No a la revocatoria (Seis razones egoístas por las cuales no botar a la “Tía Bacán”)

jueves, 12 de enero de 2012



Esa palabrita

En los últimos días se ha puesto de moda una palabrita poco usada y bastante peculiar en el habla común de los limeños; “revocatoria”. Creo que la mayoría (excepto yo, por supuesto – risas-) de los habitantes de esta capital triste del Perú desconocía el significado de la misma, pero como siempre los medios y otros factores, políticos y demás se encargaron de hacerlo conocido para todo el mundo (como pierden su sabor las cosas cuando, de ser algo degustado por pocos, se vuelve la comidilla de las masas. Nunca me gustará este cuento de la globalización. Más risas)

La revocatoria, para los limeños, va acompañada
de un nombre que se ha vuelto en una serie de bromas, chistes, así como también de pasiones furibundas y encontradas: me refiero a la actual alcaldesa de Lima, Susana Villarán, conocida amablemente como La Tía Bacán, La Tía Regia y por unos de modo despectivo, pero no exento de comicidad (tan típica de la criollada capitalina) Susana Villaharagán, Susana Caviarán o “El Chanfle” Villarán.

¿Por qué querer “revocar”?

Pero ¿por qué quieren revocar a una señora de tan apacible rostro? No entraré a dar mi opinión al respecto, pues solo “repetiré” (me siento como los caviares, repitiendo todo lo que sus amigos en las brutales ONG´s les dicen o sus profes de universidad apelan) lo que siempre escucho respecto a la señora en cuestión:

El argumento más difundido es que la alcaldesa “no hace nada” (creo que si ha hecho algo, mas no lo fundamental y vital para la ciudad), que es una “inútil”, “incompetente” (bien, en dicho punto si concuerdo), muchos lo sustentan en que las calles se sienten más inseguras (una sensación real, pero si bien Villarán tiene que ver con ello, no es su “pato”, totalmente) que el tráfico sigue mucho peor que con la administración metropolitana anterior (eso también es cierto), que no se ven obras (lo cual es relativo si jugamos a ser “objetivos”) entre otros bemoles.

Ahora si sabes qué es….

Se supone que el acto de la revocatoria consiste, básicamente, en que los electores puedan destituir por medio de un plebiscito a una autoridad. Esta es una figura legal que se contempla en muchas cartas magnas como la peruana, así que no hay nada de tirado de los pelos en esta intentona (aunque sea, por decirlo menos, de muy mal gusto). Sin embargo, la ley peruana, al menos, pide un requisito previo para que esta figura se pueda llevar a cabo y es que se presente el oficio requerido para la revocatoria y obtener un promedio de 400 mil firmas que dejen en claro que la acción revocatoria tenga lugar y, en ese asunto están metidos los responsables de esta cuestión, encabezados por un tal Marco Tulio Gutiérrez, un personajillo cuestionable de quien dice que desea sacar a la tía Susana porque sus medidas están afectando los intereses de económicos suyos y de sus amigos (aunque este diga todo lo contrario) y otros que dicen que es un ex rojillo que alguna vez militó en Izquierda Unida (ay, con estos rojoides; muy proletarios y revolucionarios, pero una vez que prueban el sabor del dinero, la empresa privada y “privilegios” del demoniaco sistema capitalista, muestran su verdadero rostro fariseo). En fin, son de la misma calaña.

Whatever!

Seis razones egoístas

En cualquier caso, la intención de quien escribe no es hacer apología a esta medida que, si bien es legal y totalmente justa y clara para quienes no se encuentren de acuerdo con la presente administración, no la comparto por criterios nada lúcidos, nada observacionales, mucho menos sociológicos, políticos, ni tampoco sociales pues, responden a una perspectiva, eminentemente, egoísta.

Estos “criterios” son los siguientes:

PRIMERO; no quiero que boten a Villarán porque no tendría nadie de quién burlarme. SEGUNDO; no quiero que boten a Villarán porque con cada salida ante cámaras la veo menos sonriente, menos feliz, luciendo seria, un tanto fastidiada. TERCERO; no quiero que boten a Villarán por la sencilla razón que no tendría como mofarme ni increparle a mi serie de conocidos y amistades caviares, con memoria y dignidad lo desatinada de su elección. CUARTO; no quiero que boten a Villarán porque ¿a quién le diría “El Chanfle Villarán”? “no way!”. QUINTO; no quiero que boten a Villarán porque si la gente la eligió, si las personas optaron por ella habiendo mejores alternativas entonces, que se la aguanten, “que se la mamen todita” a ver si así aprenden a elegir mejor a sus representantes. Y SEXTO; no quiero que boten a Villarán porque la revocatoria sería, más que una patada en el trasero, podría beneficiarla. Vamos! la va a seguir estropeando en el tiempo que le queda. Además, miren la historia del Perú, mandatarios mediocres y nefastos que tras un breve lapso de tiempo volvieron a gobernar con toda fuerza. Ese podría ser, también, el caso de la Tía Bacán y, teniendo en cuenta lo desmemoriado y sentimental que es el electorado peruano, esto bien podría pasar.

Así que por estas seis razones egoístas, LA REVOCATORIA NO VA!, jajajajajajaja


p.d. 1: me resulta muy chistoso cuando los niñatos dignos y con memoria se insuflan de enojo, indignación con todo este tema de expulsar del cargo a Villarán. Me pregunto cuál sería la reacción si esto le pasaría, en esa magnitud, a Castañeda o a Lourdes Flores de haber ganado esta. Seguramente y todos los que hoy se molestan y se sienten susceptiblemente tocados estarían haciendo colas prestos a firmar los kits de revocatoria. Estos niños rebeldosos, ¿Cuándo cambiarán?

p.d. 2: ALDITUS, siento no compartir tu iniciativa de revocar a la Tía Regia, pero es más divertido ver como todo se vuelve una completa tontería y cómo el paso del tiempo le da la razón a quienes, en su momento, se mostraron abiertamente en contra de dicha elección.

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