De Mysteriis Dom Black Metal

lunes, 30 de marzo de 2009

Rock and Roll Profano

El Metal desde sus orígenes tuvo una actitud oscura, tétrica, rodeada de un halo de misterio en sus letras cargadas de figuras poco ortod
oxas dentro del imaginario espiritual de la civilización occidental.

Cuando el Black Metal irrumpió en la escena metalera a mediados de los años 80 (con bandas como Venom, Merciful Fate y Bathory) y sobre todo en los 90 (Black Metal Noruego: Mayhem, DarkThrone, Emperor) la figura del demonio, Satanas, Lucifer, Belial o Luzbel tuvo un componente importante en la formación lírica y musical de este bastardo del bastardo por naturaleza.

Si bien podemos apreciar que las líricas en canciones de Venom tenían un componente “Sat
ánico”, si cabe ese término, no era esto sino la comprensión de Cronos y compañía que ellos eran el lado oscuro del metal. Era algo más que por convicción por teatralización e impacto para con las audiencias.

Ese rol lo asumieron otras bandas de la llamada “Primera Ola de Black Metal” que, en palabras de Fenriz, baterista de DarkThrone era “rock and roll con temática satánica”. En ellas podemos agrupar a Venom, Hellhammer, Celtic Frost, Merciful Fate, Bathory, e incluso a Destruction y Kreator. Las cuales se caracterizaban por tener un sonido agresivo con letras profanas. Incluso muchas de ellas como Celtic Frost y Bathory serían enmarcados en lo que se denominaría posteriormente “Thrash Black”.

Emperadores Negros

No es si no hasta los últimos años de los 80 (1988) y principios de los 90 cuando el sonido del Black Metal se consolidaría en un país muy particular de donde no se pensaba produc
iría tremendo monstruo. Noruega.

Inspirados por Venom y Bathory, esencialmente, jóvenes radicalizados, fervorosos fanáticos de la música extrema, sumado a su convicción, no solo estética, sino ideológica de eliminar al cristianismo de su natal Noruega para imponer las antiquísimas tradiciones y deidades paganas deciden formar sus bandas para predicar su evangelio de odio a la religión, la humanidad.

Øystein Aarseth tenía 16 años cuando a un amigo llamado Jørn Stubberud deciden juntarse en 1984 para formar una banda. Es así como nace Mayhem. Aarseth, que se hacía llamar por entonces Destructor cambió su sobrenombre a Euronymous, quien según el mismo significa “Príncipe de la Muerte” y Stubberud a “Necrobutcher”.

Con ellos empieza lo que seis años más tarde junto con Emperor, Darkthrone, Burzum e Immortal se demonizarían así mismo “True Norwegian Black Metal” lo cual no solo englobaba un sin fin de sonidos blasfemos, sino que estos se veían aderezados por una concepción misantrópico-nihilista de la trascendencia de la humanidad, las maneras como destruir al cristianismo, la muerte como premisa, el dolor autoinflingido y la preponderancia del ser en su desarrollo como individuo en desmedro del colectivo.



Quiero hacer un paréntesis en esta exposición para delimitar el campo del presente post. En una publicación en este blog ya escribí sobre el Black Metal en términos más generales, dando importancia a las bandas que la iniciaron, su estilo de música, sus períodos a lo largo de estas dos décadas. Al contrario del primer trabajo sobre el BM, este segundo material tiene como finalidad explicar (si se quiere usar ese término) las razones por las cuales los músicos de este género (en especial los noruegos, ya que fueron los iniciadores) decidieron enarbolar tan vehementemente las banderas del satanismo más allá del impacto en los concierto y si en verdad este “satanismo” tuvo una formación ideológica concreta como doctrina, o al contrario, fue la respuesta obvia para contrastar a una sociedad acomodada, profundamente religioso como lo es Noruega.


El Secreto de las Artes Oscuras Noruegas

Hablar del pensamiento que se formó en torno al círculo de músicos pioneros del Black Metal en Noruega es remontarnos mil años atrás cuando los peregrinos cristianos hicieron sus primeras incursiones en territorio escandinavo con la tarea de evangelizarlos.


Como es históricamente conocido, los antepasados vikingos de Euronymous y compañía se resistieron a este sacrilegio, reticentes a dejar a sus dioses de Migdgard por la bondad de Jehová y su hijo Jesucristo. Este proceso no se pudo llevar de manera sistemática hasta que el rey Olaf I en el 995 convertido al cristianismo tomó la corona de Noruega realizando la cristianización forzada, a punta de hierro para aquellos que se resistieran. Les viene a la mente la famosa frase que los cristianos españoles del siglo XVI decían contra los judíos acusados por herejes: “Conviértete o muere”. Bueno, esa misma frase la usaron en Noruega. De esta manera, la palabra de Dios fue instaurada en las frías tierras de Odín, Thor, Freya y Loky.

