Problema de nunca acabar

lunes, 9 de marzo de 2009

En la actualidad Lima es una de las ciudades más congestionadas de América Latina, entre otras cosas, por la falta de conciencia vial de peatones y conductores, así como las leyes que deberían regular el tránsito que, en la práctica, no han dado resultado alguno. A pesar de ello, las soluciones que se plantean a este problema son varias, tan solo falta iniciativa política y apoyo por parte de la población.

El tránsito de la ciudad de Lima, otra “Ciudad de los Reyes” es uno de los problemas más importantes que aquejan a la capital del Perú y con esto el aditivo de la contaminación vehicular que hace de esta urbe una de las más desordenadas y contaminadas de América Latina.

Ya para los transeúntes limeños se ha vuelto (involuntariamente, supongo) algo natural convivir con el tráfico asfixiante, exasperante y la contaminación que, simplemente, sofoca las vías respiratorias de las personas que circulan por calles y avenidas de masivo tránsito vehicular, como son la Av. Abancay, Av. Tacna, Av. Wilson, Av. Arequipa, por solo mencionar algunas, sabiendo que la lista es interminable.

Pero ¿Cómo esto ha sucedido en la ciudad? ¿Cuáles son los orígenes para la sobre explosión del parque automotor limeño?

Causas del Malestar

Se puede señalar que una de las causas de este gravísimo problema es la falta de educación por parte de conductores de transporte público y del peatón en general. De esta manera, podemos apreciar que los dueños de las empresas de transportistas no tienen el mínimo control sobre su personal quienes, aprovechando que dichas empresas donde laboran no se encuentran agrupadas en asociaciones, gremios, etc., muchas veces (por desconocimiento, supongo) atentan contra la seguridad del peatón y del usuario de dicho servicio.

Otra causa, la podemos ubicar en los pasados años 90 cuando la crisis provocó desempleos dejando a muchos varados sin saber que hacer. Ante esta disyuntiva, para muchos el oficio dentro del transporte público se mostró como una alternativa para suplir la escases de trabajo, provocando así el aumento desproporcionado de líneas de transporta ocasionando una sobre oferta de más del 40 por ciento en los correspondiente a combis, custers o taxis.

Sumado a esto son las malas normas de tránsito vehicular que muchas veces poco o nada hacen para regular este problema, lo que produce que dada una ley esta quede en desuso por su escasa eficacia al momento de su aplicación. Esto debido al poco interés que las autoridades pertinentes como los municipios muestran quedando este discurso para los ruedos de campañas electorales.

Y la consecuencia más palpable se ve en el día a día del limeño que para trasladarse de un lugar a otro demora más de media hora. No es posible que desde la Av. Arica (punto de referencia de quien escribe) en Breña se demore una hora para llegar a la Av. Abancay en el Centro de Lima y 40 minutos a la Av. Tacna. Y no digamos de las personas que viven en los llamados Conos de Lima, los cuales hacen viajes HASTA DE TRES HORAS para llegar a sus centros de trabajo.

¿Y las consecuencias?

Lima, desde su fundación el 18 de enero de 1535 tuvo características desordenadas y no fue raro que en su futura expansión en tiempos de la colonia esta se diera de manera desordenada y descontrolada, así lo cuenta la historia, y así lo dice nuestro famoso historiador Luis Porras Barrenechea, gran estudioso de la historia de la Ciudad de los Reyes.

Cuando el siglo XX comenzó Lima mantenía esa tendencia tan característica a seguir expandiéndose, y eso pasó en los años 20, pero fueron la migraciones desde las serranía en los año 50 las que definieron la geografía actual de la ciudad.

Los pobladores del ande, recién venidos a Lima, al no encontrar residencia en lo que hoy de conoce como Lima Vieja o Lima Moderna, habitaron la periferia de la ciudad, grandes áreas deshabitadas que llegaron a conformar el llamado “Cinturón de la Pobreza”, antecedente de lo que décadas se denominarían los Conos de Lima.



Muchas de estas personas que habitaban la entonces periferia de la capital conseguían empleos en la Metrópoli, lo cual originó una demanda vehicular para aquellos apartados lugares. Conforme transcurrieron los años, estas zonas se fueron convirtiendo en áreas pujantes convirtiéndose oficialmente en distritos allá por los años 70. Destacando entre ellos Los Olivos, Comas y especialmente Villa El Salvador.

Para los años 80, era cada vez más la gente que residía en los conos, siendo estos sectores los más poblados de Lima. Así la demanda de transporte público se disparó a partir de estos años, factor que se incrementaría en el tiempo.

Esto, aparte de la habitual molestia del demoro para llegar a un destino, ha provocado innumerables accidentes que han cobrado la vida de muchas personas, donde la responsabilidad es compartida tanto por el conductor que no respeta las señalizaciones, los límites de velocidad, etc., y de los peatones que a la vez no respetan los paraderos, las luces de tránsito cruzando cuando no es el momento, cuando la circulación no se ha detenido.

Un factor a mencionar es la cantidad excesiva de carros que llenan el parque automotor limeño, muchos de los cuales están conformados por carros antiguos en pésimo estado de conservación lo cual ha contribuido al elevado número de accidentes.

