Música para el Perú

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Nuestro país en los últimos años se ha visto invadido de bandas extranjeras que en los noventa parecían tan lejanas e imposibles. Hoy eso ha quedado en el pasado y la estabilidad que disfruta la nación ha hecho posible que espectáculos de gran envergadura e importancia en el mundo de la música se puedan llevar a cabo y esta tendencia parece no querer parar


La música ha sido desde tiempos antiguos un instrumento social e individual de liberación, cohesión, de magia y transgresión. Así como no se puede visualizar la historia de la humanidad sin escritura, política y demás, tampoco es factible la vida humana sin aquellos sonidos que no son más que la representación del mundo que nos rodea.


Antes que apareciera la cinta que grababa sonidos la música se disfrutaba en directo, es decir, en vivo siendo este su componente característico pues es sobre el escenario donde las emociones fluyen, donde la música deja de ensimismarse para ser una experiencia del colectivo a la vez que particular.


Esa sensación no ha cambiado mucho desde el siglo XIX pues, a pesar de los cassettes, los LP`s, cd`s, o las novísimas descargas vía Internet, las sesiones de estudio nunca equipararán la potencia que se transmite a la hora interpretar una pieza en vivo.


Esto se deberá acaso porque la música devela el lado primitivo, animal, sensual, minimalista del ser humano.


Claro, ahora la música se ha convertido en una gran industria cultural, donde estadios, coliseos, teatros o pubs son abarrotados por diversas personas que vienen a presenciar un magistral acto. Sigue siendo parte de esa necesidad tan mundana de disfrute y experimentación; pero con los nuevos modos es también un ansia consumista implícita en la generación actual globalizada.


A la altura de las grandes ciudades


De tal modo, como se ha vuelto en un mercado que las bandas, sobre todo extranjeras vengan a nuestro país depende de la demanda que haya de ellas, de los organizadores de giras y/o tours y sobre todo del poder adquisitivo del público al que vaya dirigido ese espectáculo en particular.


Yo era muy niño, pero aún recuerdo que Lima no era muy visitada por artistas extranjeros. Claro, si recuerdo mucho venir artistas regionales, pero nadie de gran peso mundial salvo a aquellas viejas estrellas de los 80 o 70 que en plena decadencia artística bajaban sus costos por presentación lo que daba cabida a una visita por estos lares.


Entrada el nuevo milenio y sobre antes de llegar a la primera mitad de la década es cuando musicalmente Lima se abre a grandes espectáculos y me parece importante que mucho tuvo que ver de la bonanza macroeconómica a la que el país recién se estaba integrando en la administración de Alejandro Toledo.


Waters y su magia floydiana: año 2007


Este primer progreso en lo que se refiere a grandes espectáculo musicales se dio hizo su aparición Roger Waters, cabeza de la mítica banda de rock progresivo Pink Floyd a comienzos del año 2007. Para entonces, el bajista de los Floyd presentaba al Perú un espectáculo como nunca antes se había visto en tierras incaicas.


Traerlo demandó mucho dinero como hasta entonces no lo hizo un empresario nacional para traer a un artista extranjero y, déjenme decirles que no decepcionó ni a viejos fans ni a los más jóvenes Pink Floydianos pues, era obvio, que las luces, efectos de sonidos pantallas y sobre todo el cerdo de enormes proporciones haciendo remembranzas al disco “Wish you were here” maravilló a todos los asistentes, la prensa, organizadores, etc. Dejando un precedente de que el Perú estaba a la altura de las grandes ciudades para recibir artistas de renombre internacional.


Pero el año no acabaría con la llegada de Waters. En los últimos meses de aquél año dos nombres se hicieron realidad. El primero fue el de la archiconocida banda norteamericana Toto, todos unos íconos del rock mundial, quienes en su gira latinoamericana tomaron en consideración tocar en nuestro país. El segundo nombre es el de la finlandesa Björk cuya noticia de su llegada causó escepticismo en los fans dado que parecía algo remoto. Pero no. Vino a nuestro país para dar uno de los espectáculos quizás más conceptuales, como ella solo lo sabe hacer. Sumado a ello no podemos olvidar el reencuentro de Soda Stereo que fue uno de los espectáculos más esperados en toda Latinoamérica.


Esto ya daba ideas al público en general que cualquier artista podía pisar tierras peruanas puesto que el 2007 resultó un año positivo en ese aspecto. Pero lo que vendría en el siguiente año no tendría comparación con su antecesor.


El Perú en boca de todos y en la de los grandes artistas, también


El 2008 haría gala de querer superar el año anterior empezando con el pie derecho. Traer a la The Doors, o mejor dicho a los integrantes que quedan en la voz al cantante de la banda Fuel que fungiría de vocal. Este concierto suscitó mucha expectativa dada la trascendencia en la historia del rock del legado de Morrison y no fue de extrañar que las entradas se agotarán y los espacios abarrotados para escuchar los clásicos, Riders on the storm, Road house blues, Love me two times y sobre todo Light my fire.


Pero allí no acabaría, pronto se confirmaron la llegada de la banda de rock alternativo Collective Soul la que generó mucha atención y euforia por los fans del rock de los 90.


Si pensaron que esto era ya “genial” imagínense el estado de catarsis cuando vinieron Deep Purple con el legendario Ian Gillan en la voz y luego Megadeth, leyenda del metal. Y por si esto no fuera poco la llegada de uno de los fenómenos de la guitarra Joe Satriani.


Y para seguir enumerando les haré mención de lo que este año nos brindó: Boy George ex cantante de Culture Club, los conciertos de Dismember y Destruction, legendarias bandas del metal extremo; Duran Duran en su gira latinoamericana, Kyllie Minogne; la banda escocesa The Jesus and Mary Chains, los emperadores del Black metal, Mayhem, Andrés Calamaro, R.E.M. y Travis en un mismo concierto que fue el que mayor atención provocó en el presente año. Y ahora último la llegada de Los Fabulosos Cadillacs de Argentina.


¿Que nos depara el año que viene?


El 2009 se muestra como un año ominoso. Se tienen de momento dos nombres confirmados: Soul Asylum y Iron Maiden para enero y marzo respectivamente.


Sin embargo, a pesar que todo pinta de maravilla no es un misterio que realizar espectáculos de envergadura en el Perú todavía resulta costoso dado los altos impuestos que los eventos culturales tienen.


Ya se ha promovido una ley por la cual este impuesto sea disminuido pero aún sigue siendo dentro de Latinoamérica muy costoso traer a una buena banda foránea en comparación a países como Chile, Argentina, Brasil o México donde, y no es exagerado decirlo, cada semana llueven de conciertos de carácter internacional.


Esto ya es una decisión que las autoridades deben tener en cuenta si quieren que nuestro país se vuelva una capital cultural como lo son otras ciudades de la región, además, esto genera el fomento de otras actividades de índole cultural generando una difusión masiva de la cultura en todos sus aspectos, del mismo modo que serviría para la promoción de nuestra cultura, arte y música que no tiene nada que envidiar a lo de afuera.


Para terminar, solo queda agregar que se barajan muchos nombres a parte de los antes mencionados para este año. Se cree que U2, The Cure o incluso Pearl Jam podrían estar tocando en nuestro país este año. Eso depende de la capacidad de negociación y confianza que generen nuestros empresarios en los artistas, y si todo sale bien podremos degustar de una de estos monstruos de la música. En mi caso, me decanto por la tercera…

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