Este proceso fue acompañado de la profanación por parte de monj
es y soldados de la cruz de templos sagrados para los nórdicos, teniendo al fuego como elemento preferencial. Y como ya es costumbre de los conquistadores, sobre esas ruinas, levantaron sus iglesias alejadas del estereotipo de Europe occidental, estas poseían una arquitectura que tuviera elementos propios de Escandinavia para hacer sentir que este nuevo Dios era tan noruego como romano.

Desde entonces siempre hubo un resentimiento hacia el cristianismo que de alguna manera u otra tarde por lo menos siete siglos para consolidarse, debido a que los pocos vi
kingos que quedaban se resistieron a dejar sus viejas creencias de honor, marcialidad, entre otras virtudes.

En la actualidad, las estadísticas dicen que en Noruega más del 80 por ciento de la población profesa la rel
igión protestante, en tanto que el resto pertenece a alguna secta cristiana.

Un parecido con la realidad de su vecina Suecia, donde el vocalista de Emperor Magus Caligula declaró “En Suecia se discute sobre el programa religioso más sintonizado y los curas más famosos”. Si tomamos esta declaración como algo, efectivamente, cierto se puede conjeturar sobre la situación de su vecina. Otro dato a saber es que la iglesia sigue siendo un componente activo dentro del aparato estatal noruego.

Diabólica Revolución

Los primeros músicos del Black Metal en Noruega combinaron los elementos antes mencionados, es decir: la música extrema de temática profana que sumado al componente
histórico de restaurar la cultura nórdica pagana se fundió para crear el sub-género y sub-cultura del Black Metal.

Se trataba sobre todo de jóvenes rebelándose contra su sociedad. Pero no se entienda que esta rebelión era producto de una condición de explotación, un grupo de marginados sociales a consecuencia de la pobreza, gobierno corrupto. No.

Es de conocimiento que Noruega (al igual que Suecia) es uno de los países que han l
ogrado los niveles de vida y bienestar más altos en el mundo. Su sociedad se caracteriza por índices de estabilidad en su población que no posee tipo de queja alguna en el plano político-económico.

No habiendo ninguna consigna ante la cual contraponerse (tampoco les interesaba tema relacionado a la política o reivindicación social) el chivo expiatorio de su concepción fue la religión que agobia todos los ámbitos de la sociedad noruega: el Cristianismo.

En palabras de Ihsahn, vocalista de Emperor: “Diría, básicamente, que
el Black Metal está hecho por el folklore del país. Notodden (ciudad) es semejante a una sociedad ordinaria perfecta para que crezcan rebeldes contra ella. Eso nos dio cierta inspiración”

En esta situación, cabe remitirnos a la historia del BM a p
artir de 1991. Tras la muerte del cantante de Mayhem, Dead, el guitarrista y líder de esta, Euronymous, decide juntar a los músicos del BM de ese entonces (Emperor, DarkThrone, Burzum y Mayhem, inicialmente) para formar un grupo autodenominado el “Inner Circle” el cual se había propuesto como fin máximo el de desterrar la religión de Noruega y reinstaurar las viejas tradiciones paganas. Esta “secta” giraba en torno a la presencia carismática, de Euronymous quien hizo a la vez de guía, especie de sacerdote e ideólogo, quien sentaría las bases del BM como cultura ligado íntimamente a la música. Cuando el pasatiempo de muchos era la música. Euronymous y compañía crearon todo un paquete completo que implicaba la música, la manera de pensar extrema y el hecho de vivir siempre al borde de todo.

En un reportaje dedicado a este sub género del metal, realizado por la televisión noruega, Fenriz, baterista de DarkThrone es preguntado: “¿A qué tipo de personas les atrae este tipo de vida?” a lo que este responde.

“Eso era muy diferente antes y después de la publicidad de los medios. Cuando comenzamos a principios de los 90 estabamos en la escena del metal extremo por algún tiempo, pero en ese período no había un paquete completo de estilo de vida, tuvimos que hacerlo nosotros mismos, no era prefabricado. Sin embargo, en 4 o 5 años se convirtió en una industria” para después añadir “El Black Metal no es una cosa de rebeldía juvenil. No es como era el punk: un grupo rebelándose. No. Es para uno mismo. Es individualismo, sobre todo”


Cómo anteponerse


Pero en toda esta concepción de lucha hay una contradicc
ión. Muchos de estos músicos declaraban ser abiertamente satanistas. Sin embargo, cabe rescatar que ninguno de ellos pertenecía a un culto satánico propiamente dicho. Lo más probable es que ninguno de ellos tuviese un pensamiento satánico propiamente articulado.

Segundo, si se hacían llamar satanista ¿por qué querer instaurar las tradiciones nórdicas paganas, puesto que estas nada tiene que ver con el culto al demonio?

La respuesta parece ser esta.

Para luchar contra el cristianismo las figuras de los antiguos dioses vikingos no
tendrían la fuerza necesaria (en lo referente al culto, la fe, el dogma y la promesa de toda religión) para anteponerse a los valores occidentales. En tal, la única figura capaz de hacer frente al dogma cristiano sería nada más que la figura de Satanás, y los antivalores que con ella devienen.

