario, demanda de organizaciones que sean capaces de comprometer a una población desidiosa, apática hacia temas políticos siendo esta la tarea, como espacio político de la sociedad, de los partidos; de decirle a esa juventud “estúpida” que si quieren un mejor gobierno, que si quieren mejores representantes, que si quieren ser escuchados, que si ya es hora de leyes que representen en verdad los deseos y anhelos de la nación es IMPRESCINDIBLE que se comprometan y preocupen de la política todo el tiempo, no solo cuando llega la hora de elegir en ese jueguito infantil de la democracia llamada “votación”, “elecciones”.

Esa es pues, la tarea de las organizaciones políticas de hoy, pero ellos han claudicado, han dejado su función en el vacío porque la nueva clase política, de derecha y de izquierda, ha perdido su rumbo, su norte en su afán carroñero por seguir subsistiendo y viviendo de la política; que esto, pues, no sea un factor que desanime a la gente de “mi generación” ni a la que viene detrás de nosotros, sino todo lo contrario; que sea el motor para ser parte de esa sociedad hoy copada por viejos políticos jurásicos y bribones politicoides que nos ven como las ovejas, siempre bien arreadas que somos, porque lo hemos permitido ¿lo seguiremos permitiendo?

Soy, básicamente, un hombre (como si lo escribiera un misógino)

lunes, 21 de noviembre de 2011


Cuando un hombre se deja llevar mucho por sus emociones entonces es visto con ojos de extrañeza, como si no lo fueras solo por mostrar algo de sensibilidad; si te muestras muy animal, muy espermático entonces eres sucio, vulgar, cochino, una decepción. Bueno, es una decepción que un hombre genere tamaña incomprensión.

Y no es que como dicen las del otro bando que un hombre es más simple de entender. No pienso lo mismo; hay una gran complejidad que ni nosotros mismos logramos dominar, controlar, entender, mucho peor las mujeres que, por lo general, parecen bastante sumidas en que uno se ponga en sus zapatos mas ellas hacerlo por nosotros no es algo que se arriesguen, siquiera, a contemplar.

Cuánto asco y repulsión siento cuando conozco, me acerco a una mujer, a una chica, a una tipa que solo se pasa sus días queriendo que todos giren en su entorno, hablando de sus cosas como si estas fueran las únicas de las cuáles conversar, a esas que buscan ecos y no propuestas. Siento arcadas, siento que todas son vacías, ni una erección, ni una parada de pito me generan de solo saberlas así, frívolas de sentimientos compartidos, escasas de feedback, ineptas en reciprocidad.

Estoy hastiado, asumo, y se que muchos como yo lo están de toparse como muchas así; diera la impresión que ahora todas han salido de este modo, no lo se. No negaré que con los años me he vuelto un coqueto encantador; hasta, a veces, me resulta increíble verme como el tímido de antaño y ahora un conversador de labia eficaz. Creo que esto me llevará a la cama con muchas en reiteradas ocasiones; entonces, aparece esa desazón de no sentir una conexión más allá de lo visual, externo y cierto rasgo personal atrayente pero que, en el fondo, no me llena, no me satisface, no me importa, me aburre, lo desecho, lo dejo atrás, no por el ánimo de jugar con alguien, sino por razón que todas ellas saben igual, a un plato vistoso que puede llenarte de momento pero que pasadas unas horas te das cuenta que no cumple su función, porque es un engaño, una fantasía que con el tiempo y mientras la vas conociendo, se va cayendo.

Es por eso que ahora la palabra amor se me ha vuelto una aceptación de algo que no pasará (y con esto no hablo de toda la vida, sino de algo específico y concreto) así que me mato la vida tratando de buscar algo, alguien que pueda semejarse a ello, pero juego y juego; más esos juegos fatuos, sosos me resultan; así que regreso a mi casa sonriendo pero sintiendo vacío emocional, espero que no haya nadie, prendo mi pc y miro algo de toda la pornografía que tengo acumulada; me corro la paja para mitigar o retraer ese impulso amoroso junto con esa necesidad erótica que no encuentran el lugar ni la persona ideal con la cuál liberarse. Entonces, un monitor, unos gemidos fingidos y unas vulvas pomposas se transforman en una forma de terapia seminal, y yo solo digo que eso no me vuelve loco, sino más deseoso.

Y me duermo sintiéndome la perra de estas esas chiquillas y chicas tontas que voy conociendo. Soy lo que soy pero con ellas soy la dulzura hecha miel. He aprendido a ser lo que ellas quieren que uno sea y, cuando puedo, atino a crecer conforme ello sucede. Las chicas, tan egoístas como ellas solas, tan ensimismadas en su egoísmo, en sus tonterías de mujeres nunca se ponen a pensar que solo “me escondo detrás de una sonrisa y ojos comprensivos”. Eso es ser un mierda, pero vamos, las quiero porque me generan una emoción, incompleta, si, pero emoción al fin y al cabo, y por eso las quiero y por eso siempre las querré y por eso siempre me gustarán y por eso siempre querré besarlas y por eso siempre querré tomarlas. No soy un semental, ni tampoco el “macho” follador, ni mucho menos, pero he aprendido, lentísimamente, a aprovechar las ventajas que la “naturaleza” me dio, y no hablo de mi pene, por si acaso, porque este es de un tamaño bastante estándar, nada trascendental de forma.

