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Review – Ayahuaira “El Poder de la Divinidad……El Dominio de la Verdadera Fuerza Suprema”

jueves, 4 de noviembre de 2010


Hacía mucho que en “Manifiesto Bizantino” no se hablaba de música, y que mejor que este momento para hacerlo con una gran producción del underground nacional. Me refiero al último material editado por Ayahuaira “El Poder de la Divinidad….EL Dominio de la Verdadera Fuerza Suprema” producido bajo los negros estandartes de Pentagram Records.

Antes que nada cabe señalar (para los no entendidos o recién iniciados en la escena extrema peruana) que Ayahuaira es una horda de Black Metal proveniente de las frías y lúgubres tierras de Huancayo con un poco más de 10 años dentro del underground siendo una de las bandas más representativas en la escena local de su ciudad.

En 2010, después de más de cinco años sin editar material alguno aparece esta producción que compila sus dos demos “El Poder de la Divinidad” (2001) y “El Dominio de la Verdadera Fuerza Suprema” (2002) más un track inédito llamado “Poderoso Bosque de Piedras” y un video en vivo interpretando el tema “Iniciación” lo que de por si le da un “plus” a este material.

Un intro de bajo resuena como antesala a lo que está por llegar, las guitarras rasposas densas, acompañadas por una batería primitiva despliegan el alma ritualista y pagana de estos demonios. Lo que a continuación viene son descargas de odio, guerra y muerte hacia los hijos de la cruz, hacia su inhumano orden establecido, profesando total respeto y veneración hacia el paganismo que una vez dominó estas tierras andinas.

En lo sonoro, los tracks que conforman “El Poder de la Divinidad” requieren de suma atención pues las voces se pierden por momentos, sin embargo, todo cambia a partir de “Poderoso Bosque de Piedras” donde los temas son mucho más audibles. A pesar de ello, esto enriquece en muchos aspectos esta producción permitiendo sentir el verdadero espíritu de una horda Black Metal: cruda, primitiva y blasfema (a mi parecer, las tres premisas esenciales para elaborar el sonido BM)

En lo referente a las letras, como mencioné anteriormente, estas son de un absoluto culto pagano, el recobro de los viejos ritos andinos, el rescate de la cultura de guerra que en la antigüedad era un valor positivo, así como esa conexión hoy perdida entre el hombre y la naturaleza, aquella que nuestros ancestros poseían, aspecto que la sociedad moderna, capitalista y cristiana ha dejado, negado y violentado con su cinismo solidario.

En tal sentido, esta producción bien podría servir (como sucedió a comienzos de los 90 en Noruega) para rescatar nuestras antiguas raíces paganas.

Por otro lado, la presentación de esta producción a cargo de Pentagram Records es de calidad, con la seriedad y el compromiso que nuestra escena se merece. Una portada donde la banda muestra su lado ritualista, la contraportada con una pintura representativa de las viejas culturas andinas, un booklet con las letras en su interior, con fotografías “sobrias” de los integrantes alejados de las poses estrafalarias que hoy se estila en las bandas de Black Metal a nivel mundial (elemento que resta seriedad a muchas propuestas realmente buenas).

Un detalle que debo resaltar es la ausencia del color negro en la presentación del álbum, lo cual me parece apropiado teniendo en cuenta el concepto pagano y andino de la horda, el cual condice con los colores místicos resultan idóneos para este tipo de propuestas alejadas del tan mal usado satanismo tan moda dentro del BM.

Lo único que criticaría es que por ningún lado encuentro el line-up de la banda.

Antes de terminar estas líneas, quiero reconocer el trabajo que vienen haciendo Luis y Oskar con Pentagram Records; la labor comprometida, seria y responsable dentro del underground, apoyando a bandas con el mismo compromiso tanto de Lima como del interior del país, alejados de aquellos personajes que resaltan por la búsqueda de lucro indecente a costa de las bandas que logran engañar.

Con todo, para los verdaderos seguidores del underground nacional es un deber escuchar “El Poder de la Divinidad….El Dominio de la Verdadera Fuerza Suprema” de Ayahuaira, álbum ritualista y consagrado a la viejas divinidades andinas.



ETERNOS HAILZ.

Pueden adquirir material de Ayahuaira y otras hordas en Pentagram Records:

Galerías Brasil 29 – B (Segundo Piso) Jesús María, Lima – Perú

http://www.myspace.com/pentagramrecs



Sweet Young Thing ¿Qué es Grunge?

domingo, 11 de abril de 2010

Come on Down

Me recuerdo una vez, un día, una noche de un sábado de 1999 en la casa de mis primos. Como todos los fines de semana yo subía a su casa para darme una partida de Play Station.
En ese entonces tenía 14 años.

Un amigo en común tocó el timbre, le abrieron la puerta y entró al cuarto donde mi primo mayor y yo estábamos jugando. De pronto, mientras nuestros dedos machucaban con avidez ludópata los botones del comando, este amigo dijo “Gary ¿Por qué no te pones Nirvana?” mi primo accedió, yo no sabía que era eso (pues a las justas había escuchado en ese entonces a Oasis y Korn)

El disco comenzó a girar dentro de la lectora, pude escuchar ese sonido peculiar al dar infinitas revoluciones, entonces los primeros riffs de “Smell Like Teen Spirits” se quedaron grabados para mí.

