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Albino Luciani y el misterio sobre su súbita desaparición

domingo, 4 de marzo de 2012


Mi generación creció bajo la tutela “espiritual” de Juan Pablo II, papa de línea dura de la Iglesia Católica, la mayor entidad religiosa del Occidente cristiano, su deceso en los primeros años de los dos miles fue como el fin de una era, para muchos, creyentes o no, cristianos o no fue como un vacío ¿y ahora qué?. Pero su nombre episcopal como II, necesariamente me hacía preguntar desde temprana edad ¿y quién fue Juan Pablo I? nunca escuché acerca de él, como una gran página negra o en blanco que no existe, no existió, ni existirá.

Pero Juan Pablo I existió y fue un italiano sonriente de avanzada edad llamado Albino Luciani quien fuera declarado como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica el 26 de agosto de 1978 a los 67 años de edad hasta el 28 de setiembre de dicho año, tan solo 33 días después de haber sido nombrado como máximo guía del catolicismo a nivel mundial, según informes oficiales su deceso se debió a un ataque cardiaco y es aquí donde empieza la polémica acerca de su muerte, relacionada a intereses nada divinos ni santos contra los cuáles Luciani tenía grandes intenciones de reformar.

Primero que todo, el papa Luciani generó una gran expectativa sobre la población católica alrededor del mundo por ser uno de los portadores de una visión fresca y reformadora en el seno mismo de la Iglesia en diversos tópicos, por nombrar algunos sobre la Iglesia y su relación con la mujer, la Iglesia y su labor social para con los “más pobres”, pero sobre todo lo relacionado con la Banca Vaticana y las manejos de su máxima cabeza el apodo “El Banquero de Dios”, entidad de la Iglesia muy controversial, entre otras cosas, por supuestos malos manejos, lavado de dinero, asociación ilícita con ciertas mafias italianas y sospecha de estar detrás de crisis económicas que afectaron directamente en los intereses de la Italia de dichos años.

Todo esto, se presume, fue todo un coctel de iniciativas liberales que obligaron a un grupo poderoso dentro del Vaticano quienes, temerosos de esto y del posible revelo de malos manejos, nada limpios dentro de esta institución lo que los llevó a deshacerse de Luciani. Como se mencionó al principio, se dijo que su muerte fue de un paro cardiaco, pero todo estaba sospechosamente “tranquilo” en el escenario donde la muerte lo tocó, es decir, su habitación; sin embargo, el diagnóstico oficial no parece acercarse a la realidad porque al sufrir un ataque al corazón fulminante hay muestra por parte de la víctima de una lucha invisible contra la muerte; segundo, se dice que lo encontró un funcionario cercano a él cuando fue una monja que llevaba años atendiéndolo la primera que le vio sin vida; tercero es que no se realizó ninguna autopsia (aunque, por allí se comenta que si sucedió), que el Vaticano se negara, rotundamente, a realizar la misma; cuarto que el tema de la supuesta “conspiración” (odio usar esa palabra tan manoseada, pero aquí parece necesario emplearla) se sustenta en el hecho o sospecha que su propio médico podría haberle dado, deliberadamente, un medicamento que sería el factor que le causó la muerte.

A continuación dejamos dos documentos que ayudarán a explicar lo escrito líneas arriba con mayor especificidad: el primero está sacado del programa español “Cuarto Milenio” y el segundo es un documental de inspiración argentina titulado “Juan Pablo I: ¿Muerte natural o asesinato?” los cuales ayudará a sacar sus propias conclusiones sobre un tema, particularmente, interesante debido al impacto que tiene la religión católica en el mundo occidental.

P.D. este post no respondo a una vocación cristiana de quien escribe, quienes me conocen, saben que ya he escindido de dicho dogma pero, sin embargo, esto nace del mero interés por conocer sobre el tema.























Un judío en Auschwitz ¿sucedió o no sucedió?

domingo, 5 de febrero de 2012


Es mucho lo que se ha escrito en relación a lo que muchos denominan el “Holocausto judío” elcuál argumentan fue perpetrado por la Alemania Nazi en tiempos de guerra lo que condujo a la aniquilación de 6 millones de seres procedentes de esta cultura. Desde entonces el tema se ha dado por clausurado, no apto para el debate sino es para reafirmar que en verdad sucedió y la crueldad diabólico de quienes argumentan lo propiciaron.

Sin embargo, el mundo entero y la ley del hombre ha cerrado la posibilidad al hecho de argüir cuestionar este suceso, muchos menos negarlo llegando incluso a condenar con la restricción de la libertad a aquellos quienes se han atrevido a re debatir desde un punto de vista “revisionista” y bastante crítico respecto a la opinión oficial de dicho acontecimiento. ¿por qué sucede esto? ¿por qué si se dice haber espacio para debatir y contradebatir casi todo lo existente, hasta la existencia de Dios, no se puede hacer lo mismo con la supuesta eliminación de 6 millones de judíos en el lapso de 4 años en campos de concentración, cámaras de gas, hornos crematorios, así como el uso para experimentos macabros y de más vesanias?

Quienes me conocen saben mi posición respecto a este tema y debo admitirlo: yo no creo que el tal “holocausto” haya sido tal como las fuentes oficiales lo mencionan, ¿por qué? muchos factores del llamado “revisionismo”, entre ellos el hecho de los hornos crematorios que se ha demostrado que muchos de estos fueron puestos por americanos y rusos después de la guerra y en la postrimerías de los juicios de Núremberg; que es mentira, una falacia que en dichos hornos se hubiese calcinado gente viva, primero porque los hornos eran demasiado pequeños como para poner cuerpos (sino solo prendas de vestir, acaso) y la tecnología crematoria de la época no era tal para que se incineraran personas a la magnitud que se dice a nivel mundial; el hecho que en 1941 habían en Europa alrededor de 15 millones 600 mil judíos mientras que para 1948 el número no se había movido mucho, ¿cómo es esto posible si perecieron 6 millones, no deberían restar 9 millones?; dicen que fueron unos cuatro millones gaseados con Zyklon B, que los judíos entraban y salían de las cámaras de gas, sin embargo, el efecto del zyklon B tarda alrededor de 8 horas en disipar su mortífero efecto, ¿cómo es posible, entonces que teniendo esto en cuenta parecieran tantos en esos cuatro años?; sumado a ello, no hay rastros en las famosas cámara de gas de presencia de este agente que, definitivamente, quedaba impregnado en donde se exparciera; ast mismo; por otro lado, estas “cámaras de la muerte”, necesariamente debía de contar con chimeneas de una enorme altura por las cuales el zyklon B pudiera salir. Se descubrió POR FOTOGRAFÍAS ALIADAS tomadas mientras sobrevalaban Auschwitz y otros campos que estas chimeneas no estaban presentes y que en ellas no se vislumbra ese interminable tela de gas en el aire que se delata en la “historias” de los sobrevivientes; así mismo, verdaderos constructores de cámaras de gas en los Estados Unidos determinaron que dichos recintos no cubrían las condiciones mínimas para que tal proyecto se hubiera llevado acabo; si esto sucedió realmente ¿por qué las cifras a lo largo del tiempo han variado tanto de los 6 millones, a 8, luego a 6 para irse a los 4, luego los 2, millón y medio, el millón, 500 mil, 300 mil y últimamente, 75 mil?; por qué algunos “sobrevivientes” cuentan una historia una vez y años después argumentar una totalmente contraria en el mismo período, muchas veces en otro lugar muy distante? Entre otras interrogantes más.