No es tan fácil vivir en el mundo cuando eres un hombre, sobre todo cuando eres hombres y vives acompañado de mujeres con mentes y cuerpos tan etiquetados, estigmatizados como el de las mujeres de hoy, cogidas por el cerebro y por atrás a querer jugar a ser intocables, con el complejo de siempre querer demostrar que son mejores que los hombres, siempre compitiendo contra ellos poniéndose en rivalidad con nosotros sin que a nosotros nos interesara porque, en el fondo, solo queremos dos cosas de ellas: sus cuerpos y sus corazones; pero ellas quieren ser más que nosotros cuando no lo son ni lo podrán ser porque, en definitiva, somos totalmente diferentes y, sin embargo, su complejo no las hace ver más allá de ello. A mi me da risa. No siento que una mujer sea igual a mi, ni que yo sea igual a una de ellas pues somos distintos y eso es rico; en esa diferencia se basa nuestra convivencia, nuestra atracción, nuestra preservación. El sexo es una muestra de ello: fornicar es un acto natural que muestra cuán diferentes somos y debemos ser.

Si, hoy me siento rechazado, como una canción desolada para corazones rotos, no resignado, mas si compungido hasta los huesos, si, esos huesos que de cuando en cuando me hacen recordar lo frágil que cada día se torna mi organismo, entonces esa sensación de vacío, desamparo, de no satisfacer el sentimiento que es desairado educadamente, pero desairado al final de cuentas, entonces regreso a mi máquina, me pongo a escribir algo con la cabeza llena de semen, como si estuviera ebrio, como si el vino hubiese afectado mis sentidos, pero es mi testosterona que se siente quebrantada la que obnubila mi animosidad y me vuelve una verga flácida y ansiosa de desfogar, y me pongo a escribir cosas que, a lo mejor, solo yo entiendo, que otros u otras se dirían “pero ¿de qué carajos habla este chalado?”, pero es así. No soy el mero sujeto con algo que le cuelga entre las piernas, hay más sustancia en mi que ello, de eso si me puedo jactar. Y cuando haya acabado, buscaré alguna foto “guay” en alusión a un falo para ponerlo de foto de inicio como nuevo post en mi blog (este donde ahora lo lees) entonces lo publicaré y luego buscaré un poco de porno, para masturbarme, una vez más y soslayar mi depresión emocional y retraer, diciendo una vez más, mi impulso amoroso y mi deseo erótico.

Matar un hombre: una teoría nada teórica

viernes, 2 de septiembre de 2011



Como un día más

Todos los días, al salir de mi casa directo al laburo, cuando regreso a la misma tras cumplir las obligadas ocho horas laborables, cuando salgo a comprar pan, cuando me voy al cine, cuando viajo de un lugar a otro en este insufrible tráfico, cuando prendo la tele después de tener sexo me siento sino bombardeado por esta cultura que te absorbe, que llena el cerebro de una realidad subliminal que se presenta hermosa por fuera, pero espantosa en sus cimientos.

Aquello que no es secreto pero tampoco visto con atención

Hay toda una “industria” que tiene la intención deliberada de meternos en la cabeza que esto es bueno, esto es malo, quitarnos la capacidad de decidir sobre esto nosotros mismos, y no me refiero únicamente al plano de la música, la forma como uno es, la actitud que uno toma o la política, NO, hablo que hoy el mundo es una gran estantería donde se nos vende la idea que vivimos en un mundo mejor, un mundo donde la guerra son preventivas o cosas de “gentes” primitivas, un mundo de paz como no hubo en alguna era pasada de la historia humana, una época donde el conocimiento es parte de todos, donde el hambre es cosas del pasado y, si la hay, bueno, eso es porque la gente “quiere vivir en el pasado”. Esto nos dicen día a día, de manera directa y de indirecta, y esta última, por ende, es la más sutil y subliminal, es la que está destinada a tomar posesión de las mentes de los hombres, pues no pretende concientizarte de nada, menos ideologizarte, todo lo contrario, quiere hacerte sentir bien, “cool”, suave, quiere hacerte creer que la forma como vives es la correcta, que es a la que tú y los demás deben aspirar, que aquellos que no piensen así, las voces disidentes no sean toleradas en un mundo que se empeña por convencernos que todos somos iguales, que todos tenemos los mismos derechos y que lo diferente es sinónimo de pasado, de atraso, de estupidez, de “intolerancia”.

