Los problemas de los demás

domingo, 21 de noviembre de 2010



No entiendo (me río)

Sucedió hace unos pocos días. Llegaba a mi trabajo, era el primero en llegar, el reloj marcaba un poco más de las 9 de la mañana. Abro mi correo corporativo, así como el personal y mi red social. Todo parece tener el ritmo regular a realizar dicha operación, es decir, responder algunos comentarios y nada más.

Pero la mañana 2.0 cambió cuando una amiga se decidió a hablarme por el chat de dicha red social. Parecía algo novedoso dado que dicha persona, siempre un tanto alunada, cuando la luna no la trauma me habla de cuando en cuando, unas veces más que otras. El hecho es que la niña esta, sabiendo que tengo como “amigo en común” a una amiga con la que ya no se lleva nada bien me decía que la eliminara, a mi me sorprendió dicho, no, me retracto, me “ordenó” que la eliminara. Atiné a escribir dos signos de interrogación mientras ella solo escupía sus razones baratas, según las cuales yo también debía comprarme su pleito.

Uhmm….

No lo niego, dicha actitud me saturó a un punto que por poco se me ocurre teclear “Oye, mamita, a mí no me involucres en tus problemas”, un poco déspota, lo se, por esa razón decliné de escribirlo. Sin embargo, y para salir del paso, dado que estaba en el trabajo y no estaba de ánimos para discutir por pleitos que nada se relacionan conmigo le dije “Ya, esta bien, lo haré, pero más tarde porque ando ocupado y tengo que salir” y eso hice.

Salí a una reunión con un cliente, recuerdo, en el ínterin de ir y venir me puse a pensar “¿Por qué coño me pidió eso?” “¿Por qué debería hacerlo?” “¿Acaso me afecta a mí?” y por último “¿Quién puta se cree esta persona, qué derecho cree tener sobre mi para no pedir, sino ordenar, que haga tal cosa, solo porque a ella se le ocurre?”.

Puedo responder a las cuatro preguntas, pero lo haré de manera inversa:

Efectivamente, creo que ni esta chica ni nadie, tiene la capacidad para ordenarme a tal punto para decidir por mí pues, cada quien decide sobre su persona, salvo aquellos que carecen de personalidad, o los que por amor dejan de lado su personalidad para pensar a través de los ojos y labios de sus “amados (as)”.

No me afecta para nada porque no me interesa.

No tengo ninguna razón para eliminar a dicha persona pues, primero que todo, no la conozco, segundo, conmigo no tiene pleitos, tercero, no me daba la gana de hacerlo. Y punto.

Me parece que hay mucha gente que se siente tan importante que anda buscando la manera de hacer que los demás giren en torno a ellos; así como aquellos que piensan que sus problemas son los más graves, los más infaustos, los más desastrosos de toda la historia humana. Obnubilados por su “yoismo” y egoísmo olvidan o no les da la gana de saber que el mundo no va a su ritmo, que hay límites, que la vida no es la tragedia griega de las cuales ellos siempre buscan participar.

El pensamiento común de las personas, seguramente, me tildaría como un “mal amigo”, pero ¿ser buen amigo significa apañar las estupideces de tus así llamados “amigos” aún cuando no estés de acuerdo con ello, o te parezca tal actitud una total estupidez? Para mi no.


El sin sentido de ser de tantas personas

No puedo entender la necesidad incoherente que muchos humanos tienen para inmiscuir a otras personas en sus banalidades, en sus sin sentidos, ese llamado a divulgar sus cosas, a interferir en la tranquilidad de uno sin preguntar, sin importarles si uno pueda o no tener líos mucho más complicados, el estado de ánimo de uno, la necesidad de inmiscuirse en pleito ajeno; así como la potestad que sienten muchos que tenemos de ayudarles cuando a ellos se les ocurre, cuando muchas veces, en ocasiones anteriores, ni siquiera se dignaron a prestarte la atención ante un pensamiento, una molestia, un decaimiento, una dedicatoria y demás. Un escaso sentido de impertinencia que muchos parecen no haber desarrollado, no se si por cultura, carácter, personalidad o por crianza.

¿Cómo acabó todo esto?