Un factor a tomar en cuenta, aunque pase muchas veces desapercibido, es la edad de estos muchachos, que en su mayoría circundaban entre los 17 o 21 años. Demasiado jóvenes para desarrollar un pensamiento coherente, con una plataforma de acción. Era, más que todo una rebeldía juvenil que con el tiempo fue dando paso a moderaciones en la manera de actuar, pensar y hasta vivir.

Este frágil edificio doctrinario se vino abajo con la muerte de Euronymous a manos del único miembro de Burzum, Varg Vikerness, quien en una hasta ahora actitud sospechosa atacó al líder de Mayhem con el objetivo de quitarle la vida. Cuando este fue capturado declaró que el ataque lo realizó en defensa propia pues este (Euronymous) tenía planeado (e incluso lo habría rumoreado a varios miembros y allegados al Inner Circle) su asesinato desde hacía ya considerable tiempo.

Es a partir de aquí que la vieja escena del black metal y con ella la primera ola de este género tocaría su fin. Un período de inestabilidad para muchas bandas (Mayhem, Burzum, Emperor, Darkthrone, Hadez Almighty, Enslaved, Satyricon, entre otras) viendo muchos de sus proyectos paralizados dado que muchos integrantes de estas bandas tendrían problemas con la justicia por razón a actos de violencia. Del mismo modo, los sucesos de Inner Circle, la quema de iglesias y la muerte de Euronymous dividieron a la escena black metal, no solo noruega sino a escala mundial, formándose por unos buenos pares de años la escisión entre lo que podría llamarse Burzumnianos y Mayhemnianos, en tanto que otras tantas bandas hartas de pleitos seudoideológicos se apartaron para dedicarse a reestructurar su música.

Noctámbula reflexión

En tal, el satanismo de la primera ola del black metal (noruego) se basaba, se colgaba de arg
umentos tan frágiles como las vidas de sus líderes, la falta de madurez, convicción en su pensamiento llevó a la fácil ruptura de este grupo cohesionado en torno a un “pontis” negro. A su vez, con el fallecimiento de la idea del ocultismo comenzó a tomar fuerza y vigor el postulado pagano, la temática vikinga, así como la guerra, aparte de los ya mencionados temarios misantrópicos y odio.

En resumidas cuentas, hablar del Black Metal, y en especial del Black Metal Noruego (llamado también “True Norwegian Black Metal”) es hablar de un movimiento no solo musical, un movimiento social de la juventud extrema deseosa por desbaratar el orden social sumamente conservador en el que vivían, impregnado de religiosidad en todos los ámbitos del quehacer social. Una visión de destrucción para crear un Valhalla pagano con ciertos tintes de lo que ellos definían como satanismo. Una visión utópica de su propio mundo ideal, lejos de cruces, curas, papas, reyes burgueses, entidades comerciales, donde la ley del más fuerte rigiera, donde la voluntad se imponía sobre los demás por una cuestión de casta y elite. Ellos se autoproclamaban satanistas, pero en verdad, la mayoría lo hacía para llamar la atención de los medios y asustar, de ese modo, a las viejos pacatos que toda sociedad existen, porque definirse como “Satanista” ya implicaba de por si un desafío a la sociedad cristiano occidental, ni proclamarse comunista resultaba tan subversivo en una sociedad como la noruega que hacerse llamar a si mismo un adorador del demonio. No era una postura, pues esta se define como la toma de una opción dentro de lo establecido, concebido y aceptado; es mas bien una apostura al tomar partido por algo resueltamente amoral, desagradable y rotundamente contradictorio.

No cabe la menor duda, al menos para quien escribe, que sin todo esto, sin el Inner Circle, sin la quema de iglesia, sin la violencia explícita que proclamaban y que muchos pra
cticaban, así como los hechos fatídicos relacionados a Varg Vikerness y Euronymous el Black Metal no sería ese gran parangón musical, lleno de cargas emocionales oscuras que es en la actualidad. Y, a pesar que muchos de sus actos no serían imitados por la mayoría de sus fans, ninguno puede negar que el carácter de este tipo de música se funda no a finales de los años 80 sino con las bandas de los 90 y que su radicalidad fuera la propulsora de ese monstruo demoníaco, siendo este un antivalor intrínseco a su naturaleza puesto que como música extrema se condensó con las mentes extremas de sus padres, siendo estas mentes las que aún son los pilares, la base primordial para realizar una buena banda de Black Metal, cuyo discurso quizás ya no importe tanto (como década y media atrás) pero sigue removiendo los cerebros, la entrañas, las viseras de esa mente animal dispuesta a dejarse llevar por los acordes, riffs, blast beats y voces descarnadas cual lamentos inhumanos. Mientras esto siga existiendo, allá en los infiernos Euronymous y sus vasallos sobre la tierra seguirán haciendo eco hasta el fin de los tiempos.

HAIL BLACK METAL!!!!!



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