Aquello me era muy fuerte, muy estridente, además, la voz de ese tipo llamado Kurt me zumbaba en los oídos como tratando de decirme algo importante que yo no lograba captar. Siguieron luego “in Bloom” “Lithium” y sobre todo “Territorial Pissings” que es la que más me gustó de ese álbum, incluso hasta ahora.


Yo, muy sonso, muy ignorante, pero sobre todo curioso, atiné (o desatiné) a preguntar “¿Qué música es esa, Gary?” “¿no te gusta?” fue lo primero que contestó Gary (el hermano hombre que nunca tuve) “Es bastante fuerte, pero me llama la atención” el amigo se metió “Es Nirvana, tío, Nirvana, Kurt Cobain” Gary siguió “A ese tipo de rock le dicen grunge”. Para ser honesto, seguía sin entender que trató de decirme con eso de “Grunge”

Pronto, una banda que pasó totalmente desapercibida, a pesar que su video me gustó mucho se convertiría en mi preferida y marcaría mi vida hasta en ese entonces y hasta el presente. Pearl Jam. Una vez más, Buscaba sobre ellos (2000) y me daba con la sorpresa que eran “Grunge”. Sin embargo, y recordando la palabras de mi primo hacía menos de un año, no encontraba mucha similitud entre el Grunge de Nirvana y el de Pearl Jam.

Just Gimme Indie Rock

Aún así, para mi la etiqueta “Grunge” ya estaba predefinida, aunque de manera bastante confusa.Pero, ¿existe en verdad la palabra “Grunge” para definir un tipo de música?

La mayoría definen esta palabra, grosso modo como un sub género del llamado “Rock Alternativo” cuya explosión se dio en los primeros años de la década de 1990 pero, y esta es otro interrogante ¿a qué se denomina rock alternativo?

Personalmente, ese es el primer término erróneo en todo este embrollo: rock alternativo “¿alternativo a qué?” como diría Billy Joe, cantante de Green Day en una entrevista en Woodstock 94.


En todo caso, el término más apropiado sería “indie americano” dado que este tipo de música (en sus inicios) independiente, alejada del circuito comercial tuvo, patrocinada por sellos independientes, sin mucha difusión masiva, alejado de las grandes revistas (su espacio eran los fanzines locales) surgió a mediados de los años 80 cuando el pop, el new wave y el glam eras las bandas rankeadas en las listas de los charts a nivel mundial. En ese sentido no hubo cabida para las bandas que mantenían la esencia del rock.

De este modo a lo largo de Estado Unidos surgieron focos o escenas de música indie, destacando las de zonas como Florida, California, Chicago, New York, Portlad y Seattle.

Esta última tuvo un desarrollo especialmente particular, sobre todo por lo alejado de las grandes ciudades a donde todas las grandes bandas iban.

Sweet Oblivion

Seattle no era rentable para bandas como Led Zeppelin, Motorhead o Ramones. Esto contribuyó a que la escena indie de la ciudad de la costa oeste de EE UU tuviera un desarrollo, si se quiere, autóctono, pues desarrollaría un estilo particular una mezcla hasta entonces no hecha: la influencia punk por un lado, así como la sicodélica, la hard rock y la metalera.

Para 1985 se podían reconocer dos bandas legendarias en Seattle, como Melvins y Green River. Estas serían el génesis de lo que luego sería el “Seattle Sound” mal llamado Grunge.

Estas dos bandas se caracterizaron por tener un sonido bastante caótico, dejando clara la influencia de las bandas punk más hardcore de la época (Black Flag, por ejemplo) y lo rasposo, pesado y denso del sonido del metal.

De esta influencia, aparecerían bandas luego emblemáticas como Skin Yard, Soundgarden, Screaming Trees, Love Battery, Blood Circus, Mudhoney, Mother Love Bone, Nirvana, Alice In Chains o Pearl Jam. Todas estas con un origen común, Seattle y una afinidad, dado que la escena era tan pequeña que todos se conocían y, sin embargo, surgieron un número increíble de bandas lo que fue diversificando la propuesta del “Seattle Sound” (The Walkabouts, The Young Fresh Fellows o The Posies, por ejemplo, tenían toques más Folk o pop)


Una vez iniciados los últimos años de los 80 algunas bandas de Seattle, gracias el crecimiento abrumador de su escena haría posible que un número de bandas empezará a tener difusión underground por diversas zonas de Estados Unidos. Entre ellas destacarían The Young Fresh Fellows, Screaming Trees, Skin Yard, Melvins (a pesar de ser prácticamente “dioses” en Seattle el resto de Estados Unidos aún no entendía lo que Buzz Osbourne y compañía hacían) pero sobre todo Mudhoney y Mother Love Bone que eran las que más gente convocaban y las que mejor vendían delas bandas provenientes de la “West Coast” americana.


Do the Evolution

Esto no hubiera sido posible sino fuera por el surgimiento de sellos independientes como C/Z Records (si, la que editaría el histórico Split “Deep Six” donde se encontraban bandas como THe U-Men, Melvins, Green River o Soundgarden y que daría pie al desarrollo de toda un escena) PopLlama Records, pero y sobre Sub Pop que sería la responsable de dar un reflujo de exposición y oportunidades a las bandas locales para que pudieran grabar sus maquetas, entrevistas en revistas especializadas, así como la organización de conciertos.

