Albino Luciani y el misterio sobre su súbita desaparición

domingo, 4 de marzo de 2012


Mi generación creció bajo la tutela “espiritual” de Juan Pablo II, papa de línea dura de la Iglesia Católica, la mayor entidad religiosa del Occidente cristiano, su deceso en los primeros años de los dos miles fue como el fin de una era, para muchos, creyentes o no, cristianos o no fue como un vacío ¿y ahora qué?. Pero su nombre episcopal como II, necesariamente me hacía preguntar desde temprana edad ¿y quién fue Juan Pablo I? nunca escuché acerca de él, como una gran página negra o en blanco que no existe, no existió, ni existirá.

Pero Juan Pablo I existió y fue un italiano sonriente de avanzada edad llamado Albino Luciani quien fuera declarado como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica el 26 de agosto de 1978 a los 67 años de edad hasta el 28 de setiembre de dicho año, tan solo 33 días después de haber sido nombrado como máximo guía del catolicismo a nivel mundial, según informes oficiales su deceso se debió a un ataque cardiaco y es aquí donde empieza la polémica acerca de su muerte, relacionada a intereses nada divinos ni santos contra los cuáles Luciani tenía grandes intenciones de reformar.

Primero que todo, el papa Luciani generó una gran expectativa sobre la población católica alrededor del mundo por ser uno de los portadores de una visión fresca y reformadora en el seno mismo de la Iglesia en diversos tópicos, por nombrar algunos sobre la Iglesia y su relación con la mujer, la Iglesia y su labor social para con los “más pobres”, pero sobre todo lo relacionado con la Banca Vaticana y las manejos de su máxima cabeza el apodo “El Banquero de Dios”, entidad de la Iglesia muy controversial, entre otras cosas, por supuestos malos manejos, lavado de dinero, asociación ilícita con ciertas mafias italianas y sospecha de estar detrás de crisis económicas que afectaron directamente en los intereses de la Italia de dichos años.

Todo esto, se presume, fue todo un coctel de iniciativas liberales que obligaron a un grupo poderoso dentro del Vaticano quienes, temerosos de esto y del posible revelo de malos manejos, nada limpios dentro de esta institución lo que los llevó a deshacerse de Luciani. Como se mencionó al principio, se dijo que su muerte fue de un paro cardiaco, pero todo estaba sospechosamente “tranquilo” en el escenario donde la muerte lo tocó, es decir, su habitación; sin embargo, el diagnóstico oficial no parece acercarse a la realidad porque al sufrir un ataque al corazón fulminante hay muestra por parte de la víctima de una lucha invisible contra la muerte; segundo, se dice que lo encontró un funcionario cercano a él cuando fue una monja que llevaba años atendiéndolo la primera que le vio sin vida; tercero es que no se realizó ninguna autopsia (aunque, por allí se comenta que si sucedió), que el Vaticano se negara, rotundamente, a realizar la misma; cuarto que el tema de la supuesta “conspiración” (odio usar esa palabra tan manoseada, pero aquí parece necesario emplearla) se sustenta en el hecho o sospecha que su propio médico podría haberle dado, deliberadamente, un medicamento que sería el factor que le causó la muerte.

A continuación dejamos dos documentos que ayudarán a explicar lo escrito líneas arriba con mayor especificidad: el primero está sacado del programa español “Cuarto Milenio” y el segundo es un documental de inspiración argentina titulado “Juan Pablo I: ¿Muerte natural o asesinato?” los cuales ayudará a sacar sus propias conclusiones sobre un tema, particularmente, interesante debido al impacto que tiene la religión católica en el mundo occidental.

P.D. este post no respondo a una vocación cristiana de quien escribe, quienes me conocen, saben que ya he escindido de dicho dogma pero, sin embargo, esto nace del mero interés por conocer sobre el tema.























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