Y al final de todo esto, se preguntarán ¿Eliminé o no a la chica? Pues no, no lo hice, no tenía pensado hacerlo, sin dudas, no me importaba ganarme un pleito con la persona que me pidió, pues primero está mi independencia, y segundo, porque mi carácter siempre en contradicción cuando siente algo por imposición no evita darles la contra aunque eso me pueda traer mucha desazón.

Algo pasó al día siguiente. Llego temprano, nuevamente, a mi trabajo, prendo mi ordenador, abro mi correo corporativo, nada nuevo, mi correo personal, algunos mensajes dignos de borrar, así como mi red social; se me ocurre buscar a esta chica y, ¡Oh, sorpresa! Veo que ella me eliminó (risas) no pude evitar burlarme de toda la situación que me pareció y me siguen pareciendo tirada de los pelos, sin sentido, estúpida, digno de personas ignorantes, caprichosas, insuficientes, banales; y yo en medio de todo como si algo conmigo tuviese que ver.


Asumo que la persona que me ordenó eliminar a su otrora amiga, ahora se sentirá completa, feliz, y así fue cuando le dije lo que sucedió, pero, y como noté un triunfalismo que me llenaba de ira le recalqué “Yo no pensaba eliminarla, y no lo iba a hacer”, a lo que ella replicó “¿Por qué?”, “¿por qué?” repetí, y seguí, “Dame un razón, salvo tus razones personales para tener que hacerlo”, sin nada que contestar y con la actitud típica de la gente caprichosa, de los que asumen que el mundo gira en torno a ellos dijo “bueno, como quieras…..” la sonrisa se le nubló del rostro, cagué su triunfalismo, le hice sentir el sin sabor de saber que no todos están detrás de su gran cola (risas burlonas) como para cumplir todo ni bien esta abra la boca, y por último, me sentí tan bien de mandar al carajo a la gente y seguir digno, como debe ser.

P.D. He tenido un episodio igual en estas últimas horas, pero, solo puedo decir, que nadie me va imponer maneras y modos de como relacionarme con tales personas, si quieren complicarse la vida de la forma que quieran, háganlo, yo no soy juez ni crítico de nadie ni nada, pero no tolero que me quieran arrastrar con sus "reglas" de trato, con sus problemas, los quiero pero la amistad no es imposición de tal o cual cosa, el respeto y todo el amor existe, pero tampoco hay que extra limitarse. Se que suena duro, pero si por esa decisión voy a perder "amigos", pues que así sea, que más da.

¿En nombre de Satanás?

sábado, 20 de noviembre de 2010


¿Castigar el mal con mal?

Un par de días atrás se emitió la noticia de un asesinato en un hotel del distrito limeño de San Juan de Miraflores; los noticieros y programas dominicales argumentaron que el crimen respondió a un “macabro ritual satánico” hecho por una secta afecta a la “música gótica”.

De esta manera se presentaba una historia para espantar al público, para aumentar el porcentaje del rating. Presentadores y presentadoras aparecían espantados, consternados; ante el panorama descrito daba la impresión que hordas endemoniadas de jóvenes estaban a punto de abalanzarse sobre los mortales cristianos de la ciudad.

Pero ¿Qué de cierto hay en todo esto? ¿Respondía este crimen, efectivamente, a un asesinato de características satanistas?

Sin indicios de la presencia de Satanás

Una “prueba” para argumentar esto era que en el pecho de la víctima había un mensaje escrito con el cuchillo con el que fuera asesinado, el mismo que decía:

“Aquél que no castiga la maldad ordena que se haga”

En los reportajes emitidos se dejó claro que dicha frase fue extraída del libro de ficción “El Código Da Vinci” lo cual (para el que conoce un poco de todo) descartaría de plano el trasfondo satánico de homicidio pues, dicha obra tiene más que ver con el misticismo cristiano y la conspiración mundana dentro de su seno que con una intervención de Lucifer en persona.

Sumado a ello, el mensaje en si descartaría la posibilidad en un ritual luciferiano ¿por qué? por la siguiente razón:

Teniendo en cuenta que los “mass media” manejan, utilizan y promueven todos los clichés en las sociedades en las que imperan, sería más que lógico que la idea de Satanás, Lucifer o como quiera que se le conozca representa la oscuridad, la muerte, la destrucción, el pecado, la maldad. En tal sentido, que un mensaje como “Aquél que no castiga la maldad ordena que se haga” sea entendido como indicio válido para relacionarlo con el satanismo es un error.