Bien, el siguiente es un material videográfico bastante peculiar, se hace una especie de intro de un supuesto muchacho de procedencia judía que visita Auschwitz con un punto de vista totalmente crítico desde su posición de ser judío de sangre mas no de práctica y cuestiona con entrevistas y demás lo que se dice ocurrió en Auschwitz a raíz de la famosa “Solución Final” que se dice el Tercer Reich ideó para eliminar a los judíos de Europa.

No es la intención de quien escribe presentar esto como LA VERDAD, pues la red es muy engañosa y existe harto material tendencioso hasta la médula; sin embargo, reúne si una serie de elementos de los estudios investigadores revisionistas del llamado “Holocausto judío” como los mencionados líneas arriba y otros adicionales. Aparece una entrevista a uno de los encargados de hoy del campo de concentración y algunas declaraciones bastante polémicas para quienes las consideren así.

Así mismo, se coloca a quienes enseñan sobre lo ocurrido en Auschwitz como personas que saben de una verdad y que, sin embargo, les hacen repetir algo totalmente distinto para todos los turistas quienes son una especie de guía karmico que van aumentando la intensidad del “espanto” hasta su punto más álgido que vendrían a ser las “cámaras de la muerte” sin dejar de resaltar ese aberrante gusto de la Globalización de hacer de todo un producto vendible y Auschwitz no es la excepción. Un recinto que se ha vuelto un lugar de “peregrinaje” con una exaltación de mal gusto de la muerte y lo horroroso que fornica bien con todo la parafernalia y el merchandising que se hace gala en dicho lugar.

Sin más, aquí el documento.




















Los peruanos de estantería y su patriotería de dos ferros


¿La polémica?

El Perú está en boca de todos, eso es un hecho, es algo que nadie lo puede negar y que a ninguno de los 30 millones de peruanos molesta, y ¿a quién no? Que la patria de uno resuene en todas las partes del globo es algo bonito, algo que te hace sentir feliz. Una de esas cosas, una de las primeras cosas del Perú que está dando tanto de qué hablar es la gastronomía. Si, claro, todos sabemos que esta es deliciosa, pero ¿desde cuando somos conscientes de ello? ¿Acaso la gastronomía representa o es parte de ese sentimiento nacional al podríamos definir como “nacionalismo”?

Hace poco, un escritor de origen peruano llamado Iván Thays publicó en su blog de un diario español una reseña sobre un libro en relación a la gastronomía peruana. Este escrito hubiera pasado desapercibido si es que el personaje en mención no se hubiese atrevido a escribir unas líneas controvertidas en relación a este ítem dentro de nuestro país al calificarla de “indigesta”, “poco saludable” y demás adjetivos que, en resonancia en nuestro suelo, no hizo mucha gracia crispando los nervios a esos que hoy se sienten “orgullosos de ser peruanos”.

Un escritor fuera de foco

Primero que todo, en mi opinión, Iván Thays es un escritor snob, no se puede esperar algo sesudo respecto a lo que podría decirse la nacionalidad y sus elementos (y con esto no intento decir que se construya nacionalidad en base a un tema como la gastronomía), por tal, comentarios así no me sorprenden ni me extrañan. Segundo es que el artículo, aunque burdamente, tiene un par de verdades que es menester señalar.

Por ejemplo: “Cada vez que alguien habla de la fama de la comida peruana en el mundo, pienso en las carencias de un país necesitado del reconocimiento extranjero para sentir respeto por sí mismo” y es algo totalmente cierto. En un país sin una identidad propia, menos aún bien definida es algo casi natural que se necesite del reconocimiento y la aprobación de otro, en este caso, del resto del mundo, para sentirnos orgullosos y solemnes respecto a algo, así esto sea de la menor importancia para el espíritu nacional. Thays no miente en eso, sin embargo, su análisis viene, paradójicamente, de su incomprensión acerca del Perú.

Y esto queda mucho más claro en la respuesta que dio días después de todo el revuelo hecho en el Perú tras lo publicado en su blog donde dice: "Si hay algo más indigesto que la comida peruana es el patriotismo de parroquia. Esta bulla mediática demuestra que el llamado "boom" gastronómico peruano no es ese elemento unificador de halo místico, generoso, sentimental y mestizo que se nos ha querido vender sino, al contrario, un elemento marginador, que exacerba el peor nacionalismo y las reacciones intolerantes, machistas, homofóbicas y chauvinistas de los peruanos que firman sus comentarios como "cholo soy"" Tahys, muestra un enojo por las críticas, las cuáles han sido todo menos alturadas y muy huachafas, dicho sea de paso, pero también es cierto que con este párrafo el escritor deja en claro que no cree en la nacionalidad ni mucho menos en la identidad nacional de los pueblos, que existe y persiste, muestra de ello es que la palabra “nacionalismo” la asocia a una serie de adjetivos negativos tales como “intolerante”, “machistas”, “homofóbicas” e, inclusive, llega a la confusión al hacer ver como iguales conceptos el nacionalismo y el chauvinismo. Nada más alejado de la realidad.

Sin embargo, y en otro párrafo de su respuesta, el novelista vuelve a escribir algo interesante y en lo cual, el redactor de este post asiente con total claridad, aunque claro, mientras él hacer ver el nacionalismo igual chauvinismo, quien escribe lo entiende a su modo y segmenta y cita como un ataque a esa patrioterismo peruano de dos ferros con lo siguiente: "Disentir de ese símbolo patrio recién parido que es la comida peruana merece el repudio y el amedrentamiento verbal, como solo se supone que debería ocurrir cuando uno arremete contra los símbolos patrios o religiosos en las dictaduras fascistas o el islamismo. ¿Es de eso de lo que los peruanos se sienten orgullosos? ¿De haber convertido al anticucho en nuestra esvástica?" pero, una vez más asocia, erróneamente, estos elementos de chauvinismo más fofo y marketero asemejándolos con palabras como “fascistas” o “islamismo”. Thays, vuelve a confundir criterios dejando en claro su desprecio hacia todo lo que simbolice nacionalidad considerándolo algo reprochable y siempre emparentándolo con acepciones consideradas como “negativas”.

Peruanos de estantería

Pero lo de Thays no pasa por ser un punto menor porque, al final de cuentas, es una opinión de muchas tantas, no por haber nacido en este suelo está obligado a que le guste y decante la comida preparada en su país de origen, si apelamos al dicho de “para gustos y colores no han escrito los autores” entonces uno puede entender mejor las cosas, es simplemente eso, gustos y nada más, ellos no representan una totalidad porque están al criterio de quien así los quiera aceptar como que no. Visto desde ese punto, lo escrito por el novelista resulta solo algo digno de una breve mención. Lo peor es la reacción tan pacata y rastrera de la mayoría de las personas en este país.

Esos son los “peruanos de estantería”, esos sujetos que, sin una identidad propia, sustentan su nacionalismo en cosas superfluas como la gastronomía, algún logro en el extranjero, un Grammy otorgado a algún peruano, etc., entonces estas cosas se convierten en íconos, vacas sagradas que no se pueden tocar, que no se pueden juzgar ¿por qué? porque están avaladas por personas de una debilidad y poca fortaleza moral que no aceptan un cuestionamiento sintiendo un enojo en lo que ellos creen refleja su “peruanidad”, pero eso es solo el reflejo de su lado más inestable e inseguro el cuál busca mantener intocable su interior status quo, un status quo interior levantado sobre premisas falsas, sonsas, sin una tradición ni una idea fuerza que las solvente pues estas son parte de esa gran ramera que es la globalización que, en su afán por destruir toda identidad nacional, busca poner todo en boga, de moda y venderlo al mejor precio deformando así todo la tradición, historia y cultura de nuestros pueblos reduciéndolo todo a un mero estante de tienda comercial, un producto consumible, y nada más.