Esto permitió que la escena de Seattle empezase a ser tomada en cuenta dentro del indie americano como una de las más importantes, vitales y prometedoras. En consecuencia, una vez llegado el año 1990, Seattle estaba ya en boca de todos y era un vox poppuli que las bandas editas por la Sub Pop eran de los mejores lanzamientos independientes que pudieran existir.




Here Comes Sickness

El resto es historia conocida. En 1991, aparece el video de “Smell Like Teen Spirit” en MTV, la música “alternativa” deje de ser indie y se vuelve un producto, un mercado, se masifica tanto que deja de ser indié, pronto, casi todas la bandas independientes firmaban ya contratos con SONY, EPIC, COLUMBIA, VIRGIN, WARNER, etc.


Fue cuando el término “Grunge” terminó por convertirse en una etiqueta barata la misma que tomaría la industria discográfica para calificar a bandas no calificables como Stone Temple Pilots, Smashing Pumpkins, Collective Soul, Bush, Candlebox, Dinosaur Jr. o a los mismos Sonic Youth y Pixies.

Al mismo tiempo, esta industria comenzó a semejar que todo aquello, musicalmente hablando, que provenía de Seattle debía, necesariamente, llevar la etiqueta de “Grunge” y esto fue lo truncó el desarrollo de una escena tan prometedora que encontraba cada vez más espacios para generar nuevas propuestas.

Con todo, cabe señalar que “Grunge” fue una invención de Mark Arm, guitarrista y vocalista de Mudhoney, quien, en una carta a principios de los años 80 calificó a su primera banda Mr. Epp and tha Calculations de la siguiente manera: “Pure Grunge, Pure noise, Pure Shit” (pura basura, puro ruido, pura mierda) término que después la Sub Pop utilizaría para describir la música de Green River (de la que Arm era vocalista)


Down in a Hole

Toda la comercialización y sobreexposición que sufrieron las bandas de Seattle conllevo a que esta más que asentarse como un nuevo movimiento musical se transformara en una moda que no duraría más allá del año 96.

El efecto fue tal que las bandas más representativas de Seattle en ese entonces se encontraban en períodos de crisis.


Nirvana había desaparecido, Alice In Chains no hacía conciertos por la adicción a la heroína de Layne Staley (REMEMBER LAYNE), Soundgarden sufría de conflictos internos (al año siguiente 1997, se separarían), Screaming Trees editaría su álbum Dust, un fracaso de ventas que a la larga los llevaría al estancamiento y posterior separación; y Pearl Jam editaría un álbum complejo con el cual intentaba separarse de la etiqueta Grunge, “No Code” con serios problemas internos que, por un momento, pareció que desembocaría en una separación.


Sumado a ello aparecerían otros géneros para desestrezar la saturación Grunge como el “post Grunge”, “el brit pop” y el recientemente creado “Nu Metal”.

I Got Shit

Cuando desconocía todo esto (hace vario años, tengo que decirlo) para mi Grunge era Sonic Youth, Smashing Pumpkins, Kyuss, Blind Melon, Collective Soul, Bush, The Toadies, Veruca Salt, Pixies, Live, Crash Test Dummies, pero la verdad es que no lo son.

Grunge, en si, hace referencia a un tipo de bandas provenientes de Seattle cuyo sonido se caracteriza por ser ácido, crudo, denso, garrasposo y al mismo tiempo veloz, con mucho punk, mucho metal y un toque de noise. Eso es Grunge.


Pero Grunge no es el Seattle Sound, de lo contrario ¿donde encajarían bandas como Screaming Trees, The Walkabouts, Love Battery , The Posies o Mother Love Bone?

Entonces ¿Qué es el Seattle Sound? Simple. Es la escena de indie rock que se desarrollo de manera independiente al resto de “movidas” en los Estados Unidos, haciendo mezcla de estilos que hasta entonces otros géneros a lo largo del país no habían experimentado (metal con punk, punk con folk, noise con metal y punk, etc.)


Con todo ello, nadie puede negar que bandas como Nirvana, Pearl Jam o Alice In Chains tuvieron en el desarrollo dela música de los 90 y de los años recientes pues, con el “Seattle Sound” que el rock vuelve a sus raíces, vuelve a la esencia misma de tocar guitarras a todo volumen, con una energía que el glam, el pop y el new wave habían aletargado. Sumado a ello, dejó de ser la música de guitarras para los “freakies” y más populares, para tornarse, nuevamente, un concepto para los marginados, para los “underdogs”, para los excluidos y para los que desean sentirse vivo y compenetrados a través de un par de acordes.


Si no fuera por ellos ¿Qué sería del futuro de la música?

P.D. todos los subtítulos son canciones o títulos de alguna banda de la época


Sweet Young Thing - Mudhoney
Come on Down – Green River
Just Gimme Indie Rock - Sebadoh
Sweet Oblivion (album de 1991) – Screaming Trees
Do the Evolution – Pearl Jam
Here Comes Sickness – Mudhoney
Down in a Hole – Alice In Chains
I Got Shit – Pearl Jam
















Burning in Pentagram

jueves, 19 de noviembre de 2009

Con motivo de la llegada de los thrashers australianos de “Mortal Sin” Pentagram Records lanza compilatorio peruano con lo mejor de la escena underground nacional.


Lima y todo los hellbangers de estas tierras ancestrales están próximos a sacudir las cabezas y la destrucción cuando los maestros del thrash metal provenientes de Australia “Mortal Sin” sacudan la ciudad con lo más pesado de su artillería de guerra en el “into the Pentagram Fest I”.

