Una pequeña historia sobre comunistas (PARTE V)

sábado, 31 de julio de 2010


La península de Indochina a comienzos de los años 70`s se había independizado del dominio colonial francés para muchos años después dividirse en tres países: Vietman, Laos y Camboya.

El primero de estos de encontraba en una guerra sangrienta y cruenta entre la guerrilla comunista liderada por Ho Chi Min en el norte contra el estado vietnamita y las fuerzas de Estados Unidos asentadas en el sur del país. Por otro lado, Laos se encontraba sin novedad alguna. Camboya, se encontraba en una situación convulsa con un rey que se mostraba neutro a la guerra contra Vietnam, cosa que originó la ira del gigante del norte; tras esto un golpe militar pro estadounidense derroca al rey y el 1975 los comunistas camboyanos, que se hacían llamar Khmer Rouge (Jemer Rojo, en alusión a la antigua cultura Khmer) se hacen con el poder en 1975.

Cuando el Khmer Rouge llegó al poder de la mano de su carismático líder, Pol Pot (que viene a significar algo como “El Primer Camarada”) lo primero que hicieron fue cambiarle el nombre al país por “República Democrática de Campuchea”. Hasta el momento todo parecía en orden, todo parecía que iba a cambiar. Y lo hizo, pero no una manera que los camboyanos jamás pudieron imaginar.

El siguiente paso fue reorganizar la sociedad con miras a crear una distante de los vicios y defectos de la sociedad pos colonial. Para ello entraron en todas las ciudades y obligaron a los ciudadanos a dejar sus casas para ser trasladados a campos comunales donde trabajarían la tierra.

Luego, se les ocurrió la grandiosa idea de abolir y eliminar el dinero para esta nueva sociedad implantando un sistema de trueques.

Posterior, pero no mucho, a ello, se decreto que la enseñanza, la lectura, serían prohibidas en todo el país bajo la sabia idea que la nueva sociedad nacería de la pureza de los analfabetos. Y es aquí donde empieza el verdadero terror.


Las una vez escuelas servían ahora como casas de tortura, campos exclusivos para torturas, porque si en algo se diferenció Pol Pot de otros genocidas como Stalin, Mao o Hilter, fue que no había reeducación, ni tampoco penas de por vida con malditos trabajos forzados y torturas diarias, NO, en la Camboya del Khmer rojo comunista cualquier leve indicio de traición tenía una sola sanción: la muerte, pero claro previa tortura, para lo que los comunistas camboyanos fueron, especialmente “hábiles” (si cabe el término), un sadismo que rompe con todo lo antes escuchado, con lo natural, incluso con las características propias de regímenes como este. Incluso llegando a crear “arte” donde se escenificaban tales torturas con total desparpajo, como si de algo de lo que sentirse orgulloso mostrar se tratara.


Una ideología fanática y fundamentalista que llegaron al extremo de poner en la cámara de torturas a niños de menos de 10 años que fueron tratados como traidores, enemigos del pueblo, seguramente torturados y asesinados como cualquier cosa. Y si esto ya es de por sí espeluznante, los comunistas del Khmer Rouge prestaron particular meticulosidad en registrar y fotografiar a sus víctimas antes y después de muertas.

Este régimen que envió a la muerte a 2 (DOS) MILLONES de seres humanos y que condenó a toda una generación de intelectuales y artistas (pues se consideraba traición el simple hecho de saber leer, hablar otro idioma e, inclusive, llevar lentes, pues se creía que estos eran sinónimos de intelectualidad válidos para una muerte segura) y a una población la hizo retroceder en el tiempo abriendo heridas que aún no cierran en la sociedad camboyana.


A continuación presento dos videos: El primero sacado de un documental colombiano in situ (Camboya) con declaraciones de los sobrevivientes de esta barbarie y con imágenes que demuestran lo que fue este genocidio. Y el otro es un video armado en base a otros que habla sobre la tragedia de manera un poco más explicativa, es decir, las causas, razones, etc.