Ese es el “nacionalismo” de los que mucho se sienten orgullosos y amplia desfachatez salen a defender, lo muestran sin tapujos como una constatación de que ello los hace más peruanos, más blanquirrojos, que portar un polo con el logo de la “MARCA PERÚ” los hará más peruchos, que esto es una prueba de su patriotismo, de su amor por su patria, cuando no entienden que son solo una demostración de modistas que son al sumarse a ese carro que está haciendo que el Perú sea vendible así como se comercia con una banda de rock, una ropa costosa en una Passarella, no se dan cuenta que su patriotería es más la actitud de un consumidor ansioso y desesperado que la actitud del nacionalista menos convencido.

Las dos caras de una misma moneda

Este impasse ocurrido entre el patrioterismo de dos ferros de los peruanos de estantería contra Iván Thays demuestra dos tipos de pensamientos dentro de la sociedad burguesa globalizada:

Por un lado, Thays podría, perfectamente, representar ese sector de la sociedad (sin mezclar clases sociales, hablamos de ideas y pensamientos) que ve como algo negativo al nacionalismo como un ente negativo, del pasado, de retroceso dentro de la comodidad del pensamiento burgués globalizado y muchas veces seudo revolucionario, de la aldea global, de la idea de la condición igualitaria de todos los seres humanos, donde todo lo que represente un esbozo vehemente (válido o no) de nacionalismo es repudiable; y el otro que, calza inequívocamente dentro de esas personas que, instintivamente, ansiosas de encontrar una identidad se aferran a cualquier tótem, por más absurdo que este sea, para, a partir de allí construir algo con lo que puedan sentirse identificados creando, sin embargo, y sin darse cuenta de una aberración de todo aquello de lo que signifique una identificación con algo más grande y supremo que nosotros mismos. Esa exacerbación amorfa de la nacionalidad bien podría llamarse chauvinismo, pero también le sentaría excelente algo como “mercantilismo nacionalista”.

En todo caso, ambos espectros antes mencionados no son más parte del mismo sistema que hoy impera, que hoy nos quiere hacer creer que las identidades naturales de los pueblos son cosa del pasado, que las naciones no existen pues son, únicamente, líneas imaginarias creadas por el hombre pero, cuán errados están pues el nacionalismo es lo más natural e inherente a todo ser vivo, es la base de toda persona en su formación y crecimiento espiritual - cognitivo, es el sentido de pertenencia, de territorialidad, de defender y sustentar su propio espacio, sus particularidades y aquello que lo configura como “su espacio”, pues hasta los animales lo sienten: solo basta ver como estos demarcan su territorio y como lo defienden de cualquier invasor sea de su misma especie o no. ¿Cómo negar, cómo querer destruir algo tan implícito al ser humano como el acto sencillo y crucial de respirar?

DOCUMENTAL: “La Psiquiatría: Una Industria de la Muerte”

domingo, 29 de enero de 2012


Hace cuatro años, en 2008, vi esporádicamente este documental el cual me llamó mucho la atención, pero no es hasta hace poco tiempo que pude verlo en su totalidad y debo decir que es un documente impactante por lo que implica y por lo que trata de reflejar.

Se trata sobre el documental llamado “La Psiquiatría: Industria de la Muerte” en el cual denuncia explícitamente de cómo esta ciencia, en verdad no lo es, de cómo sus procedimientos se han basado en lucrar bajo la premisa que se busca una curación a las “enfermedades o trastornos mentales” de los seres humanos cuando han demostrado ser vanos, cuyo único resultado no ha sido otro que la tortura, la muerte, el po
der económico, el político y un supuesto plan de “dominio mundial”.

Sin duda, es un archivo bastante controversial de principio a fin y eso es lo rescatable. Quizás, uno de esos relatos conspiranoicos, probablemente, pero de lo q
ue puedo dar fe es que te hace pensar al respecto y, en muchos casos, te escarapela la piel con ciertas imágenes, ciertos testimonios.

Si quieren mi opinión, ese plan ardido por las compañías farmacéuticas, junto a los psiquiatras y algunas asociaciones de este rubro, según la cuál lograron vende
r la idea al gobierno (Estados Unido) de medicar a los niños en las escuelas, de la aprobación de leyes que solo han producido un incremento morboso de las ventas de medicinas para “enfermedades mentales” y de cómo los psiquiatras van elaborando una serie de nuevos términos para enfermedades con términos tirados de los pelos resulta sacado de la más hiperbólica pesadilla orwelliana.

No podría asegurar que esto es cierto o no, sin embargo, ya está harto comprobado lo que las grandes corporaciones son capaces de hacer con tal de llenar sus arcas: lo vemos en África donde las compañías médicas trafican con las vidas de las personas de dicho continente usándolos, ilegalmente, y en una cantidad masiva como conejillos de indias para experimentar sus nuevas drogas, la cual va sumando innumerables muertes; o las empresas relacionadas con los transgénicos; e incluso y más recientemente, este nuevo control que ciertos grupos de gran poder económico, sobre todo en Estados Unidos, quienes intentan impulsar en la internet, conocido como la “Ley SOPA”.

No se puede negar que hay un interés detrás de este documento, pues una organización que dice luchar contra este “mal” se ha encargado de su producción fílmica, la cual aprovecha los últimos minutos de este material para hacer una apología a la acción que vienen realizando contra esta (seudo) ciencia e, inclusive, parece haber detrás de esto una religión cuyo nombre ha hecho conocida un famoso actor de Hollywood.

Algunos detalles sorprendentes del mismo son los procedimientos
realizados por la psiquiatría como la lobotomía, el electroshock, la “terapia” del sueño, la hospitalización involuntaria, el nuevo método médico de la generalización del uso de fármacos para cada nueva categoría de enfermedad mental que se le ocurre a cierta sociedad de estos médicos en los Estados Unidos y que es aceptado como una “verdad”, el hecho que detrás de cada gran tragedia hay un psiquiatra detrás de ello, son factores, no se si a tomar en cuenta, pero al menos, algo de qué pensar y es por eso que a continuación se presenta este documental. Y, como si fuera poco, la misma ha servido para cimentar y masificar el racismo, teorías como el conductismo (que aún pervive), la eugenesia, la limpieza étnica o el genocidio.

Espero lo disfruten y saquen conclusiones para afirmar o refuta
r lo que aquí de muestra y asegura.



Historia de una pandemia I: el Ébola

domingo, 25 de septiembre de 2011


El siguiente es un documental de la cadena National Geographic acerca de una de las enfermedades (sino la más letal) más mortales que puedan existir, el Ébola, virus mucho más mortal que la “peste rosa” o SIDA, donde ambas comparten similares orígenes geográficos como África, que ambas atacan el sistema inmunológico del ser humano, pero la primera incuba y ataca de una manera, infinitamente más rápida.

Ébola

El ébola forma parte de los filovirus (o filoviridae) que atacan el sistema inmunológico, el cual se muestra incapacitado de dar una defensa correcta al organismo. Se sabe que sus orígenes están en África y que en la bastedad de la jungla de encuentra el “reservorio” de dicha enfermedad, sin embargo, este reservorio vital no ha sido identificado hasta el día de hoy.