Un pensamiento único que hoy ha tomado las vidas de los hombres, dándoles la espalda a la libertad y que incluso, deja que existan (bajo su resguardo y mirada burlezca) ideas que dicen estar contra todo esto, representado por hombres y mujeres que no son sino vasallos de ese juego dentro del orden que dicen querer combatir.

Promesas ¡No, por favor!

Hablar de “conspiración” sería estigmatizar este texto a un nivel que no deseo, por ello, prefiero decir que esto es parte implícita de todo sistema que se respete y que pretenda tener las riendas del poder, generando sus propios códigos y claves, así como sus propias cortinas de humo y, por ende, su propia “promesa”, porque si en la antigüedad, antes del industrialismo, ese tema estaba reservado a las religiones del mundo (quienes eran las encargadas de darle el sentido a la vida espiritual y aspiracional del ser humano en todo sentido) hoy lo hacen los propios sistemas creados por el ser humano (véase el comunismo/socialismo/lo que sea, el fascismo, el nazismo, la globalización neoliberal que es la que hoy predomina) que han tomado la mentalidad de las personas creando una nueva promesa, la promesa del bienestar, de la igualdad, de la libertad, cosas que las religiones no supieron aprovechar, lo que, en buena medida, sirvió para la debacle de los grandes paradigmas espirituales del mundo de hoy.

¿Y qué fue de los paradigmas?

Hoy los paradigmas son la igualdad y la libertad. Tengo la sensación no intelectual pero si instintiva que el común de las personas alrededor del mundo tienen un concepto bastante bobo, soso sobre estas palabras: al hablar de igualdad todos se remiten a decir que “todos somos iguales”, mas cuando son preguntados del por qué todos son iguales, siempre recurren a ese facilismo de “porque todos tenemos los mismos derechos” y, ok, es simple, tonto, pero válido; pero me pregunto, ¿acaso estas definiciones de derechos no fueron establecidas por los mismos seres humanos? ¿Quién puede afirmar que esto sea, efectivamente, la verdad? ¿Solo porque un montón de personas así lo adoptaron? Podrán decir que es por lógica, pero por lógica también es pensar que no somos una aldea global, que hay diferencias culturales que nos diferencian, por ejemplo.

Respecto a la libertad, pues todos creen que esta consiste en hacer lo que les dé la gana, una estúpida rebelión eunuca y coloidal contra todo principio de autoridad simplemente porque es “autoridad”, de desmedro por las jerarquías porque muchos, en su estupidez mental, creen que las jerarquías son malas, que son una aberración. Yo me pregunto entonces ¿cómo se hubiera forjado la civilización humana si no fuera por la estratificación de la sociedad? ¿Cómo piensan suprimir el instintivo deseo del ser humano de juntarse con otros como él y de segmentarse para así formar grupos, comunidades, culturales, sociedades, naciones, estados? ¿Creando un hombre nuevo? Si quieren hablar de un hombre nuevo pues ya tienen a las religiones que lo han tratado por milenios, ya tienen a sistemas políticos como el fascismo, el neoliberalismo y el comunismo, quienes (este último) intentaron automatizar, uniformizar a todas las personas, homogenizarlas, negando su naturaleza instintiva, los procesos subjetivos de la mente en nombre de algo que fue una depravación sociológica, antropológica, histórica y científica.

Los falsos mitos de hoy

El mundo de hoy se ha vuelto morbosamente internacionalista, a tal punto que todo atisbo de identidad nacional es despreciado, visto con suspicacia, con horror; pero es esto, precisamente, lo que en el mundo de hoy, donde la globalización y el socialismo (teorías que desprecian la identidad nacional y cultural del ser humano) se unen pues no son enemigos, todo lo contrario, son parte del mismo paquete, uno sustentan al otro, el otro juega a serle diferente, pero en el fondo, su fundamentan, se fusionan, son hermanos, no se odian, se necesitan, son uno mismo. Es por eso que el socialismo persiste, no porque este contenga un hermoso ideal, puesto que todos los paradigmas del siglo XX lo han hecho. El socialismo no está vivo por voluntad de la gente (más de 100 millones de muertos es suficiente razón para que una idea como esta dejase de existir) sino porque la misma superestructura lo ha creado y necesita de una contraparte para mantenerse (su raíz se cimenta en los principios y atisbos de un judío rebelde), para no socavar sus bases, para seguir encumbrado.