Muy aparte de decir que esto produce el comunismo, es bastante chocante como una persona, una ideología, fuera la que fuera, puede llegar a tal punto de verticalidad, de estupidez capaz de hacerla involucionar y no contenta con ello condenar a toda la población a torturas, hambruna y la muerte.


Esta debe ser una lección para la historia.

















Una pequeña historia sobre comunistas (PARTE IV)


Recuerdo que cuando niño vi por la televisión de mi país (ya no recuerdo el año ni que edad tenía, solo se que era de noche) el asesinato de una persona que, según dicen, había sido un mal gobernante, que había sumido en la pobreza y la miseria a su gente, y que esta, harta de tantas maldades decidió revelarse y matarle. Por ese entonces su nombre me parecía indescifrable ¿qué gente tan rara se pondrá apellidos y nombres tan raros y cuánto más raros de grabar para el placer de muchos la muerte del una vez amado líder? Ese hombre era Nicolae Ceaucescu, dictador comunista con ínfulas de rey de un país de Europa Oriental llamado Rumanía.

El siguiente documento fílmico se titula “Nicolae Ceaucescu: El Rey del Comunismo” a primera vista uno pensaría que este título se debe a que fue uno de los más grandes abanderados de esta ideología. Pero no es así. El epítome de “rey” deriva que durante su gobierno/reinado, Ceaucescu trató a su pueblo como si fueran vasallos y esto no lo digo de manera despectiva, sino todo lo contrario.

Y no creo se exagere cuando se ponga a Ceaucescu y su mujer Elena como reyes de una Rumanía pobre y comunista (qué incompatible resulta hablar de comunismo y tener gobernantes que actúan como monarcas, eso demuestra, una vez más que el comunismo no puede ni podrá moldear un hombre nuevo pues es débil en comparación con la naturaleza de todo ser humano) Esto se evidencia en el fastuoso palacio diseñado por ellos para residir, legislar y gobernar; un palacio que, hoy por hoy es el más grande del mundo (vaya contradicción).

Sin embargo, todo régimen despótico por muy amado que haya sido por su pueblo, al final, siempre termina volviéndose un drogadicto del poder, un necesitado de más dosis de amor popular, a pesar que este pueblo ya empezase a mostrar claras señas de descontento. A esto, sumémosle que la economía comienza a colapsar, que el paraíso comunista prometido por el caudillo rojo pareció pronto llegar y se comienza a desmoronar.

Ese fue Nicolae Ceaucescu. Un hombre con carisma, un hombre que no dudo haya amado al pueblo rumano, que no dudo haya deseado y hecho en la medida de sus capacidades lo mejor para demostrar al mundo y sobre todo a la Unión Soviética que ellos podrían construir su propio modelo de socialismo sin el asistencialismo de los amos del Kremlin; pero que con ello, se creyó las historias de viejos héroes nacionales y se vio así mismo como el escogido para salvar a su nación y ser el nuevo abanderado del movimiento comunista.

No negaré que desde aquella primera vez que escuché su nombre emparentado con su final, su figura me ha cautivado y de alguna manera lo sigue haciendo pues, de todos los sangrientos asesinos comunistas, dictadores y déspotas genocidas, Ceaucesu es uno de los pocos que a pesar de su megalomanía tuvo, al menos por un tiempo la verdadera e idealista conciencia de cambiar el rostro de su nación y llenarla de orgullo-

Este no es un homenaje, sino solo una pequeña acotación.

Y, en todo caso, aún sigo pensando que los rumanos son raros, porque tras el muy amargo final de su antiguo líder, del mal gusto de final su fusilamiento y mostrar su cadáver sangrante ante cámaras, hoy por hoy, este país sigue sumido en la pobreza, y en tanto renegaban de sus viejos jerarcas rojos el partido con mayor representatividad es el comunista, mientras el segundo es un partido nacionalista que reivindica la figura del odiado dictador.


Un país de “gentes” raras, sin duda.