Contrasentido mediático

De tal manera que, si el mensaje es una expresión demoníaca en verdad ¿Por qué condena la maldad si se supone que Satanás y sus seguidores tienen como un valor “positivo” a la maldad misma?

Un contrasentido del cual los “mass media” no son conscientes, pues se dicen y se contradicen al afirmar la naturaleza satánica de crimen, negarla después tan solo para volverla a afirmar. Y todo en menos de 15 minutos.

El trasfondo es sencillo cuando se entiende que toda esta confusión informativa responde más a un ánimo de lucrar con la tragedia de una persona, del pesar de su familia y la estigmatización de un grupo de personas bajo premisas totalmente erradas que al espíritu serio de informar. Pero, así es la prensa en este país llamado “Perú”, todo lo tiende a simplificar, a pauperizar, a estigmatizar, a ridiculizar, a atrofiar, a desvirtuar, a putear hasta el punto de saturar y perder el sentido de lo que es real, de lo que no.

Esto demostraría que tal homiciio respondió a disputas de faldas y no a aspectos, digámoslo así, religioso, esotérico y/u ocultista, como se trata de vender a la población entera.

Haciendo la aclaración, abriendo las distancias

Por otro lado, y los entendidos en esto me darán la razón, el satanismo concebido como filosofía de liberación y auto superación individual está muy alejado de los rituales de sangre, de los sacrificios humanos o de animales, y mucho más, es distante de la figura de Lucifer como una entidad existente, de cuernos, colas, con olor a azufre y piel de tinte rojiza, pues es más cercana a la metáfora de todo aquello que conecte al ser humano con sus instintos, de su relación con la naturaleza, así como el conocimiento de su propia maldad para así conocerse mejor así mismo, un camino hacia el conocimiento (no a la sabiduría) de uno mismo como individuo, de su entorno natural – material, así como el de otros seres.

No Apologético (una vez más)

Muchos podrían pensar que esta es una apología al “satanismo”. Todo lo contrario, es una alegación ante las malas prácticas informativas, al ánimo de latrocinio en el que han caído los medios d comunicación, así como las ganas de generar falsos miedos y paranoias en una sociedad de por sí proclive al temor, al pánico generalizado (me vienen a la memoria el engaño en relación a la supuesta vampira Sara Helen, o los violadores cuyos crímenes también respondían a una especie de ritual de invocación del diablo, ambos en los años 90`s)

Deslinde contra la escoria y demás

Sumado a ello, y aunque son un grupo de mi total desagrado, la sub cultura gótica es la que se verá perjudicada ante el tratamiento irresponsable de este hecho lamentable, de tal manera, no sería de sorprender que las personas adheridas a esta comunidad sean visto como “adoradores del diablo”, sujetos que realizan “pactos con el maligno”, que llevan a cabo “rituales macabros” y demás adjetivos de tan fácil mención como redacción en un ambiente periodístico como el peruano tan carente de sentido común, escaso de ética, así como desposeído de noción de las cosas que van a informar. Y de más está decir que esto arrastrará a otras sub culturas en verdad subterráneas, underground y de verdadera ideología como la del metal extremo.

Cerrando el libro negro

Por último, toda persona es libre de escoger la ideología, credo o filosofía que mejor se adapte a su manera de ver, interpretar y relacionarse con el mundo, siempre y cuando no afecte la vida de los demás. De tal manera, como es totalmente aceptado (e incluso está de moda) ser izquierdista, socialista (a pesar del tremendo daño que esta idea ha causado a lo largo del pasado siglo XX), así mismo, debería ser igualmente aceptado que una persona decida, por ejemplo, practicar el satanismo filosófico como dogma de vida.



El tratamiento de este horroroso crimen es una clara muestra de lo atrasada, conservadora y arbitraria que es nuestra sociedad, donde, cual Edad Media, se tiende a satanizar todo aquello para lo que no se encuentra una explicación (a pesar que esta existe), donde no se acepta algo que este al margen de lo socialmente establecido, de cómo una comunidad, repleta de estigmas, complejos sociales, se deja llevar por la información tendenciosa, descaradamente inexacta, trivial y destructiva hecha por personas poco profesionales, chabacanas, donde la informalidad y el poco compromiso para con su oficio son una constante.