Algo rancio como la “necesidad” moderna

El enemigo (si cabe el término) no es, sin duda, el hecho que los hombres decidan mantener su identidad, su cultura; todo lo contrario, son las ideas que hablan de flores, de igualdad, de libertad de una manera tan idílica, llena de romance, pero desprovistas de emociones, de coherencia con la realidad, con el instinto del ser humano. Y esto no es hablar de autarquismo, ni mucho menos. El mundo es de todos, si, y todos podemos andar sobre él, sin embargo, como esperar que un hombre viva como tal, con dignidad, conectado a sus raíces, a sus semejantes si se le quita lo único propio que le queda, su cultura; es matar en vida un ser viviente pensante y, digamos que el paradigma de la globalización no es mejor dado que no está interesado en darle un nuevo valor a la vida humana, por el contrario, lo llena de vacíos, que lo reducen a un pensamiento de Necesidad – Ansiedad – Compra – Insatisfacción – Necesidad – Ansiedad - compra, en ese orden, proceso que se repite sin parar, sin que nadie lo entienda, sin que nadie lo detenga. Porque esa es la libertad, esa es la igualdad de este mundo, donde estos sistemas buscan automatizar la conciencia humana y, al despojar de identidad a las personas. Lo están logrando.

Por eso, no hagan caso a las proclamas de los hoy llamados progresistas, los socialistas, aquellos “defensores” de aquello que osan llamar “derechos humanos”, no crean en los slogan del sistema, en los cuentos de hadas fabricados para hacernos creer que tenemos una vida mejor, que eso es la igualdad, que eso es la felicidad, que eso es la libertad. Puedes tener todo lo que quieras, hacer lo que desees, divertirte como gustes, con quien gustes, sin control de tus actos, creyendo ser diferente, pensado que eres rebelde (cuando no) y, sin embargo, de qué igualdad hablas, de qué felicidad, de qué libertad hablas cuando estás sumergido en la necesidad de consumir, que todo el mundo gira en torno a las necesidades impuestas. El mundo como nos presentan, como te presentan se basa en ello: tu diversión se sustenta en las ansias de consumir, tu placer es la necesidad de consumir (sexo, alcohol, música, libros, ideas en excesos) te han desolladlo toda la pureza de mente que tenías (que teníamos) en el cerebro, no han dejado nada para tu propio uso, no te han reforzado con ideas, tan solo con frases simples, bien elaboradas, demasiado ambiguas y subliminales como para que puedas detenerte a meditar sobre ello, SI, eso te pasa (nos pasa). No le mientas a tu existencia pensando que tu sensibilidad es tu distinción, no te mates arguyendo que saber mucho es tu válvula del conocimiento, no sustentes que creerte diferente te hace mejor que el resto, no asumas que ser rebelde es estar contra lo establecido, no comentes que ser un bobo misántropo, autodestructivo y demás te pone por encima de esa gran masa de ovejas pensando ser fuerte, cuando lo único certero es que no tienes nada que decir salvo el vacío que sientes en el alma, que esa depresión sin origen ni razón es porque tu ser es hueco, que esa insatisfacción profunda y general que no culmina aún cuando hiciste aquello que tanto anhelabas surge del hecho que tu vida ha perdido la noción de su propia existencia.

Iguales, si, pero de otra manera

Yo no podría decir que soy mejor que tú, que estoy en una escala/nivel superior al tuyo, jaja, eso sería lo más patético que alguien pudiera argüir. No. No lo estoy, estamos todos en igualdad de condiciones ante la vida y demás, la diferencia se hace cuando uno aprende sobre sí mismo, cuando se conecta al mundo de verdad, cuando aspira a algo más que un fin material, cuando uno busca su identidad en relación a todo ese enorme background que toda persona tiene detrás de sí y en sí mismo. Eso, contrario a lo que se hace hoy, no es matar a un hombre, es descubrir un nuevo camino, una nueva manera de entender el mundo, es una forma alumbrar una nueva vida.



Escrito no estoico (acerca de la nada y del todo)

miércoles, 24 de agosto de 2011



Sobre algo

Hace poco me topé escuchando una canción de un grupo de reggae muy conocido en estas tierras sureñas, el tema tiene una línea que me han motivado a “textear” esto, y dice “Quiero escapar contigo a algún lugar, me apesta esta ciudad, todo, todo me es tan típico, excepto tú” y sea esto lo que, sentado en el escritorio de mi oficina, en horario de trabajo, lo que me ha hecho pensar respecto a estos días, respecto a lo que es mi vida, la vida de muchos en esta ciudad que satura, esa necesidad de escapar lejos de aquí, ampliar la mente, pero no solo, al lado de alguien más, de alguien que valga la pena, de alguien que tenga el mismo deseo aventurero y escapista de perdernos por un tiempo lejos de esa cotidianeidad tan asfixiante de la orbe.

La ciudad y su indiferencia

A veces, cuando salgo a caminar (cosa rara por acá), no dejo de notar lo mismo: la gente transita, no camina, no pasea, no. Todos están demasiado apresurados, demasiado sumidos en su paso acelerado, imbuidos de ese espíritu de enajenación respecto al del costado, a lo que les rodea. Es un espectáculo que decepciona, que entristece, que deprime. El mundo de hoy ha creado las bases para atar al hombre, para hacerlo servil al ritmo estrepitoso del día a día, desligándolo no solo del rededor, sino, de si mismo, de su propia naturaleza, de su propio sentido de existencia. Eso es lo peor. Ese podría ser el resumen del ser humano en plena era de la sociedad de información, la tecnología, la democracia y los derechos humanos. VACÍO.