El nombre de esta enfermedad se debe al lugar geográfico en donde se detecto el primer brote de este virus en 1976 en el río Ébola, ubicado en la actual República Democrática del Congo (antiguo Zaire).

Se sabe que este virus incuba sin ningún tipo de síntoma en un rango de 5 a 12 días, por lo general, para luego empezar a producir hemorragias por ojos, nariz y boca, para luego manifestarse en cada orificio del cuerpo. Con fiebres altísimas, imposibilidad de la persona para moverse, dolores musculares, abdominales, fuertes dolores y molestias en los tejidos de la cavidad craneana, por nombrar los más destacados.

De esta manera, el hígado es uno de los órganos más afectados, cuyas paredes se abren y hacen posible las hemorragias interminables, donde el 90 por ciento de personas afectadas mueren, principalmente, a causa del choque hipovolérico a consecuencia de la excesiva pérdida de sangre.

Esta enfermedad se transmite a través de la sangre infectada, un simple estornudo, el moco, el sudor, la orina, vómitos.

En la actualidad, se han detectado 5 tipos de Ébola con diferentes características entre sí:

Ébola-Zaire.- detectada en 1976 en la ciudad congolesa de Yambuku cuyo primer caso fue el profesor de 44 años llamado Mabalo Lokela. Su diagnóstico fue malaria. A los 14 días, murió.

Este tipo de ébola tuvo otro rebrotes en noviembre 1994 – diciembre 1995 en Gabón cobrando 29 vidas; abril – junio 1995, en Zaire, dejando un rastro de 256 muertos; enero – abril 1996, Gabón, donde se cobró 68 víctimas; octubre 2001 – marzo 2002, Gabón/República Democrática del Congo, donde fallecieron 96 personas; diciembre 2002 – abril 2003, República del Congo, donde murieron 128; noviembre – diciembre 2003, República del Congo, 29 vidas perdidas; abril – octubre 2007, República del Congo, 187 muertos.

Ébola-Sudán.- cepa encontrada en 1976, supuestamente, ubicada entre los trabajadores de una fábrica de algodón en la ciudad en Nazra (Sudán), sin embargo, no se encontró el agente que originó este brote que infectó a 285 matando a 151 de estos.

Otros brotes de este tipo se dieron en: 1979, Nzara-Sudán, 22 fallecidos; 200 – 2011, Uganda, 224 muertos; 2004, Sudán, 7 víctimas.

Ébola-Reston.- 100 macacos importados desde Filipinas a Reston, Estados Unidos, se encontraron infectados, el cual no afectó a ningún humano. Sin embargo, 6 de los encargados de estos animales dieron positivo dado que tuvieron exposición previa con el virus.

Por otro lado, recientes casos en Filipinas dieron resultados positivos de esta enfermedad del contacto humano con cerdos infectados.

Ébola-Tai Forest.- detectada en Costa de Marfil, el 1 de noviembre de 1994, cuando se encontró en el bosque que lleva este nombre el cadáver de dos chimpancés cuya autopsia reveló que sus corazones tenían sangre marrón y otro tenía el pulmón “encharcado” de sangre (valga la redundancia). Tiempo después, se encontraron más primates muertos y cuyas pruebas dieron positivo a la enfermedad. Sin embargo, una de las investigadoras resulta expuesta e infectada con esta cepa, desarrollando síntomas similares a los de la malaria o el dengue; para ello, fue transportada a Suiza, donde fue tratada y tras un par de semanas estaba, complemente, curada.

Ébola Bundibugyo.- en Uganda, frontera con República Democrática del Congo, noviembre de 2007, el ministerio de Salud de este país confirma que la fiebre hemorrágica ha cobrado la vida de 35 personas tras haber infectado a 127 fue consecuencia del ébola. Las investigaciones hechas por el Laboratorio Nacional de Estados Unidos y el Centro para el Control de las Enfermedades de la OMS, confirmaron que, efectivamente, se trata de una nueva cepa del virus.


¿Pandemia?

A pesar de los avances, aún no se ha podido encontrar una vacuna segura que cure o prevenga a los humanos de esta enfermedad, lo cual es preocupante, sobre todo si pensamos que sus síntomas son letales y el hecho de destruir los órganos de una manera tal, que las propias defensas del organismo no pueden hacer, prácticamente, nada. Alarmante sería la situación si el virus encontrara la manera de mutar y transmitirse exitosamente de animales hacia los seres humanos, el efecto sería mucho peor y más catastrófico que las hasta ahora 22 millones de víctimas que se ha cobrado el SIDA.

Espero observen este documental y no lo vean como algo lejano porque de la forma como corre el mundo moderno, lo que pasa en África podría pasar mañana en Europa, en Estados Unidos y lo más probable es que en pocas semanas llegase a zonas como estas.
















Escrito no estoico (acerca de la nada y del todo)

miércoles, 24 de agosto de 2011



Sobre algo

Hace poco me topé escuchando una canción de un grupo de reggae muy conocido en estas tierras sureñas, el tema tiene una línea que me han motivado a “textear” esto, y dice “Quiero escapar contigo a algún lugar, me apesta esta ciudad, todo, todo me es tan típico, excepto tú” y sea esto lo que, sentado en el escritorio de mi oficina, en horario de trabajo, lo que me ha hecho pensar respecto a estos días, respecto a lo que es mi vida, la vida de muchos en esta ciudad que satura, esa necesidad de escapar lejos de aquí, ampliar la mente, pero no solo, al lado de alguien más, de alguien que valga la pena, de alguien que tenga el mismo deseo aventurero y escapista de perdernos por un tiempo lejos de esa cotidianeidad tan asfixiante de la orbe.

La ciudad y su indiferencia

A veces, cuando salgo a caminar (cosa rara por acá), no dejo de notar lo mismo: la gente transita, no camina, no pasea, no. Todos están demasiado apresurados, demasiado sumidos en su paso acelerado, imbuidos de ese espíritu de enajenación respecto al del costado, a lo que les rodea. Es un espectáculo que decepciona, que entristece, que deprime. El mundo de hoy ha creado las bases para atar al hombre, para hacerlo servil al ritmo estrepitoso del día a día, desligándolo no solo del rededor, sino, de si mismo, de su propia naturaleza, de su propio sentido de existencia. Eso es lo peor. Ese podría ser el resumen del ser humano en plena era de la sociedad de información, la tecnología, la democracia y los derechos humanos. VACÍO.

Y de nuevo, mientras tecleo, podría imaginar a mi persona tendida sobre un gran campo sin presunto fin, sin buscar amor, sin buscar consuelo, tan solo estar yo y ese vasto horizonte de infinita tranquilidad. Ser todo y ser nada, que aparezcan las imágenes ribereñas de un jardín pecaminoso, donde el cauce de un río guía las vidas de cuanto ser se atreva a beber de sus aguas, que te invite a sentarte, reposar en sus orillas, pensar todo cuando es, hubo y habrá, que la vida es una ambivalencia eterna de situaciones, experiencias, sentimientos y contradicciones, que la muerte es una pasó más en el recorrido de un espíritu, que el amor es la vida de todos, que todo posee amor, que todo contiene odio, que la perfección es un anhelo no un hecho, que Dios podría existir como que no, pero qué más da si uno regresa de donde vino, qué importa ello si uno vuelve a sentirse enlazado con la naturaleza que es la que nos guía, cuida y preserva.

