Desamparados: sin fuerza social que nos pueda salvar

viernes, 24 de diciembre de 2010


La política choloquial

La política peruana, en los últimos años, ha devenido en un vicio de clientelismo, partidos caudillos y coyunturales, basados no en programas sino en rostros, caras que poco o nada tienen que ver con un plan serio. Para muchos una esperanza en este horizonte sombrío representaba la figura de Susana Villarán y la “good people” de Fuerza Social. Esto (como lo escribí en posts anteriores), claro está, no resultó así.

Desde que “Manifiesto Bizantino” abordó el tema de FS se dejó claro nuestro punto de vista: que este “partido” no era sino una organización coyuntural, basada en el carisma y arrastre de una sola persona y que ciertas condiciones especiales (la salida de Kouri, el escándalo del señor Cataño con Lourdes Flores) hicieron posible que los muchachones de color verde llegaran al sillón municipal.

Entrando en materia

Nadie con dos dedos de frente puede negar que esta gentita se encuentra donde está no por el programa de Fuerza Social, no porque su logo se haya puesto de moda en las redes sociales acompañando las fotos de todos los guays, puppies, caviares y modistas nice, sino por Susana, la gente votó por ella, no por la organización que ella representa.

Ahora, con los ánimos insuflados de triunfalismo decidieron ir a las presidenciales en conjunto con algunos movimientos regionales y con ¿Tierra y Libertad? Vale, entiendo eso, ¿MNI? Mis ojos me engañan ¿Qué hace un partido que se ufana de querer refrescar la política, sus usos y práctica aliándose con la fachada moderada del Partido Comunista del Perú – Patria Roja, quienes representan un pensamiento anquilosado, inconsecuente, desfasado y anti natural?


Las críticas han sido duras y las luchas, disputas internas no se hicieron esperar. La izquierda peruana no puede – y quizás nuca lo haga – consolidar su unidad por el enorme sectarismo que la infesta. Ante esto, y viendo que esta “alianza” mas que beneficio traerá perjuicio, decidieron anularla y hoy, el movimiento social, las “fuerzas progresistas” se encuentran en desamparo, separadas, fragmentadas, divididas, al punto de la confrontación intestina, como siempre lo han estado.

Lo que hiede dentro de FS

Hoy por hoy, lo que se huele en Fuerza Social es un ánimo angurriento de poder, de ganar a como de lugar, y esto ya lo han dicho muchos zurdos y zurdoides como el miembro de Movimiento Nueva Izquierda (MNI, el rostro bonito de Patria Roja) Rolando Breña Pantoja: “Fuerza Social quiere llegar al poder con quien sea”, nada más cierto; lo hicieron en un principio tentando al popular Nano Guerra García, un antiguo ¿fujimorista? Si, de socialista, de progresista nada debe tener; para último tentar con el diplomático Manuel Rodriguez Cuadros, un tipo bastante soft para la política peruana, demasiado ambivalente para un público que desea escuchar cosas directas y no medias tintas como es el estilo de todo buen diplomático.



Así mismo, la candidata a la primera vicepresidencia por el partido Nacionalista, Marisol Espinoza dijo que “Fuerza Social es la izquierda que la derecha quiere”. Difiero de lo dicho, pero si puedo decir que FS no es sino una izquierda comodina en su versión más “light”.

Lo que la gente dentro de FS no logra entender es que el descrédito y el sancochado ideológico que han llevado a cabo ahora les está pasando factura, mucho más allá de lo esperado. Es verdad. Sin embargo ¿qué se puede esperar de un movimiento que se forma en un abrir y cerrar de ojos en una ambiente tan convenido y volátil como lo es una campaña electoral?

Al borde de…

En ese sentido, la agrupación que se hizo con la victoria en las últimas elecciones municipales, se encuentra hoy en un estado crítico, cuando la efervescencia mediática que despertó se terminó, cuando las disputas y contradicciones internas no han reflejado sino la falta de organización, la improvisación y la pobreza de espíritu de una organización que se presentó como la nueva cara de la política nacional, con las manos limpias, con todas las ganas de generar un cambio. Es probable, pero, tenían algo en contra: la falta de miras a futuro y una cola de personajes y agrupaciones asociados con el atraso, el chamullo y la falta de entendimiento de la realidad.

Por eso, estas elecciones serán más que decisivas para Fuerza Social. Obviamente, no conseguirán la presidencia por sus propios medios. CATEGORICO. Pero se juegan la vida, se juegan el hecho de entrar al ruedo político nacional o volver al círculo cerrado de fanáticos progres, de burgueses con conciencia social, refugiados en las aulas de enseñanza de universidades burguesas, formando a los pensadores sociales snobs del mañana (puro floro, poca acción, poca abstracción, bastante divagación) lo que, en términos políticos es, más o menos, lo mismo que la inexistencia.

El 2011 será un año decisivo en la política peruana, así como para muchas agrupaciones que se juegan la permanencia o su asentamiento dentro del stablishment del poder. No duden cuando les digo que Fuerza Social es uno de ellos y que, al final de cuentas, resultará siendo una agrupación más que busca permanecer ligada y sumergida en los hilos que se decanta con el control de las masas y la toma de decisiones. Y, como van las cosas, su destino no es otro que regresar al ostracismo del que por un tiempo breve salieron.

A esos que hablan de “cambio”

No crean en las mentiras que la autodenominaba “nueva izquierda” y sus esbirros jurásicos hoy nos quieren vender, el viejo cuento de la “izquierda moderada”, la “izquierda democrática”, el “nuevo estilo de hacer política” porque tal cosa no es real, no se puede es
perar tal hecho de una organización caudillista, sin un plan concreto sin un alumbramiento más allá de fines meramente electorales.

Hoy hago memoria y recuerdo a aquellos que se ufanaban de un cambio, a aquellos que nos veían como marcianos por estar dentro de lo IN de hace unos meses atrás, hoy me acuerdo de aquellos que tildaban suelto de huesos a uno de derechista, fascista a quien osara criticar a la candidata del “cambio”. Hoy no puedo sino decir airoso que los pocos que estuvimos a la otra orilla de la moda política, (y que tampoco se arrimó al anquilosado ideario conservador) por más marginados que nuestra postura se encontró, el tiempo, los hechos nos dan la potestad y la confianza necesaria para decir con vehemencia “TENEMOS LA RAZON”.

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