Este ritual estará acompañada de las bancas limeñas y del interior como: Hadez, Nahual, Inri, Two Face Sinner, Kay Pacha (Huancayo) entre otras.




Con motivo de este festival, Pentagram Records, dirigo por Scharack y The Mutilator (dicho sea de paso, personas a quienes les tengo mucha estima) van a lanzar su primera producción llamada “Burning in Pentagram: Compilatorio Peruano Vol. I” el cual reúne a 18 bandas entre cuyo setlist encontramos a Hadez, Nahual, Inri, Piara Posesa, Adioses, Two Face Sinner, Lugubria, Signs of the Evil, entre otras más.

La idea del que escribe no es la de hacer una review (pues, como lector de zines, las reviews mientras más largas sean más tediosos me resultan) únicamente quiero dar a entender lo que significa para el escritor la existencia de este compilatorio y lo que podría representar. Segundo, mi punto de vista sobre las bandas que me han llamado la atención y cuya mención me parece más que merecida.

“Burning in Pentagram” viene a constituir el primer lanzamiento de Pentagram Records como label y para ello, las personas detrás de esta empresa han decidido hacerlo de una manera seria en formato CD (original) una presentación por demás apropiada y una ficha que contiene la información básica de las bandas que participan en esta producción.


Como mencioné línea arriba, con el lanzamiento de este compilatorio “Pentagram Records” se convierte en label teniendo como órgano de difusión la tienda del mismo nombre. Me parece, particularmente importante dentro del underground, pues, sus fundadores, esta se encargará de fichar y producir bandas nacionales exclusivamente, de Lima y del interior del país.




A como el redactor de este post entiende el asunto, esta visión de “Pentagram Records” tiene como función no solo la promoción de las hordas verdaderamente comprometidas con el underground, sino también fomentar el crecimiento de la escena, que emerja, tome seriedad y sea una de las más prometedoras como en los añejos años 80 (los cuales no pude vivir)

Sumado a eso, y esto es una opinión muy personal, dada mis conversaciones con Scharack y TM666, veo en ellos un serio compromiso para lo que hacen y ganas de sacar adelante a esta escena tan variopìnta, y llena de micro escenas dentro de la misma escena, lo cual, se puede ver como una tara que, entre otras cosas no permite que las bandas locales puedan surgir, tecnificar los locales donde se realizar los conciertos/festivales. La gente se queja ligeramente de estas cosas, pero no entienden que eso se debe en parte a la actitud sectaria que hay dentro de la misma, sin apoyo ni compromiso, no podemos esperar que los locales sean los adecuadas y el sonido óptimo para apreciar las puestas en vivo de las hordas que, y créanme, la mayoría son de mucha calidad. Esto en el plano técnico, claro está.

El Compilatorio

Para ser honesto, el compilatorio me ha sorprendido mucho, por los estilos que manejan, es decir, Black Metal, Death Metal, Death Metal melódico, Thrash punk, Folk, Dark Metal, Grindcore. Otro punto importante, desde mi óptica personal, es el orden en el que están distribuidas las canciones: me refiero a que desde el track 1 hasta el 9 se puede notar que las hordas manejan estilos ligados al Death Metal y Thrash; cosa que cambia a partir del tema 10 hasta el 18 donde se siente un cambio en el álbum, pues este se llena de una atmósfera de penumbra y blasfemia, donde temas de Black y Dark metal no hacen sino vomitar contra la peste que es el mundo actual.

Las Hordas

Entre las bandas que no puedo dejar de mencionar son las siguientes:

Hadez: no hay mucho que decir acerca de los TRUE GODS de la escena underground peruana, simplemente que el tema Sodom and Gomor, es simplemente demoledor. La fuerza que tiene el tema me hace pensar que a pesar de las modas tan tentadoras hoy en día dentro de la escena metal, estos demonios han sabido mantener el espíritu del underground. Y eso ya es todo un mérito en una escena tan frágil y propensa a estos desvaríos como la peruana. HAIL HADEZ!!!




INRI: FUCK YEAH!!! Inri, a mi modo de entender su propuesta manejan un Death Metal totalmente crudo, denso, sin mucho arreglo estético para sonar “audibles” (los que están metido en el underground saben que me refiero con ese término). Su tema “Sagrada Profecía” es una muestra de ello y frases como “666 Salvación…….666 Condenación” simplemente te obliga a hacer el símbolo del Señor de la Tinieblas y mover la cabeza hasta el dolor enfermo. Gran Horda.




Gangrel: Esta banda (primera vez que la escucho, por cierto) me ha llamado mucho la atención por mantener un sonido límpido y a la vez sonar brutales, eso es un gran logro y algo que rescatar. “Carnage” es un tema que demuestra lo mucho que tiene por demostrar esta horda. Sin embargo, y a modo de crítica debo decir que las vocales no me llenaron del todo, un punto débil pero salvable al final de cuentas.




Piara Posesa: este sea quizás el grupo que más me ha llamado la atención de todo el compilatorio, No se si cometo un error al decir que son algo así como un Raw Thrash Punk (venga! que ese término una vez lo leí, no lo inventé) pero su sonido caótico, las vocales totalmente desgarradas, llenas de ira y violencia me dejaron atónito, con solo unos cuantos riffs se puede hacer muy buena música. Sin duda una banda más que interesante, si algunos niñatos punkies seudo anarquistas escucharan esto se darían cuenta que esta banda posee el verdadero espíritu del punk más sucio y demencial.