Y de nuevo, mientras tecleo, podría imaginar a mi persona tendida sobre un gran campo sin presunto fin, sin buscar amor, sin buscar consuelo, tan solo estar yo y ese vasto horizonte de infinita tranquilidad. Ser todo y ser nada, que aparezcan las imágenes ribereñas de un jardín pecaminoso, donde el cauce de un río guía las vidas de cuanto ser se atreva a beber de sus aguas, que te invite a sentarte, reposar en sus orillas, pensar todo cuando es, hubo y habrá, que la vida es una ambivalencia eterna de situaciones, experiencias, sentimientos y contradicciones, que la muerte es una pasó más en el recorrido de un espíritu, que el amor es la vida de todos, que todo posee amor, que todo contiene odio, que la perfección es un anhelo no un hecho, que Dios podría existir como que no, pero qué más da si uno regresa de donde vino, qué importa ello si uno vuelve a sentirse enlazado con la naturaleza que es la que nos guía, cuida y preserva.

Otro pasos hacia allá

¿Qué es qué en esta vida? ¿Quién dice, define qué es lo correcto, lo bueno, lo que debemos seguir, elegir? ¿Dónde radica la verdad que otros dicen saber y que otros deben o debemos aceptar? No lo puedo asegurar porque no lo sé, pero si puedo decir que eso depende de la conciencia individual de cada ser en este mundo, en esta vida. La vida nos enseña a todos, día a día que la verdad, la realidad es relativa de acuerdo a los ojos del observador, que interpretar la vida es como crear una ideología que es solo una guía, una pauta para determinadas ocasiones, no es un dogma que te diga esto para toda ocasión. Pues no.

Y por principio de armonía conmigo mismo, con lo que me rodea, con la naturaleza, la madre de todo, es una gran verdad que todo lo malo, todo lo negativo hecho hacia otros sin razón alguna, regresará a mí, a ti, con la misma fuerza o mucha más para hacerte recordar que en esta vida (pues es la única con la que cuento, con la que cuentas) todo tiene una razón, una causa, y por tal, tiene consecuencias. Si estas son positivas o negativas, eso ya depende de lo que cada uno haga. Y esto no depende de creer o no en un ser supremo, de si uno profesa una fe, religión, eso no importa, no condiciona nada pues hay algo superior, una ley natural en el aire, en lo que no vemos, en lo que percibimos, un principio de reciprocidad donde todo lo bien hecho recibe una gratificación; y todo acto mal intencionado recibirá, de igual manera, una retribución. Simple como eso, no hace falta ser entendido, erudito, sabio para entenderlo.

Yo entiendo

Yo puedo entender a aquellos que se dicen ser hedonistas, puedo entender a los que no tienen otra visión salvo la suya propia, puedo entender a aquellos que creen que la vida es un frenesí de experiencias vacías extremas, puedo entender a aquellos que hacen de los días la tragedia de vivir en sus temores, traumas y miradas ajenas, puedo entender a aquellos cuyas formas son las de querer proyectar algo que no son, pero no puedo entender a aquellos que hacen lo que hacen pero sin importarles pasar encima de los demás, usando el buen sentido del resto para satisfacer su ansia, deseo y luego son barridos como la basura por la escoba.

Un principio natural

Hay un sentimiento original que trasciende a todas las consideraciones que los seres humanos podamos disertar, a cuantas ideas podamos articular, a cuantos valores nos podemos aferrar, a cuanta fe podamos conciliar. Existe algo mucho más trascendental que ello, algo que posee la armonía pura en esencia, esa contraposición de lo positivo y negativo, de perfecta simetría, aquella cuya única ley es el principio de reciprocidad, principio sobre el cual toda esencia se vale para existir y coexistir. Es, quizás el principio el cual los hombre pensaron podrían desechar, esquivar; ese experimento llamado “civilización”, esa civilización que nos ha llevado, en millones de caso, a la irracionalidad, donde la desidia, el conformismo, la abulia y el egoísmo son los nuevos valores de una sociedad que ha sido quebrada y disgregada desde sus bases naturales hasta vaciarla para no poner nada coherente dentro de ella. Y, a pesar de ello, este principio sigue en pie, inquebrantable.

Hoy, es depresión….

lunes, 22 de agosto de 2011


D

Regocijaos que hoy la mañana se ha cubierto gris, las sombras se vuelven perpetuas y la alegría se torna pesada, oscura y somnolienta. Qué necedad la negar estar tristeza cargada de júbilo, sabiduría y trascendencia.

