Israel y Palestina: Una guerra de nunca acabar

domingo, 4 de enero de 2009



Una vez más el conflicto palestino-israelí recrudece dejando pasmado al mundo con la invasión de la Franja de Gaza por parte del ejército judío cuyo objetivo es paralizar a Hamas. Sin embargo, la operación “Plomo Sólido” parece ser una campaña de ocupación cuyas consecuencia inmediata podría ser la radicalización del ya extremo bando árabe y la habitual respuesta brutal judía.


Plomo y muerte se acercan por el norte


“Plomo Solido” es el nombre de la operación del ejército israelí con la cual ha dado inicio a la invasión de la Franja de Gaza cuyo objetivo es tomar las áreas que el Hamas controla y que comprenden zonas potenciales para lanzamientos de cohetes a territorio judío.

Y no cabe exageración cuando se utili
ce ese término, “invasión” y todo lo que ella derive. A pesar que las autoridades militares del Estado judío digan que esta operación tiene como objetivo tomar zonas controladas por Hamas y dañar su infraestructura, no está de más señalar la brutalidad y arbitrariedad con que ya se van dando los acontecimientos previos al inicio de “Plomo Sólido”

Como es sabido, como toda operación militar moderna que se respete es necesario ablandar el terreno no solo en lo militar e infraestructura, también el psicológico; esto se logra con un previo bombardeo ya sea con baterías o por medio de aviones. En este caso, Israel ha optado por usar ambas tácticas en desmedro de los puntos a los que dice atacar, al contrario a zonas abiertas, de libre flujo de personas provocando millares de baja viéndose que los servicios de emergencia no se dan abasto.

En el otro bando, ya se han dado algunos choques entre las milicias del Hamas y las fuerzas militares israelí al norte de la Franja de Gaza. Según, fuentes del bando invasor al menos una treintena de estos combatientes palestinos han caído víctimas de los enfrentamientos.

Ehud Barak, ministro de Defensa de Israel ha declarado que para lo que denominan la segunda fase de la operación, es decir, el ingreso de las fuerzas terrestres a Franja de Gaza cuentan con alrededor de 10 mi efectivos.


Por otro lado, el primer ministro palestino Abuy Mazen ha condenado esta operación lo cual tendrá repercusiones de serias consecuencias en las relaciones diplomáticas entre ambos países que históricamente siempre han estado al límite de los ánimos.

De momento, Israel, fiel a su política agresiva e impetuosa con Palestina no piensa dialogar, y es probable que sea condenado por la ONU y que aún así no haga nada, porque no es novedad que ante un veto o censura por parte de este organismo mundial, el Estado judío simplemente ha optado por hacer oídos sordos continuando con sus planes en todo sentido.

Como es de esperar, los bandos andan muy divididos, la opinión mundial del mismo modo: unos han apoyado y apoyan las acciones de Israel; otro, por el contrario se encuentran a fa
vor del lado palestino y otros a favor de la mediación internacional que, en mi punto de vista ha hecho poco (adrede, vale mencionar) como entes mediadores en este conflicto que lleva ya más de medio siglo.

Los Orígenes del Conflicto

Este se remonta para finales de la Segunda Guerra Mundial, 6 millones de
judíos exterminados por la maquinaría de la muerte de Adolfo Hitler, aquellos que sobreviven, antes vistos como parias cuando el yugo nazi les flagelaba se encontraba al término de la guerra como refugiados, sin hogar, ya no sentían que Europa y sus países eran su pueblo pues este les había dado la espalda ya sea por convicción racial o simplemente para poder mantenerse vivos.

Los británicos ya desde los a
ños treinta del siglo pasado habían prometido la creación de un Estado judío pero el año que empezó la guerra, 1939, esta posibilidad fue descartada.

Para 1947, Gran Bretaña decide retirarse del área geográfica denomina Palestina dejando su administración y con ella son ya graves problemas a la recién creada Organización de las Naciones Unidas.

El 29 de noviembre del mismo año la ONU elabora un plan en el que divide Palestina en dos territorios en la que judíos y palestinos tendrían un extensión de territorio similar entre si mientras que Jerusalén, ciudad baluarte no solo por su importancia política sino también religiosa quedó bajo administración del organismo mundial.

Sin embargo, la ONU no realizó acción alguna para llevar a cabo este plan, mientras que la Liga Árabe expidió otra resolución en la cual rechazaba la anterior advirtiendo que harían uso de todos los medios, incluso la vía armada, para evitar que este plan sea efectivo.

El 14 de mayo de 1948 fue proclamado el Estado de Israel de acuerdo al plan que la Naciones Unidas había elaborado un año atrás. Al día
siguiente de la proclama, las cinco naciones limítrofes con el aún en pañales Estado judío le declaran la guerra (Egipto, Jordania, Líbano, Siria y Palestina)

La guerra que duró 15 meses provocó que Israel se hiciera posesión de territorios en Palestina no comprendidos en el Plan de la ONU. Cuando el conflicto hubo acabado uno 900 mil palestinos fueron expulsados en calidad de “refugiados” o “desplazados” por los colonos israelí.