Indoraza: “Hard Rock Indígena” YEAH!! Esa es la frase para definir a estos hijos de San Pedro de Saño, en las serranías de Junín, Quizás el grupo que menos elementos de metal extremo tiene, pero su mezcla de ondas rockanroleras, su militancia bluesera, y mucha temática andina hacen de este un grupo de respeto y buen sonido. Muestra de ello es el track “Soledad en las Calles”.




Nahual: Como con Hadez, de Nahual no hay que decir mucho. Desde aquí me confieso un asiduo seguidor de todos evil opus de esta gran horda nacional. El tema con que se presentan en el compilatorio es “Bone-Conjurers” tomada de su último arsenal “The Scaffold of the Dead”. Un tema que mezcla los blast beat ametralladores con espacios de mucha densidad acompañada de la desgarrada voz de Lord Tiranna invocando a las fuerzas del averno. Simplemente BRUTAL.




Lugubria: Se puede decir que Lugubria está dentro de lo que se podrían considerar bandas relativamente nuevas, surgidas a partir de esta década. Lo importante de esta banda, por así decirlo, es que no parecen tener la intención de hacer canciones rápidas y agresivas, por el contrario, noto que su intención es sumergir al escucha en un aura de penumbra, tinieblas, en atmósferas densas guiadas por teclados (muy criticados dentro del Black Metal) los cuales no aminoran esta sensación, al contrario, la acrecientan. En este compilatorio, banda nos presenta “Vientos de la Oscuridad” tema cantado íntegramente en castellano.




Kay Pacha (Huancayo): Debo decir que soy un acérrimo acólito de Kay Pacha y su profeso paganismo hacia las deidades del ande. El tema “Presagios de Guerra” es una muestra de ese odio ancestral que una vez dominó estas tierras. Sobre el estilo de la banda, tocan un Black Metal sucio, con espacios rápidos y otros más pausados que contrastan con los riffs endemoniados y las vocales cavernarias. Una horda con un futuro más que prometedor dentro del underground nacional.




Two Face Sinner: Recuerdo no haber sido hasta ayer un crítico positivo de esta banda. Razones aparte, “Shadows and Dust” me dio una tremenda bofetada haciendo tragar mis palabras. Ahora soy uno de los tantos que reconocen la calidad que tienen para interpretar ese híbrido llamado Black/Death Metal .




Diabolous 666: no me atrevo a decir que esta banda es un “Power Trio” porque suena demasiado comercial (jajaja). Aquí podemos encontrar a Scharack (Nahual, Hadez, Mental Alteration, Aquanm Igni) TM666 (Hadez, TSM,) y Meister Marbas (Nahual, Hadez, Belzec) Esta es la banda de mayor novisidad dentro del compilatorio en cuanto a tiempo de formación se refiere. A como yo entiendo a la banda tocan un Black Metal crudo, directo, sin mucha ornamentación (como debe ser el Black Metal). Las vocales suenan infernales, se escuchan lejanas como si fuera el llamado del mismo príncipe infernal a la rebelión “Negación, Degeneración, Aniquilación” es eso, un llamado a las armas contra la falsedad y la mentira. GRAN HORDA.


HAIL UNDERGROUND ELITE!!!!!!


P.D. para más información visitar:
http://www.myspace.com/pentagramrecs

Escribir a:
pentagramrecs@hotmail.com

O ir a:
Pentagram Records: Galerías Brasil 29-B (Segundo Piso) Jesús María, Lima-Perú

I am Mine (en ocasión a la influencia del rock y sus consecuencias)

lunes, 27 de abril de 2009

Pininos


Cuando púber, recuerdo que aún tenía influencia de otros estilos musicales de tinte tropical, lo admito, me gustaban, pero reconozco o, mejor dicho, analicé después, que estos no significaban para mí, que no eran parte de mi personalidad que, si estaban dirigidos a un público específico, un target, ese target, definitivamente, no era yo.

Fue esta inconsciente premisa juvenil (luego hecha razonamiento) la que me llevó a experimentar con nuevos géneros que no solamente hicieron mover el esqueleto, sino que produjeran un efecto revitalizador en mi persona, que no fuera la monótona canción de amor que, resulta ser la misma chola pero con distinta pollera. NO. Estaba harto de eso. Fue entonces cuando me topé con al sonido ácido del rock.

Mi primera banda de rock la cual pude degustar fue Oasis. Esto se lo debo a mi primo mayor que, creo, aún es un hincha de estos británicos (que dicho sea de paso están próximos a tocar en el Perú, pero de ellos no me da la gana de hablar, ya que tanto posero se cree ahora conocedor de la música de los hermanos Gallagher) reconozco que al principio no me enganchó eso sonido extraño (en ese entonces extraño) y hasta me aburrió pero luego de repetidas veces le fui agarrando la onda a esas tonaditas algo estridentes en aquél entonces para mis incautos e ignotos oídos.

Sin embargo, recuerdo que otro disco, de parte de ese mismo primo llegó a mis oídos: Nevermind de Nirvana. No se si me gustó, pero si recuerdo que me pareció demasiado alocado, mucha bulla para mí recuerdo haber pensado. No le presté mucha atención, pero debo reconocer que no me desagradó del todo.