E

Hoy la mañana contenta yace recostada sobre esos campos magros donde el espíritu humano busca la libertad anhelada, esta nostalgia del tiempo, ese pasado que desconoce pero siente como parte de si, sin saber explicar cómo, por qué, para qué.

P

Hoy es una mañana de invierno en planicies de las tierras del sur, esas tierras que se revelan contra las ideas de sus habitantes haciendo que la lluvia, el frío y la neblina moldeen el alma, los pensamientos y sensaciones de todo ser cuanto se encuentre a su paso.

R

Hoy la nostalgia, la depresión, la meditación se abren camino solas por la espesura de la mente, por las cavernas de los pensamientos más lisonjeros, sosegados, airados, llenando de capas monócromas de decadencia, de decaimiento, de desgano, cuando solo emana una cosa por hacer: tirarse sobre su lecho, dejarse llevar y deprimirse.

E .. I .. E

Hoy no es el triunfo de la luz, ni de la oscuridad, es la ambivalencia natural de todo ente existente el que hoy no es todo ni nada, simplemente es, sin forma, sin materia, con esencia pura de todo lo pasado, de todo lo negado, de todo lo prohibido, de toco cuanto desnude la impía fuerza instintiva del animal humano. Todo lo no sacro, todo lo profano, todo lo pagano.

S .. M .. S

Hoy me siento como parte de una nada y a la vez de un todo, hoy siento que mi existencia fluye sin parangones conectadas al cauce mismo de la historia, de mi historia, de la historia en si, hoy creo que no se trata de ninguna idea, ninguna fe, ningún dogma, solo ser lo que el espíritu te incita a ser, hoy sé que estoy deprimido y que deprimido nací y que deprimido moriré, hoy entiendo que mi amor es depresivo, y que mujeres con depresión amé y que con depresión me enamoraré, hoy noto que la vida es una variable no transmutable donde soy lo más grande de lo que es, así como una insignificante parte de algo más excelso que la vida misma.

S .. E .. I

Hoy quiero pido que alguien, sáqueme de este hoyo de humanidad, que alguien le diga a quienes están en derredor que se desvanezcan en las arenas de sus sin sabores, que alguien no les diga nada, porque yo no estaré, porque no estaremos para ver nuestra muerte, porque esta es solo una transición, una consumación de algo. Que alguien, hoy, no me entierre sin antes darle esa sonrisa insípida que solo la muerte y sus esbirros atinan a obsequiar a quienes menos las poseen, a quienes menos la codician, a quienes menos la merecen.

I .. N .. V

Hoy se abre el telón. El invierno se expande sobrio e inclemente, nadie lo nota porque nadie lo desea. Ven a mí, encárnate en mi persona, penetra las paredes de la alegría, corrómpela con tus aullidos, con tus lamentos, deja que todos se perviertan con su moditas feliz, diles que la felicidad es fatua, que nada dura más allá de la primera impresión.

O .. T .. I

Hoy es un buen día para morir, hoy es un buen día para dejar de existir, fundirse con el inmenso espacio que guarda un lugar para nosotros, cuyas fauces son sinuosas revelaciones acerca de la sabiduría, concreciones sobre el conocimiento, el camino hacia el renacer, “la muerte de la célula es la vitalidad del organismo” no existe tristeza ni depresión llena de pensamiento como esta, este es el camino, como ese cuchillo que cercena tus venas ávidas de dolor, de desesperación, de liberación, como esa soga que acaricie tu cuello hasta dejarlo sonso, como ese cigarro que usas para prender tu brazo buscando un poco de realidad dentro de la misma realidad.

N .. E .. D

Hoy desperté con los ojos inflamados de tanto observar, mis manos frotan sus cavidades solo para producirme más ardor, más dolor, no puedo ver con claridad, tan solo a microsegundos de lo que tengo al frente, suficiente para distorsionarlo, suficiente para mal interpretarlo.

X .. X .. A

Hoy desperté y el cuerpo me pesaba más que ayer, y aún así me levante y fue difícil hacerlo, fue difícil amar hacerlo, imposible poder negarlo, más no es la voluntad lo que venció, sino la desidia la que dominó un acto inherente haciéndolo una mecánica inferior a la animal.

X .. X .. D Hoy………………………………….

“El invierno, la neblina, la lluvia son maravillosos, me hacen sentir vivo, me ponen nostálgico, me deprime, me encanta. Esos días en que toda tu vida es nada contrastada con esa inmensa sabiduría gris del tiempo, de la naturaleza, de la esencia que rodea todo lo vivo y lo muerto, de lo existente e inexistente. Hoy es un lunes más, un lunes de depresión, de meditación trascendental, cuando soy todo una completa nada, cuando soy yo y también soy algo pequeño de algo superior a mi; no es amor, no es fe, no es lógica, no es idea, no es dios, es la fuerza inquebrantable de las eras, el llamado de la naturaleza animal del ser humano con el mundo que lo creó, con el mundo que lo destruyó.”
L. R.