Otro pasos hacia allá

¿Qué es qué en esta vida? ¿Quién dice, define qué es lo correcto, lo bueno, lo que debemos seguir, elegir? ¿Dónde radica la verdad que otros dicen saber y que otros deben o debemos aceptar? No lo puedo asegurar porque no lo sé, pero si puedo decir que eso depende de la conciencia individual de cada ser en este mundo, en esta vida. La vida nos enseña a todos, día a día que la verdad, la realidad es relativa de acuerdo a los ojos del observador, que interpretar la vida es como crear una ideología que es solo una guía, una pauta para determinadas ocasiones, no es un dogma que te diga esto para toda ocasión. Pues no.

Y por principio de armonía conmigo mismo, con lo que me rodea, con la naturaleza, la madre de todo, es una gran verdad que todo lo malo, todo lo negativo hecho hacia otros sin razón alguna, regresará a mí, a ti, con la misma fuerza o mucha más para hacerte recordar que en esta vida (pues es la única con la que cuento, con la que cuentas) todo tiene una razón, una causa, y por tal, tiene consecuencias. Si estas son positivas o negativas, eso ya depende de lo que cada uno haga. Y esto no depende de creer o no en un ser supremo, de si uno profesa una fe, religión, eso no importa, no condiciona nada pues hay algo superior, una ley natural en el aire, en lo que no vemos, en lo que percibimos, un principio de reciprocidad donde todo lo bien hecho recibe una gratificación; y todo acto mal intencionado recibirá, de igual manera, una retribución. Simple como eso, no hace falta ser entendido, erudito, sabio para entenderlo.

Yo entiendo

Yo puedo entender a aquellos que se dicen ser hedonistas, puedo entender a los que no tienen otra visión salvo la suya propia, puedo entender a aquellos que creen que la vida es un frenesí de experiencias vacías extremas, puedo entender a aquellos que hacen de los días la tragedia de vivir en sus temores, traumas y miradas ajenas, puedo entender a aquellos cuyas formas son las de querer proyectar algo que no son, pero no puedo entender a aquellos que hacen lo que hacen pero sin importarles pasar encima de los demás, usando el buen sentido del resto para satisfacer su ansia, deseo y luego son barridos como la basura por la escoba.

Un principio natural

Hay un sentimiento original que trasciende a todas las consideraciones que los seres humanos podamos disertar, a cuantas ideas podamos articular, a cuantos valores nos podemos aferrar, a cuanta fe podamos conciliar. Existe algo mucho más trascendental que ello, algo que posee la armonía pura en esencia, esa contraposición de lo positivo y negativo, de perfecta simetría, aquella cuya única ley es el principio de reciprocidad, principio sobre el cual toda esencia se vale para existir y coexistir. Es, quizás el principio el cual los hombre pensaron podrían desechar, esquivar; ese experimento llamado “civilización”, esa civilización que nos ha llevado, en millones de caso, a la irracionalidad, donde la desidia, el conformismo, la abulia y el egoísmo son los nuevos valores de una sociedad que ha sido quebrada y disgregada desde sus bases naturales hasta vaciarla para no poner nada coherente dentro de ella. Y, a pesar de ello, este principio sigue en pie, inquebrantable.

“Gauche Caviar” (introducción al doble discurso y algunos amigos más)

domingo, 22 de mayo de 2011


Desde hace unos buenos años, en el Perú se ha puesto muy de uso común entre quienes no somos de izquierda usar la palabra caviar para denominar a cierto tipo de izquierdista por lo general un sujeto que se jacta de tener conciencia social, de ser tolerantes, de ver la realidad como en realidad es, alguien que odia a muerte el neoliberalismo, pero todo esto de boca para afuera porque en los hechos el personaje llamado como “caviar” vive totalmente al margen de lo que dice creer.

Un tufillo del Mar Caspio (a modo de pequeña gran introducción)

Bien es sabido que los políticos que hacen la llamada izquierda caviar provienen de las clases privilegiadas de la sociedad peruana, son aquellos que en los años 80 jugaban a ser revolucionarios mientras regresaban en sus carros de ၃ltimo modelo a sus casas y/o departamentos de unos de los distritos exclusivos de Lima. Esos de aquella época son los mismos que hoy, repartidos en agrupaciones mediocres y otra con falsos revolucionarismos anquilosados salen hoy a mostrar una cara soft, pero aún tratando de hacer creer a los incautos que siguen siendo rebeldes, cosa que nunca ha sido cierta, aunque si es cierta que siguen viviendo bien y que no les interesa aquello.

Son los mismos políticos pitucos rebeldoides que hoy hablan, que se sienten muy fuertes, enquistados en organizaciones mediocres que aspiran a mucho, en organizaciones no gubernamentales que financian sus amigos del extranjero o algún país súper capitalista. Son aquellos que dicen representar a la izquierda del nuevo siglo, cuando son unos traidores de la peor calaña de su propia ideología, de aquella que decían profesar, de la que se valieron para hacer turismo y libritos de medio pelo por los países socialistas cuando este aún se encontraba por el mundo, más cuando las cosas comenzaron a revertirse renegaron de ello, nombrando dictaduras a países que les dieron buenos viajes, buenos alojamientos en hoteles de cinco estrellas, la mejor comida, hermosos paseos para luego darles ese espaldarazo digno de lo oportunistas que siempre han sido estos caviares.

Esos son aquellos que lideran la izquierda caviar en Latinoamérica, es la moda política de este nuevo siglo, pero ¿qué han hecho estos por sus países? Tan solo hablar, hablar y hablar, victimizar a cualquiera que sirva a su causa de desprestigio, y satanizar a todo cuanto represente el Estado. Eso sucede en el Perú y salta a la vista.

En este país la clase política caviar está representada por sujetos todos de familias pudientes como Javier Diez Canseco, Henry Pease, Nicolas Lynch, Ricardo Lets, sujetos tan radicales en sus épocas, con discursos furiosos, violentos, que luego traicionaron a un verdadero izquierdista como Alfonso Barrantes. Esa fue la primera traición de los caviares en el Perú y también, fue la primera vez que dejaban ver su verdadera naturaleza oportunista y facilista.

Y como dijo Eduardo Bueno León:

“En el Perú, nuestra izquierda caviar, la conforman aquellos miraflorinos y ex estudiantes y profesores de la Universidad Católica que participaron en IU y que en su mayoría, poseídos por una inagotable arrogancia intelectual, traicionaron a don Alfonso Barrantes Lingán, ya sea disputándole el liderazgo (caso de Henry Pease) o criticándole a mansalva, destruyendo su legitimidad (caso del PUM), o practicando el oportunismo, tratando de "terciar" entre corrientes (caso de los cristianos de izquierda como Rolando Ames).”

Sobre los pijos caviares

Pero, para existir una clase política de izquierda caviar que se cimenta cada vez más, es obvio que existen esbirros a quienes se les puede atribuir el apelativo de “caviar” o “caviares”, sujetos que tiene ciertas características en común con los cuales se les puede definir de una u otra manera.

Seamos sinceros, ser caviar en el Perú es una moda, de lo contrario la actual alcaldesa de Lima, Susana VIllará, “La Tía Bacán” nunca hubiera llegado al sillón municipal, ser caviar es la modita de decir que durante los 20 años de terrorismo el Estado fue lo peor, que los militares son la peor escoria de dicho conflicto, cuando se olvidan que quien inició la guerra fueron los comunistas de Sendero Luminoso y el MRTA, y que fueron ellos quienes, superiormente, eliminaron a muchas miles de más personas.