Pero, y siempre me pregunto esto, sentí fascinación entera por una banda de relativa novedad en cuyo video una bala hacía un recorrido loco y desenfrenado en tantas dimensiones; era Korn y quedé cautivado. Sin entender mucho a lo que me estaba metiendo, comencé a darme cuenta que quizás este tipo de música, en verdad, era lo mío.

Cambio radical

Poco a poco comencé a dejar de lado esos gustos tropicales que ya me dejaban de importar. Al lado de estas nuevas bandas, aquellas orquestas perdían fuerzas junto con sus letras de amor superficial, exudación de la cursilidad y tantos estigmas que dichos géneros comenzaron a manejar. Ya no lo sentía mío.

Pronto llegaron a mi nuevas bandas: entre ellas dos que marcaron mi manera de entender la música y que, en parte me ayudaron a entender lo demás que vine a escuchar: me refiero a Rage Against the Machine y, la más importante de todas hasta la actualidad, Pearl Jam; Banda que me enseñó que el goce musical podía condensarse en una sola canción, ser tan estridente, densa, tensa, nerviosa, desesperada, depresiva, armoniosa, como tierna, cálida, sentimental y fundamental. Fue ese, esos momentos, los que me hicieron entender que esta másica, los sonidos generados por guitarras eléctricas distorsionadas aunadas a voces carrasposas, gruesas, mínimas, altas, violentas, cariñosas, que hablaban de la muerte, de la soledad, de la depresión, la incomprensión, la porquería que resulta ser la sociedad, el mundo en el que uno tiene que desenvolverse, que no todo es tan bueno como lo pintan, que tampoco todo no es tan malo, que puede irte una mierda hoy pero mañana podría ser mejor, que puedes mandar todo al diablo sin necesidad de sacar el dedo medio, que existe algo más que la basura que todos te dicen que debes hacer “porque así es la vida”. Eso lo escuché, lo pensé, lo comprendí y lo adopté.

De pronto, me sentí un tipo distinto. Ni las ideas políticas que por entonces profesaba ni nada moldearon tanto mi visión como aquellos tracks entre tres a cinco minutos e incluso más. Me sentía distinto (aún me siento así) que no pertenezco al gran conglomerado que van a la corriente, no es que sea un radical, pero no veo las cosas igual que el común de la gente, el rock me dio eso y toda la vida le estaré eternamente agradecido. Ya no era parte del vulgo (es sin ofensa esta frase)formaba parte de otra sociedad, quizás no agrupada pero si identificada por ciertas afinidades, sobre todo musicales; en tanto aquella música que en un momento, por seguir las modas, escuché comenzó a producirme escozor en todos los sentidos posibles; pasé a detestarla hasta no decir más. ERA BASURA y ante esa concepción no había dentro de mí negociación alguna. Debo admitir que mientras más me introducía en el rock la actitud que tomaba era la correcta, odiar a lo que no sonara a rock, etc y ya se imaginarán a que géneros me refiero. Me cerré, y quizás eso duró un par de años.

En tanto seguía metiendo a mis horizontes musicales nuevas bandas, entre ellas, una que nunca me defraudó fue Tool, una banda de metal progresivo que no solo era una experiencia musical de principio a fin por su complejidad, oscuridad y misticismo; era, a su vez toda una propuesta visual muy compleja, atrayente y visceral que se veía reflejada en sus videos y presentaciones en vivo.

Experimentando Sonidos

Debo decir que estos descubrimientos no hubieran sido posibles sin un lugar muy querido, especial e íntimo para mí en lo que fue el final de mi adolescencia y que se mantiene hasta el día de hoy: las Galerías Brasil, sin haber concurrido a este lugar jamás hubiera tenido el amplio acercamiento musical que tuve y tengo todavía a casi todos los géneros.

A pesar de ello, yo no me sentía del todo contento con lo que escuchaba, no porque no me gustase, todo lo contrario, me fascinaba, pero necesitaba algo más, en ese entonces, es decir del 2002 hasta el 2004 quería cosas nuevas y si eran mucho más fuertes, pesadas, mucho mejor. Fue así como hice mi incursión en el Nu Metal caleta, el cual fue una experiencia agradable pero poco duradera pues pronto me olvide de aquellas bandas que aún compraba en cassette pero luego ni siquiera acordarme de ellas en mi era del Cd. De esas bandas recuerdo a Flaw, No one, Deftones, entre otras.

Sin embargo, a la par que estaba con este modismo del Nu Metal, otro bichito me picaba en las entrañas: el Metal, ese género blasfemo y controvertido dentro del rock que es tan radical que solo lo amas u odias, sin medias tintas. Recuerdo sentir mucho interés por bandas como Metallica, Iron Maiden, por nombrar a las más conocidas, pero, y como ocurrió con el caso de Korn, me llamó la atención otra banda aún más extrema dentro del Metal. Cannibal Corpse. No es que me gustase, es más a los 16 o 17 años, esa música me producía miedo, los escalofríos eran tales que cuando pedí escucharla fue después de haberlo pensado muchos días temiendo que algún demonio o que se yo se apoderara de mí. Claro, eso nunca pasó y la banda me encantó. Esa fue mi incursión sin pasar por Black Sabbath, ni Metallica ni mucho menos por Iron Maiden hacia el Metal Extremo, de golpe y, hasta ahora, el metal extremo es uno de los géneros que más adoro.