Está cerca.

El día después de 28

viernes, 29 de julio de 2011


El Perú, mi país, cumple 190 años de existencia republicana y con ello también se instauró un nuevo gobierno donde, Ollanta Humala Tasso dejó de lado el intitulo de “presidente electo” para ser “Presidente Constitucional de la República”. 28 de julio de 2011 es una fecha que para una gran mayoría llegó con muchas esperanzas y para muchos otros con no menos miedos ni incertidumbres.

A modo de mal sueño

La mañana de la fiesta patria estaba sombría como siempre en estas fechas, no había mayor novedad. Para varias personas, despertarse el día 28 e, incluso irse a la cama el día anterior, habrá resultado un poco bizarro; una sensación de escalofrío o quizás miedo, no lo se, pero también me pasó.

Cuando en la mañana tras ese sin sentido del Te Deum , el mandatario saliente, Alan García regresaba a la mal llamada “casa de Pizarro” para finiquitar algunos últimos y detalles y, acto seguido, proceder a dejar él y todos sus ministros la residencia presidencial. Es raro, por alguna razón sentí nostalgia verlo irse al adiposo, déspota y bonachón líder del APRA, muchas de sus frases de mal gusto las extrañaré. Era el fin de cinco años. A continuación le tocarían a otros ser los nuevos dueños de tal recinto, pero antes, era menester dirigirse a toda la nación desde el hemiciclo del Poder Legislativo, o Congreso de la República.

Era la hora

Humala llegó y fue recibido con sendos aplausos, algunos protocolares, otros, bastante sentidos tanto de la nueva camada que “adornará” el Congreso, personalidades, funcionarios, así como mandatarios de diversas naciones de América Latina y España. Uno a uno, el aún presidente electo saluda con mucha tranquilidad, a algunos con harta soltura, a los máximos representantes de las naciones invitadas. Fue entonces que ocupó su lugar al lado del presidente del Congreso, Daniel Abugattas quien (dado que García tuvo la indecencia y cobardía de no darla él mismo, como se debe) colocó la banda presidencial a Ollanta para proseguir a hacer la firma respectiva y demás con lo cual era, formalmente, “presidente constitucional de la República del Perú”. Punto. Todo había comenzado. Acto seguido prosiguió su juramentación a la cual el novísimo jefe del Estado lo hizo por los “principios y valores” de la constitución de 1979 lo que, en un acto de total desvergüenza, provocó la reacción más que airada de las parlamentarias electas por el bloque fujimoristas, Martha Chávez y Luz Salgado quienes, con constitución vigente en mano, “ladraron” de allí hasta el final de toda la ceremonia ante la vista y paciencia de los dignatarios, ante los ojos de todo del mundo entero, ante la vergüenza ajena de millones de peruanos, yo incluido. Rato después, hicieron lo propio los vicepresidente, los impresentables Marisol Espinoza y Omar Chehade que, hicieron salvo que estos juraron, expresamente, por la constitución antes mencionada. Esto provocó un revuelo mayor, y no fueron pocos los fujimoristas que mostraron su disconformidad, mas las abanderadas del fujimorismo rancio eran las que tenían la voz cantante.


Superado bochornoso incidente (mas la señora Chávez no cesaba de vociferar) se venía lo bueno. Lo que todos esperaban, lo que muchos deseaban escuchar para reafirmar sus miedos o amansar sus dudas, el “mensaje a la nación”, el primero en su vida que haría Humala Tasso. Todo el país guardó silencio, como pocas veces en nuestra historia un discurso presidencial captaría el interés de tantos peruanos. Y así fue.


¡Oh, sorpresa!

Es verdad, al final, o mejor dicho, para comenzar, Ollanta no parece ser el cuco que quizás todos pensamos (a muchos se lo hicieron pensar), un presidente que se expresaba de manera conciliadora, que demostraba dejar de lado ese aspecto plazuelero que caracteriza toda campaña electoral para tornarse el tiempo de darle seguridad a aquellos que no votamos y que aceptamos el resultado de la mitad más uno no creyendo aún en él. Y atrás se seguían escuchando los bramidos de una geisha desesperada a garganta batida, así como los fonemas ovejunos que ovacionaban al nuevo presidente.

Sentí, cierto o no en la realidad, que trató de distanciarse de esos estigmas que todos creemos implícitos en él, esos fantasmas del velasquismo rancio, esos amoríos con el chavismo depredador y el castrismo estafador.

Honor a la verdad, no fue un discurso que sorprendiera, no fue un discurso novedoso, no fue un discurso que asustara, mucho menos, pero si fue uno que dejaba claro que algo nuevo se va a cocinar, para bien o para mal, no lo se, pero esa es la realidad. No fue un discurso técnico, y creo que no había necesidad para ello, Humala se encargó de dejar en claro una línea que lo diferencia de al, menos sus últimos tres predecesores.