Hablando de estúpidos y arrogantes

El esbirro caviar no pasa de los 30 años, y si lo pasa, es más que demostrable que hace lujo de una estupidez bastante admirable (por el simple hecho de seguir pensando, a su edad, de manera tan estúpida) es un chico universitario, influido, más que todo por los libritos que sus profes les recomiendan, llenos de teoría sociológica (la cual no es mala, pero es como el estereotipo de aquella niña que llega a la juventud tras haber leído toda su vida novelitas pijas de amor), mucha conversa revestida de una falsa intelectualidad que pocos llegan a tener, por no decir que ninguno de ellos.

El caviar es arrogante, cree tener la razón en todo, cree ser un sujeto intachable, probo, muy consciente junto a los que piensan como él, el caviar dice ser tolerante, pero cuando opinas diametralmente diferente a este, reacciona con imprudencia, con intolerancia (y eso que ellos pregonan ser demócratas y tolerantes a capa y espada), incluso al punto de llegar a insultos y diatribas que distan mucho de aquello que dicen creer y “practicar”. El caviar ve la realidad como es, el resto son “colonizados” por el sistema, son “fachos” intolerantes, son neoliberales “¡ay no, el cuco!”

Lo que se puede decir acerca del que mucho habla sin decir nada

El caviar es un sujeto que se jacta saber más que tu, es un intelectual grumoso, que mucho habla, mucho comenta, pero poca solución expresa. El caviar dice ser alguien con conciencia, alguien que siempre tiene la pose de decirte una verdad oculta, una revelación, un conocimiento que el resto desconoce, más sin embargo, el caviar es, por lo general, un sujeto que desconoce la historia del mundo, la historia de los procesos sociales, salvo los que sus profesores de universidad le han contado o sus amigos seudo rebeldes.



Lo que es escaso en muchos

El caviar es un ser extraño. El caviar dice tener conciencia social, dice salir a marchas a protestar contra los violadores de derechos humanos, contra las injusticias del neoliberalismo; pero luego andan consumiendo alcohol, drogas y diversiones burguesas típicas del sistema que tanto dicen odiar. Sumado a ello, el caviar se muestra indiferente a otros problemas del país como, digamos, la desnutrición, las sequias, problemas como el maltrato a otras personas, el abuso a menores, tienen una capacidad por indignarse tan hipócrita que viven en una cruzada sin ton no son por la “dignidad” pero, sin embargo, se olvidan o hacen de lado problemas aún más graves en una sociedad.

El caviar es un ser tan poco interesado en aprender algo más de aquello que no sea parte de su entorno que la mayoría, ignorantemente, aduce que el término caviar fue acuñado por los esbirros del fujimorismo cuando lo que deberían aprender es que este término proviene de la década de de los 80´s del siglo pasado, para diferenciar a esa izquierda que llegaba con Francois Miterrandt al poder con un discurso que distaba mucho de su nivel adquisitivo y de las clases sociales de donde provenían, de allí surge el “gauche caviar” o “gauche champagne”. Y ¿por qué el caviar? Por ser este un alimento de altísimo valor, inaccesible para las clases populares y que estos políticos decantaban en sus visitas en la Unión Soviética, donde era de consumo cotidiano este manjar. (a que la mayoría no se sabían esa) lo que derivó en “izquierda champagne” o “izquierda caviar”

¿Quién dijo “revisionismo”?

El caviar es un traidor de la izquierda, el caviar no es un izquierdista, no tiene una convicción real, tan solo un espíritu seudo rebelde que lo llevó a tomar como jugando ciertas posturas que no condicen con un verdadero compromiso con su país, con su sociedad, con su entorno. Creo que nadie puede negarles las buenas intenciones, pero su testarudez, su falta de sentido autocrítico, su necesidad de sentirse mejores que los demás, su intolerancia con quienes no opinan como ellos su doble discurso, así como su doble moral tanto en la teoría (lo que se llenan la boca hablando) como en la práctica (sus actos en sus vidas diarias), sus vicios y diversiones en la sociedad y sistema que dicen odiar, no hacen sino descalificarles de cualquier actitud crítica, aunque ellos propugnen por todo lo contrario.

Al final de cuentas

Al final de cuentas, no es la intención de quien escribe generar odios, pues creo que es justo expresar lo que uno piensa, ellos lo hacen para quienes no comparten sus “ideas”, un feedback en ese sentido es más que correcto. Aunque estoy consciente que a quienes lean y sean, en tal sentido, “sensibles” les parecerá un artículo digno de un ignorante, de un intolerante (yo al menos admito que soy intolerante con ciertas cosas, no juego a ser moralista), de un fascista, pero de suceder eso, solo confirmará lo que en líneas arriba grafico. Con todo, es menester construir una nueva clase política que esté más allá de los estereotipos de este de sectores políticos, ni de derecha ni de izquierda que están, francamente, anquilosados en viejas rencillas del pasado, en viejos estigmas; la izquierda, el socialismo, los progres, son lacras, es la verdad, pero la derecha conservadora, poco desarrollista y muy avejentada es, por decirlo menos, parásita. Y eso, lo vemos ahora, ya no lo necesitamos.

Párrafos sueltos en depresión (sobre nada en lo absoluto)

domingo, 27 de marzo de 2011


I

Una mujer nos da vida, una mujer nos la quita. Una mujer nos alumbra, una mujer nos enseña acerca del espíritu matinal, una mujer puede ser nuestro último aliento de vida.

II

Detesto todo cuanto me rodea, me repulsa hasta la nausea moral; la gente, a la gente le gusta señalar, andar pendiente de ti, mas su motivación no es la preocupación en tanto si las ganas de enterarse de algo tuyo, de algo propio para luego contarlo a los demás de manera insulsa e hiperbólica. La gente es mierda cuando están compuestas por materia gangrenosa. La gente es lo que sus complejos no les permiten ser ni serán.


III

La moral del cristiano llena condicionamientos, llena de mesuras y atavíos sin importancia al ser, arrastrando a los demás hacia la automutilación del espíritu y libertad, copando la vida de restricciones y falsas conductas.

Todos creen saber algo del otro, pero nadie sabe nada, siquiera, de ellos mismos; todos parten de experiencias similares, no hacen sino entender sus males partiendo del mal ajeno, mas no comprenden en lo absoluto aquello que no los vincule, no es en verdad un interés por ayudar a otros.

La solidaridad no existe, es una invención, un camuflaje individualista, es vacía. Hoy solo existe una necesidad de acercarse al otro para llenar el vacío individual, reemplazándolo por algo ficticio solo por aliviar su carencia festiva de humanidad. Hacer algo para los demás hoy, en realidad significa hacer algo por uno mismo, una meta individual para calmar la culpa que lleva el alma; de lo contrario, lo más probable es que mandaran al “carajo” los temores, problemas y complicaciones del mal llamado “prójimo”.

IV

Estoy harto de todo ello, de esta mierda sin sentido, de mis semejantes sin “corazón” (no lo entiendas en el sentido mamón), de mi familia “full” de complejos y auto represiones. Los odio a todos así como los amo a todos. Quiero que se mueran así como les deseo la mejor vida posible.

Toda esta doble moral apestosa del mundo entero (o casi todo él) buscando ser probos, fingiendo ser misericordiosos, todos asumiendo que son “buenos” sin saber qué demonios significa eso, buscando ser gente ética y moral en uno mismo y en los demás cuando, ni siquiera, entienden ni un ápice de ello.