Línea Dura

En tanto, mi actitud hacia la música pop y tropical se volvió mucho más recalcitrante. Para cuando ingresé a la universidad en 2004 yo calificaba a las personas de acuerdo a dos criterios básicos en ese entonces para mí: su manera de pensar y la música que escuchaban. Admito que mi extremismo respecto a la militancia musical y la tozudez de mi pensamiento de izquierdo hicieron de mí un ser cerrado que rechazaba a aquellos que no pensaban como yo o que no tenían la misma afinidad sonora. Eran mis premisas. Aún tengo esos criterios en cuenta, pero aquellos no son los únicos a la hora de escoger amistades.

Era reservado (coño, aún lo soy) pero en ese entonces más que reservado, pienso que cerrado, sectario, calificaba a otros de sectarios pero yo también lo era, no a un grupo de amigos o compañeros, porque nunca he sido de esas idioteces, era sectario con mi línea dura de pensar. Recuerdo que los dos primeros ciclos de universidad me la pase relativamente solo, claro, andaba con alguna gente, pero andaba ensimismado en mi música, mis ideas, mis libros y lo apestosos que eran los demás que todo lo veían fiestas, mujeres y tragos, aún detesto esa manera de llevar la vida, pero no con tanta militancia como antes (será que ahora simplemente me importa un pepino lo que los demás hagan en tanto no se entrometan conmigo o los que quiero) Para el tercer ciclo y hasta el sexto me la pasé estando con todo y a la vez con nadie. En fin, andaba con ellos porque me caían relativamente bien, pero era cuestión de unos momentos, siempre me iba temprano porque me aburría rápido de sus conversaciones aburridas y sin sentido para mí. Cuando con los compañeros nos sentábamos ellos conversaban y yo, siempre atorrante, me ponía mis audífonos para escuchar un disco brutal en mi discman, de lo contrario me ponía a leer cualquier cosa que tuviera a la mano. No participaba de sus chismes baratos ni de su infantilismo festivo. Eran y siguen siendo realmente patéticos.

En esas condiciones me encontraba, me encontraba solo, me sentía solo, buena parte del colegio me la pase de la misma manera, estaba allí haciendo presencia, haciendo chacota, pero a la vez estaba en otro lado. No me importaban. En la universidad igual. La diferencia es que en ese entonces yo si quería pertenecer a un grupo, cuando en la universidad, me interesaba un carajo hacerlo, esa actitud me dio el rock, y se la agradezco, aunque por ser algo novedoso empezó de una manera cerrada, obtusa, introspectivamente sectaria. Todo lo que devino en mí fue de la música, del rock, en su mayoría.

Grunge Revolution

Pronto. Para el 2006, yo andaba casi por los mismos rumbos y no había cambiado mucho de personalidad ni musicalmente. Aún me sentía un sectario (sin reconocerlo) aún era un bagre izquierdoso. Pero las cosas cambiaban de a poco, ahora comencé a interesarme por ese género que tanto me cautivo tanto: el Grunge, no es que recién lo escuchara pues ya tenía en mi saber bandas como Pearl Jam, Nirvana, Soundgarden, Alice in Chains, Mad Season, pero pronto con bandas como Screaming Trees, Mudhoney o Melvins vino un interés renovado pro este género tan especial que calaba tanto con mi personalidad, que podía ser abismal, destructivo, depresivo, íntimo, espontáneo, chacotero, huevero, ácido, brutal y hasta cálido y cariñoso. Eso me cautivó. Saber que había más haya de la música, que fue un movimiento de jóvenes con actitud nihilista dentro de una sociedad que idolatraba el consumo, la belleza, la estética, aparecen estos tipos que eran todo lo contrario, la voz de una generación en la que siempre me he sentido y me sentiré identificado. La época en la que me hubiera gustado vivir la juventud, Seattle a finales de los 80 y comienzo de los 90. Tiempo idílico, cuando la música recobró esa pasión, sentimiento y contundencia que los apestosos 80 se encargaron de putear. Mi afición por el Grunge que tenía una consigna, aún la recuerdo bien: “Salvo el Grunge y la Revolución, lo demás es efímero”.



Nuevos Aires

Era ya 2007 y mis horizontes cambiaban, mi sectarismo iba cediendo a la realidad que no todo es blanco o negro, que también la tolerancia puede permitir un goce amplio sin restricciones de lo que debiera ser la música: un placer universal. Claro, esto no quiere decir que me comenzaran a gustar, nuevamente, esos géneros tropicales, nada que ver, con el tiempo comprendí que esa música no me gusta, pero, de a pocos, dejé esa aprehensión a ultranza que sentía para dar paso a un sentimiento más moderado, tolerante.

Del mismo modo, en el mismo período, 2007-2008 mis ideas de izquierda jurásica, esas ideas que no parecen renovarse, que parecieran enclaustrarse en solo cuatro pensadores y basar en ellos todo el giro de la historia política y social de la humanidad me comenzó a parecer insuficiente para mí, para mi manera de ser tan experimental, tan variable, tan propensa a buscar más que cuatro libros. No me hice de derecha, ni de extrema, pero comencé a ver las cosas con otras madejas que, a mi criterio requiere la sociedad actual, moderna, cosmopolita, con inclusión social, para todos, sin discriminación, el respeto al ecosistema natural del cual dependemos todos. Claro, no tengo la respuesta a esos problemas fundamentales, pero no creo que el mercado maldito, corruptor, ni las huelgas estúpidas, ni las consignas estancadas en el pasado, ni la estatización sean la solución para los problemas del mundo. Es más profundo que unos imbéciles que escribieron libros, más que unos economistas estúpidos que se creen los “menes” del mercado. Es todo y a la vez es nada. En este período conocí nuevos géneros como el rock industrial, el indie, el shoegazing, el sludge metal, noise rock, power pop, stoner rock, entre los que más recuerdo.

