La mentira de una sociedad civilizada

domingo, 10 de octubre de 2010


Hoy en día, la sociedad moderna se ufana de haber conseguido un grado de racionalidad único en contraste con lo incivilizado que fueron los siglos anteriores de la historia.

Una explicación

¿En qué se basa la civilización occidental del XXI para afirmar esto? Desde mi punto de vista son 3 lo pilares para esto. Que son:

- El sistema democrático.
- La declaración y defensa de los Derechos Humanos.
- La Globalización.

Esto se deriva dado que esta trinidad engloba criterios y fundamentos básicos por los cuales se pueden identificar la libertad, igualdad, acceso, información, modernidad, progreso.

El Sistema Democrático

Este se sustenta sobre el derecho que todos los pueblos tienen la facultad de elegir su destino, de participar activamente en la

Sus bases se sientan sobre los principios del libre mercado, bajo una óptica liberal tan arraigada que, así sean gobiernos de la social democracia o de izquierda, resulta difícil modificar sus reglas sin provocar una gran conmoción en la estructura económica y social de los pueblos.

vida política de sus naciones, de ser escuchado, de ser agentes de cambio.

Los Derechos Humanos

Los Derechos Humanos se alzan como el cimiento del sistema democrático, aquél que es capaz de luchar contra la corrupción campante, aquella que garantiza el respeto, el orden y la vida, de lo contrario, un mundo plagado de vejaciones y arbitrariedades nos aguardaría.


La Globalización

Es el fenómeno cultural del siglo XX y XXI, el mismo que ha provocado advenimiento de la Sociedad de la Información, del amplio conocimiento del que hoy se goza a nivel mundial, cuya herramienta son las comunicaciones masivas y el internet, su estandarte principal. Gracias a esto la humanidad tiene infinitamente más información que en todas las edades de la historia juntas.


El cuestionamiento


En resumidas cuentas, esto es lo que hace de Occidente un mundo civilizado, humano, igualitario, del que todos nos podemos enorgullecer.

¿Es esto verdad? ¿Somos una sociedad racional? ¿Una sociedad más humana? ¿Más justa? ¿Más consciente? ¿Más solidaria?

Todo parece indicar que no.

La Falacia del Sistema Democrático

La democracia, en su concepción actual es un error, una falacia, peca de ser inclusiva hacia el mercado y desdeñosa hacia las personas, la verdadera base del Estado. Es probable que Europa hoy esté desarrollando un sistema que logre un equilibrio entre la inclusión económica y la social, realidad opuesta y distante en las Américas, donde predomina la libertad económica, mas no la social, mucho menos la cultural. Es decir, el desarrollo llega a los grandes centros urbanos, a los sectores de ponderada comodidad, cuando las clases débiles e históricamente explotadas son condenadas al oscurantismo económico y por ende, el social.

No se puede decir que la democracia existe en países como estos, salvo el mercantilismo bajo las banderas del neoliberalismo.

La incompetencia de los Derechos Humanos

Los Derechos Humanos son como el socialismo; lindos en las ideas, perfectos en los libros como teoría, maravillosos como ensoñaciones, pero mentirosas en las reacciones, en los hechos, en la realidad.

Muchos afirman que la sola existencia del concepto y práctica de los Derechos Humano sirven para evitar derramamientos de sangre, genocidios, segregaciones y demás. Claro, esto quizás se puede aplicar a pequeñas naciones con poco o nulo peso internacional, no así con las grandes y/o de menuda importancia.

De ser esto cierto ¿Por qué se afirma que las guerras más crueles, las masacres más abominables, los genocidios más espantosos hayan sucedido en el pasado siglo XX y cuya tendencia se mantenga en el presente?