Detesto a aquellos que se ufanan de ser buenas personas, las deploro, me producen asco, sino también repulsión, aversión, no hay nada peor que aquél ser que se ufana de algo que nunca podrá ser por naturaleza e instinto. Débil, torpe, enano de mente, grande de estupidez. Presumir ser algo que no puedes, ufanarse que ganas el reino de Dios por tus actos piadosos, pensar que tu naturaleza es mejor porque eres más reprimido que otros en tus instintos. La bondad hiede a mentira barata, no es un ideal como la mayoría de personas tienen metidas en su psique, NO, es una parte de la ambivalencia humana que convive entre lo positivo, negativo y ese estado coloidal sin animosidad alguna. Eso es, el resto es solo una ilusión para darle sentido a los hombres de mentes predispuestas al engaño.


V

La vida, la sociedad, el mundo, el ser humano están enfermos y no vengan a decirme que es culpa del neoliberalismo porque ya me tienen “hasta los huevos” esos rojos estúpidos buenos para nada tratando de persuadir a todos de una verdad que ellos piensan tener en sus manos solo porque un judío rebelde así lo escribió ¿Qué es la verdad? ¿Cómo puedes tener el convencimiento que ello es la verdad? No puedes, solo te la puedes creer y asumirlo, pero eso no quiere decir que lo sea. Nadie puede. Esto trasciende a los sistemas políticos, a la inmunda religión cristiana y demás dogmas; es la psique del hombre de hoy, obstruida, misántropa, egoísta, escapista, cobarde y mediocremente hedonista.

Por eso, reniego de todo eso, no aspiro a ser una jodida buena persona, no lo quiero ser, no lo voy a ser, no quiero estar postrado cuando la muerte llegue y acordarme del perdón de un dios del cual escindí cuando me encontraba en mis 20´s. Representar todo lo que estos humanos pacatos temen, desprecian y aborrecen es mucho más sano (aunque muy solitario, lo se) que andar viviendo una doble existencia (ambas sin sentido) que te obliga a ser un reprimido pensando que eres civilizado, logrando relegar y amortiguar la creatividad de la naturaleza humana.


VI

Ya no importa mucho quien pueda amarme pues ya no es importante, ha perdido valor, carece de noción el amor indeciso, indiferente de una mujer que no sabe o no puede valorar lo que alguien puede ofrecer y compartir con esta. No importa el de una familia indiferente y convenida a usar ese término “familia” según su necesidad egoísta lo amerite. Estoy triste porque la desilusión de tantos hechos, personas ha logrado colarse en mí generando un descontento depresivo de presunta eterna permanencia. No soy un hijo de la susceptibilidad, pero si un bastardo de intelectualidad sensible a casi todo.


VII

Me ahogo en furia cuando veo a esos ineptos que se la quieren dar de pensadores, de escritores, de fabulistas, de poetas baratos, de niños y niñas sensibles que no salen de otro tema que no sea el amor y, ni siquiera el amor tocado de una manera interesante, dulce o amarga, sino de la peor de las maneras, desde la acuosa tragisonsa decepción que no saben como canalizar, adjetivando todo cuanto pueden, pero sin decir nada, absolutamente nada, no entiendo dichos escritos, no soporto a esos puñaleros de sensibilidad barata y depresiones aniñadas.

Me irrita la gente que se la quiere dar de muy concienzuda, de muy ambientalista, ahora todos son verdes y no saben por qué demonios son “verdes”. Toda esa farsa que la juventud tiene el poder, que la juventud tiene la capacidad, solo bastase mirar a la juventud de hoy y ver que tan solo son ganado que se dejan persuadir, encandilar por íconos baratos, todos presumen ser raros, freaks, quemados, diferentes, anormales, cuando en verdad son puros marranos sin cerebro, sin una pisca de virtud reflexiva salvo cuando sus novios o novias les dejan por ser aburridos, o porque encontraron un coño mejor o un falo más jugoso. No, la juventud de hoy es “mierda” (si, esa es la palabra) son la escoria que los adultos gozan haciendo de menos, y con razón, porque a las ovejas se las arrea cuando una las necesita gordas para sacarles la lana.


VIII

No quiero nada de esto, no se si tu si, mas qué importa eso. Odiar, detestar, aborrecer no tiene nada de malo, la vida es como es y ya, que todos prefieran algo sin saber por qué es, muchas veces, necesario. Si le quiero decir adiós a todos, porque fueron ustedes y yo, porque todos fuimos, porque todos fluimos alguna vez. Este adiós no es una afirmación de fatalidad, pero si quizás de lejanía, de distancia, estoy inconforme, estoy renegado, amargado del rededor, estoy triste de observar todo aquello, estoy decepcionado de sentir algo infructífero, mis pensamientos se cuelan por todas partes sin saber donde posar, este mundo me confunde, me trastorna, no soy yo, soy algo que me quieren imponer desde una altura que no puedo divisar, mueran todos ellos por querer hacerlo, no quiero ser piadoso con quien no lo merezca, la piedad no es una debilidad, pero si una enfermedad de los hipócritas, no quiero andar pensando en tener de todo en mi vida, pensando en una vida llena de todo cuando esa no es razón de existencia sino un veneno de la codicia y envidia, no quiero amar a los seres que hoy muestran indiferencia sobre el cariño espontáneo, bien concebido que uno alberga y estaba dispuesto a dar, no hay cabida para la indecisión del sentimiento amoroso, no hay espacio para la duda del amor, no hay tiempo para detenerme a esperar a que te decidas que quieres o ya no, no quiero perderme en las aguas de moda del pensamiento, no quiero ser un rebelde barato, tampoco un revolucionario de bolsillo y biblioteca de partido comunista, soy lo que soy, ando feliz con ello, aunque en complicaciones conmigo mismo, soy triste, nostálgico, siempre me deprimo, no por pose, sino porque sufro de ello, soy un tipo alegre y brutal cuando me despierta el deseo de serlo, un sonso sin causa, una ameba bien vestida, estoy asexuado muchas veces, pero me gusta follar porque el espíritu siempre me lo pide.

IX

Soy una expresión barroca, romántica (del siglo XIX) e hiperbólica.



INCOMPLETO.

Resistencia contra la generación de un mundo vacío

martes, 1 de marzo de 2011


No simbiosis

Mirar a mi generación es mirarme a mi mismo, mirar a las personas de mi edad (sin importar el lugar del mundo de donde provengan) es ver mi reflejo, conversar con ellas es la afirmación que la nuestra es una generación sin creencias, sin sentido, sin ideales, mucho menos, sin principios, carentes de identidad.

Hoy se ha vuelto algo normal tener una desidia rimbombante ante casi todos los temas de interés respecto a la vida, la sociedad, etc, siendo suplantada bajo la fachada del hedonismo, el consumismo, la misantropía y actitudes degeneradas de personas que buscan hallar su lugar en un mundo materializado que ha desprovisto de horizonte a la generación actual, quitándole su capacidad reflexiva, su necesidad de rebelarse, su impulso a hacer diferente las cosas a los viejos que alguna vez fueron jóvenes.

Un ejemplo claro de esto se puede ver en la actitud casi compulsiva de las personas de hoy en meterse en la cabeza, en su psique que son diferentes, que no son “normales” porque esa palabra para la mayoría se ha vuelto una palabra negativa, censurable, aborrecible. Sin embargo, este solo es el reflejo de lo vacíos e insignificantes que estas personas en el fondo sienten. La negación de su normalidad a través de la adopción de imposturas decadentes que solo dejan entrever su falta de criterio, noción, así como la escasa capacidad de hallarse en un mundo que los necesita totalmente ausentes de los problemas que les rodean.