El Amanecer de la Oscuridad

No se cuando empezó este cambio, pero se dio cuando encontré a uno de mis cultos mórbidos a ultranza mortal: el Black Metal.


Ese sonido sucio, de guitarras asquerosamente distorsionadas, rápidas baterías, voces guturales salidas como del mismo infierno en harto clamor, dolor, sufrimiento, veneración al culto pagano de la muerte. Ese sonido macabro fue lo que impacto. Era una época oscura para mí. Ya casi todo lo que había que escuchar de Grunge lo escuché (pues este género no existe más) y llegó el Black Metal con cinco bandas importantes para mí que, a mi entender, sin ellas, el Black Metal no es lo que es. Mayhem, DarkThrone, Burzum, Emperor e Immortal. Escuchar y entender a estas bandas es el background necesario para proseguir con el Black Metal en general. Todo lo que las demás hagan está basado en lo que estos cinco demonios noruegos hicieron.


Confieso que para atreverme a escuchar Black Metal tuve un proceso parecido al que tuve cuando me decidí a escuchar Cannibal Corpse; primero por la implicancia que le da el Black Metal al tema satánico, pagano, la muerte, vampirismo, dolor, misantropía, el sufrimiento extremo, la depresión irreparable. Pensaba, tontamente que me maldeciría (vale, quizás no es exacta esa idea, pero es una buena metáfora) y sin embargo, me aventuré, y aún sigo aquí, disfrutando cada maldito álbum de ese género tan controversial, excelentemente pensado, porque eso es el Black Metal, transmite, exactamente, el sentimiento exacto a lo que buscas en él, en ese sentido no me ha decepcionado.


Creería cualquiera que escuchar, uno de los géneros más extremos que la música hasta la actualidad ha parido me haría otra vez un sectario, como en antaño. Todo lo contrario, estas músicas, estas bandas me han ayudado a darme cuenta que hay cosas más amplias en el mundo, que en verdad es muy estúpido hacer partido a ultranza por una banda, una ideología habiendo problemas más graves, situaciones más importantes. Eso me ha enseñado el rock, sobre todo el Grunge y el Black Metal. Para unos será estúpido que la música te enseñe algo, es que quizás esas personas vean en la música una mera distracción de fines de semanas, quizás no pasen que los éxitos del momento en la radio o quizás llene su cabeza con similares canciones de amor que poco o nada tienen que aprender, y mucho menos pensar.


Por un buen Sendero

Ahora me veo como una persona mucho más abierta, más realista, aún con ideales, que maduro de a pocos pero a pasos seguros, confiado que no seré otra vez un patético sectario, ni un tarado que con cualquier cosa se deprime, la vida es difícil y eso es lo bello de ella, quisiera morir si todo fuera color de rosas, me aburriría a horrores. Estaría mejor dos metros bajo tierra si todo fuera felicidad, paz y amor en el mundo. ESO EN VERDAD ME MATA DE ABURRIMIENTO DE SOLO PENSARLO.

A veces veo a algunos chicos, la mayoría no llegan a los veinte años y son cerrados mucho más que yo, con un pensamiento totalmente errado, centrado en sus ideas utópicas, ensimismadas en fantasías musicales, obtusos a nuevas ideas salvo las que ellos creen son las que no son “poseras”. Los entiendo, porque me hacen recordar a mí a su edad y, ahora que estoy cerca de cumplir los 24 solo espero que sigan disfrutando de sus bandas favoritas pero con una perspectiva más amplia de la vida pues, ser fan de un grupo o género no quiere decir que eso sea lo mejor del mundo pues, como casi todo en la vida humana, es una cuestión personal, subjetiva, lo que para mí puede ser la mejor banda para otro puede ser, simplemente, una mierda total. Eso lo llegué a entender y, aunque parece una premisa fácil y sencilla es, en verdad, algo muy complicado de llegar a aceptar.

Este post, algo largo, lo admito, para aquellos envidiosos que dicen que escribo demasiado (si me estás leyendo, ya sabes que te lo digo a ti, aún así eres mi amigo, lo sabes) lo he hecho en parte pensando en aquellos chicos que me he encontrado en mis habituales andanzas por Galerías Brasil y cuyo pensamiento aún se encuentra enclaustrado por la fascinación por el género al que se adhieren. Será que los he visto tanto que me han hecho recordar a mí y por eso me animé a escribir este texto, no por hacerles una crítica, sino esperando que puedan sentir el goce de escuchar una canción lejos de aquellas etiquetas estúpidas como “Yo soy Black, yo soy Death, yo soy Thrash, yo soy Grunge, yo soy Indie, yo soy Punk” uno debe escuchar lo que le gusta y punto. En eso se basa la música, es un elemento articulador, que corta esos lazos que tanto nos encargamos para hacernos diferentes, iguales o inferiores. La música es un arte, y todo arte, por más extremo que este sea esta llevado a ser un elemento social de integración entre sus miembros y de comprensión de aquello que nos es ajeno, no de disgregación.


P. D. pero eso si. MUERTE A LOS POSEROS!!!!!


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