Eso generó las futuras guerras, conflictos diplomáticos y la posterior radicalización de ambos bandos hasta lo que conocemos ahora.

Una guerra sin final

Ahora bien, la estabilidad de Israel como nación se ha mantenido en base a tres premisas; primero, una fuerza militar apoyada por una política agresiva sobre la población palestina y sus vecinos árabes; segundo, las estrechas relaciones diplomáticas, de abierta mutua cooperación con los Estados Unidos, sobre todo, país que ha proporcionado y sigue proporcionando de material bélico-logístico al ejército israelí; y tercero, estratégicamente desde el punto de vista político-militar es Israel la nació que asegura el poderío norteamericano en Medio Oriente sabiendo que sus vecinos árabes no solo son hostiles al Estado judío, también sumamente antiestodunidenses.

Los intentos del mismo Israel por bloquear
las negociaciones e impedir que del mismo modo los palestinos se formasen como nación. Por otro lado la violencia armada existió desde entonces por ambos bandos, viéndose las poblaciones civiles que en su mayoría solo quieren vivir en paz, ser las más afectadas.

Es un mito, como mucho se cree ahora que el conflicto haya tenido predominantemente un cariz religioso primordial. Esto no es así. En un principio el conflicto era netamente político-geográfico puesto que al dar la ONU su Plan para dividir el territorio los palestinos sintieron que les estaban quitando más que simple tierra, sino aquél suelo que llevaban habitando varios siglos atrás. En tanto los judíos, del mismo modo, sentían que pertenecían a esa tierra de la cual fueron expulsados tantas veces a lo largo de la historia.

Es aproximadamente cuando las posicione
s políticas de ambos bandos empiezan a radicalizarse, sobre todo del lado palestino que dada las guerras que había perdido junto a sus aliados árabes y la incapacidad de formar como Estado llevó a la creación de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) dirigida por el entonces radical Yaser Arafat, quien fue la responsable de un sin número de atentados terroristas contra intereses israelís tanto dentro de Israel como fuera de ella.

Esto llevó a un estado de violencia generaliza
da entre ambos bandos: ninguno es más inocente que otro porque los dos cayeron en excesos provocando muerte y terror en la población civil no involucrada en el conflicto.

Para los años setenta, la situación política prometía una resolución al problema, países como Egipto habían moderado su hostilidad contra Israel. Pero esto cambiaría cuando los Ayatolás toman el poder el Irán con un discurso altamente antinorteamericno y sobre todo anti judío. Ya el plano político pasaba a un segundo plano entrando a tallar como factor primordial el religioso y la justificación de una guerra santa contra el “enemigo zionista”

Este discurso llegó obviamente a los religiosos palestinos que radicalizaron sus posiciones pasando al fundamentalismo terrorista cuyo accionar es el que predomina hasta nuestros días en grupos armadas como el Hamas.

En el plano diplomático estas nunca han sido fructíferas o de llegarse a un acuerdo ya sea por mutuo acuerdo o por mediación internacional tienden a durar un tiempo medianamente corto para explotar nuevamente con nuevas olas de violencia a gran escala, como la que vemos ahora y que promete una ocupación de largo tiempo, so pretexto paralizar el accionar del Hamas.

No se puede decir, de otro lado, que la política en la región por parte de Israel respond
a en un cien por ciento a los intereses norteamericanos en dicha zona. Es verdad que el Estado judío se ha mostrado muy independiente de los dogmas de Washington a la hora de velar por su propio beneficio. Sin embargo, no se espera que E.E.U.U condene esta ocupación de la Franja de Gaza así como no lo hizo en décadas pasadas.

El único que queda es la ONU que ya se ha reunido tres para ver las vías de cómo mediar en este problema, pero tras la guerra en Irak, la ONU ha demostrado su incapacidad para imponer su punto de vista y en todo caso, lo más probable es que Israel desestime cualquier veto, censura o condena por parte de este organismo internacional como ya lo ha hecho en el pasado.

Obviamente, esperar una retirada voluntaria es algo iluso, porque no pasará. Es un hecho que esta operación será completada siendo una de las más sangrientas por la magnitud de su envergadura estratégica lo que producirá una probable nueva y más contundente radicalización.

Esperemos que algún día amabas partes puedan encontrar los líderes adecuados para llegar a un acuerdo de verdadera paz, adiós a las treguas o armisticios, pues el mundo y sobre todo aquellos inocentes afectados viven el terror de encontrarse en el fuego cruzado de dos fuerzas devastadoras. Por ellos es que vale la paz buscar.

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