Una era sin promesas ni ilusiones

En una sociedad donde la política es la negación de todo, donde los conflictos sociales se sienten tan lejanos como el paraíso prometido por el dios cristiano, donde la pobreza es parte del paisaje urbano y sin embargo, la ciudad se oculta de ella refugiándose en diversiones y distracciones solo para olvidarnos del lado feo de ella, cuando lo importante se vuelve la mezquindad del espíritu y la devoción hacia todo lo que estimule el ahora mientras después y mañana, la soledad y vaciedad serán el eterno sosiego de todos y los demás. En un mundo así no hay mucho que pedirle a los jóvenes que se dejan arrastrar por una corriente tan atractiva, tan simplista, tan facilista, tan subliminal, pero tan poco reflexiva, y por tanto muy destructiva, intensamente corrosiva.

Las explicaciones para esto podrían ser varias, y las he mencionado extensamente en posts anteriores, así que ahora me remitiré a nombrarlas. Tales podrían ser la ruptura de la familia como institución tutelar, el surgimiento de nuevas tecnologías como el internet que ha modificado para siempre el modo de relacionarse de las personas, la sociedad del consumo, la falta de identidades nacionales, la mentira de la aldea global, la globalización económica que rige hoy con más fuerza que nunca. Para muchos estas podrían no parecer elementos que no influyan en el individuo, pero, sin duda que lo hacen, sin duda que han eliminado una parte consciente de las personas, sin duda que han moldeado la actitud de estas, sin duda que lo seguirán haciendo.


Yo como espejo

Yo, por ejemplo, creo ser un tipo consciente de lo que me rodea, de aquello que me afecta a mi como persona, como miembro de una familia, como integrante de una comunidad, como adherido de a una sociedad, como baluarte de mi nación. No por esto creo ser mejor a los demás, pero si estar en otro nivel de valoración en comparación al resto.

Los crolos metaleros

Yo soy alguien que disfruta y promueve la música metal, el metal extremo sobre todo, el black metal por excelencia, pero, y a pesar de formar parte de algo que a muchos les gusta llamar “escena” (sinónimo de identidad) lo cierto es que esta está conformada por sujetos que juegan a ser los más malos del vecindario, tipos que adorar figurar entre ellos como muy conocedores de un solo género, chiquillas que tras su apariencia de muy “bangers” solo pueden dar fe de lo que sus amigos y novios les hicieron escuchar, que tras sus afanosas afirmaciones de maldad, la mayoría no sabe de la vida más allá de un somero beso de fin de semana, de borrachos que piensan que mientras más alcohol su cuerpo pueda retener les hará más TRUE ante los demás, muchachos que tienen la idea que la exageración del negro es la verdadera esencia del metal, chicos que piensan que llevar sus complejos familiares, sociales, sus traumas insuperables al metal es lo correcto para ser un verdadero metalero. Cuando uno está dentro de ese ambiente, se puede dar cuenta que el metal se ha convertido en un club privado para monos que nada tienen que ofrecer y mucho que ostentar, como símbolo de su sentimiento de inferioridad. En verdad son pocos los que están más allá de estas restricciones, cuyo compromiso verdaderos se enmarca en un mensaje concreto, en el apoyo a la mal llamada “escena” de ser consecuente con lo que se dice, y no tanto con lo que dicen se debe ser.

Los nenes de la oscuridad

Los góticos son otros sujetos escasos de personalidad que juegan a ser los niños sensibles y oscuros que nunca podrá ser. Aquellos que siempre anhelan ser tan vampíricos como el mito de Elizabeth Bathory o Vlad Tepes, de beber sangre cuando la única sustancia de dicho color que han llegado a saborear es la Kola Inglesa o la gelatina Universal. Si los metaleros se esmeran por parecer malvados, anticristianos y muy satánicos, los góticos se esfuerzan por ser los más “freakis” del rebaño. No es muy importante para ellos quien sea el más tétrico y vampírico como si aquél que tenga los gustos y preferencias más “bizarros” de la camada. Aún recuerdo que alguna chica de esta “cultura” se esmeraba en decirme lo diferente que era del resto, de lo “rara” que era por sus gustos y todo lo demás, incluso llegando a contarme sus inclinaciones necrofilicas y los orgasmos que, según ella, logró alcanzar con dicha práctica. U otros que les encanta decir que han estado en rituales, pactos, cementerios a la caída de la medianoche o, lo más estúpido que escuché, dormir en ataúdes, si claro, seguramente estos tenían la tapa abierta y las luces encendidas.

Los pijos caviares

Los izquierdistas del presente son otra muestra de ello. Chiquillos que juegan a tener conciencia social, mozalbetes que hacen de la cháchara política un oficio para wimps y posers, personajes cuyo cuco, el neoliberalismo, es el mal eterno de toda la humanidad, el monstruo que acecha sus camas caviares por las noches. Sin embargo, en sus tertulias uno no encuentra un ápice por buscar una solución a los problemas que el demonio neoliberal ha causado al mundo. Pura crítica, pura reseña, pero ninguna propuesta. Los caviares, o izquierdistas modernos, son sujetos sin identidad que a pesar de echarle pestes al sistema imperante se regocijan de términos tales como aldea global, mundo globalizado, que es una consecuencia del conjunto de modos que ellos, supuestamente aborrecen. En otras palabras, su contradicción y falta de identidad es tal que mientras blasfeman contra todo el mundo, se regocijan al ver mundo “pluralista” donde las culturas e identidades se han perdido por completo. Y tanto para que terminen teniendo los mismos vicios que cualquier niño burgués bien criado y educado. No entiendo, es un sin sentido total. Ser un izquierdista es un sin sentido fatal.

Los radicales sin discurso

Los niños que se hacen llamar tan ligeramente fachos, fascistas, NS, son tan repulsivos como los caviares antes mencionados. En el fondo, tengo la rara seguridad que estos niñatos se toman con poca seriedad lo que dicen ser, usando modelos de falsa radicalidad para creerse diferentes, mejores que los caviares, mejores que los demócratas, con inconsecuencias ideológicas que no tienen ni pie ni cabeza, y, en la mayoría solo son grabadoras que repiten un mismo disco rayado sin asumirlo, pensarlo, examinarlo, ni mucho menos formularlo o ampliarlo. Así como se ha vuelto una válvula de escape creerse defensor de la libertad, de la justicia social y demás, del mismo modo, es una moda, un escape al vacío emocional intentar ser un antisocial, un renegado, un radical de radicales, cuando lo único que resultan son fantoches sin criterio repitiendo a los amigos de la misma índole lo que les gusta oir. Ese tipo de radicales solo demuestran su ignorancia, estupidez y mendicidad mental a través de sus palabras, porque, al igual que los caviares, ellos nunca actúan, solo hablan, al igual que todos los de mi generación (yo incluido) solo hablamos, más no actuamos.

“Revuelta contra el mundo moderno”

Por eso, este post contiene, en cierto modo, una especie de rebelión contra el mundo moderno, porque si bien la incultura y la falta de identidad corrompen y degeneran en actitudes y posturas mutantes, así mismo, los bastiones del pensamiento también han sido banalizados hasta dejarlos en un mero cascarón de complejos, de ideas trilladas que no permiten una verdadera reflexión. Ese es el mundo de las estanterías que el planeta entero quiere hacernos creer como el único posible de querer, cuando lo único real es la manera como afrontamos el hecho de ser una generación sin norte ni sur.


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