Esos son aquellos que mañana saldrán con ínfulas de “líderes de opinión”.

P.D. Eliminen a todos los vampiros gays góticos, emos, chiky punks y apestosos “dark”.

La Luz en el fin del mundo (Insuficiente)

sábado, 6 de noviembre de 2010


No recuerdo cuando fue la última vez en que sentí la distancia de la vida, de las sensaciones tan lejanas, tan imposibles de tocar, de palpar, como hubiese delante de mí una pared que arremete a todo cuanto intente acercárseme y darme un poco de vitalidad.

Las cosas no tienen el mismo sabor que en épocas anteriores, la gente parece cada vez más extraña, distante, aprehensiva, sumida en sus gollerías, ensimismada en las minucias de su vida intrascendente y yo aquí, atado a la necesidad de sentir, de vivir para mantenerme como humano.

La muerte no me resulta interesante si esta se presente como un escape, como una salida al vacío dominante. Es mucho más exquisita, disfrutable cuando desciende majestuosa tras haberle dado el significado de tu predilección a la existencia. La muerte es parte del proceso de la vida, y como tal, no implica una respuesta, menos un fin, sino un estado, un período, una transición.


No recuerdo las palabras de aquellos que me dieron su consejo, pero si las reflexiones que sus palabras produjeron en mí, que me permitieron avanzar, que me incitaron a ser mejor que yo mismo con el pasar del tiempo, porque la idea no es ser mejor o igual a alguien, sino estar por encima de lo que uno fue el día de ayer. Esa es la verdadera autenticidad.

¿Qué le sucede a mi espíritu? ¿Por qué se decae y palidece de esa manera? ¿Cuál es el motivo del descontento?

Caer la noche, observar el crepúsculo triunfar sobre la pulcritud diurna era un maravilla, festejar la acometida de la negritud maldita de la noche, de la blasfemia eterna de su impureza, inundaban mi corazón de sobresaltos; el olor, el sabor, el sonido de la lluvia cual garrote de los cielos martillar la ciudad, la neblina avecinada descender opacando la visión, el horizonte, los colores, confundiendo los corazones, armonizando mis emociones; lo era todo. Hoy no. Hoy las montañas se extienden interminables bloqueando mi camino; hoy el exceso de luz ciega tanto que no me permite observar la claridad de las cosas; hoy mi inconstancia física es el flagelo de mi humanidad.

El elixir para muchos se encuentra en las abultaciones alcohólicas de un trago, de muchos, de tantos; para mí tales abultaciones son la comprobación del desdén que existe hacia todo lo consagrado a ser deseado. No puedo, no quiero sentirme un abultado, exudando licor sin razón mientras se emula esa sensación que soy un extraño en un lugar habitado por marranos.


Digno no soy, no lo fui y no lo quiero ser. Nunca sabré si mi ser es digno del amor o compañía de alguna mujer, lo cierto, y esto sin desmedro alguno, es que, la mayoría de las tipas que he conocido han sido mi prueba que nada me parece, que nada me llega a resultar lo suficientemente atractivo. Tan solo pensar, basta recordar, inquieta rememorarlas, la dulce promesa que parecían otorgar, las perspicacia de sus maneras y formas, lo fantabuloso que era imaginarme al lado de ellas, para que el desgano se abriera paso ante la incapacidad de generarme más, cuando aparentan tener mucho y resultan escasear de todo, cuando la bonita ensoñación se convierte en una vacía disimulación, cuando te dicen que si, y luego se arriman y ni siquiera pueden decir que no. Al final, su nuleza es la prueba de mi bajeza.

Y ahora, hoy, esta noche, este comienzo de la madrugada de noviembre del año más implacable de mi vida, es propicio decir que el sufrimiento, la pena, la tristeza, el sufrimiento, las caídas y malas pasadas son mucho más creativos y alentadores que sus hermosas versiones; que es la depresión no un aliciente sino una ventana cuando esta es debidamente canalizada, que el dolor puede transformarse en virtud cuando sirve para develar lo errado e incitar mi espíritu a no quedarse de lado, que mi desaparición será la correcta cuando los vientos me den la razón al quedar mi vida completa, hecha, lista para terminar.

Insuficiente sería pensar que hoy todo esté pro finalizar.