Una pequeña historia sobre comunistas (PARTE III)


Dentro de mis planes no estaba pensado poner una continuación a lo que sucede en el último bastión del sacrosanto comunismo/socialismo, Corea del Norte. Sin embargo, al ver este gran reportaje de la televisión española no he podido evitar considerar como “importante” compartir este documento y mostrar la “bizarra” sociedad que en dicho país se ha construido.

Creo que es importante resaltar que este material titulado “Servirás al líder sobre todas las cosas” es un el nombre apropiado para lo que sucede en este mundo socialista creado a imagen y semejanza de unos gobernantes que dan cara a la realidad que vive su pueblo y llenan sus copas de caro licor pensando en su infalible semidivinidad, en lo poderosos que son, en las manifestaciones, marchas y danzas obligadas que recibirá de su pueblo, un pueblo que no tiene nada sino espasmos de histeria colectiva ante la frustración y temor que una sola palabra que no concuerde con el dogma establecido los podría condenar a aquellos campos de concentración donde no solos ellos, sino también su familia entera (y tres generaciones más) vivirán y morirán peor que los animales que son llevados al matadero.

Este reportaje tiene una óptica bastante crítica. A pesar de ello, trata de buscar no solo lo que todo el mundo dice respecto a este país, sino buscar la otra cara, esa que nadie conoce, pero estos deseos caen en saco roto cuando a tu costado tienes a un agente del régimen que te dice a cada momento “esto se puede filmar” “esto no” o decirle a cualquier transeúnte abordado por el reportero que se aleje, y estos con una falsa sonrisa amical no hacen sino desaparecer cuanto antes.

A pesar de un país donde la vida, la cultura y el arte están dominados por un realismo socialista digno de la propia Rusia stalinista, lo cierto es que Corea del Norte, la sociedad, las personas, la vida que muestran al mundo es un crudo retrato surrealista de un mundo inventado por un despótico y anquilosado líder que construye enormes carreteras que no son usadas por los simples ciudadanos que hasta ahora se movilizan en bicicleta, sino para el uso de tanques y aviones militares.

Este documento, a diferencia del anterior que era de investigación, nos muestra a la Corea del Norte tal como se la presentan a los turistas, con esas paraditas a museos intrascendente donde se muestran las sillas, mesas, platos, cubiertos que el “histórico líder” Kim Il Sung alguna vez asura en su vida. De esos 18 mil libros que le adjudican, de esas hiperbólicas estadísticas en las que se dice que en Corea del Norte una casa de construye en un poco más de 4 minutos, en un país en cuyo escudo, aparte de la hoz y el martillo, han agregado un pincel para identificar a los intelectuales con la revolución, cuando lo que en verdad existe son panfletarios y propagandistas de dicho régimen.

No negaré que me quedé un poco pasmado al ver las imágenes de dicha sociedad, de esa sociedad tan lacónica y poco entusiasta donde, y esto no es exageración, las personas, norcoreanos o extranjeros nunca, y con mayúsculas, NUNCA, deben dar la espalda a un retrato donde aparezcan cualquiera de los dos dictadores del país asiático. Es de suponer que un norcoreano, de inmediato iría a los satíricamente llamados “Campos de re-educación”, sin embargo, a los extranjeros, sin ninguna explicación los acomodan de la manera correcta de cara a ambos líderes.

Hace justeza el reportero cuando compara a esta nación con Oceanía descrita en la obra maestra de George Orwell “1984”. No hace falta tener dos dedos de frente para darse cuenta lo que esta nación hace con su pueblo, no hace falta tener dos dedos de frente para darse cuenta que esta realidad, en menor o mayor escala ha sido la constante de todo los regímenes comunistas/socialistas, no hace falta tener dos dedos de frente para darse cuenta que esta es una sociedad injustamente vuelta ignorante, no hace tener dos dedos de frente para darse cuenta que si esto es comunismo pues, vaya la libertad en la tierra de los trabajadores, sin clases, donde reina la prosperidad universal.





















Totally supports for the mass killing of kommunist scum!

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