Pena por mi caviar

miércoles, 20 de julio de 2011


Al parecer, no me equivoqué

No me equivoqué, tampoco fue una afirmación inducida por la cólera, cuando dije previo a la segunda vuelta electoral y una vez que Gana Perú se hiciera con el poder que el grupete de caviares que se unieron como invitados a sus filas a mediano o largo plazo serían puestos de lado porque el humalismo, el cual no permitiría intromisiones de “foráneos” (déjenme llamarlos así), tomen decisiones o influencien las mismas. En tal sentido, hoy están como gobierno pero distanciados del mismo.

Cosa paradójica en la que ha terminado toda la caviarada representada por los inefables Javier Diez Canseco, Nicolás Lynch y la acéfala de Aida García Naranjo, quienes fueron los defensores más acérrimos del proyecto de los Humala-Heredia y hoy brillan por no ser tomados en cuenta. Pero, los caviares quisieron darle una imagen a Humala con la cual el producto pueda venderse y Humala, nunca tonto, se dejó llevar porque sabía le convenía. Los caviares pensaron que con ello podrían moldear a su gusto al “buen soldado” pero hoy todo parece indicar que ellos (parafraseando al resentido de Alejandro Toledo) fueron usados como “tontos útiles”.




Algo burlesco

No puedo evitar sentir un poco de alegría, un poco de sorna, un poco de burla. Se han quedado, nuevamente, varados en los anales del oficio de hacer política, y pensar que hace cinco años cuando la caviarada cerraba filas ante la candidatura de Javier Diez Canseco por el Partido Socialista y Susana Villarán (actual “alcaldesa” de Lima) criticando a boca suelta, a garganta batida contra la candidatura del comandante de quien decían representaba a cualquiera menos un pensamiento sólido de izquierda, de verdadero cambio, y de la nada, por arte de magia, se convertían en aliados. Pero bueno, nada en política es de casualidad, todo tiene un por qué, todo tiene un interés, no es tanto amor al chancho si no a los chicharrones, usando un término criollo, y los caviares, sabemos que se caracterizan por usar el discurso “revolucionario”, de la justicia social y un montón de ítems solo para obtener un cargo público. Un hecho.

La mejor muestra de esto, y esperando se vuelva una tendencia, es que refugiado en su fortín del PNUD en la avenida de El Ejército, el presidente electo ha hecho de este lugar sitio exclusivo para sus más allegados, sus hombres y mujeres de extrema confianza, donde no tienen cabida muchos otros, como los tres sujetos arriba mencionados. Curiosa casualidad ¿no? Así mismo, creo que Humala ha entendido que tener al lado como un cercano, como un vocero, como voz cantante a alguien tan desfasado, sin consecuencia con la realidad y tan abstracto como Diez Canseco es, simplemente, un suicidio lento. Solo bastase escuchar sus declaraciones durante la segunda vuelta y una vez conseguida la presidencia. Quizás haya pensado “con un aliado como este para qué necesito enemigos”. Y, sin embargo, hasta ahora recuerdo la soberbia rimbombante de García Naranjo y ahora ¿Dónde está la señorita y sus profesores de la Católica que le enseñaron “N” cosas? (por cierto, esto último es algo que en cada entrevista repetía hasta el hartazgo, como si no tuviera más experiencia que la aprendida en las aulas de dicha universidad)

Puesto el grito en el cielo

Ya falta poco para que el nuevo gabinete sea anunciado por el presidente electo y entre la caviarada ha provocado gran asombro, incertidumbre y más de uno pegó el grito al cielo al enterarse que las personalidades voceadas para ocupar los diferentes ministerios estén poco o nada vinculadas con los entornos de la izquierda (así sea moderna), por el contrario, son tecnócratas de reconocida trayectoria, personas muy vinculadas al liberalismo económico, alguna de ellas se podría denominar hasta “ortodoxa”, lo cual, no diré que me parece un buen signo, porque podría ser también un pantallazo para una etapa inicial, pero es bonito ver como un político novísimo les vio las caras a aquellos politiqueros de plazuela y pensadores de ONG´s que se pensaron más inteligentes, más astutos y ya vemos lo que pasó.

Y ahora recuerdo a sus votantes en segunda vuelta, a todos aquellos que hicieron sus campañitas de memoria y dignidad, siempre acompañado por esa idea boba, manoseada y politizada de la defensa de los derechos humanos. Todo eso, representado en esos politiqueros baratos que se subieron o acomodaron a la carroza del humalismo, supieron canalizar en la tonta rebeldía de muchos peruanos para darle el triunfo al candidato nacionalista. Inclusive, este cuento se lo creyeron muchos así llamados fascistas e inclusive otros muy supremacistas; cayeron cual corderos en esa palabrería de la lucha contra la corrupción, de un “compromiso de honor” como me dijera alguna persona cuando mostré mis preferencias a votar por Fujimori (cosa de la que no me arrepiento ni me arrepentiré, y eso no me hace fujimorista ni mucho menos) y me pongo a pensar en la gente que lo rodea, en los que le han financiado la campaña y me doy con la sorpresa de que uno de los mayores inversores en el proyecto nacionalista es un judío llamado Salomón Lerner Ghitis, “Siomi” para los amigos, personaje un tanto oscuro y vinculado con negocios irregulares en la venta de armas. Pero bueno, cada quien piense lo que desee creer, pero si yo fuera fascista (risas) o supremacista, sabiendo esto, nunca votaría por alguien quien le debe favores a un judío. Simple como eso.