Del mismo modo, esté comprobado que en un clima de trabajo como el que tienen estos transportistas el estrés, mal humor, impulsividad sean consecuencias comunes entre estas personas.

Otro factor de suma importancia es la contaminación que esto produce a la ciudad, a su imagen y sobre todo a la salud del ciudadano que se ve expuesto al humo de carros antiguos o de segunda mano, en su mayoría, lo que provoca que a diario el transeúnte se vea expuesto a más 411 tóxicos provenientes de estos vehículos.

Metropolitano ¿Solución?

Se han tenido en mente muchos proyectos para controlar el tráfico de Lima, uno de ellos fue el afamado Tren Eléctrico gestionado y gestionado por el primer gobierno de Alan García (1985-1990) el cual, al culminar su período quedó varado sin ver en ese entonces su funcionamiento. Para cuando el gobierno de Alberto Fujimori llegó al poder este proyecto fue desechado, ni siquiera revisado. Tuvieron que pasar más de 14 años para que en la gestión del alcalde Lima, Luís Castañeda Losio, con apoyo del gobierno de entonces de Alejandro Toledo, este proyecto fuera retomado viendo al fin su funcionamiento hasta la estación de Atocongo, en San Juan de Miraflores.

Sin embargo, se puede decir que los alcances en la disminución del congestionado transporte han sido pocos dadas las limitaciones que se restringen en un área pequeña de la ciudad.

Ante esto, Castañeda Losio en 2006 fomentó un proyecto denominado “El Metropolitano de Lima” el cual tendría como esencia el reducir el tiempo de viaje entre los conos y Lima Centro, así como disminuir el tráfico vehicular.

No se puede hablar de un metro, dada la condición del terreno de Lima, hace imposible que un proyecto de esa envergadura pudiese fructificar, por tal razón, el Metropolitano se basará en una línea única de buses que transitará de cono Norte a Sur en un tiempo de no menos de 45 minutos.

En ese sentido, se señala que son tres los aspectos previos para la realización de este corredor vial: primero, reordenamiento de rutas de circulación; segundo, recuperar las calles tomadas por los comerciantes quienes han contribuido a este caos vehicular (junto con la ciudadanía, acostumbrada a tomar los colectivos y taxis en lugares tan diverso como parques, pistas, veredas o jardines en ves de los paraderos autorizados); tercero, el municipio debe promover la asociatividad de los transportistas limeños, para que puedan acceder a las concesiones de nuevas rutas; cuarto, el municipio de Lima dará mayor prioridad a estas ocasiones en el concurso de licitación de rutas; quinto, el municipio mejorará las vías y creará mejores corredores viales; sexto, se determinará el tipo de vehículos y la cantidad que podrá circular por estas rutas; y séptimo, asegurar con esta planificación que el negocio de transporte público en Lima sea viable y rentable.

De este modo podemos entender que el problema del transporte no es solo algo técnico, de ordenamiento, tiene implícito un fuerte componente social del cual todos somos responsables por los malos hábitos de los peatones, los mismos que han sido adoptados como una conducta aceptada, normal, sin darnos cuenta que es, precisamente, esta actitud la que promueve una errada conducta por parte del peatón y del conductor, reflejado en el caos vehicular en el que hoy los limeños nos encontramos sumergidos.

Algunas Alternativas

Entre las alternativas que se proponen para solucionar el problema de la congestión vehicular y la saturación del parque automotor se plantea lo siguiente:
Planificar integralmente el tránsito en Lima con dos aspectos los cuales son la renovación y creación de vías.
  1. Educar vialmente a todos los ciudadanos.
  2. Creación de by passes en los lugares de mayor congestión, lo cual ayudaría al descongestionamiento, presentándose esta como una solución de corto plazo.
  3. Educación vial, el cual debe ser implementado desde la escuela, así como el hecho de hacer más riguroso y exigentes los exámenes para otorgar las licencias de conducir.
  4. Regular la sobre oferta del transporte público, la cual se puede llevar de tres maneras:
  • No incluyendo más vehículos en el transporte público.
  • Realizar minuciosas revisiones técnicas a todo el parque automotor otorgando permiso solo a los que cumplan con los requisitos, de esta manera se reduciría significativamente el numero de vehículos que ofrecen el servicio de transporte ya que muchos se encuentran en mal estado.
  • Creación de un sistema de buses organizados y un sistema de rieles( tranvías, tren eléctrico) es una solución viable a corto y mediano plazo y el sistema de trenes ayudaría a disminuir la sobre oferta ocasionada por las combis y micros.
  • El cumplimiento de normas es casi imposible en Lima, pero, ante esto la municipalidad debe ejercer su autoridad multando drásticamente sin ninguna amnistía.
  • El Estado deberá sancionar drásticamente a los policías involucrados en actos de corrupción" a los policías involucrados en coimas".
Quizás, haciendo caso a algunas de estas sugerencias podremos vislumbrar un futuro mejor para este gravísimo problema, siempre y cuando la ciudadanía tome conciencia del rol que cumple en su solución. Esperemos que esto se pueda solucionar.

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