Review – Ayahuaira “El Poder de la Divinidad……El Dominio de la Verdadera Fuerza Suprema”

jueves, 4 de noviembre de 2010


Hacía mucho que en “Manifiesto Bizantino” no se hablaba de música, y que mejor que este momento para hacerlo con una gran producción del underground nacional. Me refiero al último material editado por Ayahuaira “El Poder de la Divinidad….EL Dominio de la Verdadera Fuerza Suprema” producido bajo los negros estandartes de Pentagram Records.

Antes que nada cabe señalar (para los no entendidos o recién iniciados en la escena extrema peruana) que Ayahuaira es una horda de Black Metal proveniente de las frías y lúgubres tierras de Huancayo con un poco más de 10 años dentro del underground siendo una de las bandas más representativas en la escena local de su ciudad.

En 2010, después de más de cinco años sin editar material alguno aparece esta producción que compila sus dos demos “El Poder de la Divinidad” (2001) y “El Dominio de la Verdadera Fuerza Suprema” (2002) más un track inédito llamado “Poderoso Bosque de Piedras” y un video en vivo interpretando el tema “Iniciación” lo que de por si le da un “plus” a este material.

Un intro de bajo resuena como antesala a lo que está por llegar, las guitarras rasposas densas, acompañadas por una batería primitiva despliegan el alma ritualista y pagana de estos demonios. Lo que a continuación viene son descargas de odio, guerra y muerte hacia los hijos de la cruz, hacia su inhumano orden establecido, profesando total respeto y veneración hacia el paganismo que una vez dominó estas tierras andinas.

En lo sonoro, los tracks que conforman “El Poder de la Divinidad” requieren de suma atención pues las voces se pierden por momentos, sin embargo, todo cambia a partir de “Poderoso Bosque de Piedras” donde los temas son mucho más audibles. A pesar de ello, esto enriquece en muchos aspectos esta producción permitiendo sentir el verdadero espíritu de una horda Black Metal: cruda, primitiva y blasfema (a mi parecer, las tres premisas esenciales para elaborar el sonido BM)

En lo referente a las letras, como mencioné anteriormente, estas son de un absoluto culto pagano, el recobro de los viejos ritos andinos, el rescate de la cultura de guerra que en la antigüedad era un valor positivo, así como esa conexión hoy perdida entre el hombre y la naturaleza, aquella que nuestros ancestros poseían, aspecto que la sociedad moderna, capitalista y cristiana ha dejado, negado y violentado con su cinismo solidario.

En tal sentido, esta producción bien podría servir (como sucedió a comienzos de los 90 en Noruega) para rescatar nuestras antiguas raíces paganas.

Por otro lado, la presentación de esta producción a cargo de Pentagram Records es de calidad, con la seriedad y el compromiso que nuestra escena se merece. Una portada donde la banda muestra su lado ritualista, la contraportada con una pintura representativa de las viejas culturas andinas, un booklet con las letras en su interior, con fotografías “sobrias” de los integrantes alejados de las poses estrafalarias que hoy se estila en las bandas de Black Metal a nivel mundial (elemento que resta seriedad a muchas propuestas realmente buenas).

Un detalle que debo resaltar es la ausencia del color negro en la presentación del álbum, lo cual me parece apropiado teniendo en cuenta el concepto pagano y andino de la horda, el cual condice con los colores místicos resultan idóneos para este tipo de propuestas alejadas del tan mal usado satanismo tan moda dentro del BM.

Lo único que criticaría es que por ningún lado encuentro el line-up de la banda.

Antes de terminar estas líneas, quiero reconocer el trabajo que vienen haciendo Luis y Oskar con Pentagram Records; la labor comprometida, seria y responsable dentro del underground, apoyando a bandas con el mismo compromiso tanto de Lima como del interior del país, alejados de aquellos personajes que resaltan por la búsqueda de lucro indecente a costa de las bandas que logran engañar.

Con todo, para los verdaderos seguidores del underground nacional es un deber escuchar “El Poder de la Divinidad….El Dominio de la Verdadera Fuerza Suprema” de Ayahuaira, álbum ritualista y consagrado a la viejas divinidades andinas.



ETERNOS HAILZ.

Pueden adquirir material de Ayahuaira y otras hordas en Pentagram Records:

Galerías Brasil 29 – B (Segundo Piso) Jesús María, Lima – Perú

http://www.myspace.com/pentagramrecs



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