Y creo que, si Humala sabe mover sus fichas, evitará en lo posible poner (al menos al principio) en ministerio alguno a gente relacionada o allegada a la caviarada, lo cual, simplemente le restaría puntos, aprobación y respaldos de, sin duda, la gran mayoría de los actores económicos y buena parte de los sociales. Necesita tener una primigenia luna de miel con el pueblo y el sector privado, eso es innegable y así será, garantizado, al menos en los dos primeros años, luego de ello me reservo los comentarios, sobretodo, teniendo en cuenta los regímenes y modelo a los que el proyecto Humala-Heredia se muestran acólitos.

Aquellos que también se sienten vencedores…..pero de segunda mano

Ahora bien, tenemos en derredor a los toledistas, los mal llamados chakanos, cuyo líder el irrespetable Alejandro Toledo se pavonea llamándose así mismo “aliado”, cuya función será la de velar y evitar cualquier intento autoritario de atentar contra la sacrosanta “democracia”; es más, se proclamó así mismo como “la garantía del respeto por la democracia”, nada más risible. Sin embargo, al humalismo le conviene mantener a este grupo un tanto feliz, un tanto cercano si es que quieren que todos sus proyectos pasen el visto bueno por el Congreso donde ambas fuerzas harían una amplia mayoría “oficialista”. Lo último de esta relación amor-odio, que no creo dure mucho en lo programático pero si en lo concreto, es que Toledo, tratando de presionar a los nacionalistas pide se incorpore en el nuevo gabinete a técnicos de su partido para, como quien dice, “sellar” la alianza. Honestamente, creo que el nuevo gobierno lo hará o les dará el gusto, pero solo a medias.

Jugando con las similitudes

Humala, creo, ha sido visto por caviares y chakanos como un completo neófito en estas lides, lo cual es cierto y a la vez no. Usando una similitud en la historia, ellos podría ser como esa derecha que se le unió a Hitler cuando el NSDAP llegó al poder pensando que podrían domarlo, que podrían traerlo hacia ellos, lograr que hiciera lo que ellos deseaban, pero el tiro les salió por la culata, les costó BIEN CARO. Creo que lo mismo sucederá a la larga con la caviarada y con el toledismo; en el caso del primero pues quieren implantar sus banderas en el proyecto nacionalista, cosa que no podrán hacer porque el nuevo gobierno es un proyecto (valga la redundancia) distanciado por muchos matices de las banderas de izquierda, que solo toma de esta sus frases, sus arengas, sus mecidas y vicios, más no su proclama (lo que mismo que pasó entre el nazismo y la derecha alemana) lo cual les condena, una vez más (risas, millones de risas) al ostracismo; y en el caso del toledismo, esto tiene efectos prácticos para hacer viables los programas que tienen pensado realizar y para lo cual necesitan un apoyo importante como lo es la bancada chakana en el Parlamento. De ser el caso, que llegase a pasar que concentraran todo o gran mayoría del poder, es un hecho (incluso la historia lo demuestra) que estos útiles no les serán más.

Como quien no quiere la cosa

No es intención de quien escribe increparle a nadie el echo que el futuro presidente haya ganado, pues las cosas ya están hechas y es de cobardes seguir llorando sobre la leche derramada, tampoco diré las típicas frases de los democratoides como “hay que ser vigiliantes de la democracia”, “hay que estar alertas ante cualquier tentativa autoritaria”, me parece bobo, me parece trillado, me parece falto de sentido. Solo diré que depende de todos forjar una nueva sociedad. No pretendo adherirme a Humala (salvo se convierta a mis ideas, jajaja) pero es verdad que debemos darle al nuevo gobierno, siquiera, el derecho a la duda para que se pueda desenvolver de la mejor manera, al menos en sus primeros años, porque ser opositor, ser crítico, no estar de acuerdo, pensar que su propuesta es acéfala, no significa que veremos todo mal, que buscaremos la quinta pata al gato, así no se hace política, así no se promueve a la patria, así no se genera desarrollo y espero que la nueva camada que ha llegado al Parlamento lo entienda de este modo, es decir, cuando hay que denunciar con razón con fundamento, hacerlo, no decir algo solo porque ya, es el adversario; del mismo modo, apoyar cuando algo en verdad sea a favor de la nación; solo así la clase política (incluida la humalista, por cierto, que tiene los mismos vicios y taras de los contrarios a los dice no semejarse) será digna del respeto de su pueblo y con ello poder construir una sociedad diferente justa, ordenada y equitativa.

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