Los Derechos Humanos y sus defensores hicieron poco o nada cuando los turcos asesinaron sin piedad a más de un millón de armenios a partir de 1915. Los Derechos Humanos y sus defensores poco hicieron para evitar y/o sancionar a los comunistas rusos cuando aniquilaron de hambre a 7 millones de ucranianos en tan solo un año. Los defensores de los Derechos Humanos nada hicieron contra el bestialismo japonés en la China continental en los años 30`s y 40`s. Los defensores de los Derechos Humanos poca cosa hicieron para impedir esos grandes sin sentido que fueron las guerras en Corea y Vietnam. Los defensores de los Derechos Humanos nada hicieron para sancionar el genocidio brutal y despiadado del comunismo en Camboya. Tampoco se preocuparon en mediar cuando sucedieron los genocidios en las naciones africanas en los años 90`s, como el de Ruanda. Los Derechos Humanos se han mostrado incompetentes a la hora de defender a aquellas personas explotadas por los traficantes de diamantes en Sierra Leona. Los activistas pro Derechos Humanos solo hacían marchitas sin sentido una vez terminado el genocidio sucedido en mi país, Perú, a manos de los comunistas de Sendero Luminoso, el MRTA y la absurda respuesta de las fuerzas del Estado. Los defensores de los Derechos Humanos no se interesaron en mediar ante aquella gran estupidez que fue la tragedia de Kosovo.


Esto se debe a que la concepción misma de los Derechos Humanos fue hecha por las potencias para protegerse unas de otras y defenderlas cuando un país insignificante (caso EE. UU. – Irak) osara a violentar su confortable “Pax”.

La mayor ilusión de los últimos 100 años es tan solo la ficción de los países pobres e ilusos. Sin embargo, creo que este concepto es una verdadera plataforma para hacer que las sociedades sean más justas, ecuánimes y solidarias. El problema surge cuando este principio se politiza, se tergiversa a favor de una agresión sin justificación.

Un paradigma del cual falta mucho por legitimizar y delimitar.

La atrofiante Globalización

La Globalización, cuyo mayor baluarte es la información, pues asegura y garantiza el libre acceso irrestricto a esta, lo cual es algo que vale la pena rescatar. Así mismo, en esto reposan otros conceptos como la libertad de expresión, información y difusión.

Hoy hay más información que nunca y, sin embargo, las personas son más ignorantes, menos instruidas, mecanizadas por la sobre exposición de mensajes que no permiten asimilar y mucho menos reflexionar, tan solo la simple recepción de mensaje tras mensaje sin una respectiva introspección.

Sin embargo, nadie podría negar que este proceso se sustenta bajo preceptos netamente económicos en desmedro del aspecto socio-cultural. De tal manera, hoy existe mucha más riqueza que en épocas anteriores, la diferencia es que esta se concentra en un puñado de países que mueven los hilos de la economía, del mercado, del comercio. Es de conocimiento global que en el presente existen suministros para alimentar a humanidad entera y, sin embargo, África se sigue muriendo de hambre. Hoy existe mucho más de todo, pero tan solo los países desarrollados o aquellos en vías de desarrollo lo disfrutan, el resto solo sirven para elaborar burdas campañas de filantropía que nunca han hecho nada para solucionar los problemas, a pesar que la intención sea buena y excelsa.

La Globalización ha modificado las maneras tradicionales de hacer el comercio internacional, ampliando los ámbitos a donde llega el mercado, dinamizándolo, dándole tal importancia que ella marca la diferencia entre el desarrollo y el atraso.

Por eso, no es de extrañar que cuando una amenaza surge, no solo implica una amenaza al mercado externo, al proceso globalizador, sino al “sistema democrático” en si mismo. Es entonces cuando se prescinde de los Derechos Humanos para llevar a cabo las guerras en “defensa de la libertad” (de comerciar)

¡Vaya perorata de la que hoy se presume!

Incivilizados

No puede existir una cultura “civilizada” cuando la violencia impera, cuando la venganza es una moda, casi un valor, donde la vida es vida solo a través de la acumulación del bien económico, cuando la religión se muestra como la gran prostituta que lo infecta todo y con su halo de desvergüenza intenta alzarse como un bastión de la dignidad, de la moralidad (pero eso merecería un post aparte)

No se puede hablar de una cultura civilizada cuando se busca homogenizar al individuo buscando estandarizar al ser humano. No se puede pensar en una cultura civilizada cuando el respeto, la solidaridad y los vínculos ancestrales de unión son violentados, vejados, ignorados, pisoteados.

No podemos pensar que hoy somos civilizados.

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