Para cuando este concluyera su exposición a la nación, el espíritu no se nos había escapado del cuerpo buscando un refugio donde escapar, no, eso no pasó, el Perú seguía marchando, aparentemente igual que ayer, que antes de ayer, no sonaron las trompetas antecediendo al apocalipsis, no se partió la tierra dejando salir al demonio y sus secuaces para hacerse con el Perú.

Los llorones de toda la vida


No se hicieron esperar los comentarios de los sabiondos periodistas y comunicadores, aquellos sujetos que ostentan la pedantería de quien cree saber mucho más que los demás. No se hicieron esperar los debates bizantinos, eso a los que nos tienen acostumbrados, cerrados en una minucia como lo que fue aquél detalle de jurar por la del 79 para quienes ya era un gesto preocupante, alarmante el cual daba lugar a pensar ya en una violación a las libertades de la sacrosanta democracia. Nada más, nada más exagerado, pero la periodisticada peruana es demasiado pacata, demasiado servil, demasiado moralista hasta el punto que su moral se convierte en moralina. No recuerdo que se tratase a profundidad otro ítem del discurso como la insignificancia de la juramentación, aunque si, recuerdo que las palabras “economía nacional de mercado” los espantó, los horrorizó, sin embargo, yo me pregunto ¿no se entiende acaso por economía nacional de mercado aquella que impulsa, vitaliza y profundiza en la expansión de la industria y el empresario de sabor nacional? ¿qué coño tiene eso de malo? ¿acaso prefieren que sea una economía en desmedro de la actividad privada nacional? No entiendo, es un contrasentido y sin sentido tal susto por parte de la liberalada pacata.


De cierto, de cierto os digo….

Y con ello, con la “tranquilidad”, si se quiere, de la mitad menos uno que no lo eligió y con los oráculos de la información dando vueltas en sus miedos e intereses, el presidente de la República se dirigió hacia su nueva estancia donde el pueblo lo aplaudió y siguió hasta saciar su sed de amor popular, ese amor que hizo tan difícil que pudiese ingresar al patio de Palacio y que hizo aún más difícil que la seguridad del mismo pudiera cerrar, por fin, el enrejado de la casa presicencial. El espectáculo para las cámaras, para el público había terminado, Ollanta presidente del Perú de aquí hasta el 2016, si es que no incumple su promesa, claro está, hasta eso, de momento todo sigue bien por acá.

Durante y terminado todo esto, las redes sociales, esa nueva y maravillosa forma de comunicar se encargaba de informar, de dar a conocer las ideas personales de un sin número de peruanos, muchos aliviados, muchos más conformes con lo hecho, por el discurso dado, muchos otros parodiando o rajando de la huachafo y desubicado de las rodilleras del fujimorismo, de un Kenji que declara sin menor noción de lo que estaba balbuceando (pobre, no hay nada que hacer que lo suyo nunca ha sido el saber expresar algo, más aún, quizás ni pensarlo – risas -) algunos pocos – por lo que leí – decepcionados que no se hubiera atacado, frontalmente, al modelo neoliberal (el cuco, el causante de todo cuanta cosa negativa haya existido en la humanidad) ni nada por el estilo. La red social sirvió como un canalizador para saber lo que la gente de a pie entendió, codificó y aceptó.

Hoy es 29

Y así, de manera anecdótica aconteció el cambio de mando, mas hoy estamos 29, el Perú no se ha derrumbado, sigue en pie y, esperemos, siga hacia “adelante”.

Pezuña de page

En mi opinión personal, puntos buenos del discurso:

Desarrollar la “economía nacional de mercado”
Hacer que los actos de corrupción sean sancionados severamente, que estos no ejerzan, nuevamente, cargo público alguno.
Aumento paulatino del salario mínimo.
Línea de bandera.
Crear un consejo multisectorial sobre seguridad ciudadana.
Hacer que esa mano ociosa de las cárceles se movilice y hagan “trabajos físicos”. No se puede mantener tanto parásito con nuestro dinero solo para que salgan a seguir delinquiendo.
Continuismo respecto a la política de construcción dejada por el anterior gobierno.
Mostrar actitud conciliadora para con Chile.



Otras cosas rescatables:

Haber apartado al ala radical de Gana Perú para confinarla en una especie de ostracismo.
Alejar a la caviarada de su entorno íntimo.
Crear un gabinete “moderado” en las carteras claves.


Aspectos reprochables:

Aida García Narnajo, Susana Bacca y Daniel Mora
Que un judío sea primer ministro.
Alejandro Toledo.



P.D. esto no es una concesión, tampoco un voto de confianza, es solo el derecho a una duda bien intencionada.


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